martes, 27 de agosto de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XL) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 5 - Los Rayos y las Iniciaciones (I)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XIXXX)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 5 - Los Rayos y las Iniciaciones (1960)


“A fin de trasmutar la emoción en amor es necesario comprender los puntos siguientes:

1. Que toda disposición de ánimo demostración de tristeza, dolor o emoción feliz, se debe a que nos identificamos con los objetos de nuestros deseos, con el aspecto forma y lo material.”(421)

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“El mundo se halla hoy en los estertores de la agonía. Así como para el Ego evolucionante el momento de mayor desarrollo es frecuentemente el más doloroso (si la captación está a la altura de la oportunidad), así también lo es para el mundo evolucionante.” (422)

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“…La humanidad sufre y experimenta como resultado de acontecimientos internos (*) y la conjunción de fuerzas subjetivas y energía que afluyen.

…/…

Por lo tanto, existe una corriente descendente de energía originada fuera de nuestra vida planetaria: la afluencia de esta energía, su inevitable efecto y consecuencias, de acuerdo con la ley cíclica, a medida que actúa sobre el plano físico ha producido y produce los cambios que la humanidad observa con horror. Esto pone en conflicto inmediato el pasado con el futuro, con lo cual expreso la más profunda verdad esotérica que el género humano es capaz de captar; pone a la Gran Logia Blanca y a la Logia Negra en culminante lucha y abre la puerta a grandes energías antagónicas que podríamos denominar espíritu y materia, espiritualidad y materialismo o vida y muerte. En último análisis estas palabras significan tan poco como los términos bien y mal, que solo tienen cierto sentido para la conciencia humana y sus inherentes limitaciones.” (423)

(*) de la vida de nuestro Ser planetario

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“…El método de trabajo abarca una fase anterior, donde el discípulo aceptado aprende mucho. Primeramente descubre en el plano físico al grupo cuyos ideales y planes para el servicio están de acuerdo con su idea de la correcta actividad; se asocia a dicho grupo, trabaja, aprende y el aprendizaje le ocasiona mucho sufrimiento. Luego encuentra el camino hacia el ashrama de un Maestro, donde su esfuerzo consiste en aprender a emplear acrecentadamente la voluntad a fin de llevar a cabo el Plan y adaptarse a los métodos y planes grupales, trabajando para bien de la humanidad, regido por la ley de la obediencia oculta.” (424)
           
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“1. Dual es el movimiento hacia adelante. El Portal queda atrás. Esto es un acontecimiento pretérito.

Lo primero que debemos observar es que tenemos aquí la definición de un iniciado. Aquel que, en su naturaleza dual (alma y personalidad), sigue adelante. La personalidad ya no constituye su punto de tensión. Ha fusionado y mezclado en sí mismo dos aspectos divinos, que ahora constituyen una unidad integrada. Dicha fusión produce su propio punto de tensión. Ha ido adelante a través del portal. Nuevamente surge un punto de tensión en que se pronuncia una Palabra en respuesta al llamado invocador del nuevo iniciado. Una Palabra vuelve a él: Aceptado como grupo. Entonces, conjuntamente con el grupo, del cual es reconocido como parte, sigue adelante. Para el iniciado (como señalé anteriormente), el pasado ha quedado atrás: "Que no guarde recuerdos”; el presente encierra un punto de tensión; el futuro indica un movimiento hacia adelante desde ese punto de tensión, como resultado de su acción efectiva. El portal se cierra detrás del iniciado, quien ahora es un miembro aceptado de su grupo y, como reza en El Antiguo Comentario, "el sonido producido al cerrarse, anuncia al mundo observador que el iniciado ha entrado en el lugar secreto y que, para llegar hasta él, en su real sentido, el grupo debe también atravesar ese portal". Esto imparte la idea de autoiniciación individual, a la cual todos deben someterse, indicando también la soledad del iniciado, cuando sigue adelante. Aún no llega a comprender totalmente lo que el grupo capta; tampoco lo comprenden a él quienes están al otro lado del portal. Ha presentido durante un tiempo al grupo con el cual está ahora afiliado y es cada vez más consciente de su impersonalidad espiritual lo cual parece una especie de distanciamiento que de ningún modo nutre en él los elementos pertenecientes a la naturaleza de la personalidad, por lo tanto, sufre. Los que han que han quedado atrás, como parte de su antigua vida no pueden comprender su básica (aunque no desarrollada) impersonalidad. Esta actitud de parte de ellos evoca en él, cuando la siente, un resentimiento y crítica que le parecen incorrectos, siendo en dicha etapa imposible evitarlo, y aquellos a quienes criticó, tratan de destruirlo o (por lo menos) despreciarlo, e incomodarlo.” (425)

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“Por lo tanto, observarán el significado de la enseñanza que se está impartiendo acerca de la construcción del antakarana. Sólo por este puente o hilo, el discípulo puede ascender hasta ese peldaño, en la escala de evolución, que lo llevará fuera de los tres mundos, pondrá a la personalidad en armonía con la Tríada espiritual y, finalmente, conducirá a los miembros de la Jerarquía (cuando haya terminado su ciclo de servicio) al Sendero de Evolución Superior. El antakarana es construido por aspirantes, discípulos e iniciados, que pertenecen a los siete tipos de rayo y es, por lo tanto, un hilo séptuple, constituyendo la primera etapa del Sendero de Evolución Superior. La experiencia sufrida por la Vida de Dios, en el reino mineral, es para ese sendero lo que el cuarto reino o humano, es para esa misma Vida, cuando ha llegado a ese reino. Observarán, por lo tanto, cuán significativa es la futura Ciencia de Comparación; la ciencia del análisis comparativo aún no ha sido aplicada al acercamiento a la verdad definidamente reconocida. La Ley de Analogía es la llave que abre la comprensión.” (426)

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“La vida grupal debe ser expresada en el plano físico en formación grupal. Debe poseer un sensible mecanismo sensorio, igual al cuerpo astral, y una mente grupal bien organizada y rítmicamente activa. Así entrará en actividad la "personalidad" del grupo, pero en forma divinamente activa cuando haya alcanzado esta etapa particular. El alma grupal florecerá también como expresión del ashrama interno, y en el mismo corazón de la vida grupal, velado y oculto por su personalidad externamente expresada y por su vibrante y amorosa alma, se descubrirá un punto de fuego viviente o vida, que -a su debido tiempo y dadas las condiciones correctas- debe ser transferido al ashrama interno que existe en los niveles triádicos. Esto puede significar o no, la destrucción del cuerpo causal grupal, y el establecimiento de una relación directa entre el ashrama propiamente dicho y un grupo de discípulos. Indudablemente significará, durante las etapas preliminares de esa deseable realización, un cambio de enfoque definido y el gradual establecimiento de un punto de tensión, llevado a cabo hasta lograr la total trasferencia en niveles superiores, que se van conociendo lentamente.

