lunes, 24 de mayo de 2021

ALINEAMIENTO DEL ALMA Y LA PERSONALIDAD (por Aart Jurriaanse)


Algunas de las características de los tres vehículos de expresión humana han sido descritas, y también que, después de la integración, estos pueden servir como un canal del alma para comunicarse con el mundo exterior.

Cuando el cuerpo físico, con el cerebro, se alinea con el cuerpo sensitivo y posteriormente con el cuerpo mental, entonces la mente inferior puede comunicarse libremente con el cerebro físico, alimentando sus hechos e ideas a este ordenador para una elaboración y mejora adicional. Así es como los pensadores del mundo son impulsados. Cuando el cuerpo causal o egoico está también alineado, el alma puede funcionar a través de estos instrumentos, y así se crea el potencial para la aparición de extraordinarios líderes de la raza, que no sólo pueden gobernar a la s masas emocional e intelectualmente sino también inspirarlas con ideales más elevados. Tal alineamiento también producirá escritores inspiradores, idealistas, pensadores abstractos, músicos y otros artistas inspirados.

Para el principiante del sendero de evolución espiritual, tal alineamiento con el alma sólo ocurrirá periódicamente - al principio sólo como destellos durante períodos de intensa aspiración, o cuando actúa en servicio a la humanidad. A su debido momento el aspirante encontrará, sin embargo, que tal contacto con el alma se facilita con la abstracción de la mente de las distracciones producidas por los contactos sensoriales, emocionales y mentales; él descubrirá que esta abstracción puede ponerse en práctica más efectivamente por medio de técnicas apropiadas de meditación, que conducen al despertar de la conciencia abstracta.

El problema de alinear los diferentes cuerpos equivale realmente a incrementar las vibraciones de los vehículos inferiores hasta las del alma. Esto puede conseguirse a través de la purificación de las reacciones que surgen de los planos inferiores, y dominando los deseos y emociones. Esto supone una lucha continua con la naturaleza inferior, pero el esfuerzo persistente seguro prevalecerá. Cuando se ha alcanzado una vibración recíproca, las ideas abstractas comenzarán a filtrarse a la mente inferior con más frecuencia, y esto irá seguido finalmente de destellos de iluminación e intuición real del alma.

Como norma este proceso de alineamiento no se alcanza en una sola encarnación sino a lo largo de muchas vidas de constante esfuerzo antes de que el cuerpo emocional esté suficientemente apaciguado, y un cuerpo mental sea construido con un equilibrio adecuado, que puede actuar como un filtro apropiado, y no como un impedimento al flujo de inspiración.

El alineamiento no debe, sin embargo, considerarse limitado a coordinar las funciones del alma y la personalidad. El alineamiento también conllevará el contacto con los planos espirituales y finalmente con la Mónada, iniciando así al discípulo a niveles cada vez más elevados de conciencia, revelación, inspiración y servicio.

Los diversos procesos de alineamiento forman parte de las etapas tempranas de construcción del "Puente de Luz" que finalmente unirá la brecha entre la Mónada y los cuerpos materiales. Este tema, sin embargo, será tratado en otro artículo.

Existe una estrecha relación entre el desenvolvimiento del alma y la así llamada 'iniciación'. La iniciación es meramente una forma simbólica de indicar los avances que el hombre alcanza durante su laborioso progreso en el sendero de la expansión de conciencia; es un indicativo de cuánto el hombre espiritual se ha hecho consciente de sí mismo como alma, con sus poderes, relaciones y objetivos.

La etapa de 'individualización' cuando el hombre pasó del reino animal al humano y se hizo consciente de sí mismo, puede bien considerarse como su primera iniciación en la conciencia. A esta etapa de realización del ser le siguen eones de evolución gradual, pero con el énfasis puesto en el yo y en la satisfacción de las necesidades físicas personales. Finalmente esta forma de vida alcanzará su cima, llevando a una crisis y a una nueva realización, cuando el hombre repentinamente se vuelve consciente de la dualidad de su

existencia, y de la presencia de su Yo interior. Esto a veces se conoce como 'el nacimiento del principio Crístico en el corazón', y es la indicación de la iniciación en la vida espiritual. Relativamente pocas personas son aún conscientes del alma, o de que han pasado en lo que en términos esotéricos se conoce como la Primera Iniciación en el sendero de evolución espiritual. Desde ese momento se hará patente un cambio del foco de vida: el interés propio del pasado irá disminuyendo y será reemplazado cada vez más por un interés creciente tanto en el mundo espiritual como en las necesidades de su prójimo.

