domingo, 16 de abril de 2017

LA ENERGÍA ASTRAL Y EL TEMOR (III)


Este artículo es la continuación del fragmento en el que el Maestro Tibetano nos habla sobre el temor y su relación con la energía astral.

Si lo deseáis, podéis consultar los anteriores artículos:


- - - - -

"En consecuencia, limitemos nuestra atención al hombre y muy especialmente al hombre común, y veamos de dónde proceden las oleadas de temor que constantemente lo arrastran:

     1. Temor a la muerte. Está basado en:

           a. El terror, en el proceso final del desgarramiento en el acto de la muerte.
           b. El horror a lo desconocido y a lo indefinido.
           c. La duda respecto a la inmortalidad.
           d. El pesar por tener que abandonar a los seres queridos o ser abandonado por ellos.
           e. Las antiguas reacciones a las pasadas muertes violentas, arraigadas profundamente
              en el subsconsciente.
           f. El aferrarse a la vida de la forma, por estar principalmente identificados con ella en la                conciencia.
           g. Las viejas y erróneas enseñanzas referentes al cielo y al infierno, siendo ambas,                perspectivas desagradables para cierto tipo de persones.

Como conozco el tema, tanto por la experiencia en el mundo externo como por la expresión de la vida interna, diré que: La muerte no existe. Como bien saben, hay una entrada en una vida más plena. Hay liberación de los obstáculos del vehículo carnal. El tan temido proceso de desgarramiento no existe, excepto en los casos de muerte violenta o repentina, entonces lo único desagradable es la sensación instantánea y abrumadora de peligro y destrucción inminentes, y algo que se parece a un shock eléctrico. Nada más. Para los no evolucionados, la muerte es un sueño y un olvido, porque la mente no está bastante despierta para reaccionar, y el archivo de la memoria está prácticamente vacío. Para el ciudadano común y bueno, la muerte es la continuidad en su conciencia del proceso de la vida, y lleva a cabo los intereses y tendencias de esa vida. Su conciencia y sentido de percepción son los mismos e invariables. No percibe mucha diferencia, está bien cuidado, y a menudo no se da cuenta que ha pasado  por la muerte. Para el perverso y cruel egoísta, el criminal y esos pocos que viven únicamente para el aspecto material, se produce esa situación denominada "atados a la tierra". Los vínculos que han forjado con la tierra, y la atracción hacia ella, de todos sus deseos, los obliga a permanecer cerca de la misma y de su último medio ambiente terreno. Tratan desesperadamente por todos los medios posibles, de ponerse en contacto y volver a penetrar en él. En contados casos, un gran amor personal por quienes han dejado, o el incumplimiento de un deber reconocido y urgente, mantienen a quienes poseen bondad y belleza, en semejante situación. Para el aspirante, la muerte es la entrada inmediata en una esfera de servicio y de expresión a que está muy acostumbrado, percibiendo enseguida que no es nueva. En las horas de sueño ha desarrollado un campo de servicio activo y de aprendizaje. Ahora sencillamente funciona en él durante las veinticuatro horas (hablando en términos de tiempo del plano físico) en vez de las breves horas de sueño en la tierra.

A medida que pasa el tiempo y antes de finalizar el próximo siglo (nota: el libro fue escrito en el siglo XX, por lo tanto se refería al presente siglo XXI), se comprobará que la muerte no existe tal como se la comprende ahora. La continuidad de conciencia será tan ampliamente desarrollada y tantos hombres de tipo elevado actuarán simultáneamente en ambos mundos, que el antiguo temor desaparecerá y el intercambio entre el plano astral y el físico estará firmemente establecido y científicamente controlado, llegando a su fin, felizmente, la actuación de los médium de trance. La común y vulgar mediumnidad y las materializaciones controladas por los guías indios, son perversiones del intercambio entre los dos planos, como lo son las perversiones sexuales y la distorsión de la verdadera relación entre los sexos. No me refiero aquí al trabajo de los clarividentes por pobre que sea, ni a la posesión del cuerpo por entidades de alta calidad sino a los fenómenos desagradables de materialización, ectoplasma y al trabajo ciego e ignorante efectuado por antiguos y degenerados atlantes y almas aferradas a la tierra, tales como los guías comunes y el cacique indio. No hay nada que aprender de ellos, pero sí mucho que evitar. El reinado del temor a la muerte casi ha terminado, y entraremos pronto en un período de conocimiento y seguridad, que socavará la base de todos nuestros temores. Respecto al temor a la muerte, poco puede hacerse, excepto elevar el tema a un nivel más científico y, en este sentido, enseñar a las personas a morir. Existe una técnica de morir, así como existe una de vivir, pero se ha perdido en gran parte en Occidente y casi en Oriente, excepto en algunas agrupaciones en Oriente formadas por Conocedores. Quizás consideremos esto más adelante, y la idea de encarar este tema puede permanecer en la mente de los estudiantes que lo leen, y probablemente al estudiar, leer y pensar, quizás obtengan material de interés para ser recopilado y publicado.


