sábado, 27 de octubre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXI) - La Exteriorización de la Jerarquía (III)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XX)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA (1957)


“Las Fuerzas de Iluminación están siempre presentes en la Tierra en pequeña escala, influyendo las mentes del nuevo grupo de servidores del mundo, de los trabajadores altruistas de la humanidad y de los pensadores de todas las escuelas de pensamiento, activos en los campos del mejoramiento humano; trabajan por intermedio de todos los que realmente aman a sus semejantes, son incapaces de influir las mentes de las personas egocéntricas y cerradas; poco pueden hacer con el aislacionista separatista; son ineficaces en lo que respecta a los teólogos de todos los grupos -políticos, religiosos o sociales; poco pueden hacer con el tipo mental que se concentra sobre los problemas personales o grupales (su grupo, que expresa sus ideas y trabaja a su manera) y que ni ellos ni el grupo se consideran relacionados con la entera humanidad.

Sin embargo, el común sufrimiento y el general reconocimiento de que las causas de la guerra residen en el egoísmo y en crueldad inherente, ampliaron grandemente el acercamiento de pueblos a la realidad y a la posibilidad, tal como existen hoy.

Eclesiásticos, estadistas, conductores de importantes grupos mundiales, admiten ya el fracaso de su iglesia, cuerpo legislativo o política, para traer el orden y la tranquilidad mundiales. Buscan ansiosamente nuevos sistemas de gobierno, nuevos y adecuados modos de vida y un método por el cual puedan establecer rectas relaciones humanas. Presentan un campo de expresión para las Fuerzas de Iluminación y les ofrecen la oportunidad de cambiar los modos de pensar humanos; son movilizados por las energías portadoras de luz en el planeta, de modo que la sabiduría, la comprensión y la habilidad en la acción, puedan caracterizar las actividades de los hombres en el futuro inmediato.” (230)

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“No me interesa que quienes lean mis palabras, acepten o no la enseñanza esotérica sobre la existencia de una Jerarquía espiritual y planetaria, presidida por el Cristo, o si piensan en términos del Cristo y Sus discípulos. El reconocimiento esencial que pido, es que se considere como activo a este Gran Grupo de Seres Espirituales, generalmente reconocidos por todo el mundo y las grandes religiones. El punto de vista de los cristianos respecto al Cristo, está basado en lo que Él hizo por nosotros hace dos mil años, indicando simbólicamente el camino que debemos recorrer todos los aspirantes. Tal visión representa un Cristo en un vago y lejano cielo, inactivo y expectante, “descansando sobre Sus laureles”, sin hacer nada prácticamente hasta el momento en que los hijos de los hombres, de todas las razas y credos, lo aclamen como Salvador; esto lo hacen como individuos y representantes de la Iglesia cristiana organizada, lo cual es la imagen de un Cristo que escucha y observa, animado por la piedad y compasión, pero que habiendo hecho cuanto pudo, ahora espera que hagamos nuestra parte, siendo también imagen de aquel que espera ser aceptado teológicamente por toda la humanidad. En la mente estrecha del teólogo fundamentalista, Cristo aparece presidiendo un pacífico lugar llamado Cielo, en el cual son bienvenidos los elegidos; también se Lo ve destinando a un oscuro y eterno lugar de castigo a todos los que son conscientes de su propia integridad y responsabilidad espirituales, pero rehúsan congregarse en Iglesias organizadas y llevan una vida ociosa y pecaminosa. A esta vasta multitud -probablemente la mayoría- no les llega Su amor y compasión, permaneciendo inconmovible Su corazón. Al parecer Él no se preocupa de sí sufren eternamente o son aniquilados completamente.

Esto en verdad no puede ser así. Ninguna de estas imágenes es exacta o adecuada; son falsas en todo el sentido de la palabra.” (231)

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“La humanidad materialista, sufriente, encara el futuro con desesperación y agonía, porque tiene aún aspiraciones, pues debe surgir de la caverna de la materia y buscar a Cristo, y Lo hallará, pero al principio no Lo reconocerá, como tampoco el trabajo que intenta realizar. Las Iglesias materialistas -envueltas y sumergidas en sus conceptos teológicos, buscando poder político o posesiones, construyendo templos y catedrales, olvidando “el Templo de Dios, no hecho con las manos, eterno en los Cielos”-, se preocupan de los símbolos y no de la realidad. Ahora deben reconocer que el Señor no está con ellos; deben también salir, como Maria, a buscarlo nuevamente. Si lo hacen, con seguridad Lo encontrarán y volverán a ser Sus Mensajeros.” (232)

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“No olviden un punto importante. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración de la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la Jerarquía como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Éste, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, Él reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.

Por lo tanto, estos hombres perfectos existen. Son algo más que hombres, porque el espíritu divino en Ellos registra todos los estados de conciencia y de percepción -subhumana, humana y superhumana. Este desenvolvimiento incluyente les permite trabajar con los hombres, ponerse en contacto con la humanidad cuando es necesario, y saber cómo guiamos al pasar las fases de la resurrección.

Es innecesario extendernos aquí, acerca del mundo al que Ellos tratan de ayudar y salvar. Los verdaderos pensadores conocen el estado actual de la humanidad. Devastación, crucifixión, masacre y muerte, predominan; tristeza, dolor, desilusión y pesimismo condicionan el pensamiento y las reacciones de millones de seres; mientras que la situación de las masas, indefensas e irreflexivas, ha llegado a un inconcebible sufrimiento. La ignorancia, la incomprensión y el egoísmo de los hombres, en todas partes, especialmente en los países que escaparon a los estragos de la guerra, agravan la situación. No obstante, la Jerarquía encara hoy con serenidad y confianza Su ardua tarea.” (233)

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“Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes trabajan con el Cristo y regidos por Él. El pensamiento es energía divina pura, impersonal y, como la del Sol, se derrama igualmente sobre los dignos y los indignos, a no ser que esté dirigida definida y deliberadamente. La Jerarquía se ha visto frente al problema y a la necesidad de evitar que la energía mental, pura e impersonal, llegue a las filas de quienes luchan contra la libertad humana; porque tal energía estimula las mentes y los procesos mentales de los buenos así como de los malos. Este peligro fue contrarrestado deliberadamente, dirigiendo Su pensamiento a las fuerzas que luchaban a las órdenes de los conductores de las Naciones Aliadas y poniéndose abiertamente de parte de las rectas relaciones humanas. No se atrevieron a obrar de otra manera, porque en su lugar y circunstancias, los líderes de las fuerzas del mal demostraron ser más sagaces y calculadores que quienes luchaban en favor de la libertad humana. Los bondadosos, bienintencionados, pero ignorantes pensadores cristianos, pasan por alto esta distinción y necesidad. El trabajo del Cristo, en relación con la guerra, ha sido también entorpecido por negociantes de todas las naciones, especialmente en los países neutrales que se beneficiaron con la guerra, como también con las grandes empresas de muchos países, enfocadas en grupos financieros en toda nación poderosa, particularmente en los Estados Unidos. El Cristo ha sido también entorpecido por individuos que explotan el sufrimiento de  la humanidad para su provecho.

Por lo tanto, cuando estalló la guerra (*) y la humanidad decidió luchar, y las fuerzas del mal se desataron sobre nuestro planeta, la Jerarquía cesó en Sus esfuerzos para traer paz; por medio de la buena voluntad, y Se puso abiertamente del lado de los que luchaban para hacer retroceder a su lugar de origen a las fuerzas del mal y derrotar a las naciones del Eje. A causa de esta decisión de la Jerarquía, los irreflexivos pretenden que las afirmaciones de los que representan a la Jerarquía en la Tierra, son contradictorias y que Sus acciones no son compatibles con las ideas preconcebidas sobre cómo debería demostrarse el amor. Durante los últimos cinco años, los esfuerzos del Cristo y los de Sus seguidores, los Maestros de Sabiduría, fueron dirigidos a clarificar en las mentes de los hombres los verdaderos hechos para indicar la correcta acción a seguir y a unificar la política interaliada. Se ocuparon de agrupar a los hombres de buena voluntad de todo el mundo, en preparación para el Ciclo de Conferencias y los reajustes mundiales que se avecinan. Trataron de proteger a los que sufren, organizando métodos de socorro, inspirando a las mentes de los jefes de los ejércitos, e incitando a la opinión pública a tomar esas medidas que, con el tiempo, traerán rectas relaciones humanas. Temporariamente, se ha dejado a los pueblos alemán y japonés librados a su destino y entregados a merced de las fuerzas del mal. El presente desastre en Alemania es el testimonio de lo que el mal puede traer a quienes lo siguen. Además de los métodos de fortalecer a las Fuerzas de la Luz y de sacar a la humanidad del mal que ha descendido sobre ella, la Jerarquía Se dedicó a actividades que no pueden ser reveladas, porque se relacionan con la manipulación de las fuerzas subjetivas del mal. Podemos apreciar la potencia de tales fuerzas por el largo período que ha durado la guerra y también por el hecho de que dos naciones hayan sido capaces de resistir, hasta hace unos meses, a un mundo entero de Naciones Aliadas contra ellas. Esto, en sí mismo, es un hecho notable y testifica la fortaleza del mal, objetivo y subjetivo, que trató de dominar al género humano. Si la Jerarquía no Se hubiera puesto del lado de las Naciones Aliadas, apoyándolas con todo el poder de Su pensamiento, la victoria estaría aún muy lejos. Hoy ya está casi en nuestras manos.” (234)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes es esencial tener en cuenta que la materia y la sustancia, así como la fusión de las mismas en formas vivientes, son aspectos de la divinidad; la prostitución de la materia para fines egoístas y propósitos separatistas fue responsable del malestar que provocó el sufrimiento y el fracaso, así como del mal que ha caracterizado el curso del género humano durante las épocas, y precipitó esta guerra mundial (*). Se le ofrece hoy a la humanidad una nueva oportunidad para construir sobre líneas más sólidas y constructivas, esa mejor civilización que sueñan quienes aman a sus semejantes, y lograr una nueva capacidad para manejar la sustancia. Si los hombres pueden demostrar la sabiduría adquirida, creando una forma que albergue el Espíritu de Resurrección y exprese la iluminación obtenida por la amarga experiencia del pasado, la humanidad resucitará nuevamente.” (235)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“…Tenemos un mundo intranquilo; un mundo pleno de dolor, angustia y lucha; un mundo donde los cuerpos emocionales de la humanidad están en un total estado de perturbación; un mundo en el cual animales, hombres, mujeres y niños, sufren, agonizan y mueren; un mundo en el cual el hombre, el pecado, la enfermedad, la inanición, la rapiña y el asesinato, acechan libremente; un mundo en que existen las formas de la religión pero no tienen vida, donde la ciencia es prostituida para fines monetarios y de odio, y en el cual el producto de la tierra no es para el sustento de la raza sino para nutrir las arcas de unos pocos; un mundo en el cual la fe es a menudo objeto de mofa, y el altruismo es considerado el atributo de un tonto, y el amor es explotado en su más baja expresión, el sexo. …” (236)

