jueves, 18 de julio de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXVIII) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (V)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXVII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953)



“El nuevo estudio y el futuro conocimiento surgirán como resultado de una intuición incipiente, de la presencia en la tierra de un gran número de almas avanzadas y evolucionadas y de la venidera y más estrecha relación entre la Jerarquía y la Humanidad. La fusión (que progresa lentamente) de las energías de esos dos centros planetarios, dará por resultado grandes cambios y desenvolvimientos, no sólo en las facultades perceptivas del hombre sino también en el mecanismo físico. Habrá mayor resistencia a las enfermedades nativas y heredadas y verdadera capacidad para resistir las infecciones, lo cual eliminará mucho dolor y sufrimiento. La reducción de todo el karma humano a través de la experiencia de la guerra planetaria (1914-1945), permitirá a las almas que tratan de encarnar, crear cuerpos sin tendencias morbosas. Los Maestros están totalmente libres de enfermedades porque han agotado totalmente el karma de los tres mundos y alcanzado la liberación.” (391)

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“La capacidad adquirida durante los últimos cincuenta años para enfrentar la enfermedad planetaria de la tuberculosis, será extirpada totalmente cuando sea aplicada a las zonas densamente pobladas de Oriente y a los distritos que han sufrido hasta ahora inadecuada atención médica.…” (392)

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“Si se me preguntara cuál es la principal tarea de todos los grupos de curación, tal como la Jerarquía quisiera que actuaran en el futuro, diría que consiste en preparar a los seres humanos para lo que podríamos considerar el aspecto restaurador de la muerte, dando así un nuevo y más feliz significado, del dado hasta ahora al temible enemigo del género humano. Hallarán que cuando trabajan en estas líneas indicadas de pensamiento, se repite constantemente el tema de la muerte, y el resultado de ello será la adopción de nuevas actitudes hacia la muerte y se inculcará una gozosa expectativa cuando ocurra ese inevitable y tan familiar acontecimiento. Los grupos de curación deben prepararse para encarar esta condición básica de todo lo que vive, y la mayor parte de su trabajo consiste en elucidar el principio muerte. Se dice que el alma debe retornar a quien la dio. Hasta ahora ello constituye una restitución obligada y temida, que engendra temor y hace que hombres y mujeres de todas partes clamen por la curación del cuerpo físico, sobrestimando su importancia, y los induce a considerar que la prolongación de la existencia terrenal es el factor más importante de sus vidas. En el próximo ciclo, tales actitudes erróneas deben llegar a su fin, la muerte se convertirá en un proceso normal y comprensible -tan normal como el proceso de nacer, aunque menos doloroso y temible. Este comentario es una profecía y como tal debe ser considerado.” (393)

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“…el temor y el horror a la muerte tienen su fundamento en el amor a la forma -nuestra propia forma, la de quienes amamos, las que nos circundan y las de nuestro medio ambiente. Esta clase de amor es contrario a nuestra enseñanza acerca de las realidades espirituales. La esperanza del futuro y la de liberarnos de este mal infundado temor, reside en poner el énfasis sobre la realidad del alma eterna y la necesidad de que esa alma viva en forma espiritual, constructiva y divina, dentro de los vehículos materiales. Este concepto también encierra la idea de restitución. Los conceptos erróneos deben ser olvidados; además tiene cabida la idea de eliminación, para lograr un correcto enfoque. Debe tenerse en cuenta la integración, para que la absorción en la vida del alma reemplace a la absorción en la vida del cuerpo. El dolor, la soledad, el infortunio, la decadencia, la pérdida de alguien, todas estas ideas deben desaparecer a medida que la reacción común hacia la muerte vaya también desapareciendo. Cuando los hombres aprendan a vivir conscientemente como almas, a enfocarse en los niveles del alma y a considerar a la forma o formas como simples modos de expresión, todas estas infortunadas y antiguas ideas acerca de la muerte desaparecerán gradualmente y tendrá lugar un nuevo y más alegre acercamiento a esa gran experiencia.” (394)

