lunes, 21 de diciembre de 2020

EL SIMBOLISMO DE LOS REYES DE ORIENTE Y SUS REGALOS



"Cuando Cristo vino, quienes tenían visión y estaban preparados dijeron: "Su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle". Ese signo se dio a los pocos que estaban preparados y que hicieron el necesario viaje a Belén. Pero otro signo, visto por muchos, fue dado por el ángel del Señor a los pastores que vigilaban el campo esa noche. "Esto os servirá de señal; hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre". Esta señal se dio a los dos o tres que vigilaban, dispuestos a consagrar todo lo que poseían, y que percibieron el destello de la estrella de la iniciación y se apresuraron a encaminarse a la cámara iniciática. La mayoría que estaba interesada y atenta, necesitaba una señal más concreta y fácil de ser interpretada, por eso se les dijo que fueran a ver al infante y a su madre. Su actitud se expresa en las palabras: 'Pasemos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido". Pero los tres que comprendieron, fueron a adorar y a dar.
Cuando vieron brillar la estrella, los tres Reyes emprendieron el viaje, y cargados de regalos llegaron a Belén. Son los símbolos de esos discípulos en el mundo que están hoy dispuestos a prepararse para recibir la primera iniciación; trasmutar su conocimiento en sabiduría y ofrecer todo lo que poseen al Cristo interno.
 Los regalos que llevaban constituyen el tipo específico de disciplina que debe seguirse a fin de entregar al Cristo, en el momento del nuevo nacimiento, dones que simbolizarán lo realizado. Los tres Reyes ofrecieron al infante Jesús tres regalos   oro, incienso y mirra. Analicemos por un momento la importancia específica que éstos tienen para el futuro iniciado individual. Los esoteristas dicen que el hombre es de naturaleza triple y esta verdad está apoyada por los sicólogos con sus investigaciones y experimentos. El hombre es un cuerpo físico viviente, una suma total de reacciones emocionales y también ese algo misterioso que llamamos mente. Las tres partes del hombre: física, emocional y mental, tienen que ofrecerse en sacrificio y adoración, como dádiva voluntaria al “Cristo interno", antes que el Cristo pueda expresarse por medio del discípulo y del iniciado, como Él anhela hacerlo. El oro es un símbolo de la naturaleza material que debe ser consagrado al servicio de Dios y del hombre. El incienso simboliza la naturaleza emocional, con sus aspiraciones, deseos y anhelos, y esta aspiración debe elevarse, como el incienso, hasta los pies de Dios. El incienso es también símbolo de purificación, ese fuego que consume toda la escoria y deja la esencia para que Dios la bendiga. La mirra o la amargura, se relaciona con la mente. Por medio de la mente sufrimos como seres humanos, y cuanto más progresa la raza y se desarrolla la mente, tanto mayor es nuestra capacidad de sufrimiento. Pero cuando el sufrimiento se ve en su verdadera luz y se lo dedica a la divinidad, puede empleárselo como instrumento de mayor acercamiento a Dios. Entonces podemos ofrecer a Dios ese raro y maravilloso don de una mente que ha alcanzado la sabiduría por el dolor, y de un Corazón que se ha hecho bondadoso por la zozobra y las dificultades superadas."
- De Belén al Calvario - (Alice A. Bailey)
CAPÍTULO II. LA PRIMERA INICIACIÓN...
EL NACIMIENTO EN BELÉN

EN COMPAÑÍA DEL ALMA: FIESTAS NAVIDEÑAS

EN COMPAÑÍA DEL ALMA: FIESTAS NAVIDEÑAS: En estas fechas tan entrañables en las que el espíritu de la Navidad nos invade... en las que la alegría y el deseo de felicidad hacia ...

LA NAVIDAD (Alice A. Bailey)


Respecto a la designación del 25 de diciembre como nacimiento de Jesús, Willamson afirma que: 'Todos los cristianos saben que el 25 de diciembre se reconoce ahora como la festividad del nacimiento de Jesús, pero muy pocos se dan cuenta que esto no ha sido siempre así. Se dice que ha habido ciento treinta y seis fechas distintas, establecidas por las diferentes sectas cristianas. Lightfoot la fija el día 15 de septiembre, otros la establecen en febrero o agosto. Epifanio menciona dos sectas, una que la celebra en junio y otra en julio. El asunto fue definitivamente decidido por el Papa Julio, en el año 337 d. C., y San Crisóstomo, en el 390, dice: 'En este día, es decir, el 25 de diciembre, también en Roma fue fijado últimamente el nacimiento de Cristo, de modo que cuando los paganos celebraban sus ceremonias (la Brumalia en honor de Baco), los cristianos realizaban sus ritos sin ser molestados.