El intervalo entre la Primera y la Segunda Iniciación puede alargarse durante varias encarnaciones. Durante este largo período habrá un lento pero constante, aunque normalmente inconsciente, crecimiento de conciencia despierta de alma, que comenzará a expresarse como un revelado altruismo, demostrado en sus muchas facetas de expresión. Este período puente está también marcado por el aumento de control sobre las emociones y deseos, y la realización de que las cualidades de amor espiritual, belleza, buena voluntad, verdad y servicio son de un valor más duradero que los momentos de satisfacción de las emociones al perseguir el placer y satisfacer los muchos deseos de la carne.

Mientras tanto la influencia del alma en sus tres instrumentos de experiencia aumenta con la atención ahora enfocada en el desenvolvimiento mental. Esto finalmente conduce al siguiente hito del sendero de la expansión de conciencia - la Tercera Iniciación o 'Transfiguración'. En esta iniciación el alma toma todo el control sobre la personalidad, asumiendo las funciones de la mente inferior que hasta entonces había sido la fuerza gobernante. La personalidad entera es inundada por la luz del alma, y de aquí en adelante la Mónada también comienza a tener un interés activo al ejercer una orientación más directa al alma. Este interés de la Mónada crece hasta que llega a tales proporciones que totalmente y directamente controla la personalidad, sustituyendo así las funciones del alma.

Después, se llega a la fase de la Cuarta Iniciación; esta es conocida como 'la Gran Renunciación' y se caracteriza por el reconocimiento de que el alma, la fuerza que hasta ese momento había inspirado y conducido al ser humano en su sendero de evolución espiritual, se ha hecho superflua, y es abandonada y absorbida dentro de la Mónada. ¡El Hijo ha completado Su trabajo, y se ha convertido en uno con el Padre! En lo sucesivo habrá un contacto directo entre espíritu y materia, y la personalidad perderá su individualidad, convirtiéndose sencillamente en un instrumento de servicio en manos de la Mónada, y ya no dando señales de ninguna inclinación o deseos personales.

Sinónimos del Hilo de Vida son: el Hilo de Plata; el Sutratma.

Cuando consideramos la constitución del hombre, se deben tener en cuenta dos manifestaciones diferentes:

Primero, todos los átomos, que en sus miríadas componen toda forma y órgano, consistentes de energía primordial o 'vida'. Esto se puede llamar 'vida atómica'.

Segundo, existe el 'hilo de vida' representando la vida del alma, con su fuente en la Mónada. Esta 'vida egoica' impregna el cuerpo entero, sirviendo de factor integrador dentro de la forma. Cuando este hilo de vida o 'hilo de plata' se retrae o rompe, el cuerpo muere y se desintegra en sus componentes atómicos, en donde se retiene la vida atómica.

En la trinidad, Espíritu-Alma-Materia, el alma representa el campo de encuentro entre los dos polos exteriores, y la Vida es el factor común y unificador, impregnando y sintetizando todo el sistema.

El 'hilo de vida' por tanto une y vivifica todas las formas en un todo funcional, encarnando la voluntad y el propósito de la entidad interna, tanto planta, hombre o Deidad. Es la corriente de energía difundida por toda la forma, del centro a la periferia, y simultáneamente formando el eslabón de unión entre la fuente espiritual y su expresión externa. Proporciona la fuente fundamental de todo desenvolvimiento evolutivo.

En el hombre este 'hilo' representa el camino de la energía de vida fluyendo desde la Mónada a través del alma hasta la personalidad, transmitiendo esta energía hasta su punto de anclaje en el corazón. Desde el

corazón como su punto focal, la energía de vida se impregna en todo el cuerpo físico a través del flujo sanguíneo, y por esta razón la sangre es frecuentemente representada como un símbolo de Vida.

Se debe realizar una clara distinción entre el 'Hilo de Vida', anclado en el corazón, y el 'Hilo de Conciencia' o 'Puente de Luz' centrado en la cabeza.

