viernes, 23 de noviembre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXII) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 1 - Psicología Esotérica I (I)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXI)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 1 - Psicología Esotérica I (1936))


“Además quiero recordarles que el curso que sigue la mónada (un aspecto de la energía que se halla en uno de los tres rayos principales) puede dividirse más o menos en tres partes, las cuales conducen a una cuarta:

1. La realización de una unidad inferior, es decir, la unidad de la naturaleza forma. El alma en esta unidad se identifica tan íntimamente con el aspecto material que no establece diferencia alguna, cree que es la forma, y no se conoce como alma. Esto con frecuencia llega a su máxima expresión en determinada vida donde se manifiesta plenamente la personalidad, donde el alma está totalmente centrada en las reacciones de la personalidad, y la vida inferior es tan fuerte y vital que se expresa en forma potente y material.

2. La consiguiente y dolorosa diferenciación de la conciencia en una dualidad realizada. En esta condición el hombre es consciente de lo que se denomina su dualidad esencial; sabe que es espíritu-materia, vida-forma y el alma en manifestación. Durante esta etapa, que abarca muchas vidas y conduce al hombre por el sendero de probación y del discipulado hacia la tercera iniciación, el centro de gravedad (si así puedo denominarlo) cambia constantemente, sale de la forma y se centra cada vez más en el alma. Hay una acrecentada conciencia de que existe una Realidad que envuelve y al mismo tiempo extingue a la dualidad.

Recuerden que toda la historia de la evolución es la historia de la conciencia y de la creciente expansión del principio de "llegar a ser consciente", de manera que desde el microscópico interés del hombre consciente de sí mismo -porque vamos a confinar la explicación dentro de los límites del cuarto reino de la naturaleza- tenemos una inclusividad que se desarrolla lentamente, y que lo llevará finalmente a la conciencia del Cristo cósmico.

3. La elevada realización de la unidad sigue a este sentido de dualidad y, en esta etapa final, se pierde la sensación de ser el alma y el cuerpo. La conciencia se identifica con la Vida que mora internamente en el planeta y en el sistema solar. Cuando esto sucede, se registra un estado del ser que está más allá de las palabras, de la mente y de la forma.” (249)

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“6to. Rayo. Devoción o Idealismo.

Este rayo, que está saliendo de la manifestación, es de vital importancia para nosotros porque ha puesto su impronta sobre nuestra civilización occidental en forma más definida que los otros rayos, siendo para nosotros el más familiar y mejor conocido. El mántram que define su propósito es diferente de los demás y podría expresarse más o menos así:

La cruzada ha comenzado. Los guerreros marchan. Aplastan y matan todo lo que impide su camino; pisotean todo lo que se yergue ante su camino. Marcha hacia la luz.

El trabajo sigue adelante. Los trabajadores cubren sus ojos por compasión y por temor. El trabaja es lo único de valor. La forma debe desaparecer para que el espíritu amoroso pueda descansar. Nada puede detener el progreso de los trabajadores del plan. Inician el trabajo asignado con himnos y cantos.

La cruz se erige en lo alto; la forma es colocada allí, y en esa cruz tiene que entregar su vida. Cada uno construye una cruz que forma la cruz, y asciende a la cruz.

A través de la guerra, del trabajo, el dolor y la fatiga, se realiza el propósito. Así lo expresó el símbolo.

Se observará en qué forma este propósito produce su liberación cuando el hombre se lo aplica a si mismo. Cuando el hombre lo aplica al hombre produce la corrompida y terrible historia de la crueldad del hombre contra el hombre. En el anterior mántram se hallará la clave del propósito del sexto rayo, tal como aparece en el reino humano, y un amplio y ajustado estudio (observen esta frase paradójica) de las ideas subyacentes, revelará una pequeña parte de un propósito mayor. El alma es y debe ser despiadada para su forma y sus problemas. Sin embargo, el alma puede comprender la necesidad del dolor y las dificultades del mundo, porque el hombre puede ampliar el conocimiento de su propia técnica que aplica a si mismo y aplicar la técnica que Dios aplica a Su mundo, pero nada hace a sabiendas que pueda aumentar posiblemente la pena y el dolor en el mundo.” (250)

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“…En último análisis, puede decirse que la creencia en la existencia del alma en gran parte es cuestión del temperamento, anhelo y deseo de esas épocas en que el hombre luchaba, sufría y aliviaba la tensión del vivir, creando un cuerpo mental alrededor de un ser feliz e inmortal, que oportuna y finalmente lo libraría de todas las vicisitudes de la existencia física. El alma puede ser considerada como una hermosa visión o una alucinación, porque lo único que prueba su existencia es el testimonio sin base sólida alguna, dado por muchos místicos que en el transcurso de las épocas han hecho contacto con Ella y obtuvieron experiencias que podrían tildarse de ilusorias, o ser el resultado de lesiones cerebrales o reacciones escapistas. Eso es lo que dicen los materialistas y los partidarios de los hechos científicos comprobados. Creencia, testimonio verbal, esperanza, acontecimientos síquicos raros e inexplicables, conjunto de opiniones inexpertas y hallazgos de visionarios (probablemente casos sicopáticos) no son suficientes para probar la existencia del alma. Sólo demuestran el poder del hombre para visualizar, construir imágenes y cuadros y perderse él y su espantoso presente en un mundo de ensueño y de un posible y ardientemente deseado futuro, en el cual terminarían las frustraciones, lograrla la plena expresión y entraría en posesión de una imaginaria herencia, construida por él mismo con las esperanzas insatisfechas y los inexpresados anhelos de su profundamente oculta vida mental. La creencia en Dios, en el cielo y en un futuro inmortal ha derivado de un antiguo temor e ignorante terror de la humanidad infantil. Veían en todos los fenómenos de la naturaleza (incomprensibles y aterradores) la actividad de un hombre gigantesco, construido como si fuera la proyección de su propia conciencia, el cual podía ser apaciguado o exasperado por el comportamiento de un ser humano. El resultado del efecto obtenido respecto a esa deidad, definía el destino del hombre, bueno o malo, según como reaccionaba ese Dios a sus acciones. Aquí tenemos el origen de los complejos del cielo o del infierno de las actuales creencias religiosas. De esto derivó automáticamente la idea de una entidad llamada alma, que podía gozar del cielo o sufrir en el infierno, según la voluntad de Dios y como resultado de sus acciones, mientras tenía forma humana. A medida que las formas del hombre acrecentaban su sensibilidad y se refinaban bajo la influencia de la Ley de Selección y de Adaptación; a medida que la vida grupal era más íntima y mejoraba la integración grupal, y que la herencia histórica, tradicional y artística se enriquecía y dejaba su impronta, así crecían las ideas de Dios y similarmente las ideas sobre el alma se acrecentaban y enriquecían y profundizaban los conceptos del hombre y el mundo acerca de la realidad, de modo que hoy enfrentamos un problema de pensamientos heredados que atestiguan un mundo de conceptos, ideas e intuiciones que tratan de lo inmaterial y lo intangible, dando testimonio milenario a una creencia sobre el alma y su inmortalidad, para lo cual no existe una justificación verdadera. Al mismo tiempo la ciencia nos ha demostrado que lo único que podemos realmente conocer con certeza es el mundo tangible de los diversos y diferentes fenómenos, con sus formas, mecanismos, tubos de ensayo, laboratorios y los cuerpos de los hombres "constituidos en forma maravillosa y dignos de admiración". Éstos, en forma misteriosa, producen pensamientos, sueños e imaginaciones, y a su vez hallan expresión en los proyectos formulados en el pasado, presente y futuro, o en el campo de la literatura, el arte y la ciencia, o en la simple vida cotidiana del ser humano común que vive, ama, trabaja, se divierte, engendra hijos, se alimenta, gana dinero y duerme.