La elección de esta fecha determinada es cósmica en sus implicaciones y estamos seguros que los sabios de los tiempos primitivos tomaron estas grandes decisiones premeditadamente. Annie Besant nos dice que:

"La deidad siempre nace en el solsticio de invierno, después del día más corto del año, en la medianoche del 24 de diciembre, cuando el signo de Virgo asciende sobre el horizonte; nace cuando este signo asciende, nace siempre de una virgen, que permanece virgen después que ha dado a luz a su hijo Sol, como la Virgen celestial permanece inalterable y sin mácula cuando el sol surge de ella en los Cielos. Débil, endeble como infante, es él, nace cuando los días son más cortos y las noches más largas. . . "

Es también interesante recordar que:

"El Venerable Bede que escribió a principios del siglo VIII, dice que 'el antiguo pueblo de la nación anglo', con lo que alude a los ingleses paganos antes de establecerse en Gran Bretaña en el año 500 d. C., 'comenzaban el año el 25 de diciembre, en el que ahora celebramos el nacimiento de nuestro Señor' y agrega que la noche del 24 al 25 de diciembre, ‘que es la noche tan sagrada para nosotros ahora, se llamaba en la lengua de ese pueblo, Modranecht, es decir, Noche de la Madre, por las ceremonias que ejecutaban en esa larga vigilia nocturna'. El autor no menciona cuáles eran esas ceremonias, pero evidentemente estaban relacionadas con el nacimiento del Dios Sol. En la época en que los ingleses se convirtieron al cristianismo en los siglos VI y VII, la festividad de la Navidad, el 25 de diciembre, había sido ya establecida en Roma desde hacía tiempo, como una celebración solemne, pero en Inglaterra, su identificación con el alegre 'Yule' pagano (palabra ésta que aparentemente significaba 'holgorio') le confirió un tono festivo que no lo tenía en la parte meridional. Este tono ha prevalecido en marcado contraste con la característica que existe entre las razas latinas, donde era desconocida hasta hace pocos años la costumbre del Norte de festejar y hacer regalos en Navidad."

En la época del nacimiento de Cristo, Sirio, la Estrella de Oriente, estaba sobre el meridiano, y Orión, llamado por los astrónomos orientales "los Tres Reyes", se encontraba en sus proximidades; en consecuencia, la constelación de Virgo, la Virgen, se elevaba en el Este y la línea de la eclíptica, la del ecuador y la del horizonte, se unían todas en esa constelación. Es también interesante ver que la estrella más grande y brillante de la constelación de Virgo, se llama Spica (Espiga); está representada por la espiga de trigo (signo de fertilidad), que sostiene la Virgen. Belén significa "casa del pan", existiendo, por lo tanto, una relación evidente entre los dos términos. Esta constelación está formada por tres estrellas en forma de copa. Éste es el verdadero Santo Grial, que contiene la sangre de la vida, el custodio de lo más santo y sagrado, lo que encierra la divinidad. He aquí los hechos astronómicos. La interpretación del simbolismo atribuido desde muy antiguo, es algo tan viejo como la misma religión. De dónde salieron esos signos, y cómo surgieron a la vida los significados y simbolismos asociados a ellos, se pierde en la noche de los tiempos. Han existido en las mentes y pensamientos de los hombres y en sus escritos, durante miles de años, y constituyen nuestra herencia conjunta de hoy. El antiguo zodiaco de Dendera (anterior al cristianismo en varios miles de años) constituye una amplia prueba de lo antedicho. En el tránsito del sol en torno del zodiaco, el "Hombre de los Cielos" llega a su debido tiempo a Piscis, signo en exacta oposición a Virgo, y que es precisamente el signo de los Salvadores del mundo. Ya hemos visto que la era del cristianismo es la Era de Piscis; Cristo llegó a Tierra Santa cuando nuestro sol transitaba hacia ese signo. Por consiguiente, lo que comenzó y tuvo su ser en Virgo (el nacimiento del Niño-Cristo), es consumado en Piscis, cuando el Cristo-Niño, habiendo llegado a su madurez, se presenta como Salvador del mundo.