Durante todo el tiempo en que esto ocurre, el fuego en el corazón del grupo se va vitalizando progresivamente y, en consecuencia, llega a ser más destructivo espiritualmente. La segunda cualidad que ya hemos considerado, o sea el planificado y constructivo empleo de las fuerzas destructoras, puede ahora verse en actividad. Estas fuerzas son frecuentemente responsables de los trastornos, rupturas, dispersiones y también de la fatalidad, que caracterizan tan a menudo las primeras etapas de la vida grupal. El fuego actúa estimulado por la Tríada espiritual, pero el grupo no lo manipula conscientemente. El grupo se convierte esotéricamente en una "tierra ardiente", y se ahorraría mucho tiempo y se eliminaría en gran medida la angustia, el dolor y la penuria innecesarios, si los miembros del grupo comprendieran lo que les está sucediendo y se mantuvieran firmes hasta el momento de consumarse "la purificación por el fuego"; así el principio vida en el corazón del grupo podrá fulgurar brillante y radiantemente. Esta cualidad de paciente firmeza es de apremiante necesidad para los miembros del grupo en preparación para la iniciación. Sin embargo, una vez captado el propósito subyacente en los penosos acontecimientos y en la disgregación de los miembros, puede lograrse un rápido progreso -el cual también se obtiene, practicando la divina indiferencia, que constituyó la cualidad más destacada del Maestro en la Cruz, en el Calvario. …” (427)

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 “La Jerarquía reconocerá el exitoso trabajo realizado por el nuevo grupo de servidores del mundo, y el testimonio de ese reconocimiento consistirá en la aparición de un símbolo en el aura del grupo -de todo el grupo. Será un símbolo proyectado por la Jerarquía y muy específicamente por el Cristo. No me corresponde decir cual será. Aún no lo han merecido totalmente y desde los niveles donde actúan los Maestros, sólo pueden percibirse tenuemente sus borrosos e indefinidos contornos, pero absolutamente nada puede verse desde el nivel donde actúa el grupo. Es "la marca del Salvador", y contendrá la señal o indicación (la signatura, como la denominaban los ocultistas medievales) de un nuevo tipo de salvación o salvamento. Hasta ahora la señal del Salvador ha sido la Cruz, y la cualidad de la salvación ofrecida fue la liberación de la sustancia o de la atracción de la materia y su aferramiento -liberación sólo obtenida a gran costo. El futuro, dentro de su silencio, contiene otros métodos para salvar a la humanidad. La copa del dolor y la agonía en la cruz, casi ha sido apurada. La alegría y la fortaleza ocuparán el correspondiente lugar. En vez del dolor tendremos el gozo que redundará en felicidad y eventualmente conducirá a la bienaventuranza. Poseeremos la fortaleza con la cual sólo sabremos de victorias y no de derrotas. La Logia Negra también conocía este cambio, efectuado en el método de salvación y apresuradamente fundó sus grupos juveniles unidos por el lema "la alegría por la fuerza y la fuerza por la alegría". El reconocimiento por parte del mal parece constituir una ley para el desarrollo grupal, previo al reconocimiento por parte del bien. Pero, "después del llanto viene el gozo, y ese gozo llega por la mañana". Ahora nos hallamos sólo en el despuntar del alba -el alba de la era acuariana. La plena oleada de luz está inevitablemente en camino hacia nosotros.” (428)

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“d. El misterioso propósito que hizo necesaria la actividad del Principio Dolor. Sufrimiento y dolor son requisitos esenciales para llevar a cabo dicho propósito. La capacidad de sufrir, característica de la humanidad, constituye la descollante reacción consciente del cuarto reino de la naturaleza, el humano, hacia el medio ambiente. Está vincularla con el poder de pensar y de relacionar conscientemente la causa y el efecto. Es un proceso encaminado hacia algo no soñado hasta hoy. Cuando digo esto, hermano mío, quiero significar exactamente eso. Esta capacidad de responder por el dolor no existe (en el sentido en que la comprende el ser humano) en los reinos subhumanos ni en los superhumanos, como no existió en el sistema solar anterior ni existirá en el siguiente. Tiene relación con un aspecto de la inteligencia creadora, aspecto y característica peculiares de la humanidad.

Este aspecto no subsistía en el sistema solar anterior, en el cual funcionaban los aspectos de la inteligencia creadora. En el actual sistema solar fue desarrollado y llevado de la latencia a la potencia, en conexión con la sustancia de los cuerpos humanos, por cuyo intermedio el alma humana adquiere experiencia. Contiene el secreto de la manifestación de la belleza, y su primera expresión puede verse en la perfección creadora de ciertas fases del arte, de las cuales el hombre, y sólo él, es responsable. Ningún otro reino de la naturaleza, a excepción del humano, es capaz de crear formas, producir colores y sonido, en armoniosa relación; todo tipo de arte creador es el resultado del conflicto, dolor y sufrimiento, padecidos durante eones. Los judíos, como producto de la humanidad del sistema solar anterior, y residuo encarnado de ese sistema solar han recorrido toda la gama del sufrimiento y se hallan en la actualidad a la vanguardia de las artes creadoras, particularmente en lo que respecta a la producción grupal, tal como ciertas grandes películas, y en el campo de los descubrimientos científicos.

Como podrán observar, existe una estrecha relación entre el cuarto propósito de Sanat Kumara, el cuarto reino de la naturaleza, el humano, y el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. La relación equilibrada de los tres, consumada en la cuarta iniciación, produce la gran belleza del prefijado diseño creador del alma individual o -en un nivel distinto del proceso iniciático- del diseño prefijado del alma universal, del Señor del Mundo. La temporaria inactividad del cuarto rayo, que en la actualidad está fuera de la encarnación, es la causa del intervalo en la producción de un arte humano creador de orden muy elevado. El ciclo de sufrimiento está llegando a su fin, y posteriormente veremos -cuando el cuarto rayo inicie nuevamente una plena actividad subjetiva- el surgimiento de las artes, en una vuelta de la espiral mucho más excelsa que cualquiera de las que hayamos visto hasta ahora.” (429)