¿Y después qué? ¿Desaparece el hombre en la nada, o sigue viviendo en algún lugar una parte de él, hasta ahora invisible? ¿Sobrevive este aspecto durante algún tiempo y a su vez desaparece, o hay un principio inmortal, una entidad sutil intangible que tiene existencia, ya en el cuerpo o fuera de él, y que es el Ser inmutable e inmortal, que la creencia en Él ha sostenido a incontables millones de seres en el transcurso de las épocas? ¿Es el alma una ficción de la imaginación o ha sido satisfactoriamente refutada su existencia por la ciencia? ¿Es la conciencia una función del cerebro y de su aliado sistema nervioso, o aceptaremos la idea de un morador consciente en la forma? ¿El poder de darnos cuenta y reaccionar al medio ambiente tiene su origen en la naturaleza del cuerpo, o existe un ente que observa y acciona? ¿Es esta entidad distinta y separable del cuerpo, o es el resultado del tipo de cuerpo o de vida, por lo cual persiste después que desaparece el cuerpo, o desaparece con éste y se pierde? ¿Existe sólo materia o energía en constante movimiento provocando la aparición de hombres que reaccionan a su vez y expresan la energía que afluye ciega e inconscientemente a través de ellos, sin tener existencia individual? ¿O son todas teorías parcialmente verídicas, y llegaremos a comprender realmente la naturaleza y el ser del hombre sólo en la síntesis de todos ellos y en la aceptación de las premisas generales? ¿Es posible que los investigadores orientados en forma mecánica y científica hayan llegado a la correcta conclusión sobre el mecanismo y la naturaleza de la forma, y que los pensadores espiritualmente orientados que afirman la existencia de un ente inmortal también tengan razón? ¿O quizá falte aún algo que elimine la brecha entre las dos posiciones? ¿ Será probable que descubramos algo que vincule el mundo intangible del verdadero ser con el mundo tangible (así denominados) de la vida de la forma?

Cuando la humanidad esté segura de su divinidad e inmortalidad y haya adquirido conocimiento sobre la naturaleza del alma y el reino en el cual funciona el alma, su actitud hacia la vida y los asuntos cotidianos sufrirán tal transformación que veremos surgir en verdad un nuevo cielo y una nueva tierra. Una vez que esta entidad central, dentro de cada forma humana, sea reconocida y se conozca por lo que esencialmente es, y su divina persistencia sea establecida, entonces, lógicamente, veremos el comienzo del reinado de la Ley divina en la tierra -ley impuesta sin fricciones ni rebeldías. Esta reacción benéfica se producirá debido a que los pensadores de la raza serán fusionados en una percepción general del alma y en la consiguiente conciencia grupal, que les permitirá ver el propósito que subyace detrás de la actuación de la ley.” (251)

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“¿Cuál es la verdadera naturaleza del místico o introvertido? Es una persona cuya fuerza del alma, rayo o cualidad, es demasiado fuerte para que la maneje la personalidad. El hombre descubre que el sendero a los mundos internos de deseo-emoción y de mente y visión espiritual, son para él la línea de menor resistencia y, en consecuencia, sufre la integración y expresión en el plano físico. El "tirón" del alma contrarresta el tirón externo, y el hombre se convierte en un místico visionario. Aquí no me refiero al místico práctico que está en camino de ser un ocultista blanco. Lo contrario podría ser verdad, entonces tendremos al extrovertido puro. El rayo de la personalidad se enfoca en el plano físico y la atracción interna del alma se contrarresta momentáneamente y a veces durante varias vidas. Cuando esta condición externa y "tirón" es muy fuerte y cuando todas las cualidades de rayo de la personalidad se enfocan en un punto, tendremos un despliegue de exhibicionismo, según se lo denomina, o una personalidad constructiva de elevado grado que expresa el genio y las posibilidades creadoras de una expresión física, emocional y mental coordinada, coordinación que se manifestará externamente en el mundo del quehacer y no internamente en el mundo del ser o del alma. Ambas condiciones indican el "genio hacia la perfección". Cuando el equipo es mediocre tenemos un complejo reprimido o frustrado, y un fuerte sentido de inferioridad que puede derivar en un exhibicionismo anormal. Cuando el equipo es refinado y entrenado, tendremos un magnífico trabajador en los distintos campos del esfuerzo humano. Cuando, como ocurre ocasionalmente, se agrega a lo anterior una tendencia a la introversión, con su consiguiente conocimiento del alma y desarrollo de la intuición, entonces tendremos un conductor de hombres, un instructor proveniente de los dioses y una potencia espiritual. De allí que sería de valor si los sicólogos en estos tiempos modernos se interesaran (por lo menos temporariamente) en las hipótesis enunciadas por la escuela de sicología esotérica. Con ello saldrían ganando y, en último caso, nada perderían.” (252)
           
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“El reino animal tiene la cualidad de un creciente propósito instintivo que en su forma más elevada se convierte en los animales más evolucionados en domesticidad y devoción al hombre. Detrás de la apariencia de los animales hay una constante orientación hacia la comprensión, y la consiguiente gravitación hacia las formas de vida que circundan sus deseos. De allí la influencia del quinto Rayo de Conocimiento Concreto, que afluye a través de la familia humana hacia el tercer reino de la naturaleza. El hombre es aquí el factor iniciador, y a él se le ha encomendado la tarea de conducir al reino animal hacia la liberación -liberación hacia el cuarto reino, por ser la esfera de su próxima actividad. El reino vegetal se libera y pasa a otro proceso evolutivo y sus vidas entran en la evolución denominada dévica o angélica. Por eso el viento y el mundo de los insectos son sus agentes, así como el hombre y el elemento agua son los agentes iniciadores del mundo animal. El secreto de la liberación para la naturaleza animal está oculto en la "naturaleza acuosa", el aspecto sangre; en el derramamiento de sangre, esotéricamente comprendido, reside la clave de la liberación del reino animal. De allí que se están llevando a cabo, en gran escala, ciertos procesos iniciadores, tales como el derramamiento de sangre efectuado por la matanza de la forma animal del ser humano durante la Gran Guerra. En la guerra fue derramada sobre la tierra la sangre de millares de seres, y desde el punto de vista del propósito vida, se han obtenido ciertos resultados esotéricos. Este hecho es difícil que lo comprenda el hombre, porque percibe primordialmente la forma y no la cualidad de la vida. Es difícil para el hombre comprender el propósito divino que actúa detrás del mal que se reproduce en la matanza de animales y en el derramamiento de sangré durante las épocas prehumana y humana. Por "el derramamiento de esa agua color rojo", se está llevando a cabo esa liberación que iniciará la vida de ese reino en nuevos estados de conciencia y de percepción. El problema de la matanza, sea en el reino animal o humano, se originó durante la primera "guerra en los cielos", cuando Miguel y sus ángeles fueron arrojados del cielo y nuestro sistema planetario vino a la existencia. Hasta que la conciencia del hombre no haya evolucionado a tal grado que pueda responder a la conciencia planetaria por medio de un mecanismo interno -aún no desarrollado en la mayoría- y "entrar en los secretos del Anciano de los Días", el problema del dolor, del derramamiento de sangre, de la guerra y del sufrimiento, continuarán siendo un misterio inescrutable. Será develado -y ésta es la nota clave más importante- sólo cuando el hombre no emplee el proceso de la iniciación animal mediante el derramamiento de sangre y lo reemplace por la domesticación y el mutuo amor. Cuando la mentalidad de la raza esté más desarrollada, el hombre podrá, por el arbitraje y el correcto empleo de la palabra, allanar todas las diferencias y cambiar la iniciación animal, ya sea que se refiera al reino animal o a su propio cuerpo animal.” (253)

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“A este rayo (*) se lo denomina "el rayo de la lucha" porque en él las cualidades rajas (actividad) y tamas (inercia) están en forma extraña, tan equilibradas, que la lucha entre ambas quebranta la naturaleza del hombre de cuarto rayo; cuando el resultado es satisfactorio se lo denomina el "Nacimiento de Horus" o del Cristo, originado por la agonía del dolor y el constante sufrimiento.