    2. Temor al futuro. Este es un temor que todavía demuestra una creciente tendencia a desarrollarse y causará mucha angustia en el mundo, antes de ser eliminado. Surge de tres facultades humanes:

           a. Los hábitos de pensar, instintivos y psicólogos, profundamente arraigados en la naturaleza animal, y que se remontan al instinto primordial de autoconservación. Sin embargo, las razas primitivas tienen poco de esto. El estado mental que ve el futuro con anticipación es una característica predominantemente humana, siendo ese germen de la facultad imaginativa, ligado a los procesos mentales que, finalmente, se fusionarán en la meditación intuitiva, además de la visualización, verdadera base de todo trabajo creador. Por ahora es una amenaza y un obstáculo. Antiguos sufrimientos, recuerdos espantosos, tormentos obsesores, hondamente asentados en el subconsciente, surgen con frecuencia a la superficie y provocan una situación de temor y aflicción que ningún razonamiento es capaz de aquietar. Las facilidades de los medios de comunicación ponen a todo el mundo en relación con las tragedias, dolores y sufrimientos de sus hermanos, a miles de kilómetros de distancia. La catástrofe económica de la época actual ha producido una condición de terror colectivo, y cuanto más sensible es el individuo, mayor es su reacción a este estado mental. Por lo tanto, el temor al futuro es una mezcla dolorosa de recuerdo instintivo e imaginación premonitoria, y pocos escapan a esta amenaza. La preocupación y la ansiedad constituyen el destino de todo hombre, y no pueden ser ni serán contrarrestadas ni vencidas por ningún factor inferior al alma.

          b. Los destellos de previsión, emanados del alma que mora en la conciencia del Eterno Ahora. Cuando se establece firmemente contacto con el alma y se estabiliza en el cerebro la conciencia del Conocedor, la previsión no nos causará terror. Entonces se verá el panorama en su totalidad, no como una vislumbre pasajera y fragmentaria, como sucede ahora. Aquí nuevamente el remedio es el mismo: el establecimiento de relaciones tan estrechas entre el alma y el cerebro, por medio de la mente entrenada y controlada, que la causa y el efecto se verán como uno y se podrán dar los pasos apropiados para solucionar las situaciones correctamente y en forma más ventajosa. La previsión raras veces anuncia felicidad, y la razón no hay que buscarla muy lejos. La raza se encuentra en el punto en que el hijo pródigo es consciente de la vacuidad y futilidad de la vida terrena, pues está ya preparado para considerar cuidadosamente el mensaje del Buda, debido a que durante siglos ha sido asolado por la guerra y el hambre, el deseo y la lucha económica. El panorama que tiene por delante parece ser desastroso y amenazador.

Sin embargo, si los hombres llevaran el concepto de la hermandad, con todas sus implicaciones, a la vida y al trabajo diarios, a las interrelaciones entre el capitalista y el obrero, el político y el pueblo, una nación y otra o una raza y otra, se obtendría esa paz en la tierra que nadie podría derribar. ¡Una regla tan sencilla y sin embargo tan lejos de la comprensión de la mayoría!

         c. Un conglomerado, de sufrimientos y temores de otras personas pueden afectar a un individuo, sin que nada tengan que ver con él. Es muy posible que un individuo capte el temor que domina a otras personas, aunque no tema a nada. Se identifica tanto con los presentimientos de futuros desastres, que los interpreta en términos de su propia y futura experiencia. Es incapaz de desligarse de sus reacciones, y absorbe tanto veneno en sus auras mental y emocional, que lo arrastran a un torbellino de temor y terror. Sin embargo, debe saber que el futuro no oculta para él ningún desastre. Está simplemente bajo una ilusión, pero el efecto sobre su cuerpo astral y plexo solar es el mismo.  Desgraciadamente esto ocurre en la actualidad, donde hay miles de almas sensibles que tienen aspiraciones, inexpertas en el manejo del karma mundial, abiertas al sufrimiento de los demás e incapaces de distinguir entre su propio destino y el ajeno, en su medio ambiente y en el futuro inmediato.