Otro hecho astronómico resulta de interés a este respecto. Estrechamente asociadas con la constelación de Virgo, que se encuentra en el mismo sector del cielo, hay otras tres constelaciones, en las cuales está representada simbólicamente la historia del Niño que nacerá, sufrirá y volverá. Existe un grupo de estrellas denominado Coma Berenice, la Mujer con el Niño, los Centauros o el Centauro, y Boötes, nombre que en hebreo significa "el que viene". Ante todo, tenemos el niño nacido de mujer, y esa mujer es virgen: después está el centauro que siempre fue el símbolo de la humanidad en las antiguas mitologías, porque el hombre es un animal más un dios, por lo tanto, un ser humano. Después el que vendrá, descuella sobre todos ellos, influyéndolos, señalando la realización que se logrará por el nacimiento y la encarnación humana. Verdaderamente el libro ilustrado del cielo contiene la eterna verdad para los que tienen ojos para ver e intuición lo bastante desarrollada para interpretar. La profecía no está confinada a La Biblia solamente, sino que aparece ante los ojos de los hombres en la bóveda celeste.

De este modo, mientras "los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos" tenemos la profecía del acontecimiento mundial que tuvo lugar cuando Cristo nació en Belén, "la casa del pan", y Virgo ascendía sobre el horizonte, mientras brillaba la Estrella de Oriente.

Entonces vino Cristo y tomó posesión de Su Propia carne y sangre, porque el mundo de los hombres lo atraía y el amor del Padre lo impulsaba. Vino a dar vida a un propósito y a una realización y a indicarnos el Camino: Vino a darnos un ejemplo para ser energetizados por la esperanza que "no avergüenza" y “proseguir hasta la meta del premio del supremo llamamiento".

- De Belén al Calvario -

CAPÍTULO II. LA PRIMERA INICIACIÓN... 
EL NACIMIENTO EN BELÉN

CRISTO Y LA FUTURA NUEVA ERA (*)


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La Significación de la Navidad

 "...Sabemos que, desde la noche de los tiempos, el período en que el sol se desplaza nuevamente hacia el norte ha sido siempre considerado como temporada festiva;  durante miles de años se lo ha asociado con la llegada del Dios Sol para salvar al mundo, traer luz y fructificación a la Tierra y, por medio de los afanes del Hijo de Dios, también esperanza a la humanidad. La época de Navidad es considerada, por algunos, como la Festividad de Cristo exclusivamente, siendo destacada por las iglesias cristianas y testimoniada por todos los clérigos. Esto es verdadero y falso a la vez. El Fundador de la Iglesia Cristiana, Dios hecho carne, se valió de este período; llegó a nosotros en la oscuridad del año, iniciando una nueva era, donde la luz iba a ser la nota característica. Esto ha resultado verídico desde diversos ángulos, aún desde el puramente físico, ya que hoy tenemos un mundo iluminado, vemos por todas partes luz y las lóbregas noches tenebrosas de antaño van desapareciendo rápidamente. La luz ha descendido a la tierra en forma de "luz del conocimiento". La educación, cuyo objetivo consiste en llevar a los hombres al "camino iluminado", constituye hoy la nota clave de nuestra civilización y la mayor preocupación de todos los países. La eliminación del analfabetismo, el desarrollo de una verdadera cultura y la comprobación de la verdad en todos los campos del pensamiento y de la investigación, son hoy de mayor importancia en todos los países.

Así, cuando Cristo proclamó (como realmente lo hizo), con los demás Salvadores y Dioses Soles, que Él era la Luz de los mundos, inauguró un período maravilloso donde la humanidad ha sido amplia y universalmente iluminada. Este período data del día de Navidad, hace dos mil años, en Palestina. Constituyó el más grandioso de los días de Navidad y su influencia emanante fue mucho más poderosa que la de cualesquiera de sus predecesores, los Portadores de la Luz, porque la humanidad estaba más preparada para recibirla. Cristo vino bajo el signo de Piscis, los Peces, signo del divino Intermediario en el sentido más elevado, o del médium en el más inferior; es el signo de muchos de los Salvadores del mundo y de los Reveladores de la divinidad que establecieron relaciones mundiales. Quisiera que observen esta frase. El mayor impulso que llevó al Cristo a realizar su especial tarea, fue el deseo de establecer rectas relaciones humanas. Ése es también el deseo, consciente o inconsciente, de la humanidad, y sabemos que algún día vendrá Aquel deseado por todas las naciones; las correctas relaciones humanas existirán en todas partes y la buena voluntad complementará esa realización trayendo la paz en todas las tierras y entre todos los pueblos.