Tamas o inercia, produce apego a las comodidades y a los placeres, detesta causar dolor y llega hasta la cobardía moral, la indolencia, y a dejar las cosas como están, a descansar y a no pensar en el mañana. Rajas o actividad, es fogosa, impaciente e impulsa siempre a la acción. Estas fuerzas opuestas de la naturaleza convierten la vida del hombre de cuarto rayo en una perpetua lucha y desasosiego; las fricciones y las experiencias así adquiridas traen una rápida evolución, pero el hombre puede fácilmente convertirse en un héroe o en una nulidad.

Es el rayo del valiente capitán de caballería, indiferente a sus propios riesgos y a los de sus seguidores. El hombre que pertenece a este rayo hará que renazca la esperanza perdida, porque en los momentos de gran excitación es dominado totalmente por rajas o actividad; es el rayo del arriesgado especulador y del tahúr, lleno de entusiasmo y proyectos, fácilmente agobiado por el fracaso o el dolor, pero recuperándose rápidamente de sus reveses e infortunios.” (254)

(*) 4to Rayo

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“Todo el problema del dolor y el sufrimiento, según hoy se la comprende, está vinculado con este estado de conciencia, incidental a la percepción de los pares de opuestos. El animal sufre, pero lo hace en forma física y sensoria. El hombre sufre, pero lo hace física, sensoria y también mentalmente; el sufrimiento mental se debe a que ha desarrollado ciertos aspectos de la mente inferior -presentimiento, memoria, imaginación, poder de visualizar, remordimiento e impulso innato de alcanzar la divinidad, que trae consigo una sensación de pérdida y de fracaso. Los padecimientos de Dios (a los que se refieren las escrituras del mundo, tan misteriosamente) están lejos de ser sensorios y son mentales e intuitivos, pero no me detendré a dilucidar este misterio. Los padecimientos de la humanidad son primordialmente personales; los de Dios son preeminentemente impersonales y se relacionan con la totalidad. Me referí a ello porque quería describir la síntesis del desenvolvimiento de lo incoado a lo sensorio, de esto a lo que se comprende mentalmente, y de allí a lo que se "aprecia divinamente", como lo define el ocultismo. He hecho descripciones que abarcan la totalidad. Traten de pensar en la totalidad y no adapten cada detalle al todo y recuerden que lo que puede parecer una contradicción quizás sea únicamente un fragmento transitorio, al cual aún no pueden relacionar ni aplicar.

En el reino animal se observan los primeros indicios de dolor o sufrimiento, mientras que en los animales superiores y domésticos ambos procesos educativos están más claramente definidos. El trabajo que realiza el hombre con los animales tiene resultados poderosos y, oportunamente, conducirá a reabrir la puerta al reino humano. Parte del trabajo ya efectuado por el hombre ha excedido la expectativa divina y puede justificar el apresuramiento del Plan….” (255)

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“…Llegamos aquí a un gran misterio, peculiar a nuestro planeta. En muchos libros esotéricos se ha afirmado e insinuado que Dios y nuestro Logos planetario han cometido un error muy serio, y que este error comprende a nuestro planeta y todo lo que contiene de dolor, caos y padecimientos visibles. ¿Podría decirse que no fue un error sino simplemente un gran experimento, cuyo éxito o fracaso es imposible juzgar? Podría decirse también que el objetivo del experimento es el siguiente: La intención del Logos planetario de provocar una condición sicológica que puede ser mejor descripta como "lucidez divina". El trabajo de la siquis y la meta de la verdadera sicología es ver con claridad la vida tal cual es y todo lo que ello involucra. Esto no significa condiciones y medio ambiente, sino Vida. Este proceso comenzó en el reino animal y culminará en el humano. Ambos están descriptos en El Antiguo Comentario como "los dos ojos de la Deidad, ciegos al principio, pero más tarde ven, aunque el ojo derecho ve con más claridad que el izquierdo". La primera tenue indicación de esta tendencia hacia la lucidez se advierte en la facultad que tienen las plantas de buscar el sol, lo cual prácticamente no existe en el reino mineral. (256)

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“El primer punto que debe destacarse respecto a la responsabilidad humana con los animales es que el mundo animal personifica dos aspectos divinos y dos principios divinos, y dos rayos principales tienen que ver con su expresión o manifestación. Los dos aspectos se encuentran también en el hombre, y en estas dos líneas, que el hombre comparte al unísono con el animal, reside su responsabilidad y tarea; al ampliar estos aspectos de la energía divina él comprenderá cuál es su tarea y la llevará a su culminación. La misma actividad e innata inteligencia divinas se encuentran en el aspecto forma de los dos reinos. Son inherentes a la materia misma. Pero este tercer rayo de inteligencia divina actúa con más potencia e influye más poderosamente al reino animal que al hombre. Información que no se había dado hasta hoy.

Lógicamente están también presentes el aspecto constructor de la forma, del segundo rayo, y el instinto de rebaño, base de la relación sexual entre los cuerpos animales. Desempeña una función similar entre los seres humanos, y a lo largo de estas dos líneas de energías se hallarán los puntos de contacto y la oportunidad de asumir la responsabilidad. En último análisis debe observarse que los animales tienen más para dar a los hombres que los hombres a los animales, en lo que respecta a estas determinadas funciones y poderes. En la familia humana actúa otro aspecto divino, la voluntad, el propósito dirigido, el objetivo planificado, el inteligente designio o plan. Estas cualidades son inherentes al hombre y constituyen un aspecto de la mente divina, inactivo como regla general en el animal. Sin embargo, a medida que este reino va entrando bajo la creciente influencia humana y que la constante tendencia a la domesticidad hace sentir su presencia, veremos surgir objetivamente el propósito en cierta medida; uno de los medios para lograr este fin reside en dirigir el afecto y la atención del animal hacia su amo. En esta ilustración se expresa la responsabilidad que tiene el hombre con el mundo animal. Los animales domésticos deben ser entrenados para que participen en la acción de la voluntad aplicada. Parece ser que todavía el hombre interpreta esto como la voluntad del animal de querer a su amo, pero es algo más profundo y fundamental que satisfacer el amor del hombre por ser amado. El verdadero e inteligente entrenamiento de los animales salvajes y la adaptación a las condiciones de la vida ordenada, constituyen parte del proceso divino de integrar el Plan y de expresar la intención divina en forma ordenada y armoniosa. Mediante el poder del pensamiento el hombre eliminará oportunamente la separación que existe entre él y el reino animal, y debe hacerse con el pensamiento dirigido y controlado, que a su vez controlará y dirigirá la conciencia animal. Esto no se efectuará por amor, temor o dolor. Existe la intención de que el procedimiento y el estímulo sean pura y estrictamente mentales.