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“Los Miembros de la Jerarquía se capacitan para el trabajo objetivo que desempeñarán públicamente como parte de la adaptación necesaria, debido a que el alineamiento se efectúa rápidamente. Esto implica una dificultad mucho mayor de la que pueden imaginar o anticipar, porque involucra el desarrollo de ese tipo de “resistencia a la atracción de la vibración inferior” de la cual nada saben, pues esa vibración inferior necesariamente es un aspecto de la expresión normal de ustedes -por poco que lo comprendan. Deben saber que en los Maestros e iniciados superiores nada existe que pueda responder a vibraciones de tal naturaleza. Aunque Ellos no puedan absorberla, reaccionar o volver a desarrollarla, puede causarles el más agudo malestar y dolor; por esta razón al Hijo de Dios en El Antiguo Testamento se lo denomina “varón de dolores y conocedor del sufrimiento”. En realidad esto no se refería a que Él sufría por la pobre y miserable humanidad (como la teología ortodoxa lo interpreta tan egoístamente), sino a que debía someterse al contacto con la humanidad. Por lo tanto, la Jerarquía Se está preparando en estas líneas (muchas de las cuales no puedo indicar ni explayarme sobre ellas), a fin de experimentar la manifestación física; Se está esforzando también para “crear” el necesario mecanismo de respuesta que será de tal naturaleza que los Miembros de la Jerarquía actuarán con mínima dificultad y un mínimo de obstáculos sobre la Tierra; de este modo, se Les permitirá dedicar todo el tiempo y atención al trabajo que deberán realizar cuando estén en manifestación física.” (237)

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“Es de esperar que el cristiano ortodoxo rechace al principio las teorías acerca del Cristo que presenta el ocultismo y al mismo tiempo halle cada vez más difícil inducir a las masas inteligentes a aceptar a la Deidad imposible y al débil Cristo que el cristianismo histórico ha fomentado. Las ideas que el público inteligente puede aceptar y aceptará son: un Cristo presente y viviente, conocido por quienes Lo siguen, que es un fuerte y hábil ejecutivo y no un dulce y sentimental sufriente; Que nunca nos abandonó sino que durante dos mil años trabajó por intermedio de Sus discípulos, hombres y mujeres inspirados de todos los credos, religiones y convicciones religiosas; Que no acepta fanatismo ni devoción histérica, sino Que ama a todos los hombres persistentemente con inteligencia y optimismo; Que ve en todos la divinidad y Que comprende las técnicas del desarrollo evolutivo de la conciencia humana (mental, emocional y física, que producirá civilizaciones y culturas apropiadas en una determinada etapa de la evolución) -el público inteligente puede aceptar y aceptará estas ideas.” (238)

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“Primero, existe una condición general planetaria; desgraciadamente ha demostrado ser tan catastrófica (debido al egoísmo del hombre) que la humanidad se vio obligada a reconocer la causa y el origen del desastre; segundo, un despertar espiritual originado en las raíces más profundas de la conciencia humana, como resultado de la Guerra Mundial (1914-1945); tercero, el creciente clamor invocador (oración o demanda) que se eleva hasta las fuentes espirituales superiores, no importa con qué nombre se las designe.

En la actualidad (*) impera estas tres condiciones, y la humanidad enfrenta una renovada oportunidad. El desastre que ha sufrido el género humano es de proporciones universales; nadie ha podido escapar, y todos están en una u otra forma implicados en el mismo, física, económica y socialmente. El despertar espiritual de los hombres (dentro o fuera de los credos del mundo, pero mayormente fuera de ellos) es general y amplio, pudiendo observarse en todas partes un retorno hacia Dios. Finalmente, estas dos causas produjeron en la humanidad -como nunca había ocurrido antes- una demanda invocadora –más clara, pura y altruista que en cualquier otra época de la historia humana, porque está basada en pensamientos más claros y en la angustia común. La verdadera religión está aflorando nuevamente en el corazón del hombre; el reconocimiento de una esperanza y trasfondo divinos, posiblemente hará retornar a los pueblos a las iglesias y a los credos mundiales, pero con certeza los hará retornar a Dios.” (239)

(*) Nótese que está escrito en 1957

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“Hace muchos años manifesté que Cristo vendría de tres maneras distintas o, más bien, que la realidad de Su presencia podría ser comprobada en tres fases características.

Dije entonces que lo primero que haría la Jerarquía sería estimular la conciencia espiritual del hombre, evocar en gran escala las demandas espirituales de la humanidad y fomentar mundialmente la conciencia crística en el corazón humano. Esto ya se ha hecho con resultados muy efectivos. Las demandas clamorosas de los hombres de buena voluntad, de los colaboradores en el campo de la beneficencia y de quienes se han comprometido a colaborar internacionalmente, para aliviar los sufrimientos del mundo y establecer rectas relaciones humanas, expresan innegablemente la naturaleza real de este proceso. El aspecto del trabajo preparatorio que señala Su advenimiento ha llegado a una etapa donde nada puede detener su progreso o disminuir su ímpetu. A pesar de las apariencias este surgimiento de la conciencia crística ha triunfado, y lo que pueda parecer una actividad  contraria, a la larga no tendrá importancia por ser de naturaleza temporaria.” (240)

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“…el Cristo sufre mucho más por Sus allegados que por los extraños. El aspirante avanzado obstaculiza más Su trabajo que el pensador inteligente. No fue la crueldad del mundo externo de los hombres lo que causó al Cristo Su profundo dolor, sino Sus propios discípulos, además del masivo sufrimiento de la humanidad -padecido durante su ciclo de vida, incluyendo el pasado, el presente y el futuro.

Vendrá a corregir los errores y las erróneas interpretaciones de quienes se atrevieron a interpretar Sus sencillas palabras de acuerdo a su propia ignorancia, y a reconocer a aquellos cuyo fiel servicio hizo posible Su retorno. También Él enfrenta una gran prueba, como preparación para recibir una gran iniciación, y cuando la haya pasado y cumpla con Su tarea, ocupará un lugar más excelso en el Hogar del Padre, o irá a prestar servicio en un lugar lejano, donde sólo podrán seguirlo los más sublimes seres; Su cargo actual será entonces desempeñado por Aquel a quien Él ha preparado y entrenado.” (241)

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“La Jerarquía espiritual está investida de inteligencia divina, formada en la actualidad por Aquellos que han unido en Sí el intelecto y la intuición, lo práctico y lo aparentemente impráctico, la realidad de la vida y la manera de ser del hombre que tiene visión. También existen personas en los lugares comunes de la vida diaria, a las cuales se las debe entrenar acerca de los reconocimientos divinos, lo que constituye esencialmente la respuesta del plano físico a las nuevas expansiones de conciencia. El Cristo que retornará no será igual al Cristo que aparentemente partió. Tampoco será un “varón de dolores”; ni una figura silenciosa y pensativa; hará declaraciones espirituales que no necesitarán interpretación ni serán tergiversadas, porque Él estará presente para explicar el verdadero significado.” (242)

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“Los aspirantes tienden a preguntar, ¿por qué no vendrá Cristo con la pompa y la ceremonia que la iglesia le asigna a ese acontecimiento, y con Su venida demostrar Su divino poder y probar, en forma convincente, la autoridad y la potencia de Dios, terminando así con el ciclo de agonía y sufrimiento? Las respuestas son muchas. Debe recordarse que el principal objetivo del Cristo no será demostrar Su poder, sino hacer público el existente reino de Dios. También se preguntarán ¿por qué cuando vino anteriormente no fue reconocido?; ¿hay alguna garantía de que esta vez Lo será? Quizás se pregunten ¿por qué no se  Lo reconocerá? Porque los ojos de los hombres están cegados por las lágrimas de la autoconmiseración y no de la contrición; porque el corazón del hombre está aún corroído por un egoísmo que la agonía de la guerra no ha curado; porque la norma de valores es la misma que existía en el corrupto Imperio Romano que vio Su primera aparición, pero entonces esa norma de valores era local y no universal; porque aquellos que podrán reconocerlo y anhelan y esperan Su venida, no están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para asegurar el éxito de Su advenimiento.” (243)