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(421) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Observaciones Preliminares (pág. 15)
(422) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Observaciones Preliminares (pág. 19)
(423) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Palabras de Introducción (pág. 21)
(424) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Dos. Regla Dos. 4. Que actúe desde el centro de todo lo que está dentro del contenido de la vida unida del grupo. (pág. 66)
(425) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Tres. Regla Tres. 1. Dual es el movimiento hacia adelante. El Portal queda atrás. Esto es un acontecimiento pretérito. (pág. 70)
(426) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Seis. Regla Seis. 3. Que el grupo -fusionado en el quinto- sea nutrido entonces por el sexto y el séptimo. (pág. 117)
(427) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Once. Regla Once. 1. Que el grupo en conjunto traslade a la Tríada el fuego que se halla dentro de la Joya en el Loto. (pág. 185)
(428) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Doce. (pág. 198)
(429) PRIMERA PARTE. Catorce Reglas para la Iniciación Grupal. Regla Doce. (pág. 205)

  (CONTINUACIÓN)


martes, 20 de agosto de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXIX) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (VI)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXVIII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953)


“La energía y las fuerzas constituyen la suma total de todo lo que es. Ésta es otra verdad fundamental y trillada, sobre la cual se ha erigido la ciencia del ocultismo, y el arte de curar debe reconocer. En la manifestación no existe nada parecido. La enfermedad es una especie de energía activa, manifestándose como fuerzas que destruyen o producen la muerte. Por lo tanto, si nuestra premisa básica es exacta, la enfermedad es también una forma de la expresión divina, porque lo que conocemos como malo es el reverso de lo que llamamos bueno. ¿No restaremos importancia al tema o causaremos una falsa impresión si consideramos al mal (por lo menos en lo que concierne a la enfermedad) como bien, mal aplicado o mal adaptado? ¿Me interpretarán mal si digo que la enfermedad es energía que no funciona de acuerdo al plan o como sería de desear? Las energías que afluyen son puestas en relación con las fuerzas, dando por resultado buena salud, formas adecuadas y fuertes, y actividad vital; sin embargo, las mismas energías afluyentes, pueden ser puestas en relación con las mismas fuerzas, estableciéndose un punto de fricción, produciendo una zona enferma, dolor, sufrimiento y quizás muerte. Las energías y las fuerzas siguen siendo de la misma naturaleza esencialmente divina, pero la relación establecida produjo el problema. Si se estudia esta frase será evidente que esta definición puede incluir todo tipo de dificultad, y el productor final de la situación (sea buena o mala) es el aspecto relación. Esta afirmación es de gran importancia para toda reflexión.” (409)


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 “El “secreto” se refiere a la revelación de la manera en que puede preservarse la buena salud. No es el secreto de la curación del vehículo físico cuando existen “males corporales”. Pero hay un secreto para la buena salud, conocido por todos los iniciados después de la tercera iniciación, que pueden aplicarlo si lo desean. No obstante, quizás deseen hacerlo siempre, a no ser que estén trabajando con otros aspectos del Plan, que nada tienen que ver con la humanidad. Si se hallan entre quienes se ocupan de la conciencia incipiente del hombre y trabajan para el reino humano y en él, pueden conocer el secreto, y al mismo tiempo no querer beneficiarse con él, debido a que sienten la necesidad de identificarse totalmente con la humanidad; por lo tanto eligen compartir conscientemente todas las experiencias humanas y morir de la manera que es común al resto de los hombres. La cuestión de la identificación se halla detrás de toda manifestación; es la identificación del espíritu con la materia o del espíritu y la materia, que constituye el secreto de la apariencia divina. Una de las principales causas de la enfermedad, como bien saben, es la facilidad de los hombres para identificarse con el aspecto forma (con las numerosas fuerzas localizadas -dentro del círculo infranqueable de la personalidad). El hombre no se identifica con el productor de la forma, el verdadero hombre espiritual, ni con las energías que trata de dirigir, y que -más adelante en el ciclo evolutivo- insiste en dirigir.



Aquí también hay un significado secreto que se refiere a los siete rayos, cuando se expresan en el reino humano; el conocimiento de este secreto permite al Maestro controlar las epidemias y enfermedades ampliamente propagadas, pero esto ahora no les concierne. Incidentalmente, la relativa liberación de las plagas y epidemias que comúnmente siguen a la guerra, se ha debido parcialmente al empleo, por la Jerarquía, de este séptuple conocimiento, además del conocimiento científico de la humanidad.



A este respecto (y lo menciono simplemente por el interés que tiene) existen dos autoridades jerárquicas el Mahachohan y Su Representante, el cual pertenece al séptimo rayo-, poseedoras hoy de todo el secreto, siendo ayudadas por otros cinco Maestros, en la aplicación del conocimiento adquirido. Los cinco Maestros trabajan principalmente con la evolución dévica y, en este caso particular, con los devas curadores, que como saben, están vinculados con la forma. Estos siete Miembros de la Jerarquía son ayudados a su vez por uno de los Budas de Actividad y también por el representante del Espíritu de la Tierra. Aquí tenemos nuevamente dos, cinco y también siete -una diferente enunciación cuya suma da nueve, el número de la iniciación. Esta relación numérica lleva al hombre hasta el punto de la “iniciación en el reino de la perfección; ya no conoce más el dolor o el sufrimiento y su mente se traslada de lo que está abajo a lo que está arriba”.” (410)



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“LEY VI



Cuando las energías constructoras del alma están activas en el cuerpo, entonces hay salud, limpia interacción y correcta actividad. Cuando los constructores son los señores lunares y los que trabajan controlados por la Luna y a las órdenes del yo inferior personal, entonces hay enfermedad, mala salud y muerte.



Esta ley es muy interesante porque se ocupa básicamente de las causas, principalmente de esas causas que la persona común no puede controlar conscientemente, y porque da esotéricamente un cuadro en miniatura o microcósmico de la situación universal o macrocósmica. Trata del problema del mal o del dolor y el sufrimiento (los grandes misterios de nuestro pequeño planeta), en pocas frases que contienen vastas implicaciones. La misma simplicidad de esta gran ley natural oculta los significados de gran alcance de su actuación normal. Con mucha sencillez expone las siguientes cosas, y las enumeraré porque el desmenuzamiento de un párrafo en sus claros y simples enunciados, constituye una forma sensata para llegar a su comprensión:



1. Cuando el alma controla la forma involucrada, hay salud.



2. El alma es el constructor de la forma, la fuerza constructiva en manifestación.



3. Esto es verdad tanto en el micro como en el macrocosmo.



4. Los resultados con plenitud, recta relación y correcta actividad.



5. Cuando el alma no controla, y las fuerzas de la naturaleza-forma son por lo tanto los factores controladores, habrá mala salud.