Desde épocas remotas la relación entre los animales y el hombre ha sido totalmente física. Los animales acechaban al hombre en la época en que el hombre animal no era muy diferente de ellos. Por lo general se olvida que hubo una etapa de desarrollo humano en que el hombre animal y las formas existentes de vida animal, vivían en relación más estrecha que en la actualidad. Lo único que los separaba entonces era el hecho de la individualización. Sin embargo, esta individualización era tan poco comprendida que la diferencia existente entre el animal sin mentalidad (según se dice) y la humanidad infantil, apenas se distinguía. Gran parte de lo acontecido en esos remotos eones se ha perdido en el silencio del pasado. El mundo animal era entonces mucho más poderoso que el humano; los hombres eran totalmente impotentes para defenderse del ataque de los animales, y los estragos que produjeron en los primitivos hombres animales a mediados de la época lemuriana fueron terribles y espantosos. Pequeños grupos nómadas de seres humanos eran diezmados totalmente época tras época, por la poderosa vida animal del período, pero el instinto, que se diferenciaba muy poco del de sus enemigos, enseñó al hombre animal a tomar ciertas precauciones. A medida que transcurrieron millones de años empezaron a afirmarse la inteligencia y la astucia humanas, y la humanidad llegó a ser más poderosa que los animales y a su vez devastó al reino animal. Hasta hace doscientos años las vidas humanas inmoladas por el mundo animal, en las junglas del continente occidental, en África, en las tierras primitivas de Australia y en las islas de los mares tropicales, fueron incalculables. De allí la crueldad del hombre hacia el animal, que frecuentemente se olvida, debido al prevaleciente sentimentalismo. Es el karma que inevitablemente está saldando el reino animal. Esta cuestión debe ser considerada con mayor amplitud que hasta ahora, y sus verdaderos valores históricos deben ser mejor comprendidos antes de que el hombre pueda decidir inteligentemente cuál es el problema de su responsabilidad y cómo debería enfrentarlo y resolverlo.” (257)

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(249) Primera Parte. Capítulo I. Introducción. 1. Los Tres Objetivos en el Estudio de los Rayos (pág. 35)
(250) Primera Parte. Capítulo II. Algunas preguntas y sus Correspondientes Respuestas. Pregunta 2. ¿Cuáles son el origen, la meta, el propósito y el plan del Alma? B. Los Cuatro Rayos de Atributo. El Sexto Propósito de la Deidad (pág. 85)
(251) Primera Parte. Capítulo II. Algunas preguntas y sus Correspondientes Respuestas. Pregunta 3. ¿Puede ser comprobada la realidad de la existencia del Alma? (pág. 94)
(252) Segunda Parte. Capítulo I. Los Siete Constructores Creadores, los Siete Rayos. 1. Los Rayos y la Vida-Cualidad-Apariencia. (pág. 139)
(253) Segunda Parte. Capítulo I. Los Siete Constructores Creadores, los Siete Rayos. 4. La Cualidad en el Mundo de las Apariencias. (pág. 166)
(254) Segunda Parte. Capítulo I. Los Siete Constructores Creadores, los Siete Rayos. 5. Análisis de los Rayos y Su Expresión. El Cuarto Rayo de Armonía a Través del Conflicto (pág. 172)
(255) Segunda Parte. Capítulo II. Los Rayos y los Reinos de la Naturaleza. 2. El Reino Vegetal. C. Los Planetas y los Reinos de la Naturaleza (pág. 204)
(256) Segunda Parte. Capítulo II. Los Rayos y los Reinos de la Naturaleza. 3. El Reino Animal. (pág. 205)
(257) Segunda Parte. Capítulo II. Los Rayos y los Reinos de la Naturaleza. 3. El Reino Animal. A. Las Relaciones Humanas con los Animales (pág. 207)

(CONTINUARÁ)

martes, 13 de noviembre de 2018

EL APEGO (*)



(Los resaltados en negrita son personales)

“El apego es intenso deseo por la existencia sensoria, inherente a toda forma; es la propia perpetuación, y es conocido hasta por los más sabios.”

"Este tipo de apego constituye la causa básica de toda manifestación, siendo inherente a la relación de los dos grandes opuestos, espíritu y materia; es el factor que rige la manifestación logoica, por tal razón hasta los más sabios están sujetos a él. También es la facultad de autorreproducción y autoperpetuación automáticas; por lo tanto debe recordarse que la superación de esta tendencia, aún llevada al más elevado nivel por el adepto, sólo es relativa. Mientras el Logos de nuestro sistema solar o el espíritu absoluto, encarne por intermedio de un sistema solar, esta tendencia estará presente en el espíritu planetario más elevado y en la existencia espiritual más elevada. Lo máximo que se puede alcanzar, al vencer el apego o matar el deseo, es el desarrollo del poder de equilibrar los pares de opuestos en cualquier plano, a fin de que nadie quede atrapado por las formas de ese plano ni pueda evadirlo. El estudiante común da un significado muy secundario a las palabras matar el apego y el deseo; lo interpreta en términos de su propio y reducido progreso. Son simplemente palabras que tratan de expresar en forma muy inadecuada, aunque simbólica, una actividad oculta. Únicamente pueden ser comprendidas en términos de la Ley de Atracción y Repulsión y mediante la comprensión del sistema de vibraciones ocultas.

La voluntad de vivir o de manifestarse, es parte del impulso de la Vida divina, por lo tanto es correcta. La voluntad de ser o de manifestarse en un plano específico, o por medio de un grupo específico de formas, es incorrecta cuando se ha trascendido esa esfera de manifestación; el mal aparece cuando cualquier conjunto peculiar de formas ha cumplido el propósito de proporcionar los medios para hacer contactos y adquirir experiencias y nada tiene que enseñar pues el mal sólo es la tendencia a volver a emplear las formas y prácticas que el Morador interno ha trascendido. Por esta razón los groseros pecados animales son considerados universalmente malos, pues por lo general se reconoce que el Morador en la forma del hombre ha superado el tercer reino, o reino animal.

Por lo tanto un adepto ha trascendido el apego a la forma en los tres planos (físico, astral y mental) y ha matado toda ansia por las formas de esos planos. Cuando la vida o espíritu se retira, la forma muere ocultamente. Cuando el pensamiento del ego o yo superior está ocupado en su propio plano, no hay energía saliente, dirigida a la materia de los tres mundos, de manera que no es posible la construcción de formas ni el apego a las mismas. Esto está de acuerdo con la verdad oculta de que "la energía sigue al pensamiento" y también con la enseñanza de que el cuerpo del principio crístico (el vehículo búdico) sólo se va coordinando a medida que se desvanecen los impulsos inferiores; concuerda además con el hecho de que el vehículo causal, el cuerpo del yo superior, en los niveles abstractos del plano mental, adquiere belleza, dimensión y actividad, con mayor rapidez durante las etapas del discipulado, de lo que fue posible en todo el ciclo de encarnaciones. La energía egoica no es estrictamente saliente, sino que, más literalmente, va dirigida al propio desarrollo. El apego a la forma, o la atracción de la forma por el espíritu, es el gran impulso involutivo. La repulsión de la forma y su consiguiente desintegración, es el gran impulso evolutivo."


Extraído del libro "La Luz del Alma (LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI)" - Libro Segundo - Maestro Tibetano (A.A.B.)

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Reflexiones personales:

A tenor de lo manifestado por el Maestro, es por medio del apego (relación intrínseca entre espíritu y materia) que la existencia viene a la manifestación. La Voluntad del Logos Solar por encarnar (manifestarse) en Su sistema es la causa de que todo lo que conforma su Ser se encuentre matizado por el apego.

En consecuencia, lo único que podemos intentar realizar (que no es poco) es equilibrar los pares de opuestos (espíritu-materia), es decir, encontrar ese difícil punto neutro de equilibrio que nos permita no estar sujeto a su influencia.

Mientras exista oportunidad de aprendizaje el apego a "algo" no es negativo. Es a partir del momento en que ese "algo" ya no puede aportarnos nada nuevo (lo trascendemos), que el continuar aferrados al mismo produce estancamiento y, por tanto, impide nuestra evolución y sus consecuenias negativas que ello conlleva.

Encontrándonos los seres humanos en el arco evolutivo ascendente, la tendencia natural del espíritu es a desapegarse de las formas.