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 “El deseo de hacer el bien y de llevar a cabo fines espirituales, se agita incesantemente en su conciencia. Nadie que ama a sus semejantes, y sueña ver al Reino de Dios materializado en la Tierra, o es consciente aunque lentamente, del despertar de las masas a los valores espirituales superiores, está totalmente insatisfecho. Comprende que contribuye muy poco para lograr estos objetivos deseables. Sabe que su vida espiritual es una cosa secundaria que reserva cuidadosamente para sí mismo, y frecuentemente teme mencionarlo a los más allegados y queridos; trata de ensamblar su esfuerzo espiritual con la vida externa común, luchando por hallar tiempo y oportunidad para aplicarlo en forma grata, imperceptible e inocua. Se siente inerme ante la tarea de organizar y reordenar sus asuntos, para que predomine el modo de vivir espiritual; busca excusas para sí, y oportunamente razona consigo mismo con tanto éxito, que llega a la conclusión de que hace lo mejor que puede, dadas las circunstancias. En verdad hace tan poco, que probablemente una y quizás dos horas de veinticuatro, abarcan el tiempo dedicado al trabajo del Maestro; se escuda detrás de la excusa de que las obligaciones del hogar le impiden hacer más, y no se da cuenta que con tacto y comprensión amorosa, su ambiente hogareño puede y debe ser el campo de su triunfo; olvida que no hay circunstancias en las que el espíritu del hombre pueda ser derrotado o el aspirante no pueda meditar, pensar, hablar y preparar el camino para la venida de Cristo, siempre que tenga suficiente interés y conozca el significado del sacrificio y el silencio. Las circunstancias y el medio ambiente no constituyen un verdadero obstáculo para la vida espiritual.

Quizás se escude en el pretexto de la mala salud y con frecuencia en males imaginarios. Dedica tanto tiempo al cuidado de sí mismo que las horas que podría dedicar al trabajo del Maestro son directa y seriamente disminuidas; se halla tan preocupado con su cansancio, su tendencia a resfriarse y su imaginaria enfermedad cardiaca, que cada vez es más “consciente de su cuerpo”, hasta que domina oportunamente su vida; entonces es demasiado tarde para hacer algo. Esto ocurre especialmente con las personas que llegan a los cincuenta años o más, dificultad predominante en las mujeres. Difícilmente dejarán de emplear esta excusa, pues se sienten cansadas y doloridas y esto tiende a empeorar en el transcurso de los años. El único remedio para la inercia progresiva es ignorar al cuerpo y gozar la vivencia del servicio, lo cual conduce a una vida más larga. No me refiero a una enfermedad definida o a serios impedimentos físicos, a los que debe dispensarse cuidado y atención debidos, sino a los miles de hombres y mujeres enfermizos y preocupados del cuidado de sí mismos, desperdiciando horas que podrían dedicar al servicio de la humanidad. A quienes -tratan de hollar el sendero del discipulado les pido que dediquen esas horas empleadas en el cuidado de sí mismos, a servir a la Jerarquía.” (244)

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“…tenemos la humanidad misma, “el centro que llamamos la raza de los hombres”, en el cual predomina hoy el caos, el tumulto y la confusión, una humanidad dolorida, perpleja y confundida, no obstante, consciente mentalmente de infinitas posibilidades, luchando emocionalmente por ese plan que cree el mejor, haciéndolo sin coherencia y sin comprender que debe ser un mundo para una humanidad. Simplemente desea paz emocional, seguridad para vivir y trabajar y visión de un futuro que satisfaga algún sentido incipiente de la perdurabilidad divina. Está físicamente enferma, privada de lo más esencial para llevar una vida normal y sana, atormentada por la inseguridad económica, invocando, consciente o inconscientemente, al Padre en bien de sí misma y del resto del mundo.” (245)

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“…Así, hermano mío, se escribe la historia, cada nación lucha para sí misma y se valora mutuamente en términos de recursos y finanzas. Mientras tanto la humanidad sufre hambre, no posee la cultura necesaria y se le enseñan falsos valores y el mal empleo del dinero. Hasta no subsanar esta situación, no será posible el retorno de Cristo.” (246)

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“…el Maestro K. H. está constantemente en estrecha asociación con el Cristo, el guía de la Jerarquía. Actualmente, el Cristo, con la ayuda del Señor del Mundo y del Buda, Se está preparando para la más difícil de las tareas que tuvo que enfrentar hasta ahora. No se trata únicamente de que el Cristo surja del Lugar Elevado donde se halla y aparezca repentinamente entre los hombres; no es asunto de que Él asuma la forma de un niño y a medida que crece vaya aprendiendo Su tarea con el correr de los años; tampoco es el caso de que Él sea instantáneamente reconocido y aclamado por millones de sufrientes seres humanos que esperan la liberación. Ninguna de estas ideas o esperanzas, forma parte de Su plan ni son factibles. Ningún miembro de la Jerarquía, y ciertamente su Guía Supremo, intentaría algo que está destinado a fracasar; el Plan así presentado iría al fracaso, porque si se esperará tener éxito en estas líneas comunes imprescindiblemente fracasarían, debido al grado de sensibilidad alcanzado por la humanidad.

Habilidad en la acción, juzgar inteligente y comprensivamente, adaptar los actuales asuntos al futuro deseado, coordinar el trabajo que debe realizarse y enunciar con claridad la plataforma sobre la cual debe fundarse la nueva enseñanza, más las encuestas (si así puedo expresarlo) de los cimientos sobre los cuales debe ser fundada la nueva estructura de la civilización venidera, son las cosas que conciernen hoy al Cristo. Por lo tanto, podrán comprender la tremenda y cooperativa actividad que el Maestro K. H. y Su ashrama están desarrollando. A esa actividad le llega el estímulo desde dos direcciones; necesariamente desde Shamballa, desde el Buda y desde el Avatar de Síntesis, y acrecentadamente desde el mundo de los hombres, a medida que la expectativa, la esperanza y la demanda se combinan, a fin de elevar un llamado conjunto.” (247)

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“Llegamos ahora a la consideración del gran ashrama controlado por el Maestro R. Es el Señor de la Civilización y Su tarea consiste en traer la nueva civilización que todos los hombres esperan. Es un ashrama de tercer rayo y encierra dentro de su círculo infranqueable a todos los ashramas que se encuentran en el tercer Rayo de Inteligencia Activa, en el quinto Rayo de Ciencia Concreta y en el séptimo Rayo de Orden Ceremonial. Todos trabajan dirigidos por el Maestro R. que actúa principalmente por intermedio de los Maestros de estos tres tipos de energía de rayo. Se ocupa actualmente de la energía de séptimo rayo, la que produce el orden en nuestro planeta. Es el Rayo de Orden Ceremonial y la actividad de su energía, cuando es correctamente dirigida y empleada, impone un ritmo correcto sobre todos los aspectos del vivir humano. Se está haciendo constantemente un esfuerzo para detener el terrible caos actual y traer una ordenada belleza en el futuro. La principal arma que emplean ahora las Fuerzas combinadas del Mal es el caos, la desintegración, la inseguridad y el consiguiente temor. La potencia de estas fuerzas del mal es excesivamente grande, porque no pertenece a ningún grupo de personas, sino a todas las ideologías. El caos producido por la indiferencia, la incertidumbre, el temor, la inanición, la inseguridad, la observación de que otros sufren inocentemente, y el caos producido por los elementos ambiciosos militantes y en conflicto, en todas las naciones sin excepción, son los factores que el Maestro R. está tratando de encarar, siendo la tarea de suprema dificultad. Todo el ritmo del pensamiento internacional debe ser alterado y eso constituye una tarea lenta y ardua; las malignas personalidades que en todos los países son responsables del caos y de la incertidumbre, deben ser oportunamente reemplazadas por quienes pueden trabajar en colaboración con el ritmo del séptimo rayo y producir así la belleza ordenada.” (248)

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(230) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza El Ciclo de Conferencias. Mayo de 1945. Las Fuerzas de la Iluminación (pág.383)
(231) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. Pascua 1945 (pág.388)
(232) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. Pascua 1945 (pág.390)
(233) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Trabajo de Cristo en la Actualidad (pág.391)
(234) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Trabajo de Cristo en la Actualidad (pág.395)
(235) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Próximo Trabajo de Reconstrucción (pág.399)
(236) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. La Base Subjetiva de la Nueva Religión Mundial. Diciembre de 1919. Organizaciones Religiosas en la Nueva Era (pág.427)
(237) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. La Exteriorización de los Ashramas. Enero de 1946. Adaptación y Alineamiento Jerárquicos (pág.439)
(238) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. Método de Acercamiento hacia la Exteriorización. Agosto de 1946. La Divulgación de Información de Índole Preparatoria (pág.487)
(239) El Retorno de Cristo (pág.492)
(240) El Retorno de Cristo (pág.496)
(241) El Retorno de Cristo (pág.501)
(242) El Retorno de Cristo (pág.504)
(243) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947 (pág.508)
(244) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Inercia del Hombre Común de Mente Espiritual. (pág.510)
(245) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Inercia del Hombre Común de Mente Espiritual. (pág.513)
(246) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Falta de Apoyo Financiero para el Trabajo de Preparación (pág.516)
(247) El Retorno de Cristo. La Organización para Dar Forma a los Ashramas en la Tierra. Junio de 1949 (pág.544)
(248) El Retorno de Cristo. La Organización para Dar Forma a los Ashramas en la Tierra. Junio de 1949 (pág.549)