A través de las edades, la Navidad ha sido reconocida y celebrada como una época de nuevos comienzos, mejores contactos humanos y relaciones más felices entre familias y comunidades. Así como las iglesias han ido descendiendo en su presentación profundamente materialista del cristianismo, el sencillo Día de Navidad, que hubiera complacido al corazón de Cristo, ha degenerado en una orgía de gastos, adquisición de cosas agradables, siendo considerado como una "buena temporada para el comercio". Por lo tanto, debe recordarse que cuando las fases de una religión inspirada por la vida, es interpretada en forma totalmente materialista, cualquier civilización y cultura pierde su sentido de los valores espirituales y responde principalmente a los valores materiales..."

"...El mensaje del nacimiento de Cristo es siempre nuevo, pero hoy no es comprendido. Durante la era de Acuario, en la que estamos entrando con rapidez, el énfasis cambiará de Belén a Jerusalén y del niño Salvador al Cristo Resucitado. Piscis ha sido durante dos mil años la luz que se expande; Acuario verá la Luz ascendente y, de ambas, el Cristo es el eterno símbolo."

"...En la Era de Acuario, el Cristo Resucitado es Él mismo el Portador de Agua. Esta vez Él no manifestará la vida perfecta de un Hijo de Dios, tal cual fue su misión anteriormente, sino que aparecerá como el Guía supremo de la Jerarquía espiritual, para satisfacer la necesidad de todas las naciones sedientas del mundo -sedientas de verdad, de rectas relaciones humanas, de amorosa comprensión-. Esta vez Él será reconocido por todos, y Su propia Persona testimoniará la realidad de la resurrección, demostrando paralelamente la realidad de la inmortalidad del alma del hombre espiritual. Durante los dos mil años pasados se hizo hincapié en la muerte, que ha matizado toda la enseñanza de las iglesias ortodoxas; sólo un día del año se ha dedicado a la idea de la resurrección. En la era acuariana el énfasis se pondrá en la vida y en la liberación de la tumba de la materia, y ésta es la nota que caracterizará a la nueva religión mundial y la diferenciará de todas las precedentes.

El festival de Pascua y la festividad de Pentecostés, serán los dos días más destacados del año religioso. Pentecostés, como se sabe, es el símbolo de las correctas relaciones humanas, por lo cual  todos los hombres y naciones se comprenderán mutuamente y  aunque hablen diversas y numerosas lenguas  conocerán un solo lenguaje espiritual."

"...La visión de la mente de los hombres de hoy, es la de la era acuariana, aunque no lo reconozcan. El futuro verá correctas relaciones, real comunión, participación en todas las cosas (vino, sangre, pan, vida, satisfacción económica) y buena voluntad. Tenemos también un cuadro del futuro de la humanidad, cuando todas las naciones estén unidas por una total comprensión y la diversidad de idiomas, simbolismo de distintas culturas, tradiciones, civilizaciones y puntos de vista  no constituya un obstáculo para las rectas relaciones humanas. En el centro de todos esos cuadros estará el Cristo.

Con el tiempo, los objetivos expresados y los esfuerzos de las Naciones Unidas fructificarán, y una nueva iglesia de Dios, formada por todas las religiones y grupos espirituales, pondrán fin, en forma unida, a la gran herejía de la separatividad. El amor, la unidad y el Cristo Resucitado, estarán presentes y Él nos demostrará la vida perfecta."

- El Destino de las Naciones -
(Cristo y la Futura Nueva Era)


(*) Este artículo fue publicado en fecha 24/12/2013 en el blog "En Compañía del Alma"







viernes, 11 de diciembre de 2020

EL SILENCIO (VI)

 


Esta entrada es la continuación de El Silencio (V)

En esta y posteriores publicaciones vamos a tratar el tema del silencio.

Es un tema que probablemente despierte curiosidad en las personas interesadas en la espiritualidad, dado que se habla mucho sobre ello pero probablemente no se entienda el por qué de la importancia del mismo y del correcto empleo de la palabra en su momento oportuno, aspectos estos que cualquier persona que desee introducirse en el sendero espiritual debe conocer, desarrollar y practicar.