También es posible, para aquellos aspirantes más avanzados y quienes están en el sendero del discipulado, hacer contacto en el plano astral con antiguas vibraciones del mal y del dolor -males acontecidos y desaparecidos hace mucho tiempo; posiblemente puedan leer una pequeña fracción de los archivos akáshicos que conciernen a los futuros sufrimientos de un individuo o grupo, que probablemente no los verán cumplirse, no obstante adjudicarse para sí la información recibida, sufriendo las consecuencias.


   3. Temor al dolor físico. En algunas personas este temor es la causa fundamental de todas sus ansiedades, aunque no lo reconozcan. En realidad es el resultado de los tres temores anteriores, de la presión ejercida sobre su cuerpo astral y de la tensión provocada por la imaginación y el raciocinio, en el sistema nervioso físico. El sistema nervioso llega a ser excesivamente sensible y puede producir intensos sufrimientos físicos. Las enfermedades y achaques, que para las personas comunes y flemáticas tienen importancia vital, se agravan hasta convertirse en verdadera agonía. Quienes cuidan de los enfermos deben reconocerlo y dar los pasos necesarios para aliviar la condición física mediante el empleo de sedantes y analgésicos, a fin de que no haya indebida tensión sobre el sistema nervioso, excesivamente forzado.

Me preguntarán si apruebo el empleo del éter, el cloroformo y las drogas sedantes, en las operaciones. Diré que como principio no, pero provisionalmente sí. Cuando el hombre haya hecho un firme contacto con su alma y desarrollado la facultad de entrar y salir a voluntad de su cuerpo físico, no será necesaria la ayuda de sedantes. Mientras tanto pueden considerarse como medidas de emergencia, necesarias para el karma mundial y el punto de evolución de la raza. Naturalmente que no me refiero al uso de narcóticos y drogas, por las personas desequilibradas e histéricas, sino al empleo sensato de lenitivos bajo la inteligente dirección de un facultativo.


   4. Temor al fracaso. Afecta a la mayoría de las personas por muchas causas. El temor de no poder cumplir y de no lograr el amor y la admiración de los seres queridos, el temor al desprecio de otros y a que lo conceptúen inferior, y el temor de no ver ni aprovechar la oportunidad, son todos aspectos del complejo del temor que colora las vidas de tantas personas dignas. Puede estar  basado en un medio ambiente desagradable e incomprensivo, en un instrumento inadecuado para la tarea, y muchas veces tiene su origen en el hecho de que el hombre es un discípulo o un alma elevada, ya preparada para hollar el sendero de probación.

Ha obtenido un leve contacto con su alma; ha percibido la visión y sus posibilidades; observa su personalidad, y la compara con el trabajo que debe realizar y la calidad de las personas con quienes se ha puesto en contacto, dando por resultado un complejo de inferioridad extremadamente fuerte, debido a que es nutrido por el descenso de verdaderas corrientes de fuerzas. Como sabemos, la energía sigue al pensamiento y está matizada por la calidad del pensamiento. El hombre analiza con desagrado su personalidad, nutriendo las mismas cosas que deplora y haciéndose más inadecuado para la tarea. Es el círculo vicioso del esfuerzo, pero debe ser contrarrestado por la plena comprensión de la verdad contenida en las palabras: "Como el hombre piensa, así es él". A medida que reflexiona sobre la naturaleza de su alma omnisciente, se hace a semejanza de esa alma. Su pensamiento está enfocado en la conciencia del alma y se convierte en esa alma en manifestación, por intermedio de la personalidad."

- Tratado sobre Magia Blanca -
REGLA DIEZ

LA CONSTRUCCION DE FORMAS MENTALES


(CONTINUARÁ)


martes, 28 de marzo de 2017

LA ENERGÍA ASTRAL Y EL TEMOR (II)

Este artículo es la continuación del fragmento en el que el Maestro Tibetano nos habla sobre el temor y su relación con la energía astral.

Si lo deseáis, podéis consultar el anterior artículo desde este enlace

- - - - -

"Al considerar el cuerpo sensorio de un ser humano, probablemente será de mayor utilidad si lo hago en términos de temperamento y expresiones comunes, porque sólo al tratar sus efectos y procurar dominarlos, el hombre llega al conocimiento de sí mismo y se convierte en Maestro. Las manifestaciones más comunes de la actividad astral son:

I.          Temor.
II.         Depresión o su polo opuesto, regocijo.
III.       Deseo de satisfacer los apetitos animales.
IV.       Deseo de felicidad.
V.        Deseo de liberación. Aspiración.