(CONTINUACIÓN)

miércoles, 17 de octubre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XX) - La Exteriorización de la Jerarquía (II)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XIX)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA (1957)


“…El sufrimiento es el modo más efectivo y rápido de evocar el entendimiento mundial y de arrasar con las barreras que los seres humanos erigieron contra la expresión de la voluntad el bien. Uno de los resultados más benéficos de la afluencia de la fuerza de Shamballa, por

intermedio de la demanda enfocada de los aspirantes y discípulos del mundo, será el inteligente reconocimiento de la forma en que se emplea el dolor y el sufrimiento. Esta verdad -distorsionada y egoístamente aplicada e interpretada- ha conducido a ciertos tipos de personas y grupos de gobernantes a adoptar entre las naciones la posición de que cuanto mayor es el sufrimiento infligido (como, por ejemplo, en épocas de guerra) y mayores los procedimientos terroristas, tanto más rápido es el fin deseable y correcto; sostienen a menudo que cuanto más terribles sean los efectos de las condiciones planeadas, tanto más rápidamente se obtendrá la correcta culminación. Sin embargo, no es deber o derecho del hombre dirigir la fuerza de primer rayo hacia fines egoístas u objetivos materiales; la responsabilidad no puede ser velada detrás de detalladas y distorsionadas medias verdades, ni tampoco hacer un mal para obtener un bien. Lo que el Señor del Mundo aplica en Shamballa, motivado por el amor, la sabiduría y el altruismo, con seguridad de toque y de juicio respecto al momento y temporada, no puede ser empleado por quienes están motivados por objetivos de la personalidad, sea en escala individual o nacional -porque las naciones como los individuos, tienen personalidad. Reflexionen sobre esto y busquen la iluminación del alma.” (212)

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“…Los Maestros de Sabiduría están activos disipando la depresión y el terror que abruma hoy a todos Sus Trabajadores en la palestra del mundo, los cuales luchan por permanecer firmes bajo el terrible impacto del pensamiento erróneo y de la desesperación mundial; estos trabajadores son también sensibles (debido a su etapa de desarrollo integrado) a la agonía de la mente, la tensión de la emoción y las devastaciones del dolor físico, sentidas por todos aquellos sobre quienes la guerra ha infligido sus efectos dolorosos y aplicado la mano del sufrimiento. Tal sensibilidad y respuesta afín, son susceptibles de producir un estado de negatividad y preocupación psíquica, por la situación inmediata entre todos los trabajadores, haciéndolos sordos al llamado de su verdadero deber, o si no propenden a ofuscarse por el dual esfuerzo de prestar servicio eficaz y, al mismo tiempo, luchar contra las reacciones emocionales. Por lo tanto, la capacidad del trabajador de responder a las voces internas y servir en forma desapasionada y altruista, es seriamente obstaculizada.” (213)

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“…Si las potencias totalitarias triunfan, significará años de desorden y revueltas; su victoria ocasionará un indecible sufrimiento.” (214)

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“…El nuevo orden mundial debe adecuarse a un mundo que ha sufrido una crisis destructiva y a una humanidad que fue destrozada por la experiencia. …” (215)

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“…Debemos ocuparnos de estos períodos porque son y serán, momentos de gran dificultad, de conflicto y de reajuste dolorosos. La tarea de restablecer la armonía y el orden en el mundo es enorme. Educar a las personas de todas partes sobre la necesidad de nuevos ideales para el recto vivir; los nuevos ritmos y la nueva "participación", no será fácil. El trabajo de curar las heridas de la humanidad, de reconstruir la civilización destruida, de instituir el desarme, de reconocer las necesidades nacionales, materiales y psicológicas, de rescatar y restablecer la felicidad de los niños del mundo y de planificar su futura seguridad, exigirá lo mejor de los hombres y mujeres de buena voluntad y también la sabia guía del nuevo grupo de servidores del mundo, y absorberá la atención de las personas inteligentes y de mentes comprensivas de cada nación.” (216)

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“Trataré de expresarme con brevedad y claridad razonables, y lo haré completamente libre de lo que ustedes denominan prejuicio. Hablo en términos de humanidad -sin distinción de raza, color o nación-, no tengo ningún punto de vista político particular porque sé que todas las teorías potenciales, las ideologías y los gobiernos, son estados y condiciones temporales que controlan a distintos grupos de seres humanos en su trayectoria desde el estado humano al divino. Este punto de vista es pasado por alto por muchos de los que -temporales y a menudo fanáticamente- se hallan en estos efímeros estados mentales y actitudes humanas pasajeras. No tengo preferencia religiosa determinada; sé que todos los caminos conducen a Dios y que el sentido dominante de la divinidad es tan inherente al corazón humano que en ningún momento nada puede aniquilarlo, pues la vida, la experiencia, la prueba, el dolor y la orientación humana instintiva, conducen finalmente a todos los hombres al retorno de la luz de Dios. Por lo tanto, amo y ciertamente puedo amar a todo el

género humano, sin tener en cuenta la nacionalidad y las ideas actuales, como lo hacen todos aquellos con quienes estoy asociado. Mirando el cambiante cuadro del tiempo con una visión que llega al futuro e incluye el pasado (porque es la prerrogativa de todos los discípulos entrenados del mundo), sé que los acontecimientos actuales desempeñarán su parte oportuna, cederán su lugar a otros, a su debido tiempo, y -cuando se completen los procesos inmediatos de reajuste en los valores humanos, los objetivos espirituales y las maquinaciones políticas, las orientaciones religiosas y las síntesis territoriales- el mundo se dedicará nueva ente a los procesos de la vida diaria. La oportunidad y la situación inmediata en que nos encontramos habrán demostrado ser dinámicamente útiles o (tal es la penosa posibilidad) negativamente inútiles. Se habrá inaugurado un nuevo ciclo de civilización, cultura y crecimiento, matizado por los antiguos deseos egoístas y la adquisición agresiva, o por la coloración más nueva y bella de las relaciones internacionales felices y satisfactorias, del entendimiento religioso y de la cooperación económica, tan necesaria y demandada. Tal posibilidad dual nos enfrenta hoy. Una, nueva, correcta y espiritualmente orientada; otra, antigua, mala e indeseable. Aún queda por definirse si el hombre avanzará hacia un modo de vida mejor o le permitirá perpetuar los antiguos métodos y predominar los egoístas intereses personales, nacionales y raciales.” (217)

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“…Se espera que esta crisis y la presente guerra mundial harán comprender a los hombres que el aspecto forma de la manifestación, con su egoísmo agresivo, su cruel énfasis y sus tendencias separatistas, encierran en sí, inevitablemente, las simientes de su propia eliminación eventual y los inevitables resultados de dolor, sufrimiento, guerra (*), enfermedad y muerte. Por lo tanto, esta situación fue creada por el hombre mismo, siendo resultado de su naturaleza material y de la falta de control del alma. Pero el alma es eterna; su naturaleza es amor incluyente; la meta de la actual crisis consiste en trasladar el foco de la percepción humana desde el aspecto formal y material de la vida, a la conciencia del alma, haciéndolo sin tener en cuenta el precio que deberán pagar las formas obstaculizadoras. Las Fuerzas del Materialismo luchan hoy contra este cambio de énfasis.” (218)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“Les diría a los que predican la adopción de una actitud pasiva frente al mal y al sufrimiento humanos y que apoyan un pacifismo que no involucra riesgos: ¿con qué se proponen luchar contra las fuerzas de la agresión, de la traición, del mal y de la destrucción, que acechan hoy a nuestro planeta? ¿Qué armas aportan a esta lucha? ¿Cómo comenzarán a detener la arremetida y contener el torbellino? ¿Elevarán plegarias por la paz y luego esperarán pacientemente que las fuerzas del bien libren la batalla y que Dios haga el trabajo? Les diré que sus plegarias y deseos son fútiles cuando están divorciados de la acción correcta y poderosa. Sus plegarias y peticiones pueden llegar al trono de Dios, hablando simbólicamente, pero luego viene la respuesta: las Fuerzas de la Luz fortalecerán sus brazos y desviarán la marea a favor de ustedes si se mantienen firmes y luchan por lo que desean. ¿Quién detendrá el progreso del egoísmo agresivo si los hombres y mujeres de buena voluntad se apoyan en su idealismo y nada práctico hacen para justificar su esperanza ni para ayudar a que se materialice el ideal deseado?” (219)