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“El fenómeno de la muerte es hoy cada vez más familiar. La guerra mundial ha enviado a millones de hombres y mujeres -civiles y a quienes han pertenecido a las distintas ramas de las fuerzas armadas de todas las naciones- a ese mundo desconocido que recibe a todos los que han descartado la forma física. Las condiciones son actualmente de tal naturaleza que, a pesar del antiguo y profundamente arraigado temor a la muerte, está surgiendo en la conciencia humana la comprensión de que existen muchas cosas peores que la muerte; los hombres han llegado a conocer el hambre, la mutilación, la incapacidad física permanente, la incapacidad mental, como resultado y tensión de la guerra; han observado el dolor y la agonía que no han podido mitigar, ciertamente peores que la muerte; también muchos saben y creen (pues ésa es la gloria del espíritu humano) que el abandonar los valores, por los cuales los hombres han luchado y muerto durante edades, juzgados como esenciales para la libertad del espíritu humano, tiene mayor significado que el proceso de la muerte. Esta actitud, característica de las personas sensibles y de recto pensar, está surgiendo hoy en gran escala. Esto significa el reconocimiento, conjuntamente con el antiguo temor, de una imperecedera esperanza de lograr mejores condiciones en todas partes, no siendo necesariamente un ansioso anhelo sino el indicio de un conocimiento latente subjetivo que lentamente va saliendo a la superficie. Algo está en camino como resultado del sufrimiento y pensamiento humanos, lo cual es presentido hoy y posteriormente se demostrará. Opuesto a esta confianza interna y comprensión subjetiva, tenemos los antiguos modos de pensar, la desarrollada actitud materialista del presente, el temor al engaño y el antagonismo entre científicos y hombres religiosos o eclesiásticos. Los primeros se niegan, con justicia, a creer en aquello que aún no ha sido comprobado y que además parece no ser susceptible de comprobar, mientras que los grupos y organizaciones religiosas desconfían de cualquier presentación de la verdad que ellos no han formulado en sus propios términos. Esto pone un indebido énfasis sobre la creencia, y desalienta así a cualquier entusiasta investigador. El descubrimiento de la realidad de la inmortalidad vendrá del pueblo; oportunamente será aceptada por las iglesias y comprobada por la ciencia, pero ello sucederá cuando las consecuencias de la guerra hayan terminado y este trastorno planetario esté apaciguado.” (395)

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“La base de todas las guerras es fundamentalmente el sentido de separatividad. Este individualismo fundamental, o complaciente aceptación del aislamiento, conduce a todas las demás causas secundarias de la guerra: la codicia que produce desastres económicos, el odio que trae fricción nacional e internacional, la crueldad que da por resultado el sufrimiento y la muerte. Las raíces de la muerte están profundamente arraigadas; es la destrucción del ciclo de separatividad, como individuo, en el plano físico, comúnmente denominado muerte; en consecuencia, la muerte es un proceso de unificación. Si analizaran algo más la cuestión, verían que la muerte libera la vida individualizada, llevándola a una existencia menos restringida y confinada, y eventualmente -cuando el proceso de la muerte haya sido aplicado a los tres vehículos en los tres mundos- a la vida de la universalidad. Éste es un estado de inexpresable bienaventuranza.” (396)

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“Todo lo que pido es un acercamiento sensato a la muerte; sólo quiero sugerir que cuando el dolor ha terminado y sobreviene el debilitamiento, se le permita a la persona moribunda prepararse para la gran transición aunque esté aparentemente inconsciente. No olviden que requiere fuerza y una presión intensa sobre el mecanismo nervioso para producir dolor. ¿Son capaces de concebir que llegará el momento en que el acto de morir sea considerado el final triunfante que nos llevará a la vida? ¿Pueden imaginarse el momento en que las horas transcurridas en el lecho de muerte sea un glorioso preludio para el retiro consciente? ¿Pueden imaginarse el momento en que el hombre llegue a desprenderse del impedimento de la envoltura física y constituya para él, y quienes lo rodean, la tan esperada y feliz consumación? ¿Pueden visualizar el momento en que, en vez de lágrimas, temores y la negación a aceptar lo inevitable, la persona moribunda y sus amigos acuerden mutuamente la hora de la muerte, y la felicidad caracterice el tránsito? ¿Que en las mentes de quienes quedan, no se alberguen ideas funestas y que el proceso de morir sea considerado como un acontecimiento más feliz que el nacimiento y casamiento? Diré que antes de mucho tiempo ésta será la actitud que asumirán los inteligentes de la raza, y paulatinamente todos.

- Tratado sobre Magia Blanca, pág. 362-363. -” (397)

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“El aspirante reconoce como factor importante la necesidad de liberarse de la Gran Ilusión. Arjuna lo sabía y sin embargo sucumbió a la desesperación, pero en la hora de necesidad, Krishna no le falló. En el Bhagavad Gita se plasmaron las sencillas reglas mediante las cuales se vencen la depresión y la duda, las cuales pueden resumirse brevemente:

a. Conócete a ti mismo como el Uno inmortal.

b. Controla tu mente, porque a través de ella puede ser conocido el Uno imperecedero.

c. Aprende que la forma sólo es el velo que oculta el esplendor de la divinidad.

d. Comprende que la Vida Una compenetra todas las formas, de manera que no existe la muerte, el sufrimiento ni la separación.

e. Deslígate por lo tanto de la forma y ven a Mí, y así morarás donde se encuentran la Luz y la Vida. Así desaparece la ilusión.