6. Los constructores de la forma son los “señores lunares”, los elementales físico, astral y mental.



7. Éstos, en su triple totalidad, componen la personalidad.



8. Están esotéricamente regidos por la Luna, el símbolo de la forma, llamada frecuentemente “la madre de la forma”.



9. La emanación proveniente de la Luna contiene las simientes de la muerte y de la enfermedad, porque la Luna es “un planeta muerto”.” (411)



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“Cuando llega el momento en que el alma puede conscientemente asumir un control dentro de la forma y sobre ella, eventualmente crea una forma adecuada a sus necesidades espirituales; esto sucederá porque los elementales, suma total del elemental de la personalidad, han llegado a un grado tal de desarrollo que están preparados para entrar en el sendero de retorno. El alma nunca realiza un trabajo puramente egoísta para tener un medio de expresión en los tres mundos, como podrá parecer a veces al pensador casual y superficial. Esto es totalmente incidental, desde el ángulo del alma; constituye una actividad necesaria, pero involucra también el sacrificado trabajo de salvar a la sustancia y hacer progresar la evolución de la materia. Según lo expresa El Antiguo Comentario: “La Madre (sustancia-materia) es salvada por el nacimiento de su Hijo (el Cristo interno, la conciencia espiritual) “. Esto es verdad tanto en el macro como en el microcosmos.



Aquí tenemos el secreto del sufrimiento y la muerte planetarios. Nuestro Logos planetario (considerando la verdad desde el ángulo del macrocosmos) es, como saben, uno de los Dioses Imperfectos en La Doctrina Secreta, aunque perfecto más allá de nuestra comprensión humana -la comprensión de una unidad en cualquiera de los reinos constituye Su cuerpo de manifestación. No existe por lo tanto un verdadero equilibrio entre el espíritu y la materia, aunque casi se ha alcanzado el punto de equilibrio, las fuerzas involutivas son aún muy potentes y las energías espirituales todavía se hallan frustradas, aunque no tanto como antes en la historia humana; la próxima gran raza humana que seguirá a la actual, verá logrado un punto de equilibrio que introducirá la denominada edad de oro. Entonces habrá menos puntos de fricción sobre el planeta y por lo tanto en el individuo; desaparecerán las zonas de frustración y de actividad inútil. Esto ya puede observarse, desarrollándose en gran medida en el cuerpo de una persona evolucionada o de un iniciado y durante largos períodos de sus encarnaciones; por regla general las analogías paralelas son exactas.” (412)



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“Los curadores deben aprender a trabajar con el principio vida, no con alguna vaga energía, puesta en movimiento por el poder del pensamiento o la potencia del amor, como lo presentan hoy los diversos sistemas mundiales de curación creados por el género humano. Se establece contacto y se pone en movimiento el principio vida mediante la depuración de ciertos canales etéricos dentro de la estructura etérica que subyace en cada parte del cuerpo del paciente. Esta depuración no se produce pensando en la salud, afirmando la divinidad o eliminando el “error” en el acercamiento mental, sino por el método más prosaico de dirigir corrientes de energía a través de ciertos centros, afectando así determinadas glándulas en la zona del cuerpo físico enfermo, asiento de la dolencia, angustia y sufrimiento.” (413)



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“Los denominados curadores modernos se equivocan en la confección del cuidadoso diagnóstico. No conocen bastante acerca del cuerpo físico, de la patología de la enfermedad, de los síntomas primarios o secundarios, para determinar la naturaleza de la dificultad; esto se debe a que el curador común no ha tenido entrenamiento médico ni tampoco está equipado síquicamente para arribar a un correcto diagnóstico en forma esotérica. Por lo tanto cae en la general presunción de que el paciente se halla enfermo, que el lugar de la dificultad parece estar en tal o cual zona del cuerpo físico, que el paciente se queja de ciertas dolencias y dolores, y si se puede lograr que éste sea suficientemente pasivo y capte (conjuntamente con el curador) el hecho de su divinidad -¿y quién puede hacerlo hermano mío?- entonces, si tiene fe en el curador, con toda seguridad será curado.” (414)



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“El grado de evolución del espíritu de la tierra afecta a cada átomo de su cuerpo -el cuerpo de una entidad involutiva. El resultado de esta imperfección, que no es la del Logos planetario sino la del espíritu de la tierra, se manifiesta como enfermedad en todas las formas de todos los reinos de la naturaleza. Los minerales están sujetos a la enfermedad y a la descomposición, y hasta la fatiga de los metales es un hecho científico comprobado; las plantas y los animales reaccionan a las enfermedades que se producen en las estructuras de sus formas, y la enfermedad y la muerte son inherentes al átomo, del cual están compuestos todos los organismos. El hombre no está exento de ello. La enfermedad, en consecuencia, no se produce por el erróneo pensar, como he dicho a menudo, o por no afirmar la divinidad. Es inherente a la naturaleza de la forma, indicando las imperfecciones que sufre el espíritu de la tierra; es el método por excelencia con que esta vida elemental mantiene la integridad y capacidad para reabsorber lo que es suyo, pero que fue puesto bajo otra dirección por la potencia atractiva de la vida de aquello que conforma a cada reino de la naturaleza durante un ciclo de encarnación.” (415)



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“…El Maestro Jesús en la Cruz no pudo responder a ningún proceso salvador (aunque así lo hubiera deseado), porque el cuerpo del alma -como sucede siempre en la cuarta iniciación- fue destruido; nada hubiera podido responder al poder evocador de una persona foránea, interesada o amorosa. Como un adepto y alguien en quien la conciencia monádica estaba firmemente establecida, los poderes de que Jesús disponía no pudieron ser utilizados en la salvación de su cuerpo físico. Además debe recordarse que Él no tuvo ningún deseo de salvarlo, porque ya poseía el poder (demostrado más tarde en la historia de El Evangelio) de crear un cuerpo a voluntad para satisfacer sus necesidades. El pecado sutil y subjetivo de los apóstoles consistió en que no se interesaron en evocar la viviente actividad del Maestro para Su propio bien (aunque Él no lo hubiera aceptado; pero ellos lo ignoraban), sino que estaban totalmente preocupados por su propio sufrimiento. Aunque trataran de evocarla hubiera sido inútil, pero el bien que les pudo proporcionar y la revelación que hubieran recibido acerca de la inmortalidad del alma, los habría iluminado enormemente y quizás traído un cristianismo erigido alrededor de un Cristo viviente y no de un Cristo muerto.” (416)