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“…El gran error de los hombres de mente neutral y del pacifista, es su negación a identificarse constructivamente con el dolor humano. Aunque reaccionen con violenta emoción sobre el sufrimiento, por ejemplo, de los pequeños niños en esta gran guerra (*) y de los refugiados indefensos, no se preocupan realmente en hacer algo para mejorar la situación, porque implica sacrificio. Esto parece duro, pero es la necesaria afirmación de una realidad. La simpatía que no produce acción positiva de cualquier especie, se convierte en llaga virulenta.” (220)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“Muchas personas buscan excusas para eludir la situación mundial actual y evadir en consecuencia toda actividad y responsabilidad definidas, diciendo que lo que está sucediendo ahora es simplemente kármico, o la actuación de la causa y el efecto, por lo que, nada pueden hacer al respecto; de este modo asumen la posición de que el asunto no les atañe y que a su debido tiempo el proceso seguirá su curso y todo quedará como antes. Entonces se habrá limpiado la pizarra y ellas, incidentalmente, no se habrán implicado sino que mantendrán la posición segura (aunque incómoda) del espectador. Obrando así pasan por alto el tercer aspecto de esta ley, denominada libre albedrío. El empleo correcto del libre albedrío y su expresión comprensiva deben eventualmente rectificar y ajustar la actuación del karma y transmutar lo que está produciendo tanto mal y devastando al mundo, en una manifestación del bien y en una sólida base para la búsqueda de la verdadera felicidad. Por lo tanto, quienes observan los trágicos sufrimientos de la humanidad, se niegan a estar implicados y logran así eludir la responsabilidad como parte integrante de la familia humana, definidamente acumulan para sí mucho mal karma. De alguna manera deben aprender a participar, porque la situación actual contiene en sí las simientes para la liberación de la humanidad, cuando se haya comprendido algo la naturaleza del mal y ante todo reconocido la unicidad de la humanidad y los derechos de los seres humanos. Quienes militan contra la raza de los hombres y tratan de desviarla de la meta de la libertad otorgada por Dios, deben ser rechazados hasta su lugar mismo de origen. Aquellos que se niegan a tomar parte en esa lucha por la libertad, no participarán de los beneficios de la libertad, aunque sólo sea dentro de los límites hogareños, costumbres de la vida y circunstancias privadas. Al decir "ser rechazados hasta su lugar de origen mismo" empleo frases en dos sentidos: común y oculto.” (221)

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“…La agresión, el temor, el terror, la premonición y la insensibilidad que proviene del indebido e incesante sufrimiento mental y físico, aturden y anulan el libre albedrío en muchos sectores del mundo. …" (222)

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“…Sólo cuando la humanidad ofrezca todo lo que tiene para servir a los acongojados, a los que sufren y a los oprimidos, y cuando trabaje activa e inteligentemente para lograr la  liberación, puede ser establecida la total colaboración entre los poderes internos y externos, tan deplorablemente necesaria en este momento. …” (223)

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“Los que trabajan en medio del caos y del conflicto, no pueden ni podrán ser capaces de juzgar con exactitud la medida de lo realizado. Sólo los Miembros de la Jerarquía (Maestros, iniciados y discípulos que no están hoy encarnados) pueden tener una verdadera perspectiva. Los discípulos activos en el frente de batalla, tienen que llevar adelante su trabajo en medio del caos, el desorden, la duda, el dolor y la angustia. Por lo tanto, no pueden ver el cuadro en toda su perspectiva. Algunos, muy pocos de los discípulos más avanzados que simultáneamente pueden "vivir en las alturas, en el valle y en las profundidades" ven realmente, resultando verídicas las palabras del Cristo a Su discípulo desorientado, cuando dijo: "Bienaventurados los que no han visto y sin embargo han creído". Practicar la meditación, atenerse a las instrucciones dadas, persistir ante la dificultad y la firme creencia en la belleza del espíritu humano, en el amor de Dios, en la victoria de las Fuerzas de la Luz y en el acercamiento de Aquel que Viene, son las actitudes que nosotros, los trabajadores del aspecto interno, pedimos que adopten a quienes hemos elegido para llevar a cabo nuestro trabajo en el plano externo.” (224)

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“He estado trabajando con A.A.B., mi amanuense, desde noviembre de 1919. Durante ese período, el mundo ha presenciado grandes y significativos cambios, siendo el más significativo el aumento -el fenomenal acrecentamiento- de la percepción espiritual. Esto lo demuestra el hecho de que a pesar de la catástrofe mundial, del prevaleciente horror, del mal que acecha a nuestro planeta, del dolor, del terror, del suspenso y de la incertidumbre humana, hay ahora dos factores presentes en la conciencia humana: la visión de un futuro mejor y una determinación fija e inalterable de convertir esa visión en una realidad, en la experiencia humana. En este mundo se controlarían mejor los valores espirituales, si se los considera como lo bueno y correcto para toda la humanidad, y no simplemente como interpretaciones religiosas y teológicas. La percepción espiritual es ahora incluyente y se ocupa del plano físico y también del metafísico.” (225)

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“En la primera parte de mi mensaje con este título (Véase el libro La Reaparición del Cristo, Capítulo VI), tenía mucho que decir sobre la forma en que se cristalizaron y deterioraron consecuentemente las grandes religiones mundiales de Oriente y de Occidente. Por lo tanto, será esencial considerar y apreciar las verdades fundamentales que ha conservado esa forma aunque las haya ocultado. Será valioso comprender que, dentro de las iglesias, hombres de Dios y los discípulos de Cristo siempre han actuado, trabajado y sufrido. Observaron las distorsiones y malas interpretaciones y sufrieron por ello. Fueron obstaculizados por la organización, a veces despreciados por los teólogos y permanecieron humildes ante los eruditos. En su conciencia individual fueron amorosos y universales ante los separatistas y fanáticos. Son la gloria de la iglesia -a menudo odiados cuando vivían y con frecuencia canonizados después de la muerte. Su gloria reside en que testimonian el progreso del hombre espiritual y expresan con plenitud lo que hay en todo hombre evolucionado; son la flor de la evolución y los representantes probados de Dios. En esta acusación a las iglesias no olvidemos a los cristianos que pertenecen a ellas.



Les recordaré que escribo como aquel que cree en las grandes realidades espirituales y considera el desarrollo del espíritu del hombre como la evidencia inquebrantable de la existencia de “Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. Hablo como el que cree en el Cristo y Lo ama, y sabe que es el Maestro de Maestros y el Instructor de ángeles y hombres. Miro al Cristo como la suprema expresión de la divinidad en la Tierra y conozco la amplitud de Su sacrificado trabajo para la humanidad, la maravilla de la revelación que trajo, la inminencia de Su retorno y de Su próxima Asunción al gobierno espiritual en los corazones de los hombres de todas partes. Sé que le disgusta los grandes templos de piedra que el hombre ha construido, mientras Su pueblo carece de una guía práctica o una luz razonable sobre sus asuntos, y sé también que siente, con el corazón dolorido, que la humildad que enseñó y el humilde Camino hacia Dios que acentuó, han desaparecido en las brumas de la teología y las discusiones de los clérigos de todos los siglos. Sé que no ignora que Sus palabras se perdieron en los laberintos de las mentes eclesiásticas que trataron de interpretarlas y que Su sencilla enseñanza del Acercamiento a Dios, fue reemplazada por la pompa y la ceremonia de complicados rituales.” (226)

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“…Hoy, debido a tan acrecentado poder de la mente humana y a la creciente sensibilidad del alma humana hacia los valores espirituales, al expresarse por intermedio de las principales ideologías mundiales, estos acercamientos de lo divino a lo humano pueden ser más frecuentes Y adquieren nueva forma. La comprensión interna del hombre de SU propio poder espiritual innato y el desarrollo de su sentido de relación, obliga a un esfuerzo de su parte -conscientemente comprendido- para progresar realmente hacia lo bueno, lo verdadero y lo bello, a pesar de la guerra, la agonía y el sufrimiento presentes en la Tierra. Por lo tanto, ha sido posible sincronizar el Acercamiento de lo divino a lo humano e instruir a las masas sobre la técnica de invocar dicho Acercamiento. Esta actitud de la humanidad conducirá a una nueva revelación, a la nueva religión mundial y a nuevas actitudes en la relación del hombre con Dios (religión) y del hombre con el hombre (relaciones gubernamentales o sociales).” (227)

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“…A la Jerarquía le concierne en este conflicto (*) el resultado final, el futuro bienestar y el máximo bienestar de la humanidad, pero no el inmediato sufrimiento y el dolor de las personalidades involucradas. ¿Son duras estas palabras? Una minúscula réplica de esta actitud correcta puede encontrarse en la influencia, palabras y acciones de esos progenitores inteligentes y guías de la juventud, de amplia visión, que ven la necesidad de disciplinar a sus hijos para que en el futuro se orienten correctamente y vivan debidamente. La incomodidad momentánea de la disciplina y la rebelión de los niños, no condiciona de ninguna manera a esos padres. Miran hacia adelante.” (228)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“La futura lucha surgirá dentro de las iglesias mismas; será precipitada también por los elementos iluminados que existen hoy en buen número, aumentando rápidamente su fortaleza por el impacto de la necesidad humana. Luego se extenderá a los hombres y mujeres reflexivos de todas partes, quienes -en rebelde protesta- rechazaron el clericalismo y la teología ortodoxa. No son impíos pero, por el dolor y la aflicción, aprendieron (sin la ayuda eclesiástica) que los valores espirituales son los únicos que pueden salvar a la humanidad; que la Jerarquía permanece y que el Cristo -como símbolo de la paz y Guía de las Fuerzas de la Luz- no es una fuerza insignificante, sino que está evocando respuestas en los corazones de los hombres de todas partes. La verdadera religión llegará a ser interpretada en términos de voluntad al bien y su expresión práctica, la buena voluntad. …” (229)