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Aart Jurriaanse (1907-2002) era sudafricano y dedicó su vida a estudiar las Enseñanzas de la Sabiduría Antigua y a transmitirlas a todos. Además de producir recopilaciones de los libros de Alice Bailey (“Ponder on This”, “Serving Humanity”), él mismo escribió ocho libros, entre ellos su obra maestra „Bridges“ y „All is Relative“. Todas sus obras han demostrado ser herramientas invaluables para los buscadores de hoy. 

martes, 11 de mayo de 2021

EL KARMA - LA LEY DE CAUSA Y EFECTO - (V)

 


 Esta entrada es la continuación de EL KARMA - LA LEY DE CAUSA Y EFE    CTO - (IV) [DEFINICIONES]

Continuamos con el recopilatorio sobre el tema del Karma que el Maestro Tibetano nos ofrece en sus libros.

Como de costumbre los extractos del Maestro Tibetano sobre este tema los tendréis a vuestra disposición en formato pdf en la última publicación sobre el tema.

En esta y en alguna publicación futura, el recopilatorio sobre el karma, coincide con el libro sobre el "Tratado de Fuego Cósmico". Es un libro muy difícil de comprender y el contenido del mismo va dirigido casi exclusivamente a discípulos e iniciados (aunque esta circunstancia no impide que pueda ser estudiado por cualquier persona que desee aprender del mismo por poco que sea). Por consiguiente, que nadie se desanime si la captación de lo que se comenta es poca o nula, pero debido a que se trata de un recopilatorio basado en todos los libros del Tibetano, sea su lectura difícil o no, debe incluirse en el mismo.

Dani

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TRATADO SOBRE FUEGO CÓSMICO (1925)

“El karma (*) de la materia es un tema muy abstruso y hasta ahora sólo se han hecho sugerencias al respecto. No obstante, se halla indisolublemente mezclado con el karma del individuo. Implica controlar la evolución de la esencia monádica, la esencia elemental, y de la materia atómica del plano; concierne al desarrollo de las cuatro espirillas, a su actividad y adherencia a las formas cuando son atómicas, y al desarrollo del fuego interno latente y su gradual acrecentamiento ígneo, hasta que se repite dentro del átomo lo que sucede en el cuerpo causal: la destrucción de la periferia del átomo por el fuego. Trata del empleo de la materia para la construcción de formas, mediante la interacción de dos Rayos, el Divino y el Primordial, produciendo así el fuego por fricción que tiende a la vida y a la fusión.

El tema del karma de la forma es también muy vasto, demasiado complicado para la comprensión común, pero es un factor de gran importancia que no debe pasarse por alto, en relación con la evolución de un mundo, de una síntesis de mundos o de un sistema, al ser contemplados desde niveles más elevados. En su totalidad constituye el resultado de la acción emprendida por Esencias y Entidades cósmicas en sistemas solares anteriores, desarrollándose por medio de los átomos individuales y los conglomerados de átomos denominados formas. Por lo tanto, el efecto del Rayo de la Personalidad sobre los fuegos internos es, en realidad, resultado de la influencia del Logos planetario de cualquier rayo implicado, a medida que agota la parte de karma que le corresponde en un ciclo dado, grande o pequeño. De esta manera produce y, con el tiempo, transmuta los efectos de causas que Él inició anteriormente en relación con Sus seis Hermanos, los otros Logos planetarios. Tenemos un paralelo ilustrativo en el efecto que un individuo produce sobre otro en los contactos mundanos, al moldear e influenciar, estimular o demorar. Debe recordarse que toda influencia y efecto fundamentales se sienten en el plano astral y desde allí actúan por intermedio del etérico hasta el físico denso, sometiendo así a la materia bajo su esfera de influencia, la cual no se origina en el plano físico.”

(*) “Desde el punto de vista que he adoptado respecto al Karma, observarán que ningún plano, aun el nirvánico, por más elevada que sea la espiritualidad, se halla fuera de la rueda kármica; cuando se dice en los escritos sánscritos, incluso en el Bhagavad Gita, que los hombres cruzan el océano kármico, debe aceptarse, pero con cierta reserva. Los entes que ya han conseguido salir de la rueda kármica lo han hecho únicamente sí se la considera como la rueda que gira ahora. El cosmos no sigue el mismo curso todos los días de Brahma, sino que pasa a estados cada vez más elevados al cumplir su misión. Quienes han logrado un descanso al poseer un estado de espiritualidad no alcanzado hasta ahora, se encontrarán algún día dentro del radio de acción de la rueda, recibiendo quizás un castigo por el incumplimiento de los grandes deberes durante largas épocas. Some Thoughts on the Gita, pág. 40.” (47)