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“El método empleado, de acuerdo a la Ley de Perfección, se denomina “perfecta inofensividad” y fue siempre el método utilizado por Cristo, el Ser perfecto. No es la inofensividad tan a menudo estipulada por mí cuando me dirijo a los aspirantes, sino la inofensividad impuesta por el hombre espiritual y su natural destino. Consiste en ignorar el efecto o el resultado producido sobre la naturaleza forma. Reiteradamente he dicho que la Jerarquía actúa sólo con la naturaleza espiritual o con el alma de la humanidad, y que -para el Maestro- la forma tiene relativa importancia. El hombre espiritual considera, como el máximo bien, la liberación de la triple forma, siempre que de acuerdo a la ley, le llegue como resultado de su destino espiritual y decisión kármica; no debe venir como un acto arbitrario, o una escapatoria de la vida y sus consecuencias en el plano físico, o como autoimpuesto. De esta extraña actuación de la Ley de Perfección (extraña desde el punto de vista limitado del hombre) la guerra (1914-1945) fue un ejemplo destacado. Murieron millones; más millones sufrieron cruelmente en su naturaleza forma, y muchos más millones sufrieron (y aún están sufriendo) la agonía mental de la inseguridad, la expectativa y la pobreza. No obstante se obtuvieron dos principales resultados de naturaleza espiritual, actuando bajo la Ley de Perfección:



1. Las almas fueron liberadas de una civilización atrasada y decadente -pues así es considerada desde el ángulo de la Jerarquía la mentada civilización que poseen- y volverán, en mejores cuerpos, a una civilización y cultura que estará más de acuerdo con las necesidades del hombre espiritual. La razón principal de la total destrucción de las antiguas formas (física, emocional y mental) es que constituyeron una sólida prisión para el alma y negaron todo verdadero progreso a la masa humana.



2. El rico y el pobre, el inteligente y el ignorante, captan ahora claramente una cosa que acrecentadamente colorará el pensamiento humano: que la felicidad y el éxito no dependen de la posesión de cosas ni de bienes materiales. Dicho concepto es el error cometido por las

organizaciones laboristas cuando luchan y se declaran en huelga para exigir más dinero, a fin de vivir más holgadamente; es el error cometido también por el público en general cuando reacciona contra la actitud del trabajo, pues se revela contra la restricción del constante afluir de bienes materiales. La humanidad ha cometido este error durante incontables épocas y ha errado gravemente al poner el énfasis sobre aquello que beneficia a la forma.…” (417)



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“La propia voluntad del curador (no importa cuán elevada sea la cualidad) y su determinación de curar al paciente, crean una tensión en el curador, que puede desviar seriamente la corriente de energía curadora. Cuando tal tipo de voluntad está presente, como sucede con frecuencia en el caso del curador inexperto o neófito, está propenso a absorber las dificultades del paciente y experimentará los síntomas de la dolencia y también el sufrimiento. Su voluntariosa determinación de prestar ayuda actúa como un “boomerang”, causándole sufrimiento, lo cual no ayuda realmente al paciente.” (418)



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“…el iniciado, en el Ashrama o “en su camino glorioso hacia el Lugar donde mora el Señor” (Shamballa), resume o contiene en sí mismo todo el bien esencial que ha acumulado en el alma antes de la destrucción del cuerpo del alma en la cuarta iniciación. Él sintetiza en sí el conocimiento y la sabiduría de eones de lucha y paciente sufrimiento. Nada más puede adquirirse adhiriéndose al alma o a la forma. Ha absorbido todo lo que ellas poseían, que podría arrojar luz sobre la espiritual Ley de Sacrificio. Es interesante observar cómo el alma se convierte aquí en simple intermediario entre la personalidad y el iniciado de alto grado. Ahora nada queda por relatar, informar o transmitir y -a medida que el Sonido reverbera- el alma desaparece, como testimonio de respuesta. Sólo es un cascarón vacío, pero su sustancia es de un orden tan elevado que se convierte en parte integrante del nivel búdico y la función que allí desempeña es etérica. Renuncia al principio vida, retornando al depósito de la vida universal.” (419)



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“El curador clama: Que el poder descienda, hendiendo las aguas. No le importa cómo responden las aguas; a menudo trae tormentosas olas y horrendos y terribles acontecimientos. El fin es bueno. La dificultad terminará cuando la tormenta se calme y la energía haya cumplido su marcado destino. El poder está forzado a penetrar directamente al corazón, y en todo canal, nadis, nervios y bazo, debe hallar un paso y un camino y así enfrentar al enemigo, que ha logrado entrar y se ha aposentado para vivir. El desalojo -despiadado, repentino y total- es emprendido por quien sólo ve el funcionamiento perfecto y no acepta interferencias. Este perfecto funcionamiento abre así la puerta a la vida eterna, o a la vida en la tierra durante poco tiempo.



Esta técnica es curiosamente poderosa y rápida cuando el curador pertenece al sexto rayo; los resultados son drásticos y dolorosos, pero seguros -curación o muerte, y por lo general esta última. El curador de sexto rayo raras veces es disciplinado o inteligente en esta época, porque está finalizando el ciclo de sexto rayo. Cuando nuevamente el sexto rayo venga a la manifestación, la humanidad habrá progresado mucho en el sendero, y el actual agresivo, demasiado seguro y fanático curador de sexto rayo, no volverá a aparecer. Hoy son mayoría, y su trabajo no es bueno; es bien intencionado, pero la técnica es aplicada ignorantemente, y el fin no justifica la seguridad del curador, decepcionando frecuentemente al paciente.” (420)



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(409) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley V. Regla Dos. 1. No existe nada más que energía, porque Dios es Vida. (pág. 430)
(410) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley V. Regla Dos. 6. Las dos, las cinco y también las siete, además de aquello que ellas producen, poseen el secreto. (pág. 437)
(411) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VI. Regla Tres. (pág. 444)
(412) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VI. Regla Tres. (pág. 445)
(413) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VII. Regla Tres. (pág. 458)
(414) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VII. Regla Cuatro. (pág. 460)
(415) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VIII. Regla Cuatro. (pág. 465)
(416) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley VIII. Regla Cinco. (pág. 478)
(417) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IX. Regla Cinco. (pág. 483)
(418) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IX. Regla Seis. (pág. 494)
(419) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley X. Regla Seis. Tanto el alma como la forma deben renunciar al principio vida y así permitir a la Mónada liberarse. El alma responde. La forma rompe entonces la conexión. (pág. 504)
(420) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Noveno. Los Siete Métodos de Curación. 3. Las Siete Técnicas de Curación. Las Siete Afirmaciones. 1. La técnica de sexto rayo. (pág. 519)