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(212) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.131)
(213) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Llamado a un  Acto de Servicio Unido. Noviembre de 1939 (pág.145)
(214) Segunda Parte. La Crisis Mundial. El Orden Mundial Venidero. Abril de 1940. La Posición Pacifista (pág.152)
(215) Segunda Parte. La Crisis Mundial. El Orden Mundial Venidero. Abril de 1940. II. El Nuevo Orden Mundial. Pasos Hacia el Nuevo Orden Mundial (pág.161)
(216) Segunda Parte. La Crisis Mundial. El Orden Mundial Venidero. Abril de 1940. IV. La Tarea que hay por Delante (pág.172)
(217) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Crisis Mundial desde el Punto de Vista Jerárquico. Abril Mayo de 1940 (pág.179)
(218) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Crisis Mundial desde el Punto de Vista Jerárquico. Abril Mayo de 1940 (pág.186)
(219) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Actual Crisis Mundial. 30 de junio de 1940 (pág.196)
(220) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Actual Crisis Mundial. 30 de junio de 1940 (pág.207)
(221) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Dos. Septiembre de 1940 (pág.212)
(222) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Dos. Septiembre de 1940 (pág.213)
(223) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Dos. Septiembre de 1940  (pág.234)
(224) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. El Trabajo de Reconstrucción. Agosto de 1941 (pág.265)
(225) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. El único Camino hacia la Victoria. Abril de 1942 (pág.283)
(226) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. La Nueva Religión Mundial. Mayo de 1943 (pág.335)
(227) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. La Nueva Religión Mundial. Mayo de 1943 (pág.340)
(228) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. La Tarea para Complementar la Voluntad hacia el Bien. Mayo de 1944 (pág.360)
(229) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza. El Ciclo de Conferencias. Mayo de 1945 (pág.377)

(CONTINUACIÓN)

jueves, 4 de octubre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XIX) - La Exteriorización de la Jerarquía (I)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XVIII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA (1957)


“Ante todo debe tenerse presente que la mediumnidad y el psiquismo negativo e ignorante, reducen a sus exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre, en estos casos, no actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por una entidad obsesora. Al hablar así me refiero al tipo más bajo de mediumnidad animal que existe en exceso en estos días y preocupa a las mejores mentes de los movimientos que fomentan la mediumnidad. La mediumnidad puede ser buena y correcta cuando se adopta una actitud enfocada, plenamente consciente, donde el médium, a sabiendas e inteligentemente, desocupa su cuerpo para dar entrada a una entidad de la cual es plenamente consciente y que se posesiona de él, permitiéndole conscientemente servir a algún fin espiritual y ayudar a sus semejantes. Pero ¿cuántas veces se ve este tipo de mediumnidad? Muy pocos médium conocen la técnica que rige la entrada y salida de una entidad animadora, ni saben cómo llevar a cabo este trabajo, de modo de no dejar en ningún momento de ser conscientes de lo que están haciendo y del propósito de su actividad. Con definida intención ceden momentáneamente su cuerpo a otra alma, para que preste servicio, conservando su propia integridad todo el tiempo. La expresión más elevada de este tipo de actividad fue la cesión de su cuerpo por el discípulo Jesús para ser empleado por el Cristo. En la palabra servicio está contenida toda la historia y protección. Cuando esta verdadera mediumnidad sea mejor comprendida, el médium entrará y saldrá de su cuerpo en plena conciencia vigílica a través del orificio situado en la cima de la cabeza y no como sucede ahora, en la mayoría de los casos, a través del plexo solar, sin tener conocimiento de la transacción ni recuerdo de lo transcurrido.



Entonces entrará momentáneamente el nuevo ocupante mediante la vibración sincronizada a través del orificio de la cabeza y el consiguiente empleo del instrumento, facilitado para prestar algún tipo de servicio. Pero este procedimiento nunca deberá seguirse para satisfacer la vana curiosidad o un sufrimiento análogamente vano, basado en la soledad y en la autoconmiseración personales. En la actualidad muchos de los médium de tipo inferior son explotados por el público curioso o infeliz, y por esos peculiares seres humanos cuya conciencia está centrada totalmente abajo del diafragma y cuyo plexo solar es en realidad su cerebro (como lo es el del animal), viéndose obligados a actuar como médium para satisfacer el amor a la sensación o el ansia de consuelo de sus semejantes, igualmente ignorantes.” (198)

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“…Les llamaré enfáticamente la atención sobre este hecho. La nueva era está sobre nosotros y presenciamos los dolores del parto de las nuevas cultura y civilización, y esto se está llevando a cabo. Lo viejo e indeseable debe desaparecer y, de estas cosas desagradables, el odio y el espíritu de separación deben ser los primeros.



Anteriormente dije que los accidentes que sufren los individuos son por lo general resultado de una explosión de fuerza, y que estas explosiones son causadas por los odios, los pensamientos malévolos y las palabras de censura, de quienes están involucrados en el accidente. La situación mundial actual no es causada por las ambiciones de determinada persona o raza, por el materialismo, la agresión o el orgullo de alguna nación. Tampoco es básicamente el resultado de las condiciones económicas erróneas existentes en el mundo en la actualidad; la causa reside en la difusión del odio en el mundo –odio, de pueblos, razas, individuos y de quienes están en el poder o ejercen influencia, y odian las ideas y creencias religiosas. Fundamentalmente se debe a las actitudes separatistas de todos los pueblos y razas que, a través de los siglos y también hoy, se han odiado recíprocamente y amado a sí mismos. Es causada por los pueblos de todos los países que trataron de culpar a otros por las condiciones del mundo, excepto a sí mismos, y buscaron diligentemente víctimas propiciatorias para poder sentirse inmunes personalmente por su participación mediante el pensamiento, la palabra y la acción erróneas.” (199)

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“El efervescente desorden en que viven hoy las masas y la aparición de una o dos personas clave en cada nación, están estrechamente relacionados. Estas personas clave hacen oír sus voces y llaman la atención; sus ideas son seguidas, correcta o erróneamente, con atención, simpatía o desconfianza. La formación lenta y cuidadosa del nuevo grupo de servidores del mundo indica la crisis. Sus miembros supervisan o introducen la nueva era y son testigos de los dolores del nacimiento de la nueva civilización y la llegada a la manifestación de una nueva raza, una nueva cultura y una nueva perspectiva mundial. El trabajo es necesariamente lento, y a quienes están sumergidos en los problemas y los sufrimientos, les resulta difícil mirar el futuro con confianza o interpretar el presente con claridad.” (200)

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“Los que tratan de servir a la humanidad y unirse al esfuerzo jerárquico para curar a un mundo dolorido, deben aprender a penetrar detrás de las apariencias, de los métodos y esquemas, de los resultados y efectos, en el plano físico, y tratar de establecer contacto con las fuerzas de Shamballa o de la Jerarquía, y con la necesidad humana que ha producido estas expresiones, y considerarlas por lo que son -no como sistemas caducos y esfuerzos infantiles para mejorar, sino planes embrionarios por los cuales, oportunamente, podrá llegar la liberación, la cultura y la civilización de la nueva era. Si tratan de llevar la iluminación a los lugares oscuros de la Tierra (es decir, a las mentes de los hombres), entonces deberán ver con claridad y relacionar lo abstracto y lo concreto, de manera que pueda verse en sus propias vidas un idealismo actuante; sólo así podrá verse también un idealismo activo de carácter nacional, racial y humano. Debe emplearse tanto la cabeza como el corazón, y esto muchas personas vehementes tienden a olvidarlo. Al realizar este esfuerzo ¿podrían trabajar a alta tensión -tensión producida por la interrelación de la cabeza y el corazón, actuando en forma creadora por intermedio del centro laríngeo esotéricamente entendido? En esta última frase he expresado para los discípulos, la índole del esfuerzo que deben realizar.