(*) Este artículo fue publicado en fecha 23/02/2016 en el blog "En Compañía del Alma"

sábado, 27 de octubre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXI) - La Exteriorización de la Jerarquía (III)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XX)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA (1957)


“Las Fuerzas de Iluminación están siempre presentes en la Tierra en pequeña escala, influyendo las mentes del nuevo grupo de servidores del mundo, de los trabajadores altruistas de la humanidad y de los pensadores de todas las escuelas de pensamiento, activos en los campos del mejoramiento humano; trabajan por intermedio de todos los que realmente aman a sus semejantes, son incapaces de influir las mentes de las personas egocéntricas y cerradas; poco pueden hacer con el aislacionista separatista; son ineficaces en lo que respecta a los teólogos de todos los grupos -políticos, religiosos o sociales; poco pueden hacer con el tipo mental que se concentra sobre los problemas personales o grupales (su grupo, que expresa sus ideas y trabaja a su manera) y que ni ellos ni el grupo se consideran relacionados con la entera humanidad.

Sin embargo, el común sufrimiento y el general reconocimiento de que las causas de la guerra residen en el egoísmo y en crueldad inherente, ampliaron grandemente el acercamiento de pueblos a la realidad y a la posibilidad, tal como existen hoy.

Eclesiásticos, estadistas, conductores de importantes grupos mundiales, admiten ya el fracaso de su iglesia, cuerpo legislativo o política, para traer el orden y la tranquilidad mundiales. Buscan ansiosamente nuevos sistemas de gobierno, nuevos y adecuados modos de vida y un método por el cual puedan establecer rectas relaciones humanas. Presentan un campo de expresión para las Fuerzas de Iluminación y les ofrecen la oportunidad de cambiar los modos de pensar humanos; son movilizados por las energías portadoras de luz en el planeta, de modo que la sabiduría, la comprensión y la habilidad en la acción, puedan caracterizar las actividades de los hombres en el futuro inmediato.” (230)

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“No me interesa que quienes lean mis palabras, acepten o no la enseñanza esotérica sobre la existencia de una Jerarquía espiritual y planetaria, presidida por el Cristo, o si piensan en términos del Cristo y Sus discípulos. El reconocimiento esencial que pido, es que se considere como activo a este Gran Grupo de Seres Espirituales, generalmente reconocidos por todo el mundo y las grandes religiones. El punto de vista de los cristianos respecto al Cristo, está basado en lo que Él hizo por nosotros hace dos mil años, indicando simbólicamente el camino que debemos recorrer todos los aspirantes. Tal visión representa un Cristo en un vago y lejano cielo, inactivo y expectante, “descansando sobre Sus laureles”, sin hacer nada prácticamente hasta el momento en que los hijos de los hombres, de todas las razas y credos, lo aclamen como Salvador; esto lo hacen como individuos y representantes de la Iglesia cristiana organizada, lo cual es la imagen de un Cristo que escucha y observa, animado por la piedad y compasión, pero que habiendo hecho cuanto pudo, ahora espera que hagamos nuestra parte, siendo también imagen de aquel que espera ser aceptado teológicamente por toda la humanidad. En la mente estrecha del teólogo fundamentalista, Cristo aparece presidiendo un pacífico lugar llamado Cielo, en el cual son bienvenidos los elegidos; también se Lo ve destinando a un oscuro y eterno lugar de castigo a todos los que son conscientes de su propia integridad y responsabilidad espirituales, pero rehúsan congregarse en Iglesias organizadas y llevan una vida ociosa y pecaminosa. A esta vasta multitud -probablemente la mayoría- no les llega Su amor y compasión, permaneciendo inconmovible Su corazón. Al parecer Él no se preocupa de sí sufren eternamente o son aniquilados completamente.

Esto en verdad no puede ser así. Ninguna de estas imágenes es exacta o adecuada; son falsas en todo el sentido de la palabra.” (231)

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“La humanidad materialista, sufriente, encara el futuro con desesperación y agonía, porque tiene aún aspiraciones, pues debe surgir de la caverna de la materia y buscar a Cristo, y Lo hallará, pero al principio no Lo reconocerá, como tampoco el trabajo que intenta realizar. Las Iglesias materialistas -envueltas y sumergidas en sus conceptos teológicos, buscando poder político o posesiones, construyendo templos y catedrales, olvidando “el Templo de Dios, no hecho con las manos, eterno en los Cielos”-, se preocupan de los símbolos y no de la realidad. Ahora deben reconocer que el Señor no está con ellos; deben también salir, como Maria, a buscarlo nuevamente. Si lo hacen, con seguridad Lo encontrarán y volverán a ser Sus Mensajeros.” (232)

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“No olviden un punto importante. La Jerarquía misma es la consecuencia de la actividad y de la aspiración de la humanidad, y ha sido creada por ésta. Sus miembros son seres humanos que han vivido, sufrido, fracasado, realizado, triunfado, soportado la muerte y pasado por la experiencia de la resurrección. Son de la misma naturaleza de quienes hoy luchan con los procesos de desintegración, pero que, a pesar de todo, llevan en sí la simiente de la resurrección. Los miembros de la Jerarquía conocieron y dominaron todos los estados de conciencia; los dominaron como hombres, garantizando así a la humanidad la misma realización máxima. Tenemos la tendencia a considerar a los miembros de la Jerarquía como radicalmente distintos de la humanidad, olvidando que la Jerarquía es una comunidad de hombres triunfantes que se sometieron anteriormente a los fuegos purificadores del diario vivir, trabajaron por su propia salvación como hombres y mujeres del mundo, comerciantes, marido y mujer, y como agricultores y gobernantes; por lo tanto, conocen la vida en todas sus fases y graduaciones. Superaron las experiencias de la vida. Su Gran Maestro es Cristo; pasaron por las iniciaciones del nuevo nacimiento, del bautismo, de la transfiguración, de la crucifixión final y la resurrección. Pero continúan siendo hombres; se diferencian de Cristo en que Éste, el primero de nuestra humanidad que alcanzó la divinidad, el Primogénito de una gran familia de hermanos (según lo expresa San Pablo), el Maestro de Maestros e Instructor de ángeles y hombres, fue considerado tan puro, tan santo y tan iluminado, que se le permitió personificar para nosotros, el gran principio cósmico del amor; de esta manera, Él reveló, por primera vez, la naturaleza del corazón de Dios.

Por lo tanto, estos hombres perfectos existen. Son algo más que hombres, porque el espíritu divino en Ellos registra todos los estados de conciencia y de percepción -subhumana, humana y superhumana. Este desenvolvimiento incluyente les permite trabajar con los hombres, ponerse en contacto con la humanidad cuando es necesario, y saber cómo guiamos al pasar las fases de la resurrección.

Es innecesario extendernos aquí, acerca del mundo al que Ellos tratan de ayudar y salvar. Los verdaderos pensadores conocen el estado actual de la humanidad. Devastación, crucifixión, masacre y muerte, predominan; tristeza, dolor, desilusión y pesimismo condicionan el pensamiento y las reacciones de millones de seres; mientras que la situación de las masas, indefensas e irreflexivas, ha llegado a un inconcebible sufrimiento. La ignorancia, la incomprensión y el egoísmo de los hombres, en todas partes, especialmente en los países que escaparon a los estragos de la guerra, agravan la situación. No obstante, la Jerarquía encara hoy con serenidad y confianza Su ardua tarea.” (233)

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“Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes trabajan con el Cristo y regidos por Él. El pensamiento es energía divina pura, impersonal y, como la del Sol, se derrama igualmente sobre los dignos y los indignos, a no ser que esté dirigida definida y deliberadamente. La Jerarquía se ha visto frente al problema y a la necesidad de evitar que la energía mental, pura e impersonal, llegue a las filas de quienes luchan contra la libertad humana; porque tal energía estimula las mentes y los procesos mentales de los buenos así como de los malos. Este peligro fue contrarrestado deliberadamente, dirigiendo Su pensamiento a las fuerzas que luchaban a las órdenes de los conductores de las Naciones Aliadas y poniéndose abiertamente de parte de las rectas relaciones humanas. No se atrevieron a obrar de otra manera, porque en su lugar y circunstancias, los líderes de las fuerzas del mal demostraron ser más sagaces y calculadores que quienes luchaban en favor de la libertad humana. Los bondadosos, bienintencionados, pero ignorantes pensadores cristianos, pasan por alto esta distinción y necesidad. El trabajo del Cristo, en relación con la guerra, ha sido también entorpecido por negociantes de todas las naciones, especialmente en los países neutrales que se beneficiaron con la guerra, como también con las grandes empresas de muchos países, enfocadas en grupos financieros en toda nación poderosa, particularmente en los Estados Unidos. El Cristo ha sido también entorpecido por individuos que explotan el sufrimiento de  la humanidad para su provecho.