Éstas resumen prácticamente la mayoría de las experiencias sensorias del hombre, y las consideraremos cada una desde los siguientes ángulos:

1.         La causa.
2.         El efecto.
3.         El método de dirección.

Observarán que digo "método de dirección", no método de control. Los aspirantes deben comprender que trabajan con las fuerzas y dentro de ellas, y que la actividad correcta o errónea del plano físico se debe simplemente a una buena o mala dirección de las corrientes de fuerza, y no a algo bueno o malo de las energías mismas.

I. Temor. Es una de las manifestaciones más comunes de la energía astral, y se la enumera primero porque constituye, para la mayoría, el Morador en el Umbral y, en último análisis, el mal astral básico. Todo ser humano conoce el temor; el alcance de las vibraciones del temor abarca desde los temores instintivos del hombre salvaje, basados en su ignorancia de las leyes y fuerzas de la naturaleza, y en su terror a la oscuridad y a lo desconocido, hasta los temores, tan prevalecientes hoy, de perder a los seres queridos, los amigos, la salud, la riqueza, el dinero, la popularidad,  y así sucesivamente hasta los últimos temores del aspirante -temor al fracaso, temor arraigado en la duda, o al último rechazo o aniquilamiento, temor a la muerte (que comparte igualmente con toda la humanidad), temor a la gran ilusión del plano astral, a la fantasmagoría de la vida misma y además temor a la soledad en el sendero, hasta temer al temor mismo. Esta lista podría extenderse, pero es suficiente para indicar la prevalencia de toda índole de temores. Dominan la mayoría de las situaciones y oscurecen muchos momentos felices. Reducen al hombre a un tímido y atemorizado átomo de vida sensoria, atemorizado ante los enormes problemas de la existencia, consciente de su insuficiencia como hombre para resolver todas las situaciones, e incapaz de abandonar sus temores y dudas y heredar la libertad y la vida. A menudo está tan embargado por el temor, que hasta teme perder la razón. Nunca podrá ser suficientemente descrito este panorama sombrío, porque el temor es la energía astral que predomina en la actualidad, y la sensible humanidad sucumbe demasiado fácilmente a él.

Se preguntarán: ¿Cuáles son las causas fundamentales del temor? Esta pregunta, si la llevamos retrospectivamente hasta los orígenes de la historia esotérica del sistema solar, no tiene respuesta inteligible. Sólo el iniciado avanzado puede comprenderla. El temor tiene sus raíces en la trama y urdimbre de la materia misma, y es por excelencia la formulación o efecto del principio mente y resultado de la actividad mental. El hecho de que las aves y los animales conozcan el temor, ubica el tema sobre una base más amplia que si sólo se tratara simplemente de la debilidad humana y el resultado de la actividad del funcionamiento de la mente humana. No es algo que proviene del poder de razonar del hombre, pero si empleara su razón en forma correcta podría eliminar el temor. Reside en lo que se denomina mal cósmico -frase altisonante, pero que nada dice. Es inherente a la realidad de la materia y a la acción de los pares de opuestos -alma y materia. Las almas sensorias de los animales y de los hombres se dan cuenta subconscientemente de factores tales como:

1.         La inmensidad y, por lo tanto, la sentida opresión que ejerce el Todo.
2.         La presión de otras vidas y existencias.
3.         La actuación inexorable de la ley.
4.         La sensación de aprisionamiento, limitación y su consiguiente incapacidad.

En estos factores, que surgen del mismo proceso manifestado, y persisten y aumentan en potencia durante épocas, residen las causas de todo el temor moderno y la base de todo terror, primordialmente el estrictamente psicólogo y no sólo el temor instintivo del animal.

No tendría ninguna utilidad concretar la cuestión con mayor claridad. ¿De qué sirve decir que el temor es una cualidad del mal (o sea de la materia), que colora fundamentalmente o caracteriza al cuerpo sensorio o astral de nuestro Logos planetario? ¿Qué se obtendría si explicara el problema de esa gran Vida en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, a medida que Él, en Su propio plano cósmico, busca la liberación y encara Sus propias pruebas y experiencias peculiares? ¿Qué palabras adecuadas existen para describir la lucha cósmica entre esas Vidas de conciencias tan impersonales y excelsas, que las palabras “suyo, él o prueba” son irrisorias y no dan a entender ningún aspecto de la verdad ni de la realidad? El mal cósmico, la progresión cósmica o los problemas cósmicos, pueden muy bien dejarse para esa lejana época en que los aspirantes hayan recibido la tercera iniciación, perdido el sentido de separatividad y -identificados con el aspecto Vida y no con el aspecto forma- puedan penetrar hasta cierto punto en el estado de conciencia de nuestro Logos planetario, percibir Su destino y tener una visión fugaz de la maravilla de la consumación."