La mejor manera de servir, de parte de los pensadores del mundo y el nuevo grupo de servidores del mundo, es reconociendo lo que le sucede al género humano como un todo y lo que ocurre detrás de la escena; lo de mayor importancia es el desarrollo de la conciencia humana, en respuesta a las condiciones presentes en cualquier país o países; recién ahora el "estado mental humano" está comenzando a centrarse en las cosas importantes y a expresarse en forma viviente. Los pensadores y servidores deben aprender a concentrarse en la conciencia que empieza a despertar, y no en los movimientos superficiales. Este despertar avanza satisfactoriamente y a grandes pasos hermanos míos. La forma o formas podrán sufrir, pero la percepción intrínseca del hombre está llegando a ser en este siglo expresivamente divina.” (201)
           
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“…Lo otro que deberían recordar es que el género humano ha ido constantemente adelante, pasando de un estado de ciega ignorancia e inconsciencia, a otro de preocupación inteligente por la vida y a un creciente sentido de responsabilidad. Este sentido de responsabilidad, que va despertándose en todos ustedes, es –en su actual gran escala- relativamente nuevo y uno de los factores que aumentan definidamente la aflicción y el dolor que todos sienten. Quizás se pregunten dónde, como raza, hemos fracasado y qué podemos hacer para rectificar nuestros errores. No obstante, a pesar de todo, los hombres han ido de una etapa a otra de desenvolvimiento inteligente y espiritual y, sin tener en cuenta cuáles hayan sido o puedan ser los sucesos externos, la raza ha hecho un progreso real. No ha habido retroceso alguno y no lo habrá. La humanidad ha capeado muchos temporales y sobrevivido a muchas dificultades; los hombres han salido mejores y más fuertes, de períodos de crisis, purificados “como por el fuego” acercándose definidamente más a la meta.” (202)

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"Haré ahora otra consideración vital. Si miran retrospectivamente hacia sus vidas individuales se darán cuenta que los puntos de crisis y los ciclos de tensión les brindaron las mayores oportunidades y momentos para seguir adelante, oportunidades que algunos aprovecharon y otros descuidaron, fracasando momentáneamente. Este mismo factor crítico (si puedo llamarlo así) actúa también en el mundo de los hombres, en los grupos y en las masas; puede observarse hoy en una situación así, un punto de tensión para la humanidad, similar al punto de tensión existente en la vida individual. La Jerarquía se halla también en un punto de máxima y científica tensión -científica por estar inducida y dirigida-, y pueden imaginarse a ambos grupos uno frente al otro. La Jerarquía percibe la necesidad y el propósito de la tensión dual y desea llevar esta tensión a una "crisis de precipitación" tal, que hará inevitable la fusión de los dos grupos, mientras que el otro grupo, la humanidad, generalmente inconsciente de las implicancias de la situación, sufre anonadado y atemorizado.…” (203)

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“…El Gran Acercamiento por parte de la humanidad se está llevando a cabo ahora, y la tensión a que esto induce, aumenta momentáneamente e irá acrecentándose con mayor rapidez y tensión hasta 1942, en que se habrá efectuado en la Tierra la primera etapa de fusión, resultando la amplia difusión de la buena voluntad y comprensión mundiales, o su postergación -con penosos resultados para la familia humana y la inevitable interrupción de la tensión en una forma que causará mucho sufrimiento y un gran desastre, el cual puede producirse de diversas maneras, pero sobre ellas no especularemos, excepto comprender la urgencia y la necesidad de la acción inmediata que tal momento exige.” (204)

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“…No obstante la guerra y la separatividad, la crueldad, las pasiones y el egoísmo desenfrenados, existe hoy más real comprensión, más buena voluntad y más expresión de amor que en cualquier época anterior en la historia de la raza. Digo esto deliberadamente y porque dispongo del conocimiento jerárquico. Por lo tanto, no se dejen engañar por el clamor externo de la guerra. Sostengo que los corazones de los hombres de todas partes son compasivos, tanto para sí como para los demás; el largo alcance y la vasta extensión del conflicto indican una unidad interna y una interrelación subjetiva, de las cuales todos son

algo conscientes, y el conflicto mismo no lo niega. ¿Son duras estas palabras? Esto les indicará la verdad básica de lo que expongo, si reflexionan con mente abierta. La tarea de los aspirantes y hombres de buena voluntad de todas partes es procurar que este prolongado sufrimiento no mine las actitudes actuales, correctas y esenciales, y que el caos y el clamor no apaguen la respuesta a la voz del alma que ha estado hablando con creciente claridad durante los últimos catorce años. El estímulo establecido y la luz que se permitió infiltrar del último cónclave jerárquico, en 1925, han sido reales y efectivos. …"(205)

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Vuelvo a repetir que aún la misma Jerarquía, con todo su conocimiento, visión y comprensión, y con todos sus recursos, no puede ejercer coerción ni predecir lo que hará el género humano. Puede estimular y estimula la recta acción; puede indicar e indica la posibilidad y la responsabilidad; puede enviar y envía sus instructores y discípulos para educar y conducir a la raza; pero en ningún momento ni situación da órdenes o asume el control. Puede extraer el bien del mal, y lo hace iluminando situaciones e indicando la solución de un problema, pero la Jerarquía no puede ir más allá de esto. Si asumiera un control autoritario, se desarrollaría una raza de autómatas y no una raza de hombres responsables, autodirigidos y con aspiraciones. Esto debe ser seguramente evidente para ustedes y puede servir para responder preguntas en las mentes de los irreflexivos estudiantes ocultistas de hoy. ¿Por qué la Jerarquía no pudo impedir esta catástrofe? Indudablemente los Maestros de Sabiduría, que poseen el conocimiento y el control de las fuerzas, podrían haber interferido, pero al hacerlo hubieran quebrantado una ley oculta y obstaculizado el verdadero desarrollo del género humano. Esto nunca lo harán. A cualquier precio el hombre debe aprender a permanecer y a actuar solo. En vez de eso, habiendo los Maestros realizado todo lo que se Les permitía, ahora permanecen al lado de la humanidad sufriente y desorientada y -con la más profunda compasión y amor ayudarán a los hombres a corregir los errores que iniciaron, a aprender las lecciones necesarias y a salir de esta crisis (que ellos mismos precipitaron) enriquecidos y purificados en los fuegos de la adversidad. Éstas no son trivialidades, sino eternas verdades.



Esta crisis mundial, con todo su horror y sufrimiento es -en último análisis- el resultado de los procesos evolutivos exitosos. Estamos dispuestos a reconocer que cuando ha transcurrido el ciclo de vida de un hombre y ha aprendido las lecciones que la experiencia de cualquier vida particular tuvo como fin enseñarle, su cuerpo físico y los aspectos de la forma interna (suma total de la expresión de su personalidad), empezarán a deteriorarse; los agentes destructores dentro de la forma misma entrarán en actividad y oportunamente la muerte tendrá lugar, dando por resultado la liberación de la vida que mora en lo interno, a fin de que una nueva y mejor forma pueda ser construida. Aceptamos lógicamente esto, ciega o inteligentemente, considerándolo como un proceso natural e ineludible, pero normal e inevitable. Sin embargo, nos inclinamos a olvidar que lo que atañe al individuo atañe también a la humanidad. Ciclos de civilización como el que llamamos nuestra civilización moderna, son análogos a una particular e individual encarnación humana, con su comienzo, progreso y crecimiento, su útil madurez y su resultante deterioración y la consiguiente muerte o desaparición de la forma.



Las formas están siempre abiertas al ataque. Una fuerte vida subjetiva y un desapego espiritual, son las dos protecciones. Allí donde la forma es más poderosa que la vida, -el peligro es inminente; allí donde el apego al aspecto u organización material prevalece, se pierden los valores espirituales.



Asistimos hoy a la muerte de una civilización o cielo de encarnación de la humanidad. En todos los campos de la expresión humana se ha establecido la cristalización y deterioración. Dogmas religiosos caducos y el aferramiento de la teología y las iglesias ortodoxas, ya no son suficientes para reclamar la lealtad de la potente vida espiritual interna; la humanidad es profundamente espiritual e innatamente religiosa, pero necesita una nueva forma con la cual revestir las antiguas verdades. Las viejas escuelas políticas son consideradas inadecuadas y las nuevas ideologías testimonian la fortaleza de la vida que va en busca de una expresión más propicia; los sistemas educativos, habiendo servido su propósito, son reconocidos rápidamente como inadecuados para satisfacer la necesidad de la exigente vida de la raza; en todas partes surge la demanda de cambios y de esas nuevas formas, en la vida religiosa, política, educativa y económica de la raza, que permitirá una expresión espiritual más libre y mejor. Tal cambio va llegando rápidamente y algunos lo ven como la muerte -terrible y que debe evitarse si es posible. En efecto, es la muerte, pero una muerte

benéfica y necesaria. Esta comprensión de la desaparición de una civilización que da lugar a la constante y presagiante exclamación: "Esto es la muerte de la civilización, y no debe ser". "Esto es el fin del orden, y el antiguo orden debe ser salvado", "Esto es la destrucción de los antiguos y apreciados valores, y no debe permitirse".



En efecto, es verdad que la humanidad está creando este imperioso cambio en forma innecesariamente cruel y dolorosa, así como lo es también que los seres humanos, por sus pensamientos erróneos, insensatos hábitos de vida física y actitudes emocionales indeseables, precipitan ciertamente un derrumbe físico final, y eventualmente la muerte. Sin embargo, para el progreso del alma del individuo y de la humanidad, la muerte es inevitable, buena y necesaria; es además una práctica con la cual estamos todos familiarizados por nuestra propia experiencia y por observarla en los demás. Pero es necesario recordar que la peor muerte de todas (en lo que a la humanidad concierne) sería si una forma de civilización, o un cuerpo, llegara a ser estática y eterna, si el antiguo orden nunca se alterara y si los antiguos valores no se trasmutaran en superiores y mejores, eso sería realmente un desastre.



Debe recordarse también que las fuerzas de la destrucción o muerte, son duales: primero, la vida que surge y se desarrolla rápidamente, demandando más espacio para una mayor expresión y experiencia, y su aspiración espiritual para el cambio y progreso; segundo, las fuerzas reaccionarias y las actitudes conservadoras que se adhieren a lo bien conocido y familiar y detestan lo nuevo, incomprobado y desconocido. Ambas producen la gran divina transición del pasado al futuro y de lo viejo a lo nuevo, de la experiencia a la fructificación y luego, nuevamente, a la experiencia. Las realidades son eternas e imperecederas; las formas, efímeras y temporarias; el alma es persistente e inmortal; la forma, mutable y está condenada a morir. Los procesos de la evolución demostraron tener éxito en el pasado y lo tendrán en el futuro para que las formas nazcan, maduren y mueran.