Por lo tanto, cuando estalló la guerra (*) y la humanidad decidió luchar, y las fuerzas del mal se desataron sobre nuestro planeta, la Jerarquía cesó en Sus esfuerzos para traer paz; por medio de la buena voluntad, y Se puso abiertamente del lado de los que luchaban para hacer retroceder a su lugar de origen a las fuerzas del mal y derrotar a las naciones del Eje. A causa de esta decisión de la Jerarquía, los irreflexivos pretenden que las afirmaciones de los que representan a la Jerarquía en la Tierra, son contradictorias y que Sus acciones no son compatibles con las ideas preconcebidas sobre cómo debería demostrarse el amor. Durante los últimos cinco años, los esfuerzos del Cristo y los de Sus seguidores, los Maestros de Sabiduría, fueron dirigidos a clarificar en las mentes de los hombres los verdaderos hechos para indicar la correcta acción a seguir y a unificar la política interaliada. Se ocuparon de agrupar a los hombres de buena voluntad de todo el mundo, en preparación para el Ciclo de Conferencias y los reajustes mundiales que se avecinan. Trataron de proteger a los que sufren, organizando métodos de socorro, inspirando a las mentes de los jefes de los ejércitos, e incitando a la opinión pública a tomar esas medidas que, con el tiempo, traerán rectas relaciones humanas. Temporariamente, se ha dejado a los pueblos alemán y japonés librados a su destino y entregados a merced de las fuerzas del mal. El presente desastre en Alemania es el testimonio de lo que el mal puede traer a quienes lo siguen. Además de los métodos de fortalecer a las Fuerzas de la Luz y de sacar a la humanidad del mal que ha descendido sobre ella, la Jerarquía Se dedicó a actividades que no pueden ser reveladas, porque se relacionan con la manipulación de las fuerzas subjetivas del mal. Podemos apreciar la potencia de tales fuerzas por el largo período que ha durado la guerra y también por el hecho de que dos naciones hayan sido capaces de resistir, hasta hace unos meses, a un mundo entero de Naciones Aliadas contra ellas. Esto, en sí mismo, es un hecho notable y testifica la fortaleza del mal, objetivo y subjetivo, que trató de dominar al género humano. Si la Jerarquía no Se hubiera puesto del lado de las Naciones Aliadas, apoyándolas con todo el poder de Su pensamiento, la victoria estaría aún muy lejos. Hoy ya está casi en nuestras manos.” (234)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“Los hombres tampoco comprenden el poder del pensamiento, manejado por Quienes es esencial tener en cuenta que la materia y la sustancia, así como la fusión de las mismas en formas vivientes, son aspectos de la divinidad; la prostitución de la materia para fines egoístas y propósitos separatistas fue responsable del malestar que provocó el sufrimiento y el fracaso, así como del mal que ha caracterizado el curso del género humano durante las épocas, y precipitó esta guerra mundial (*). Se le ofrece hoy a la humanidad una nueva oportunidad para construir sobre líneas más sólidas y constructivas, esa mejor civilización que sueñan quienes aman a sus semejantes, y lograr una nueva capacidad para manejar la sustancia. Si los hombres pueden demostrar la sabiduría adquirida, creando una forma que albergue el Espíritu de Resurrección y exprese la iluminación obtenida por la amarga experiencia del pasado, la humanidad resucitará nuevamente.” (235)

(*) Segunda Guerra Mundial 1939-1945, aunque el Maestro se suele referir a la misma como Guerra Mundial, abarcando también la Primera (1914-1918).

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“…Tenemos un mundo intranquilo; un mundo pleno de dolor, angustia y lucha; un mundo donde los cuerpos emocionales de la humanidad están en un total estado de perturbación; un mundo en el cual animales, hombres, mujeres y niños, sufren, agonizan y mueren; un mundo en el cual el hombre, el pecado, la enfermedad, la inanición, la rapiña y el asesinato, acechan libremente; un mundo en que existen las formas de la religión pero no tienen vida, donde la ciencia es prostituida para fines monetarios y de odio, y en el cual el producto de la tierra no es para el sustento de la raza sino para nutrir las arcas de unos pocos; un mundo en el cual la fe es a menudo objeto de mofa, y el altruismo es considerado el atributo de un tonto, y el amor es explotado en su más baja expresión, el sexo. …” (236)

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“Los Miembros de la Jerarquía se capacitan para el trabajo objetivo que desempeñarán públicamente como parte de la adaptación necesaria, debido a que el alineamiento se efectúa rápidamente. Esto implica una dificultad mucho mayor de la que pueden imaginar o anticipar, porque involucra el desarrollo de ese tipo de “resistencia a la atracción de la vibración inferior” de la cual nada saben, pues esa vibración inferior necesariamente es un aspecto de la expresión normal de ustedes -por poco que lo comprendan. Deben saber que en los Maestros e iniciados superiores nada existe que pueda responder a vibraciones de tal naturaleza. Aunque Ellos no puedan absorberla, reaccionar o volver a desarrollarla, puede causarles el más agudo malestar y dolor; por esta razón al Hijo de Dios en El Antiguo Testamento se lo denomina “varón de dolores y conocedor del sufrimiento”. En realidad esto no se refería a que Él sufría por la pobre y miserable humanidad (como la teología ortodoxa lo interpreta tan egoístamente), sino a que debía someterse al contacto con la humanidad. Por lo tanto, la Jerarquía Se está preparando en estas líneas (muchas de las cuales no puedo indicar ni explayarme sobre ellas), a fin de experimentar la manifestación física; Se está esforzando también para “crear” el necesario mecanismo de respuesta que será de tal naturaleza que los Miembros de la Jerarquía actuarán con mínima dificultad y un mínimo de obstáculos sobre la Tierra; de este modo, se Les permitirá dedicar todo el tiempo y atención al trabajo que deberán realizar cuando estén en manifestación física.” (237)

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“Es de esperar que el cristiano ortodoxo rechace al principio las teorías acerca del Cristo que presenta el ocultismo y al mismo tiempo halle cada vez más difícil inducir a las masas inteligentes a aceptar a la Deidad imposible y al débil Cristo que el cristianismo histórico ha fomentado. Las ideas que el público inteligente puede aceptar y aceptará son: un Cristo presente y viviente, conocido por quienes Lo siguen, que es un fuerte y hábil ejecutivo y no un dulce y sentimental sufriente; Que nunca nos abandonó sino que durante dos mil años trabajó por intermedio de Sus discípulos, hombres y mujeres inspirados de todos los credos, religiones y convicciones religiosas; Que no acepta fanatismo ni devoción histérica, sino Que ama a todos los hombres persistentemente con inteligencia y optimismo; Que ve en todos la divinidad y Que comprende las técnicas del desarrollo evolutivo de la conciencia humana (mental, emocional y física, que producirá civilizaciones y culturas apropiadas en una determinada etapa de la evolución) -el público inteligente puede aceptar y aceptará estas ideas.” (238)

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“Primero, existe una condición general planetaria; desgraciadamente ha demostrado ser tan catastrófica (debido al egoísmo del hombre) que la humanidad se vio obligada a reconocer la causa y el origen del desastre; segundo, un despertar espiritual originado en las raíces más profundas de la conciencia humana, como resultado de la Guerra Mundial (1914-1945); tercero, el creciente clamor invocador (oración o demanda) que se eleva hasta las fuentes espirituales superiores, no importa con qué nombre se las designe.