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“El sistema solar concebido como un vasto mecanismo, con sus partes delicadamente ajustadas en sus más mínimos detalles, es sólo la expresión física de Vishnu, o la sustancia etérica fundamental, tal como entendemos el término en la actualidad. La armonía que se observa en el cosmos manifestado es el resultado de la actividad armoniosa de las energías que dan al éter la expresión que conocemos. Los planetas, los mundos, los seres humanos, etc., son sólo partes de su cuerpo, funcionando cada una subordinada a la ley que rige al todo. La evolución, preservación y destrucción del mundo constituyen, por lo tanto, un vasto proceso denominado Yagna, que tiene lugar en el cuerpo de Yagna Purusha, o el cuerpo físico de la naturaleza. Considerada colectivamente, la humanidad es el corazón y el cerebro de Purusha y, por lo tanto, todo el Karma físico, mental y espiritual generado por la humanidad determina principalmente el carácter del proceso yágnico.” (48)

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“El hombre y los devas actúan en cada planeta como intermediarios o agentes transmisores. Donde ellos no habitan resulta imposible realizar ciertas actividades, sobreviniendo la desintegración. La razón de ese retiro se halla en la Ley cósmica de Causa y Efecto o karma cósmico, y en la historia conjunta, aunque individual, de uno de los Hombres celestiales cuyo cuerpo fue, en un momento determinado, la Luna o cualquier otro planeta.” (49)

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“Observaremos aquí un hecho interesante, aunque sea un misterio insoluble para la mayoría; las destrucciones producidas por el fuego son parte de las pruebas de fuego de una iniciación de ese Hombre celestial cuyo karma está ligado al de nuestra tierra.

La destrucción de una parte de la trama hace más fácil la salida; en realidad (visto desde los planos superiores) es un paso adelante y una expansión. Su repetición se efectúa en el sistema, en ciclos determinados.” (50)

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“Según ya se ha dicho aquí y en los libros de H. P. B, el “círculo no se pasa” (*) es la barrera que actúa corno separadora o línea divisoria entre un sistema y lo que se halla fuera del mismo. Como se comprenderá tiene interesantes correlaciones, si consideramos el tema (como corresponde) desde el punto de vista del ser humano, de un planeta y de un sistema, recordando siempre que al estudiar el cuerpo etérico tratamos con materia física, lo cual no debe olvidarse nunca. Por lo tanto, en todo grupo y conglomerado se hallará un factor dominante, debido al hecho de que el “círculo no se pasa” actúa como un obstáculo para aquello que es de poca importancia en la evolución, pero no constituye una barrera para lo que es de importancia en la misma. Todo depende de dos cosas: del karma, ya sea el del hombre, del Logos planetario o del Logos solar, y del dominio que ejerce la entidad espiritual interna sobre su vehículo.”

(*) El “Círculo no se pasa”. Circunferencia de la esfera de influencia correspondiente a todo centro de vida positiva. Incluye la esfera de fuego del trabajo magnético que realiza el orbe solar, considerado como cuerpo de manifestación de un Logos solar, incluso de todo un sistema solar. Este término se aplica también a la esfera de actividad de un Logos planetario o a un esquema planetario, y el mismo podría aplicarse a la esfera de actividad de un ser humano. D. S. II, 35-36. (51)

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“1. El Logos Planetario y los Éteres.

El hombre, el pensador interno, sale, durante el reposo, de su “círculo no se pasa” etérico y actúa en otra parte. Por lo tanto, de acuerdo a la ley, el Logos planetario puede igualmente salir de Su “círculo no se pasa” en épocas determinadas, que corresponderían a la hora de reposo del hombre o al pralaya en el planeta.

El Logos solar hace lo mismo durante ciclos determinados, los cuales no son los que preceden a lo que denominamos pralaya solar, sino períodos menores que preceden a los “días de Brahma” o ciclos de actividad menor. Dichos ciclos están regidos por el karma. Así como el verdadero hombre aplica la ley del karma a sus vehículos, y en su diminuto sistema es la analogía del cuarto grupo de entidades kármicas que denominamos los Señores Lipikas. Aquél aplica la ley a su triple naturaleza inferior. El cuarto grupo de Entidades extracósmicas, quienes ocupan un lugar secundario respecto a los tres Logos cósmicos, la triple suma total de la naturaleza logoica, puede salir de los límites de Su “círculo no se pasa” solar en determinados ciclos. Este es un profundo misterio cuya complejidad aumenta si tenemos presente que la cuarta Jerarquía creadora de Mónadas humanas y los Señores Lipikas en Sus tres grupos (el primero y el segundo grupo y los cuatro Maharajáes, constituyendo la totalidad de los triples regentes kármicos, se hallan entre el Logos solar y los siete Logos planetarios) están más íntimamente vinculados, y sus destinos más estrechamente entrelazados que las demás Jerarquías.