- Tratado sobre Magia Blanca, pág. 244-245. -” (398)

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“Secuencias de los Acontecimientos durante la Muerte

…/…

Todo lo que puedo hacer es clasificar las etapas del proceso, dejando que las acepten como posibles e interesantes hipótesis que esperan ser verificadas;

…/…

2. Se produce frecuentemente una pausa en este punto, de corta o larga duración. Esto es permitido a fin de que el proceso de aflojamiento se lleve a cabo lo más suavemente posible y sin dolor. Dicho aflojamiento de los nadis comienza en los ojos. Este proceso de desprendimiento a menudo se demuestra en el relajamiento y falta de temor que el moribundo demuestra a menudo; evidencia una condición de paz y la voluntad de irse, más la incapacidad de hacer un esfuerzo mental. Parecería como si el moribundo, conservando aún su conciencia, reuniera todos sus recursos para la abstracción final. En esta etapa -cuando el temor a la muerte se haya apartado una vez por todas de la mente racial- los amigos y parientes “celebrarán un festival” para el moribundo y se alegrarán con él porque abandona su cuerpo. Actualmente no es posible, pues prevalece la angustia, no siendo reconocida ni utilizada esta etapa, pero lo será algún día.-” (399)

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“La investigación, la experimentación y las crecientes facilidades que la ciencia proporciona, aumentan la capacidad del hombre para ayudar, curar a veces, y frecuentemente aliviar y aminorar las reacciones del dolor.” (400)

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“He querido aclarar en sus mentes, la diferencia entre la enfermedad y la muerte, tal como las experimenta el hombre común, y ciertos procesos correspondientes a la disolución consciente, como son practicados por el discípulo avanzado o el iniciado. Estos procesos posteriores involucran una técnica que se va desarrollando lentamente, en la cual (en las primeras etapas) el discípulo es aún víctima de la tendencia que posee la forma a producir enfermedad como sucede con todas las formas de la naturaleza. Esta tendencia trae la subsiguiente muerte, pasando por las etapas benignas de las enfermedades y la consiguiente muerte pacífica, hasta las etapas en que la muerte se produce por un acto de la voluntad -el momento y el modo lo determina el alma, registrado y plasmado conscientemente por el cerebro. En ambos casos se manifiesta el dolor, pero en el sendero de iniciación el dolor es mayormente rechazado, no porque el iniciado trate de evitar el dolor, sino porque desaparece la sensibilidad de la forma hacia los contactos indeseables, y con ello desaparece también el dolor; el dolor es el guardián de la forma y el protector de la sustancia; advierte el peligro; indica ciertas etapas definidas en el proceso evolutivo; está relacionado con el principio por el cual el alma se identifica con la sustancia. Cuando cesa la identificación, el dolor, la enfermedad y también la muerte, pierden su aferramiento sobre el discípulo; el alma ya no está sujeta a sus requerimientos, y el hombre queda liberado, porque la enfermedad y la muerte son cualidades inherentes a la forma y están sujetas a las vicisitudes de la vida de la forma.” (401)

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“…Si los aspirantes estudiaran cuidadosamente su vida en el plano físico, descubrirían que trabajan automáticamente en respuesta a las ideas convencionales de buena voluntad o de bondad, que existen en el plano físico o trabajan emocionalmente porque les gusta ser estimados, les agrada ayudar y también aliviar el sufrimiento (debido a la aversión que sienten por el malestar que les produce el sufrimiento) o creen seguir los pasos de Cristo, derramando el bien, o por la natural y profundamente arraigada tendencia de la vida. Esto constituye el último y esperanzado desenvolvimiento.” (402)

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“…muy pocas personas se hallan tan integradas que pueden funcionar como personalidades íntegras, en respuesta a la estimulación del alma.

Se hallan polarizadas generalmente en cualquiera de sus tres cuerpos y este hecho también presenta para el curador una poderosa condición limitadora. Análoga y muy frecuentemente, el hombre está tan intensamente preocupado con el presente malestar y dolor del cuerpo físico denso, que las impresiones superiores que pudieran venir a través de la mente o de los cuerpos egoicos, serían incapaces de hacerlo.” (403)