  (CONTINUACIÓN)


jueves, 18 de julio de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXVIII) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (V)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXVII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953)



“El nuevo estudio y el futuro conocimiento surgirán como resultado de una intuición incipiente, de la presencia en la tierra de un gran número de almas avanzadas y evolucionadas y de la venidera y más estrecha relación entre la Jerarquía y la Humanidad. La fusión (que progresa lentamente) de las energías de esos dos centros planetarios, dará por resultado grandes cambios y desenvolvimientos, no sólo en las facultades perceptivas del hombre sino también en el mecanismo físico. Habrá mayor resistencia a las enfermedades nativas y heredadas y verdadera capacidad para resistir las infecciones, lo cual eliminará mucho dolor y sufrimiento. La reducción de todo el karma humano a través de la experiencia de la guerra planetaria (1914-1945), permitirá a las almas que tratan de encarnar, crear cuerpos sin tendencias morbosas. Los Maestros están totalmente libres de enfermedades porque han agotado totalmente el karma de los tres mundos y alcanzado la liberación.” (391)

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“La capacidad adquirida durante los últimos cincuenta años para enfrentar la enfermedad planetaria de la tuberculosis, será extirpada totalmente cuando sea aplicada a las zonas densamente pobladas de Oriente y a los distritos que han sufrido hasta ahora inadecuada atención médica.…” (392)

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“Si se me preguntara cuál es la principal tarea de todos los grupos de curación, tal como la Jerarquía quisiera que actuaran en el futuro, diría que consiste en preparar a los seres humanos para lo que podríamos considerar el aspecto restaurador de la muerte, dando así un nuevo y más feliz significado, del dado hasta ahora al temible enemigo del género humano. Hallarán que cuando trabajan en estas líneas indicadas de pensamiento, se repite constantemente el tema de la muerte, y el resultado de ello será la adopción de nuevas actitudes hacia la muerte y se inculcará una gozosa expectativa cuando ocurra ese inevitable y tan familiar acontecimiento. Los grupos de curación deben prepararse para encarar esta condición básica de todo lo que vive, y la mayor parte de su trabajo consiste en elucidar el principio muerte. Se dice que el alma debe retornar a quien la dio. Hasta ahora ello constituye una restitución obligada y temida, que engendra temor y hace que hombres y mujeres de todas partes clamen por la curación del cuerpo físico, sobrestimando su importancia, y los induce a considerar que la prolongación de la existencia terrenal es el factor más importante de sus vidas. En el próximo ciclo, tales actitudes erróneas deben llegar a su fin, la muerte se convertirá en un proceso normal y comprensible -tan normal como el proceso de nacer, aunque menos doloroso y temible. Este comentario es una profecía y como tal debe ser considerado.” (393)

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“…el temor y el horror a la muerte tienen su fundamento en el amor a la forma -nuestra propia forma, la de quienes amamos, las que nos circundan y las de nuestro medio ambiente. Esta clase de amor es contrario a nuestra enseñanza acerca de las realidades espirituales. La esperanza del futuro y la de liberarnos de este mal infundado temor, reside en poner el énfasis sobre la realidad del alma eterna y la necesidad de que esa alma viva en forma espiritual, constructiva y divina, dentro de los vehículos materiales. Este concepto también encierra la idea de restitución. Los conceptos erróneos deben ser olvidados; además tiene cabida la idea de eliminación, para lograr un correcto enfoque. Debe tenerse en cuenta la integración, para que la absorción en la vida del alma reemplace a la absorción en la vida del cuerpo. El dolor, la soledad, el infortunio, la decadencia, la pérdida de alguien, todas estas ideas deben desaparecer a medida que la reacción común hacia la muerte vaya también desapareciendo. Cuando los hombres aprendan a vivir conscientemente como almas, a enfocarse en los niveles del alma y a considerar a la forma o formas como simples modos de expresión, todas estas infortunadas y antiguas ideas acerca de la muerte desaparecerán gradualmente y tendrá lugar un nuevo y más alegre acercamiento a esa gran experiencia.” (394)

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“El fenómeno de la muerte es hoy cada vez más familiar. La guerra mundial ha enviado a millones de hombres y mujeres -civiles y a quienes han pertenecido a las distintas ramas de las fuerzas armadas de todas las naciones- a ese mundo desconocido que recibe a todos los que han descartado la forma física. Las condiciones son actualmente de tal naturaleza que, a pesar del antiguo y profundamente arraigado temor a la muerte, está surgiendo en la conciencia humana la comprensión de que existen muchas cosas peores que la muerte; los hombres han llegado a conocer el hambre, la mutilación, la incapacidad física permanente, la incapacidad mental, como resultado y tensión de la guerra; han observado el dolor y la agonía que no han podido mitigar, ciertamente peores que la muerte; también muchos saben y creen (pues ésa es la gloria del espíritu humano) que el abandonar los valores, por los cuales los hombres han luchado y muerto durante edades, juzgados como esenciales para la libertad del espíritu humano, tiene mayor significado que el proceso de la muerte. Esta actitud, característica de las personas sensibles y de recto pensar, está surgiendo hoy en gran escala. Esto significa el reconocimiento, conjuntamente con el antiguo temor, de una imperecedera esperanza de lograr mejores condiciones en todas partes, no siendo necesariamente un ansioso anhelo sino el indicio de un conocimiento latente subjetivo que lentamente va saliendo a la superficie. Algo está en camino como resultado del sufrimiento y pensamiento humanos, lo cual es presentido hoy y posteriormente se demostrará. Opuesto a esta confianza interna y comprensión subjetiva, tenemos los antiguos modos de pensar, la desarrollada actitud materialista del presente, el temor al engaño y el antagonismo entre científicos y hombres religiosos o eclesiásticos. Los primeros se niegan, con justicia, a creer en aquello que aún no ha sido comprobado y que además parece no ser susceptible de comprobar, mientras que los grupos y organizaciones religiosas desconfían de cualquier presentación de la verdad que ellos no han formulado en sus propios términos. Esto pone un indebido énfasis sobre la creencia, y desalienta así a cualquier entusiasta investigador. El descubrimiento de la realidad de la inmortalidad vendrá del pueblo; oportunamente será aceptada por las iglesias y comprobada por la ciencia, pero ello sucederá cuando las consecuencias de la guerra hayan terminado y este trastorno planetario esté apaciguado.” (395)