Otro eslabón de esta cadena a ser considerado, reside en el hecho de que los cuatro rayos de la mente (que conciernen al karma del cuarto Logos planetario) tienen conjuntamente a su cargo el actual proceso evolutivo del Hombre, considerado como el Pensador. Estos cuatro, con los cuatro regentes kármicos, trabajan en íntima colaboración. En consecuencia tenemos los siguientes grupos que actúan recíprocamente:

Primero. Los cuatro Maharajáes, o Señores Lipikas menores,(*) aplican el karma pasado y lo agotan en el presente.

Segundo. Los cuatro Lipikas del segundo grupo, según H. P. B., se ocupan de aplicar el karma futuro y manipular el destino futuro de las razas. La tarea del primer grupo de cuatro Lipikas cósmicos es oculta y sólo puede ser revelada parcialmente (y aún así en forma muy superficial) en la cuarta Iniciación, por lo tanto, no nos ocuparemos de ello.

Tercero. La cuarta Jerarquía creadora de Mónadas humanas regida por una cuádruple ley kármica bajo la guía de los Lipikas.

Cuarto. Los cuatro Logos planetarios (**) de Armonía, Conocimiento, Pensamiento Abstracto y Ceremonial, constituyen conjuntamente el Cuaternario de manas o mente, mientras se hallan en proceso de evolución, e influencian a todos los hijos de los hombres.

Quinto. Los Señores de los Devas de los cuatro planos, el búdico o plano de la intuición espiritual, manas o el plano mental, el plano del deseo y el físico, se hallan similarmente vinculados a la evolución humana, en sentido más intimo que los tres superiores.”

(*) Los Cuatro Señores Lipikas se hallan entre el primero y segundo planos. D. S. I, 169.

a. Pueden salir del “círculo no se pasa”. D. S. I, 170.

b. Están vinculados al karma. D. S. I, 167.

c. Se ocupan del futuro. D. S . I, 165.

d. Constituyen tres grupos D. S. I, 167

e. Son los espíritus del Universo. D. S. I, 165

(**) Los cuatro rayos de la mente son los cuatro Rayos menores que forman el cuaternario logoico y se sintetizan oportunamente, en un quinto Rayo, el tercer Rayo mayor de inteligencia activa o de adaptabilidad. Los nombres de los rayos son los siguientes :

Los tres Rayos mayores

1. El Rayo de Voluntad o Poder

2. El Rayo de Amor o Sabiduría

3. El Rayo de Inteligencia Activa

Los cuatro rayos menores

4. El Rayo de Belleza, Armonía, Arte o Ritmo

5. El Rayo de Conocimiento Concreto.

6. El Rayo de Idealismo Abstracto

7. El Rayo de Orden Ceremonial u Organización. (52)


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(47) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección B. El Rayo de la Personalidad y el Fuego por Fricción. III. El Rayo de la Personalidad y la Ley del Karma (pág. 88)

(48) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección C. El Cuerpo Etérico y el Prana. I. La Naturaleza del Cuerpo Eterico. 2. Ocho Enunciados. (Nota. 32)

(49) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección C. El Cuerpo Etérico y el Prana. II. La Naturaleza del Prana. 3. Prana Planetario. (pág. 102)

(50) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección C. El Cuerpo Etérico y el Prana. La Función del Cuerpo Etérico. 3. Transmisor de Prana. (pág. 110)

(51) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección C. El Cuerpo Etérico y el Prana. II. La Naturaleza del Prana. 4. Desórdenes del Cuerpo Etérico. (pág. 115)

(52) Primera Parte. Fuego por Fricción. Fuego de la Materia. Sección C. El Cuerpo Etérico y el Prana. IV. Éteres Macrocósmicos y Microcósmicos. 1. El Logos Planetario y los Éteres. (pág. 116)


(CONTINUARÁ)