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“La tarea del curador consiste por lo tanto en descubrir dónde se halla este foco de conciencia; ello nos retrotrae al punto donde dije que el paciente es esencialmente de tipo mental o emocional, y muy raras veces su conciencia está centrada exclusivamente en lo físico. Cuando esa conciencia se haya estabilizado en la del alma, habrá pocas enfermedades, y los trastornos físicos del paciente muy evolucionado serán vinculados entonces con el impacto que la energía del alma hace sobre un vehículo físico no preparado; en esta etapa sólo lo afectarán ciertas enfermedades principales. No será susceptible a las pequeñas dolencias y a las constantes e insignificantes infecciones que convierten la vida del hombre común o subdesarrollado en molesta y difícil. Podrá sufrir de enfermedades cardíacas y nerviosas y dolencias que afectan la parte superior del cuerpo y esas zonas controladas por los centros ubicados arriba del diafragma; no obstante, las dificultades producidas por intermedio de los centros etéricos menores (de las cuales existen muchas), o por los centros ubicados abajo del diafragma, no existirán generalmente -a no ser (como puede suceder en el caso de un discípulo muy avanzado) que deliberadamente haga suyas las condiciones engendradas por su servicio mundial a los hombres.” (404)

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“Sería útil que indicara en amplias y generales líneas algunos tipos de enfermedades que pudiera producir por ejemplo, la centralización de las fuerzas de la vida en el plano astral.

…/…

3. Una naturaleza irritable, en constante agitación, de mal carácter y que reacciona violentamente cuando las cosas no van como es de desear, pueden conducir a desastrosas explosiones, diagnosticadas como dificultades cerebrales o insanias temporarias y producir constantes dolores de cabeza que socavarán la constitución física y traerán un inevitable estado de debilidad.

4. Una vida sexual frustrada o una situación donde la persona soltera no pueda expresar en forma normal un proceso natural y universal, y para quien el sexo permanece siendo un misterio (y al mismo tiempo un constante e interno tema de pensamiento inexpresado) llevará a:

a. Un estado de gran desvitalización con la consiguiente e inevitable mala salud, que sufren ese tipo de personas denominadas solteronas y solterones. Es innecesario decir que existen muchas personas solteras que encaran la vida saludablemente y no entran en esta clasificación.

b. Un constante esfuerzo para atraer la atención del sexo opuesto a tal punto que se convierte en una tendencia nerviosa y muy enfermiza.

c. El desarrollo de hábitos homosexuales o esas perversiones que tuercen la vida de muchas personas inteligentes.

d. Los tumores -malignos o no- que atacan los órganos genitales y frecuentemente hacen del sujeto un caso de operación.”… (405)

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“…¿por qué las personas avanzadas, los guías espirituales y aquellos que están orientados hacia la vida espiritual, sufren frecuentemente tantas dificultades físicas? Probablemente se debe a que están en la etapa en que la energía del alma, afluyendo a través del cuerpo físico, halla en ese cuerpo la correspondiente resistencia de igual intensidad. Esta fricción establecida es tan aguda que genera rápidamente la enfermedad. Esto no es así para los verdaderos discípulos que han pasado la segunda iniciación; el problema de su mala salud es otro.” (406)

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“¿Qué es lo bueno? ¿No es acaso la expresión de la voluntad al bien? Esta voluntad al bien ¿no se desarrolla y debería desarrollarse en el plano físico, en lo que denominamos voluntad entre los hombres? ¿No sería posible que el alma, tratando constantemente (en su propio plano) de adaptarse al Plan que complementa la divina voluntad al bien, se esfuerce por impulsar a su triple expresión, la personalidad, a expresar buena voluntad -haciéndolo en la etapa correcta del desarrollo evolutivo y cuando está activa y funcionante? Sin embargo debido a la resistencia de la naturaleza forma, aun inadecuada para la deseada expresión divina, se produce inmediatamente la fricción y aparece la enfermedad. Creo que aún considerando brevemente las preguntas formuladas más arriba, se  demostrará la probabilidad de que la inclinación del alma hacia “lo bueno” produce resistencia en el plano físico, y la perturbación así engendrada en la conciencia del hombre puede producir y produce enfermedad. Tal tipo de enfermedad es responsable de la mayoría de las dificultades que sufren las personas evolucionadas, los aspirantes y discípulos. Dicha fricción produce entonces una reacción secundaria y lleva a esas condiciones psicológicas denominadas “depresión, complejo de inferioridad y sentido de fracaso”.” (407)

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“El Alma frustrada, cuando trata de expresar plenamente alguna característica divina o realidad espiritual interna, produce -dentro de la sustancia de sus envolturas- un punto de fricción.