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“La base de todas las guerras es fundamentalmente el sentido de separatividad. Este individualismo fundamental, o complaciente aceptación del aislamiento, conduce a todas las demás causas secundarias de la guerra: la codicia que produce desastres económicos, el odio que trae fricción nacional e internacional, la crueldad que da por resultado el sufrimiento y la muerte. Las raíces de la muerte están profundamente arraigadas; es la destrucción del ciclo de separatividad, como individuo, en el plano físico, comúnmente denominado muerte; en consecuencia, la muerte es un proceso de unificación. Si analizaran algo más la cuestión, verían que la muerte libera la vida individualizada, llevándola a una existencia menos restringida y confinada, y eventualmente -cuando el proceso de la muerte haya sido aplicado a los tres vehículos en los tres mundos- a la vida de la universalidad. Éste es un estado de inexpresable bienaventuranza.” (396)

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“Todo lo que pido es un acercamiento sensato a la muerte; sólo quiero sugerir que cuando el dolor ha terminado y sobreviene el debilitamiento, se le permita a la persona moribunda prepararse para la gran transición aunque esté aparentemente inconsciente. No olviden que requiere fuerza y una presión intensa sobre el mecanismo nervioso para producir dolor. ¿Son capaces de concebir que llegará el momento en que el acto de morir sea considerado el final triunfante que nos llevará a la vida? ¿Pueden imaginarse el momento en que las horas transcurridas en el lecho de muerte sea un glorioso preludio para el retiro consciente? ¿Pueden imaginarse el momento en que el hombre llegue a desprenderse del impedimento de la envoltura física y constituya para él, y quienes lo rodean, la tan esperada y feliz consumación? ¿Pueden visualizar el momento en que, en vez de lágrimas, temores y la negación a aceptar lo inevitable, la persona moribunda y sus amigos acuerden mutuamente la hora de la muerte, y la felicidad caracterice el tránsito? ¿Que en las mentes de quienes quedan, no se alberguen ideas funestas y que el proceso de morir sea considerado como un acontecimiento más feliz que el nacimiento y casamiento? Diré que antes de mucho tiempo ésta será la actitud que asumirán los inteligentes de la raza, y paulatinamente todos.

- Tratado sobre Magia Blanca, pág. 362-363. -” (397)

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“El aspirante reconoce como factor importante la necesidad de liberarse de la Gran Ilusión. Arjuna lo sabía y sin embargo sucumbió a la desesperación, pero en la hora de necesidad, Krishna no le falló. En el Bhagavad Gita se plasmaron las sencillas reglas mediante las cuales se vencen la depresión y la duda, las cuales pueden resumirse brevemente:

a. Conócete a ti mismo como el Uno inmortal.

b. Controla tu mente, porque a través de ella puede ser conocido el Uno imperecedero.

c. Aprende que la forma sólo es el velo que oculta el esplendor de la divinidad.

d. Comprende que la Vida Una compenetra todas las formas, de manera que no existe la muerte, el sufrimiento ni la separación.

e. Deslígate por lo tanto de la forma y ven a Mí, y así morarás donde se encuentran la Luz y la Vida. Así desaparece la ilusión.

- Tratado sobre Magia Blanca, pág. 244-245. -” (398)

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“Secuencias de los Acontecimientos durante la Muerte

…/…

Todo lo que puedo hacer es clasificar las etapas del proceso, dejando que las acepten como posibles e interesantes hipótesis que esperan ser verificadas;

…/…

2. Se produce frecuentemente una pausa en este punto, de corta o larga duración. Esto es permitido a fin de que el proceso de aflojamiento se lleve a cabo lo más suavemente posible y sin dolor. Dicho aflojamiento de los nadis comienza en los ojos. Este proceso de desprendimiento a menudo se demuestra en el relajamiento y falta de temor que el moribundo demuestra a menudo; evidencia una condición de paz y la voluntad de irse, más la incapacidad de hacer un esfuerzo mental. Parecería como si el moribundo, conservando aún su conciencia, reuniera todos sus recursos para la abstracción final. En esta etapa -cuando el temor a la muerte se haya apartado una vez por todas de la mente racial- los amigos y parientes “celebrarán un festival” para el moribundo y se alegrarán con él porque abandona su cuerpo. Actualmente no es posible, pues prevalece la angustia, no siendo reconocida ni utilizada esta etapa, pero lo será algún día.-” (399)

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“La investigación, la experimentación y las crecientes facilidades que la ciencia proporciona, aumentan la capacidad del hombre para ayudar, curar a veces, y frecuentemente aliviar y aminorar las reacciones del dolor.” (400)

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“He querido aclarar en sus mentes, la diferencia entre la enfermedad y la muerte, tal como las experimenta el hombre común, y ciertos procesos correspondientes a la disolución consciente, como son practicados por el discípulo avanzado o el iniciado. Estos procesos posteriores involucran una técnica que se va desarrollando lentamente, en la cual (en las primeras etapas) el discípulo es aún víctima de la tendencia que posee la forma a producir enfermedad como sucede con todas las formas de la naturaleza. Esta tendencia trae la subsiguiente muerte, pasando por las etapas benignas de las enfermedades y la consiguiente muerte pacífica, hasta las etapas en que la muerte se produce por un acto de la voluntad -el momento y el modo lo determina el alma, registrado y plasmado conscientemente por el cerebro. En ambos casos se manifiesta el dolor, pero en el sendero de iniciación el dolor es mayormente rechazado, no porque el iniciado trate de evitar el dolor, sino porque desaparece la sensibilidad de la forma hacia los contactos indeseables, y con ello desaparece también el dolor; el dolor es el guardián de la forma y el protector de la sustancia; advierte el peligro; indica ciertas etapas definidas en el proceso evolutivo; está relacionado con el principio por el cual el alma se identifica con la sustancia. Cuando cesa la identificación, el dolor, la enfermedad y también la muerte, pierden su aferramiento sobre el discípulo; el alma ya no está sujeta a sus requerimientos, y el hombre queda liberado, porque la enfermedad y la muerte son cualidades inherentes a la forma y están sujetas a las vicisitudes de la vida de la forma.” (401)

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“…Si los aspirantes estudiaran cuidadosamente su vida en el plano físico, descubrirían que trabajan automáticamente en respuesta a las ideas convencionales de buena voluntad o de bondad, que existen en el plano físico o trabajan emocionalmente porque les gusta ser estimados, les agrada ayudar y también aliviar el sufrimiento (debido a la aversión que sienten por el malestar que les produce el sufrimiento) o creen seguir los pasos de Cristo, derramando el bien, o por la natural y profundamente arraigada tendencia de la vida. Esto constituye el último y esperanzado desenvolvimiento.” (402)

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“…muy pocas personas se hallan tan integradas que pueden funcionar como personalidades íntegras, en respuesta a la estimulación del alma.