Con estas recopilaciones de fragmentos extraídos de las enseñanzas del Maestro Tibetano, quizá podamos añadir algo de luz al complejo tema, dado que en un mundo de sonidos, puede parecer extraño la importancia del silencio.

Como es habitual, en la última entrada que publique podréis (si lo deseáis) descargaros en formato pdf. el recopilatorio entero sobre el tema.

Dani

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“…no hay circunstancias en las que el espíritu del hombre pueda ser vencido, o en que el aspirante no pueda meditar, pensar, hablar y preparar el camino para la venida del Cristo, siempre que tenga suficiente interés y conozca el significado del sacrificio y el silencio. Las circunstancias y el medio ambiente no constituyen un verdadero obstáculo para la vida espiritual.(*)” (34)

(*) Este fragmento también puede encontrarse en el libro “La Exteriorización de la Jerarquía”

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 “Otra excusa que conduce a la inercia es el temor que tiene la gente de hablar acerca de las cosas del Reino de Dios; de ser desairada o considerada anormal e intrusa. Por lo tanto guarda silencio, deja pasar la oportunidad y nunca se da cuenta cuán dispuesta está la gente para tratar las realidades, debido al consuelo y la esperanza que proporciona la idea de la reaparición del Cristo o de compartir la luz espiritual. Ésta es esencialmente una, especie de cobardía espiritual, y está tan fundida que es responsable de la pérdida de millones de horas de servicio mundial.(*)” (35)

(*) Este fragmento también puede encontrarse en el libro “La Exteriorización de la Jerarquía”

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“Actualmente, los muchos que pasaron por la primera iniciación en esta vida, están entrando en el largo silencio de esos simbólicos treinta años(*) en que alcanzarán la madurez y recibirán la segunda iniciación. Esta iniciación demuestra el perfecto control de la naturaleza emocional y de todas las características piscianas. Los treinta años pueden considerarse como un período de desarrollo espiritual, durante las tres etapas en que estará dividido Acuario, y en consecuencia la era acuariana que ya está sobre nosotros. Me refiero a lo que técnicamente se conoce como los tres decanatos de cada signo. En este signo, las aguas de la era pisciana serán absorbidas, hablando simbólicamente, por el cántaro que lleva Acuario sobre el hombro, símbolo característico de este signo, porque Acuario es el portador del agua que lleva el agua de la vida o vida más abundante, a los pueblos.” (36)

(*) Como dice El Nuevo Testamento, un ciclo de treinta años que, como sabemos, fue cuando Jesús llegó a la madurez, en que pudo recibir la segunda iniciación, el Bautismo en el Jordán, y empezar así su servicio público.

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 “Todo lo que se necesita como preliminar al trabajo grupal, son diez minutos de completo silencio, durante los cuales los miembros del grupo tratarán de establecer ese campo magnético de positiva actividad receptora (observen aquí la paradoja de las ciencias esotéricas) que hará posible, el resto del trabajo.” (37)

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 “A medida que la humanidad alcance progresivamente la polarización mental, mediante el desarrollo del poder atractivo del principio mental, caerá en desuso el empleo de la palabra para la trasmisión de pensamientos entre mentalidades iguales o para comunicarse con mentes superiores. La palabra continuará utilizándose para llegar a las masas y a aquellos que no actúan en el plano mental. La oración silenciosa, la aspiración y la adoración son consideradas de mayor valor que los ruegos y las demandas expresados en voz alta. Hay que prepararse para esta etapa de desarrollo de la raza, y las leyes, las técnicas y los procesos de comunicación telepáticos deben ser sencillos, para que puedan ser inteligente y teóricamente comprendidos.(*)” (38)

(*) Este fragmento también puede encontrarse en el libro “La Exteriorización de la Jerarquía”

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"El Plan de Dios es omniabarcante y Sus propósitos incluyen todas las formas de vida y sus relaciones. Esta cualidad de los grupos simientes está descripta en la literatura esotérica común como amor-sabiduría (la naturaleza del corazón y la mente superior) y describe los grupos futuros: sin embargo, no es amor, tal como generalmente se lo comprende, o sabiduría como el hombre generalmente la define. Este amor está libre de toda emoción y del astralismo que caracteriza la vida del plexo solar en que la mayoría de la gente vive: amor, real y esotéricamente, es comprensión perceptiva, la capacidad de reconocer lo que ha producido una situación existente, y la consiguiente abstención de criticar; involucra ese silencio benéfico que lleva la curación en sus alas y que sólo se expresa cuando está ausente el aspecto inhibitorio del silencio y el hombre ya no tiene que tranquilizar su naturaleza inferior ni calmar las voces de sus propias ideas a fin de comprender y llegar a identificarse con lo que debe ser amado. ¿Pueden captar la belleza de este concepto y comprender la naturaleza de esta profundidad silenciosa de la verdadera comprensión.” (39)