Gran parte de esta afirmación la he abarcado anteriormente. Sin embargo llamaré la atención al respecto, pues en esta frase el énfasis está puesto sobre la responsabilidad del alma de producir la fricción. En el análisis de la frase anterior se hizo hincapié sobre la personalidad, que produjo fricción y la consiguiente enfermedad por su falta de respuesta. ¿No sería posible hallar en esta frase la clave que explica el propósito del dolor, del sufrimiento y hasta de la guerra? Recomiendo esto para que piensen cuidadosamente, y, si es posible, lo hagan en forma iluminada.” (408)

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(391) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 283)
(392) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 284)
(393) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 288)
(394) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Requisitos Básicos para la Curación. (pág. 291)
(395) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Actitud Actual Hacia la Muerte. (pág. 295)
(396) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. (pág. 319)
(397) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 1. La Naturaleza de la Muerte. Extractos de Otros Escritos. (pág. 324)
(398) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 2. El Acto de Restitución. (pág. 338)
(399) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 2. El Acto de Restitución. Secuencias de los Acontecimientos durante la Muerte. (pág. 348)
(400) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Quinto. El Proceso de Restitución. Ley IX. Regla Seis. 3. Dos Preguntas Importantes. (pág. 352)
(401) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Sexto. El Arte de la Eliminación. Ley X. (pág. 368)
(402) SEGUNDA PARTE. Requisitos Básicos para la Curación. Capítulo Séptimo. Los Procesos de Integración. Ley X. El Estado Mental del Alma. (pág. 374)
(403) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley II. (pág. 399)
(404) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley III.  Regla Uno (pág. 410)
(405) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley III.  Regla Uno (pág. 411)
(406) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 414)
(407) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 414)
(408) TERCERA PARTE. Las Leyes Fundamentales de la Curación. Capítulo Octavo. Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas. Aplicación de las Leyes y Reglas. Ley IV.  Regla Uno (pág. 417)

(CONTINUACIÓN)


martes, 9 de julio de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXVII) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (IV)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXVI)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953)



“Las Inoculaciones.



¿Qué concepto se tiene o qué valor se le da a la inoculación o vacunación, desde el punto de vista ocultista o esotérico?” Esta pregunta se halla a menudo en la mente de los curadores cuando formulan otro interrogante, verdadero fundamento de su interés. “¿Afecta a los cuerpos sutiles? ¿Cómo?”.

La inoculación no tiene ningún objeto ni valor oculto, como no lo tiene el hecho de dar una inyección hipodérmica. Todo el asunto concerniente a los sueros e inoculaciones han sido excesivamente acentuados por los denominados estudiantes de ocultismo. Actualmente [i326] el cuerpo humano es el receptor de una cantidad tan enorme de sustancia, precipitada desde afuera al interior del cuerpo, que el tema, no obstante ser de mayor importancia, es al mismo tiempo de menor importancia de lo que los hombres creen. Ésta es la paradoja que les presento. La ingestión de alimento erróneo de todo tipo, la inhalación de humo durante siglos, la respiración [e241] de aire contaminado, la ingestión de medicinas, píldoras y tabletas de toda descripción, el saqueo de los reinos vegetal y mineral en la búsqueda de sus ingredientes, la inyección de sustancias minerales, de drogas y sueros, causa a veces admiración el maravilloso poder asimilador que posee la estructura humana.

Sin embargo, para ser justo, quisiera recordarles, en lo que concierne al bienestar físico del hombre, esos métodos y técnicas occidentales han dado por resultado una raza más saludable que la oriental, han prolongado definidamente la vida humana y eliminado innumerables y penosos flagelos físicos que exigían su tributo al hombre. Esto, como oriental, lo admito. He descrito la situación con el fin de ampliar vuestro punto de vista, comenzando de lo específico al todo.

Referente a la enfermedad y a la inoculación, recordaré que existen tres grupos de enfermedades que no son peculiares al hombre, pero sí nativas del planeta.

Dichas enfermedades se dividen en tipos totalmente diferentes en todos los reinos de la naturaleza, y estos tres tipos o grupos de enfermedades son:

1. El cuantioso grupo de enfermedades cancerosas.

2. El grupo de enfermedades sifilíticas.

3. La tuberculosis.

La mayoría de las objeciones que presentan los médicos con tendencias ocultistas están basadas inconscientemente en el sentimiento de que deberían existir métodos superiores que controlen las enfermedades del hombre, en vez de inyectar en el cuerpo humano sustancias extraídas de los cuerpos animales, lo cual ciertamente es exacto y algún día será comprobado. Otra reacción de su parte es de sensible desagrado, aún no reconocido ampliamente. Otra objeción más vital estaría basada en el sufrimiento producido a los animales que proveen vacunas y otras sustancias.