En la actualidad (*) impera estas tres condiciones, y la humanidad enfrenta una renovada oportunidad. El desastre que ha sufrido el género humano es de proporciones universales; nadie ha podido escapar, y todos están en una u otra forma implicados en el mismo, física, económica y socialmente. El despertar espiritual de los hombres (dentro o fuera de los credos del mundo, pero mayormente fuera de ellos) es general y amplio, pudiendo observarse en todas partes un retorno hacia Dios. Finalmente, estas dos causas produjeron en la humanidad -como nunca había ocurrido antes- una demanda invocadora –más clara, pura y altruista que en cualquier otra época de la historia humana, porque está basada en pensamientos más claros y en la angustia común. La verdadera religión está aflorando nuevamente en el corazón del hombre; el reconocimiento de una esperanza y trasfondo divinos, posiblemente hará retornar a los pueblos a las iglesias y a los credos mundiales, pero con certeza los hará retornar a Dios.” (239)

(*) Nótese que está escrito en 1957

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“Hace muchos años manifesté que Cristo vendría de tres maneras distintas o, más bien, que la realidad de Su presencia podría ser comprobada en tres fases características.

Dije entonces que lo primero que haría la Jerarquía sería estimular la conciencia espiritual del hombre, evocar en gran escala las demandas espirituales de la humanidad y fomentar mundialmente la conciencia crística en el corazón humano. Esto ya se ha hecho con resultados muy efectivos. Las demandas clamorosas de los hombres de buena voluntad, de los colaboradores en el campo de la beneficencia y de quienes se han comprometido a colaborar internacionalmente, para aliviar los sufrimientos del mundo y establecer rectas relaciones humanas, expresan innegablemente la naturaleza real de este proceso. El aspecto del trabajo preparatorio que señala Su advenimiento ha llegado a una etapa donde nada puede detener su progreso o disminuir su ímpetu. A pesar de las apariencias este surgimiento de la conciencia crística ha triunfado, y lo que pueda parecer una actividad  contraria, a la larga no tendrá importancia por ser de naturaleza temporaria.” (240)

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“…el Cristo sufre mucho más por Sus allegados que por los extraños. El aspirante avanzado obstaculiza más Su trabajo que el pensador inteligente. No fue la crueldad del mundo externo de los hombres lo que causó al Cristo Su profundo dolor, sino Sus propios discípulos, además del masivo sufrimiento de la humanidad -padecido durante su ciclo de vida, incluyendo el pasado, el presente y el futuro.

Vendrá a corregir los errores y las erróneas interpretaciones de quienes se atrevieron a interpretar Sus sencillas palabras de acuerdo a su propia ignorancia, y a reconocer a aquellos cuyo fiel servicio hizo posible Su retorno. También Él enfrenta una gran prueba, como preparación para recibir una gran iniciación, y cuando la haya pasado y cumpla con Su tarea, ocupará un lugar más excelso en el Hogar del Padre, o irá a prestar servicio en un lugar lejano, donde sólo podrán seguirlo los más sublimes seres; Su cargo actual será entonces desempeñado por Aquel a quien Él ha preparado y entrenado.” (241)

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“La Jerarquía espiritual está investida de inteligencia divina, formada en la actualidad por Aquellos que han unido en Sí el intelecto y la intuición, lo práctico y lo aparentemente impráctico, la realidad de la vida y la manera de ser del hombre que tiene visión. También existen personas en los lugares comunes de la vida diaria, a las cuales se las debe entrenar acerca de los reconocimientos divinos, lo que constituye esencialmente la respuesta del plano físico a las nuevas expansiones de conciencia. El Cristo que retornará no será igual al Cristo que aparentemente partió. Tampoco será un “varón de dolores”; ni una figura silenciosa y pensativa; hará declaraciones espirituales que no necesitarán interpretación ni serán tergiversadas, porque Él estará presente para explicar el verdadero significado.” (242)

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“Los aspirantes tienden a preguntar, ¿por qué no vendrá Cristo con la pompa y la ceremonia que la iglesia le asigna a ese acontecimiento, y con Su venida demostrar Su divino poder y probar, en forma convincente, la autoridad y la potencia de Dios, terminando así con el ciclo de agonía y sufrimiento? Las respuestas son muchas. Debe recordarse que el principal objetivo del Cristo no será demostrar Su poder, sino hacer público el existente reino de Dios. También se preguntarán ¿por qué cuando vino anteriormente no fue reconocido?; ¿hay alguna garantía de que esta vez Lo será? Quizás se pregunten ¿por qué no se  Lo reconocerá? Porque los ojos de los hombres están cegados por las lágrimas de la autoconmiseración y no de la contrición; porque el corazón del hombre está aún corroído por un egoísmo que la agonía de la guerra no ha curado; porque la norma de valores es la misma que existía en el corrupto Imperio Romano que vio Su primera aparición, pero entonces esa norma de valores era local y no universal; porque aquellos que podrán reconocerlo y anhelan y esperan Su venida, no están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para asegurar el éxito de Su advenimiento.” (243)

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 “El deseo de hacer el bien y de llevar a cabo fines espirituales, se agita incesantemente en su conciencia. Nadie que ama a sus semejantes, y sueña ver al Reino de Dios materializado en la Tierra, o es consciente aunque lentamente, del despertar de las masas a los valores espirituales superiores, está totalmente insatisfecho. Comprende que contribuye muy poco para lograr estos objetivos deseables. Sabe que su vida espiritual es una cosa secundaria que reserva cuidadosamente para sí mismo, y frecuentemente teme mencionarlo a los más allegados y queridos; trata de ensamblar su esfuerzo espiritual con la vida externa común, luchando por hallar tiempo y oportunidad para aplicarlo en forma grata, imperceptible e inocua. Se siente inerme ante la tarea de organizar y reordenar sus asuntos, para que predomine el modo de vivir espiritual; busca excusas para sí, y oportunamente razona consigo mismo con tanto éxito, que llega a la conclusión de que hace lo mejor que puede, dadas las circunstancias. En verdad hace tan poco, que probablemente una y quizás dos horas de veinticuatro, abarcan el tiempo dedicado al trabajo del Maestro; se escuda detrás de la excusa de que las obligaciones del hogar le impiden hacer más, y no se da cuenta que con tacto y comprensión amorosa, su ambiente hogareño puede y debe ser el campo de su triunfo; olvida que no hay circunstancias en las que el espíritu del hombre pueda ser derrotado o el aspirante no pueda meditar, pensar, hablar y preparar el camino para la venida de Cristo, siempre que tenga suficiente interés y conozca el significado del sacrificio y el silencio. Las circunstancias y el medio ambiente no constituyen un verdadero obstáculo para la vida espiritual.