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“El hombre invoca el Acercamiento divino de dos maneras: mediante el incipiente llamado silencioso o clamor invocador de las masas, y también por la invocación definida y planificada de los aspirantes espiritualmente orientados, de los trabajadores, discípulos e iniciados inteligentemente convencidos, y de todos los que forman el nuevo grupo de servidores del mundo.” (40)

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“…los desafío a que se sacrifiquen, a consagrarse a sí mismos, a dar su tiempo y su dinero, y se interesen en difundir estas ideas entre quienes los rodean, en su medio ambiente y en el grupo al cual pertenecen, despertando así a sus compañeros de grupo. Los exhorto a que hagan un esfuerzo unido para inculcar nuevamente las ideas de hermandad y unidad. Les pido que reconozcan a quienes trabajan en todos los grupos y los ayuden. También les recomiendo que guarden silencio ante las palabras de odio y de crítica y que hablen en términos de hermandad y de relaciones grupales. Les ruego que procuren hacer de cada día un nuevo día, en el que enfrentan una nueva oportunidad. Traten de olvidar sus propios asuntos, sus pequeñas penas, preocupaciones y suspicacias, ante la urgencia de la tarea que debe realizarse, y difundan el culto de la unidad, el amor y la inofensividad.” (41)

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“Uno de los mayores defectos de los discípulos de hoy consiste en poner demasiada atención a los defectos, errores y actividades de otros discípulos, y muy poca al propio cumplimiento de la ley del amor y a su propio deber y trabajo. El segundo defecto de los discípulos (y particularmente de los actuales discípulos activos aceptados del mundo) es el empleo incorrecto del lenguaje, motivado por la crítica o el deseo individual de figurar, lo cual imparte significados ambiguos. El neófito estaba obligado a guardar un prolongado silencio. No se le permitía hablar. Esto fue dispuesto para frenar la expresión física de las palabras e ideas erróneas, debido al inadecuado conocimiento que poseía. Hoy debe aprender la misma lección, es decir, poner atención a la perfección y al trabajo personales, mediante ese silencio interno que ampara al discípulo y lo obliga a atender su propio trabajo y ocupación, dejando que los demás hagan lo mismo, y así aprender la lección de la experiencia. Gran parte de la correcta actividad está actualmente obstaculizada a causa del intercambio de palabras entre discípulos, pues a menudo pierden mucho tiempo discutiendo el trabajo y las actividades de otros discípulos. La humanidad necesita, más que nunca, guardar silencio; necesita tiempo para reflexionar y tener la oportunidad de sentir el ritmo universal. Los discípulos modernos si quieren realizar su trabajo como es de desear y colaborar correctamente con el Plan, necesitan de esa quietud reflexiva interna que no niega la intensa actividad externa, pero que los libera de las críticas verbales, de las discusiones febriles y de la constante preocupación por el deber y por los móviles y métodos de sus condiscípulos.” (42)

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“La tercera característica(*) del nuevo servidor es alegría, la cual reemplaza a la crítica (creadora de disidencias), y el silencio elocuente” (43)

(*) La primera es la inofensividad y la abstención de actos y palabras que puedan ser mal interpretadas. La segunda es dejar a los demás servir como mejor les parezca

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(34) La Reaparición de Cristo, pág. 145 y La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 511

(35) La Reaparición de Cristo, pág. 146 y La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 512

 

(36) El Destino de las Naciones, pág. 111

 

(37) Espejismo, pág. 175

 

(38) Telepatía y el Vehículo Etérico, pág. 32 y La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 36

 

(39) La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 87

(40)  pág. 345

 

(41) Tratado sobre los Siete Rayos Vol. 1 - Psicología Esotérica I -, pág. 158

 

(42) Tratado sobre los Siete Rayos Vol. 2 - Psicología Esotérica II -, pág. 46

(43) pág. 112

 

(CONTINUACIÓN)