El efecto en los cuerpos internos es prácticamente nulo, y mucho menor que las mismas enfermedades. He aquí un interrogante muy interesante para el futuro. ¿En qué medida las condiciones enfermizas del cuerpo humano pueden alcanzar y afectar los cuerpos internos, desde el ángulo estructural? No tengo la intención de responder a esta pregunta. La medicina moderna controla las enfermedades, principalmente de tres modos: por medio de la ciencia sanitaria, de la medicina preventiva y de la inoculación. Éstas son las analogías inferiores de los métodos empleados en la actividad emanada del plano astral, de los niveles etéricos y de la tierra misma.

La ciencia de la sanidad, el uso del agua y el creciente conocimiento de la hidroterapia son la precipitación sobre la tierra, de ciertas actividades internas del plano astral, de naturaleza muy definida. Desde el ángulo del aspirante, a estos métodos se los denomina de purificación.

La ciencia de la prevención (de las enfermedades y de la muerte) es la precipitación sobre la tierra de ciertos procedimientos en el plano etérico, por los cuales son empleadas correctamente las fuerzas y controlados ciertos agentes destructores, evitando que sigan su marcha destructora.

La ciencia de la inoculación es puramente física en su origen y concierne únicamente al cuerpo animal. Esta ciencia será en breve reemplazada por una técnica superior, pero aún no ha llegado el momento.” (379)

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“La humanidad es una y la misma en todo el mundo, y ambos cuerpos, oriental u occidental, están predispuestos a las mismas enfermedades y manifiestan los mismos síntomas; todos sufren de tuberculosis, de cáncer y muchas taras sexuales; todos mueren frecuentemente por neumonía e influenza. Mediante la sanidad y otros métodos curativos, llevados a cabo en gran escala, antiguas enfermedades (heredadas de los atlantes), tales como la peste bubónica y el cólera, van siendo lentamente extirpadas. Todavía brotan en Oriente, debido al vigor de las antiguas civilizaciones, a la carencia de alimentos y sanidad y a la densa población. Hay también enfermedades climáticas, que desaparecen por el aire frío de los hemisferios polares. Ciertas enfermedades son el resultado de erróneos regímenes alimenticios, empleados durante innumerables siglos.

Una de las principales razones de la aparente diferencia (si existe) debe atribuirse a la mayor antigüedad de las razas orientales. Las enfermedades de la vejez, de la madurez y de la juventud tienen sus variaciones, y Asia y sus pueblos son muy, pero muy antiguos. Las reservas del cuerpo se van agotando rápidamente. Sin embargo, los japoneses no manifiestan signos de esa vejez. La India es mucho más vieja que Europa, pero la estirpe de chinos y japoneses es más antigua aún; no obstante no demuestran los signos de una senil vejez. La razón de ello reside en los distintos tipos de cuerpo emocional de los arios y atlantes. Toda esta cuestión es extremadamente difícil.” (380)

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“Los problemas de la melancolía son difíciles de encasillar debido a una amplia variedad de causas. Las enumeraré aquí y quizás alguna vez podrán ser de utilidad:

…/…

6. Una sintonización, mediante la supersensibilidad, con el sufrimiento y el dolor masivo del mundo. Esto puede afectar temporariamente a los discípulos.

…/…

8. A veces una persona se sintoniza con un estado de melancolía masiva, como el que se reproduce en los sanatorios o asilos. La condición no tiene nada que ver con el sujeto, pero por ser sensible, se identifica con quienes sufren de melancolía aguda.

…/…

Una persona puede sufrir debido a la combinación de tales causas…” (381)

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“El Sufrimiento.

El sufrimiento, en última instancia, sólo es posible cuando el alma está identificada con el cuerpo, o más bien cuando el aspecto espiritual del alma (en el cuerpo) está identificado con el alma animal que anima y vitaliza la forma y constituye su vida temporaria. Durante la inconsciencia, el alma animal es consciente del dolor y el sufrimiento, y esto lo conocen muy bien quienes cuidan y vigilan; pero no existe verdadero dolor ni angustia, cuando el hombre real, el alma espiritual, ha sido expulsado por el excesivo dolor (como en la verdadera inconsciencia) o por los narcóticos.

El sufrimiento del alma, cuando la personalidad se desvía, es sólo una frase simbólica. No existe verdadero dolor ni sufrimiento, y con frecuencia ningún conocimiento de lo que está sucediendo, porque la vibración no es suficientemente elevada como para penetrar en ese plano superior donde mora el alma. No obstante, cuando existe tal conocimiento, el alma experimenta, si puedo expresarlo así, el sentimiento de que ha perdido la oportunidad y, en consecuencia, un sentido de frustración, pero no pasa de esto, porque la paciencia del alma así como la de la Jerarquía, son ilimitadas. Si hablamos simbólicamente y decimos que el alma sufre, no debe ser interpretado en términos comunes.