Pero (y éste es un punto interesante y significativo) por primera vez, la humanidad es consciente del proceso. Por primera vez ha decidido inteligentemente observar lo que está sucediendo y relacionarlo con la experiencia y el medio ambiente. Esto en sí indica una etapa de verdadero desarrollo y muy deseable. El razonamiento, el análisis y la presentación de distintos puntos de vista, están teniendo lugar en todos los países en gran escala, con variados resultados, basados en diferentes temperamentos de tradición, desarrollo y entrenamiento.



Esta etapa de muerte y nacimiento (pues ambos tienen lugar simultáneamente) puede ser fácilmente comprendida por el esoterista al estudiar la guerra mundial en sus dos períodos característicos: 1914-1918 y 1939-1942. La primera etapa (si pudieran ver la situación tal como realmente es) fue muy definidamente la etapa de la muerte; la segunda etapa, en la que nos encontramos ahora, es literalmente la etapa del nacimiento, o los dolores del parto del nuevo orden y de la nueva civilización, mediante los cuales puede expresarse el sentido de la vida de la humanidad. La madre muere para que el niño pueda vivir; la forma es sacrificada a la vida. Pero el aspecto forma, la Madre o el aspecto materia, está muriendo conscientemente y así, tan conscientemente, el niño, la infantil civilización, está viniendo hoy a la existencia. Esto es lo nuevo, en lo cual todos participamos. Es la muerte de la personalidad de la humanidad y la llegada del alma.



Una muerte así es siempre un proceso penoso. El dolor ha sido siempre el agente purificador, empleado por los Señores del Destino, para traer la liberación. El dolor acumulado de la guerra actual y el heredado de la etapa anterior (comenzó en 1914), está produciendo una saludable y mutable conciencia mundial. El Señor del Dolor ha descendido de Su trono y huella hoy los caminos de la Tierra, trayendo angustia, agonía y terror, a quienes no pueden interpretar Sus fines, pero también vuelve a estimular el instinto de la autoconservación que -en su aspecto superior- es el instinto hacia la inmortalidad; tiende a enfocar la atención de la humanidad en el aspecto vida y no en la forma. Los nombres de los Señores del Karma significan simbólicamente y desde el ángulo de su significado interno: Relación, Iluminación, Dolor y Retorno. Reflexionen sobre esto. Ahora Ellos están particularmente activos, y en Su actividad reside la esperanza de la humanidad.” (206)

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…En el futuro, el hombre desarrollará esa actitud mental que considerará las causas como de mayor importancia que los efectos; entonces aprenderá a considerar cuidadosamente los primeros pasos al iniciar cualquier línea de acción, meditando sobre la misma y deduciendo los efectos probables antes de dedicarse a cualquier acto específico. Sólo por el dolor, el error y el consiguiente castigo, se llegará a esta saludable etapa.” (207)

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“Hasta la fecha y a pesar de las apariencias, las Fuerzas de la Luz son victoriosas y mantienen definidamente firmes los asuntos. Por esta razón no ha podido ser extinguido el espíritu de buena voluntad ni el entendimiento comprensivo que existe entre los pueblos de las naciones, sin excluir a Alemania, la cual fue la característica significativa y sobresaliente del conflicto actual. Existe allí poco odio o espíritu de venganza, y este hecho constituye la diferencia entre esta guerra y la de 1914. Indica un triunfo para las Fuerzas de la Luz, y en ello reside la esperanza del futuro. Sin embargo, aquí es donde debe considerarse el factor tiempo, pues una guerra prolongada puede causar un cambio en esta actitud deseable, y una experiencia muy drástica producirá cambios psicológicos profundos e inevitables en el pensamiento y la acción humanos. Esto debe ser neutralizado conscientemente. Aunque no ha sucedido todavía, podría suceder, y si ocurre causará mucho dolor, terror, terrible anticipación y sufrimiento, y la agonía producida por el espectáculo del sufrimiento podría eventualmente trasformar esta buena voluntad en un espíritu dinámico de odio y revancha, a no ser que sea contrarrestado definida y conscientemente. Los grupos que se adhieren a los principios de las Fuerzas de la Luz, que dedican todo esfuerzo a poner fin al espíritu de agresión y a librar al mundo de los puntos focales de la influencia y el poder materiales, deben llevar todavía a cabo la tarea de unir a los hombres y mujeres de todas las naciones con espíritu de comprensión amorosa y deben servir de intérpretes entre las naciones, en términos de hermandad y del nuevo orden.” (208)

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“Les recordaré que para desarrollar la voluntad y la libertad de acción humanas, motivadas por la conciencia grupal, la Jerarquía trata de producir los desarrollos y cambios deseados en el plano físico, sólo por intermedio de una humanidad consciente y despierta. Una humanidad así (y ya está llegando rápidamente a este estado de percepción mediante el dolor y el sufrimiento conjunto) será impresionada por el pensamiento dirigido de los Hermanos Mayores que guían a la raza, y responderá al mismo, pero en todo momento tendrá libertad para rechazar esa impresión y proceder como personalmente decida. La Jerarquía no asume control alguno autoritario sobre las mentes de los hombres; todos los aspirantes y discípulos tienen libertad para seguir un camino distinto del sugerido si así lo prefieren, o si no están convencidos de lo aconsejable del método de trabajo indicado, o temen la ardua tarea de llevar a cabo la etapa designada del plan, o tratan de esquivar la disciplina señalada y requerida por quienes hacen al hombre correctamente responsivo al contacto y la enseñanza espirituales, y así interpretar correctamente la intención de la Jerarquía.” (209)

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“…Gran parte de esta invocación del principio crístico la llevan a cabo los verdaderos creyentes de todos los países (cristianos o no) que se dirigen al Cristo, cualquiera sea el nombre con que Lo reconozcan, y al sentir amor por Él y sus semejantes, tratan de mejorar  las condiciones mundiales, terminar con el odio y el sufrimiento y demostrar buena voluntad en todas partes. Esto constituye la primera etapa de evocación de la respuesta al amor y a la comprensión latente que existe en los corazones y las mentes humanas, como resultado de la invocación a Cristo y al principio crístico. …” (210)

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“El resultado principal del empleo correcto de la Gran Invocación (en lo que a la humanidad concierne) es la aceleración de los acontecimientos. Como ya señalé, tal aceleración lleva consigo sus propios riesgos y, en consecuencia, aparecieron problemas verdaderamente difíciles y los terribles acontecimientos que durante muchos años abrumaron a los aspirantes y discípulos. Mediante este proceso, ellos aprenden a trabajar para salvar a la humanidad, capacitándose gradualmente para ocupar el lugar del salvador del mundo y ser quienes absorban el mal karma. Quizás digan que hoy todo el mundo padece y que en los últimos veinticinco años se ha sufrido un penoso y general karma mundial. ¿En qué reside la diferencia entre el dolor y el sufrimiento del mundo en general y el de los aspirantes y discípulos en particular? Diré que los aspirantes y discípulos son conscientes de este karma y de sus resultados en los tres vehículos simultáneamente en la mente y también en el cuerpo emocional, con las resultantes reacciones físicas. Esto produce intensificación, retrospección y anticipación, que no registra el grupo mayor e involucra a toda la personalidad. A esto debe agregarse, en el caso del discípulo en particular, la sensibilidad, así como la capacidad de sintonizar y absorber el dolor del mundo y las reacciones y condiciones mundiales, aumentado notablemente lo que ellos deben soportar a nivel individual. La capacidad de registrar y hacerse cargo del dolor grupal, como también soportar su propio karma personal, agrava grandemente la tarea del discípulo.



Por lo tanto, cuando exhorto a los aspirantes y discípulos mundiales a emplear la Gran Invocación, los exhorto, además, a "fraternizar con los sufrimientos de Cristo"; esto es siempre preliminar a la resurrección o a la liberación de la conciencia humana hacia reinos superiores de la percepción espiritual. …” (211)

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(198) Primera Parte. Observaciones de Introducción. El Período de Transición. Marzo de 1934. I. El Entrenamiento de los Psíquicos (pág.15)
(199) Primera Parte. La Tarea Inmediata. Septiembre de 1938 (pág.57)
(200) Segunda Parte. Situación General del Mundo. Las Causas de la Dificultad Mundial. Septiembre de 1938 (pág.63)
(201) Segunda Parte. La Causa Oculta del Desorden Externo. Enero de 1939 (pág.66)
(202) Segunda Parte. La Tendencia Espiritual del Destino Humano. Wesak, mayo de 1939 (pág.72)
(203) Segunda Parte. El Conflicto entre las Fuerzas de Origen Antiguo. Agosto de 1939 (pág.85)
(204) Segunda Parte. El Conflicto entre las Fuerzas de Origen Antiguo. Agosto de 1939 (pág.86)
(205) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939 (pág.92)
(206) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. La Causa de la Crisis Actual (pág.98)
(207) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. Antiguos Acontecimientos Kármicos  (pág.102)
(208) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. Preparación para la Buena Voluntad Mundial (pág.118)
(209) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.126)
(210) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.128) (211) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.129)

(CONTINUACIÓN)