Se hallan polarizadas generalmente en cualquiera de sus tres cuerpos y este hecho también presenta para el curador una poderosa condición limitadora. Análoga y muy frecuentemente, el hombre está tan intensamente preocupado con el presente malestar y dolor del cuerpo físico denso, que las impresiones superiores que pudieran venir a través de la mente o de los cuerpos egoicos, serían incapaces de hacerlo.” (403)

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“La tarea del curador consiste por lo tanto en descubrir dónde se halla este foco de conciencia; ello nos retrotrae al punto donde dije que el paciente es esencialmente de tipo mental o emocional, y muy raras veces su conciencia está centrada exclusivamente en lo físico. Cuando esa conciencia se haya estabilizado en la del alma, habrá pocas enfermedades, y los trastornos físicos del paciente muy evolucionado serán vinculados entonces con el impacto que la energía del alma hace sobre un vehículo físico no preparado; en esta etapa sólo lo afectarán ciertas enfermedades principales. No será susceptible a las pequeñas dolencias y a las constantes e insignificantes infecciones que convierten la vida del hombre común o subdesarrollado en molesta y difícil. Podrá sufrir de enfermedades cardíacas y nerviosas y dolencias que afectan la parte superior del cuerpo y esas zonas controladas por los centros ubicados arriba del diafragma; no obstante, las dificultades producidas por intermedio de los centros etéricos menores (de las cuales existen muchas), o por los centros ubicados abajo del diafragma, no existirán generalmente -a no ser (como puede suceder en el caso de un discípulo muy avanzado) que deliberadamente haga suyas las condiciones engendradas por su servicio mundial a los hombres.” (404)

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“Sería útil que indicara en amplias y generales líneas algunos tipos de enfermedades que pudiera producir por ejemplo, la centralización de las fuerzas de la vida en el plano astral.

…/…

3. Una naturaleza irritable, en constante agitación, de mal carácter y que reacciona violentamente cuando las cosas no van como es de desear, pueden conducir a desastrosas explosiones, diagnosticadas como dificultades cerebrales o insanias temporarias y producir constantes dolores de cabeza que socavarán la constitución física y traerán un inevitable estado de debilidad.

4. Una vida sexual frustrada o una situación donde la persona soltera no pueda expresar en forma normal un proceso natural y universal, y para quien el sexo permanece siendo un misterio (y al mismo tiempo un constante e interno tema de pensamiento inexpresado) llevará a:

a. Un estado de gran desvitalización con la consiguiente e inevitable mala salud, que sufren ese tipo de personas denominadas solteronas y solterones. Es innecesario decir que existen muchas personas solteras que encaran la vida saludablemente y no entran en esta clasificación.

b. Un constante esfuerzo para atraer la atención del sexo opuesto a tal punto que se convierte en una tendencia nerviosa y muy enfermiza.

c. El desarrollo de hábitos homosexuales o esas perversiones que tuercen la vida de muchas personas inteligentes.

d. Los tumores -malignos o no- que atacan los órganos genitales y frecuentemente hacen del sujeto un caso de operación.”… (405)

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“…¿por qué las personas avanzadas, los guías espirituales y aquellos que están orientados hacia la vida espiritual, sufren frecuentemente tantas dificultades físicas? Probablemente se debe a que están en la etapa en que la energía del alma, afluyendo a través del cuerpo físico, halla en ese cuerpo la correspondiente resistencia de igual intensidad. Esta fricción establecida es tan aguda que genera rápidamente la enfermedad. Esto no es así para los verdaderos discípulos que han pasado la segunda iniciación; el problema de su mala salud es otro.” (406)

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“¿Qué es lo bueno? ¿No es acaso la expresión de la voluntad al bien? Esta voluntad al bien ¿no se desarrolla y debería desarrollarse en el plano físico, en lo que denominamos voluntad entre los hombres? ¿No sería posible que el alma, tratando constantemente (en su propio plano) de adaptarse al Plan que complementa la divina voluntad al bien, se esfuerce por impulsar a su triple expresión, la personalidad, a expresar buena voluntad -haciéndolo en la etapa correcta del desarrollo evolutivo y cuando está activa y funcionante? Sin embargo debido a la resistencia de la naturaleza forma, aun inadecuada para la deseada expresión divina, se produce inmediatamente la fricción y aparece la enfermedad. Creo que aún considerando brevemente las preguntas formuladas más arriba, se  demostrará la probabilidad de que la inclinación del alma hacia “lo bueno” produce resistencia en el plano físico, y la perturbación así engendrada en la conciencia del hombre puede producir y produce enfermedad. Tal tipo de enfermedad es responsable de la mayoría de las dificultades que sufren las personas evolucionadas, los aspirantes y discípulos. Dicha fricción produce entonces una reacción secundaria y lleva a esas condiciones psicológicas denominadas “depresión, complejo de inferioridad y sentido de fracaso”.” (407)

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“El Alma frustrada, cuando trata de expresar plenamente alguna característica divina o realidad espiritual interna, produce -dentro de la sustancia de sus envolturas- un punto de fricción.

Gran parte de esta afirmación la he abarcado anteriormente. Sin embargo llamaré la atención al respecto, pues en esta frase el énfasis está puesto sobre la responsabilidad del alma de producir la fricción. En el análisis de la frase anterior se hizo hincapié sobre la personalidad, que produjo fricción y la consiguiente enfermedad por su falta de respuesta. ¿No sería posible hallar en esta frase la clave que explica el propósito del dolor, del sufrimiento y hasta de la guerra? Recomiendo esto para que piensen cuidadosamente, y, si es posible, lo hagan en forma iluminada.” (408)

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(391) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 283)
(392) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 284)
(393) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 288)
(394) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 291)
(395) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Actitud Actual Hacia la Muerte. (pág. 295)
(396) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. (pág. 319)
(397) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 1. La Naturaleza de la Muerte. Extractos de Otros Escritos. (pág. 324)
(398) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 2. El Acto de Restitución. (pág. 338)
(399) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 2. El Acto de Restitución. Secuencias de los Acontecimientos durante la Muerte. (pág. 348)
(400) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 3. Dos Preguntas Importantes. (pág. 352)
(401) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Sexto. El Arte de la Eliminación. Ley X. (pág. 368)
(402) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Séptimo. Los Procesos de Integración. Ley X. El Estado Mental del Alma. (pág. 374)
(403) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley II. (pág. 399)
(404) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley III.  Regla Uno (pág. 410)
(405) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley III.  Regla Uno (pág. 411)
(406) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 414)
(407) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 414)
(408) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 417)

(CONTINUACIÓN)