El sufrimiento de Cristo o el del Logos planetario o el de Dios Mismo, no puede ser comprendido en términos de reacción de la personalidad. Empleamos esas palabras pero, realmente, significan “identificación desapegada y aislada”. ¿Esto significa algo? Identificación errónea es causa de dolor y conduce al sufrimiento, angustia y a diversos efectos. La identificación correcta conduce a entender y comprender las actitudes psicológicas del que sufre, pero no el verdadero dolor o la angustia, como normalmente lo comprendemos.” (382)

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“He sugerido ya que todo el tópico del karma aún no es comprendido perfectamente. Existe una gran Ley de Causa y Efecto, pero hay un particular aspecto que nunca ha sido acentuado, y el conocimiento de la humanidad sobre el tema del karma es muy elemental. El karma ha sido siempre interpretado como desastre, consecuencias dolorosas, error y castigo, acontecimientos funestos para el individuo y el grupo. Sin embargo tal es la belleza de la naturaleza humana, y gran parte de lo que se realiza es de cualidad tan refinada y altruista y tan felizmente orientado, que frecuentemente el mal es neutralizado por el bien. En todas partes hay, aunque no se crea, abundancia de buen karma, de igual potencia (de acuerdo a la misma ley) que el malo. Esto raras veces se menciona. El buen karma pone en actividad fuerzas que pueden actuar como energías curadoras en cualquier caso específico. El curador siempre puede disponer de esas energías, para el bien, porque las ha ganado y son operantes. …” (383)

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“Referente a la prolongación de la vida, lograda en el último siglo de realizaciones científicas, quisiera señalar que las verdaderas técnicas y posibilidades de la organizada acción del alma son siempre parodiadas y falsamente demostradas en el plano físico por las primeras actividades científicas, que tienen un correcto móvil pero sólo son un símbolo, en la esfera externa de la vida, de la verdadera y por lo común futura actividad del alma. El lapso de vida oportunamente será corto o largo, según la voluntad de las almas que sirven conscientemente y emplean el mecanismo del cuerpo como instrumento para servir al Plan. En la actualidad, con frecuencia, se mantiene la vida en la forma -tanto en la vejez como en la infancia- que bien podría liberarse. No cumplen ningún propósito útil y causan mucho dolor y sufrimiento a formas que la naturaleza (si se la dejara actuar) no las utilizaría y las extinguiría. Observen esta última palabra. Debido al excesivo énfasis puesto sobre el valor dado a la vida de la forma, al temor universal que se tiene a la muerte -esta gran transición que todos debemos enfrentar- y a nuestra incertidumbre acerca de la realidad de la inmortalidad y debido a nuestro profundo apego a la forma, detenemos el proceso natural y nos aferramos a la vida, la cual lucha por liberarse, conformada en cuerpos muy inadaptados para los propósitos del alma. No me interpreten mal. No tengo la intención de decir nada que pueda constituir un aliciente para el suicidio. Pero sí digo, y lo hago con énfasis, que la Ley del Karma frecuentemente queda en suspenso cuando las formas se mantienen en expresión coherente, las cuales debían haber sido descartadas, pues no sirven a ningún propósito útil. …” (384)

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“…Llamaré la atención sobre el hecho de que el éxito en la curación no siempre podrá significar liberación de la enfermedad ni la curación física del paciente. Simplemente podrá significar para el individuo, si ha tenido éxito físicamente, la postergación del plan del alma. El éxito podrá significar la corrección de erróneas actitudes internas, equívocas corrientes de pensamiento y al mismo tiempo dejar al cuerpo físico tal como estaba. Ello podría significar que el paciente (por la paciencia y la sabia enseñanza) se pone en armonía con su alma y obtiene la consiguiente reorientación de la vida hacia las eternas verdades, lo cual podría consistir en la preparación adecuada para ese gran acontecimiento que llamamos muerte, trayendo así alivio al dolor.” (385)

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“…cualquier miembro del grupo, que como individuo esté libre de las debilidades de la personalidad y de tales actitudes, conoce no obstante (y gozosamente reconoce) que participa de la cualidad grupal, como miembro del grupo. Ésta es una de las dificultades incidentales al trabajo grupal. Participar, sin embargo estar libre de flaquezas; reconocer que las realizaciones o fracasos de cada miembro del grupo son asuntos privados; compartir y sin embargo no dejarse dominar por los poderosos pensamientos e ideas de los miembros más fuertes del grupo, constituye siempre un problema. Señalo esto porque en la era venidera, donde el trabajo grupal será desarrollado grandemente, será de valor comprender las situaciones y problemas grupales y luego llevar adelante el trabajo grupal con quienes les corresponde trabajar. Entonces, debido a las experiencias pasadas, serán mejores y más inteligentes, y se fusionarán, como un grupo, por las limitaciones y sufrimientos compartidos y por la habilidad adquirida en los fracasos correctamente enfrentados.” (386)