Quizás se escude en el pretexto de la mala salud y con frecuencia en males imaginarios. Dedica tanto tiempo al cuidado de sí mismo que las horas que podría dedicar al trabajo del Maestro son directa y seriamente disminuidas; se halla tan preocupado con su cansancio, su tendencia a resfriarse y su imaginaria enfermedad cardiaca, que cada vez es más “consciente de su cuerpo”, hasta que domina oportunamente su vida; entonces es demasiado tarde para hacer algo. Esto ocurre especialmente con las personas que llegan a los cincuenta años o más, dificultad predominante en las mujeres. Difícilmente dejarán de emplear esta excusa, pues se sienten cansadas y doloridas y esto tiende a empeorar en el transcurso de los años. El único remedio para la inercia progresiva es ignorar al cuerpo y gozar la vivencia del servicio, lo cual conduce a una vida más larga. No me refiero a una enfermedad definida o a serios impedimentos físicos, a los que debe dispensarse cuidado y atención debidos, sino a los miles de hombres y mujeres enfermizos y preocupados del cuidado de sí mismos, desperdiciando horas que podrían dedicar al servicio de la humanidad. A quienes -tratan de hollar el sendero del discipulado les pido que dediquen esas horas empleadas en el cuidado de sí mismos, a servir a la Jerarquía.” (244)

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“…tenemos la humanidad misma, “el centro que llamamos la raza de los hombres”, en el cual predomina hoy el caos, el tumulto y la confusión, una humanidad dolorida, perpleja y confundida, no obstante, consciente mentalmente de infinitas posibilidades, luchando emocionalmente por ese plan que cree el mejor, haciéndolo sin coherencia y sin comprender que debe ser un mundo para una humanidad. Simplemente desea paz emocional, seguridad para vivir y trabajar y visión de un futuro que satisfaga algún sentido incipiente de la perdurabilidad divina. Está físicamente enferma, privada de lo más esencial para llevar una vida normal y sana, atormentada por la inseguridad económica, invocando, consciente o inconscientemente, al Padre en bien de sí misma y del resto del mundo.” (245)

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“…Así, hermano mío, se escribe la historia, cada nación lucha para sí misma y se valora mutuamente en términos de recursos y finanzas. Mientras tanto la humanidad sufre hambre, no posee la cultura necesaria y se le enseñan falsos valores y el mal empleo del dinero. Hasta no subsanar esta situación, no será posible el retorno de Cristo.” (246)

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“…el Maestro K. H. está constantemente en estrecha asociación con el Cristo, el guía de la Jerarquía. Actualmente, el Cristo, con la ayuda del Señor del Mundo y del Buda, Se está preparando para la más difícil de las tareas que tuvo que enfrentar hasta ahora. No se trata únicamente de que el Cristo surja del Lugar Elevado donde se halla y aparezca repentinamente entre los hombres; no es asunto de que Él asuma la forma de un niño y a medida que crece vaya aprendiendo Su tarea con el correr de los años; tampoco es el caso de que Él sea instantáneamente reconocido y aclamado por millones de sufrientes seres humanos que esperan la liberación. Ninguna de estas ideas o esperanzas, forma parte de Su plan ni son factibles. Ningún miembro de la Jerarquía, y ciertamente su Guía Supremo, intentaría algo que está destinado a fracasar; el Plan así presentado iría al fracaso, porque si se esperará tener éxito en estas líneas comunes imprescindiblemente fracasarían, debido al grado de sensibilidad alcanzado por la humanidad.

Habilidad en la acción, juzgar inteligente y comprensivamente, adaptar los actuales asuntos al futuro deseado, coordinar el trabajo que debe realizarse y enunciar con claridad la plataforma sobre la cual debe fundarse la nueva enseñanza, más las encuestas (si así puedo expresarlo) de los cimientos sobre los cuales debe ser fundada la nueva estructura de la civilización venidera, son las cosas que conciernen hoy al Cristo. Por lo tanto, podrán comprender la tremenda y cooperativa actividad que el Maestro K. H. y Su ashrama están desarrollando. A esa actividad le llega el estímulo desde dos direcciones; necesariamente desde Shamballa, desde el Buda y desde el Avatar de Síntesis, y acrecentadamente desde el mundo de los hombres, a medida que la expectativa, la esperanza y la demanda se combinan, a fin de elevar un llamado conjunto.” (247)

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“Llegamos ahora a la consideración del gran ashrama controlado por el Maestro R. Es el Señor de la Civilización y Su tarea consiste en traer la nueva civilización que todos los hombres esperan. Es un ashrama de tercer rayo y encierra dentro de su círculo infranqueable a todos los ashramas que se encuentran en el tercer Rayo de Inteligencia Activa, en el quinto Rayo de Ciencia Concreta y en el séptimo Rayo de Orden Ceremonial. Todos trabajan dirigidos por el Maestro R. que actúa principalmente por intermedio de los Maestros de estos tres tipos de energía de rayo. Se ocupa actualmente de la energía de séptimo rayo, la que produce el orden en nuestro planeta. Es el Rayo de Orden Ceremonial y la actividad de su energía, cuando es correctamente dirigida y empleada, impone un ritmo correcto sobre todos los aspectos del vivir humano. Se está haciendo constantemente un esfuerzo para detener el terrible caos actual y traer una ordenada belleza en el futuro. La principal arma que emplean ahora las Fuerzas combinadas del Mal es el caos, la desintegración, la inseguridad y el consiguiente temor. La potencia de estas fuerzas del mal es excesivamente grande, porque no pertenece a ningún grupo de personas, sino a todas las ideologías. El caos producido por la indiferencia, la incertidumbre, el temor, la inanición, la inseguridad, la observación de que otros sufren inocentemente, y el caos producido por los elementos ambiciosos militantes y en conflicto, en todas las naciones sin excepción, son los factores que el Maestro R. está tratando de encarar, siendo la tarea de suprema dificultad. Todo el ritmo del pensamiento internacional debe ser alterado y eso constituye una tarea lenta y ardua; las malignas personalidades que en todos los países son responsables del caos y de la incertidumbre, deben ser oportunamente reemplazadas por quienes pueden trabajar en colaboración con el ritmo del séptimo rayo y producir así la belleza ordenada.” (248)

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(230) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza El Ciclo de Conferencias. Mayo de 1945. Las Fuerzas de la Iluminación (pág.383)
(231) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. Pascua 1945 (pág.388)
(232) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. Pascua 1945 (pág.390)
(233) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Trabajo de Cristo en la Actualidad (pág.391)
(234) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Trabajo de Cristo en la Actualidad (pág.395)
(235) Tercera Parte. Las Fuerzas detrás del Proceso Evolutivo de la Raza Mensaje de Pascua. El Próximo Trabajo de Reconstrucción (pág.399)
(236) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. La Base Subjetiva de la Nueva Religión Mundial. Diciembre de 1919. Organizaciones Religiosas en la Nueva Era (pág.427)
(237) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. La Exteriorización de los Ashramas. Enero de 1946. Adaptación y Alineamiento Jerárquicos (pág.439)
(238) Cuarta Parte. Etapas de la Exteriorización de la Jerarquía. Método de Acercamiento hacia la Exteriorización. Agosto de 1946. La Divulgación de Información de Índole Preparatoria (pág.487)
(239) El Retorno de Cristo (pág.492)
(240) El Retorno de Cristo (pág.496)
(241) El Retorno de Cristo (pág.501)
(242) El Retorno de Cristo (pág.504)
(243) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947 (pág.508)
(244) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Inercia del Hombre Común de Mente Espiritual. (pág.510)
(245) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Inercia del Hombre Común de Mente Espiritual. (pág.513)
(246) El Retorno de Cristo. Preparación para el Retorno de Cristo. Junio de 1947. La Falta de Apoyo Financiero para el Trabajo de Preparación (pág.516)
(247) El Retorno de Cristo. La Organización para Dar Forma a los Ashramas en la Tierra. Junio de 1949 (pág.544)
(248) El Retorno de Cristo. La Organización para Dar Forma a los Ashramas en la Tierra. Junio de 1949 (pág.549)


(CONTINUACIÓN)