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“El proceso, por parte de quien vigila, debería ser lo menos mental posible. Todo lo que se requiere y lo único posible, en la actualidad, es simplemente llevar al moribundo hacia una corriente de amor cada vez más profunda. Mediante el poder de la imaginación creadora, y no a través de conceptos intelectuales (no importa cuán elevados sean), el moribundo debe ser ayudado para descartar las vestiduras externas, con las cuales ha sido revestido y con las que ha luchado toda su vida. Esto involucra un acto de total autoolvido, lo cual muy pocos son capaces de lograr. Muchas personas son embargadas por el temor, o por el fuerte deseo de retener a la persona amada, o son desviadas de su objetivo por las actividades involucradas en el alivio del dolor y el amortiguamiento de la agonía; también están desanimadas por su profunda ignorancia sobre la “técnica de morir”, cuando enfrentan la emergencia. Son incapaces de ver lo que está más allá de los portales de la muerte, y se sumergen en una incertidumbre mental que forma parte de la gran ilusión. No existe, como sabemos, una técnica segura en este proceso de morir. Todo es incertidumbre y perplejidad. Pero ello terminará pronto y el hombre conocerá y también verá.” (387)

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“Respecto a quienes han penetrado en la luz, que ustedes desean ayudar, síganlos con su amor, recordando que son las mismas personas sin la mortaja limitadora del cuerpo. Sírvanlos, pero no pretendan que ellos sirvan la necesidad que ustedes sienten de ellos. Vayan hacia ellos, pero no traten de hacerlos volver a ustedes.

La vida en el plano físico es el purgatorio, y la experiencia de la vida constituye una escuela de drástica disciplina. No temamos a la muerte ni lo que está más allá. El inteligente discípulo trabaja en el campo de servicio, pero mira adelante constantemente hacia el alborear de la “clara y fría luz” donde algún día él entrará y así dará fin momentáneamente al capítulo de la fiebre y la fricción y el dolor de la existencia terrenal. Pero existen otras fases, en la experiencia de la vida, donde el servidor enfrenta hoy en el mundo el sentido de futilidad y frustración.” (388)

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“En amplia medida, el complejo de inferioridad que afecta hoy a tantas personas, se debe a la forma de reaccionar a las afluyentes influencias espirituales. Saben que son superiores a lo que realizan; se dan cuenta inconsciente y silenciosamente de su divinidad, pero las circunstancias limitadoras y los impedimentos de la naturaleza corpórea son demasiado grandes para la correcta respuesta a la oportunidad y a la realidad. Busquen a esas almas y ayúdenlas con verdadera comprensión, apreciación y colaboración, disipando así la ilusión de la no realización, que acecha sus pasos.

Sin embargo, el exhibicionismo y las alucinaciones neurasténicas deben ser curados principalmente por el autoesfuerzo individual, la descentralización, el altruismo y la trasferencia de intereses. Las tendencias neurasténicas están propensas a acrecentarse durante algún tiempo en vez de disminuir, pues tal es la tensión bajo la cual el hombre trabaja actualmente. Las condiciones mundiales lo obligan hoy a buscar caminos de escape y volver al poder curador de su propia imaginación creadora. La liberación viene por la aceptación del drama que sufre la totalidad y no la parte, y a través de la constante dedicación al trabajo creador en el plano físico.” (389)

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“Los científicos han hecho declaraciones de que el aire que respiramos contiene partículas electrificadas con cargas positivas y negativas; que son capaces de producir artificialmente aire electrificado; que hasta una llama abierta en una chimenea ioniza el aire; que con un aparato apropiado se pueden extraer iones negativos o positivos, y que los pacientes expuestos a iones electrificados positivamente, tienen sensaciones de fatiga, vértigos y dolor de cabeza, mientras que los expuestos a iones cargados negativamente, experimentan una sensación de alegría; que iones positivos aumentan la presión sanguínea y producen un malestar general y los negativos disminuyen la presión y crean una sensación de bienestar y relajación.” (390)

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(379) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Las Inoculaciones. (pág. 240)
(380) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Los Cuerpos Oriental y Occidental. (pág. 245)
(381) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Los Problemas de la Melancolía. (pág. 252)
(382) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sufrimiento. (pág. 257)
(383) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 259)
(384) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 260)
(385) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 261)
(386) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Energía Curadora. (pág. 265)
(387) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 270)
(388) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 270)
(389) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 272)
(390) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Iones e Irradiación. (pág. 273)


(CONTINUACIÓN)