- Tratado sobre Magia Blanca -
REGLA DIEZ

LA CONSTRUCCION DE FORMAS MENTALES




lunes, 20 de marzo de 2017

LA ENERGÍA ASTRAL Y EL TEMOR (I)



En este fragmento el Maestro Tibetano  nos habla sobre el temor y su relación con la energía astral. Al ser el mismo demasiado extenso, lo expondremos en diversos artículos.


- - - - -


"El tema a considerarse es de aplicación sumamente práctica, por tratarse del cuerpo astral -cuerpo en que el hombre está más polarizado y del que es más potentemente consciente. En realidad el cuerpo etérico está bajo el umbral de la conciencia. Los seres humanos son inconscientes del paso de las fuerzas a través de este vehículo, pero se acercan más a su reconocimiento cuando hablan en términos de vitalidad o carencia de ella. El cuerpo físico hace sentir su presencia cuando algo anda mal o desea satisfacer uno de sus apetitos. Sin embargo, la situación cambia respecto al cuerpo astral, porque es el vehículo de experiencia para la mayoría, y la mayoría pasa gran parte de su vida consciente, registrando las reacciones de dicho cuerpo y vibrando entre dos polos, la felicidad y el sufrimiento, la satisfacción y el descontento, la seguridad y la duda, el valor y el temor. En verdad esto significa que la fuerza inherente y la vida del vehículo emocional sensorio rigen la expresión de la vida y moldean la experiencia del alma encarnada. Por lo tanto, es de valor comprender algo respecto a estas fuerzas, de dónde proceden y cómo actúan y reaccionan en el hombre. Allí está su campo de batalla y también su campo de victoria.

Para comenzar conviene tener presente que toda energía astral es parte de la energía astral del sistema solar y que, por consiguiente:

     1. El cuerpo sensorio de un ser humano es un átomo de sustancia en el cuerpo sensorio del Logos planetario.

     2. El cuerpo sensorio (término que prefiero al de astral, y que continuaré empleando) del Logos  planetario, es un aspecto -no un átomo- del cuerpo sensorio del Logos solar,

     3. Éste a su vez es un canal para las fuerzas sensorias que emanan de grandes centros de energía totalmente fuera de nuestro sistema solar y bajo su influencia.

Si se tiene presente lo anterior, se evidenciará que el hombre, por ser sólo un diminuto fragmento de una totalidad mayor, que a su vez está incorporada a un vehículo aún más vasto, es el campo donde se encuentran fuerzas mayores y más diversificadas de lo que su cerebro puede reconocer. De allí la complejidad de su problema y todas las posibilidades que surgen de esas expansiones de conciencia que llamamos iniciación. Toda corriente de energía que pasa por su cuerpo de deseos y reacción sensoria, es sólo un sendero que lo conduce a contactos y conocimientos cada vez más amplios. Ello constituye también una protección para la mayoría de los seres humanos, debido a que poseen aún un mecanismo inadecuado para el registro y la impresión de ese sinnúmero de posibilidades que ofrecen los canales de la comprensión. Hasta no estar el mecanismo mental suficientemente despierto y controlado, no le será posible al hombre interpretar y utilizar correctamente la información que su cuerpo sensible de respuesta podría trasmitirle, y afortunadamente aún no lo hace.

Aparte de la constante circulación, a través de su cuerpo astral, de energías planetarias, solares y cósmicas, todo ser humano ha extraído del gran Todo mayor la energía astral necesaria para construir su cuerpo astral individual separado, que responde a su nota específica, matizado por su cualidad particular y, limitado o no, de acuerdo al punto alcanzado en la etapa de evolución.

Esto constituye su “círculo infranqueable" astral, que define los límites de su respuesta emotiva a la experiencia de la vida, e incorpora a su cualidad la amplitud de su vida de deseo, pero al mismo tiempo es capaz de una enorme expansión, desarrollo, ajuste y control, por el impulso del cuerpo mental y del alma. También está sujeto a la actividad vibratoria, como resultado de la interacción entre el "círculo" y la experiencia de la vida en el plano físico; así se pone en movimiento la gran rueda de la experiencia que persistirá hasta ser conocidas y comprendidas las cuatro Nobles Verdades del Buda.

Este cuerpo astral contiene en sí la contraparte de los centros etéricos, o laya, y a través de ellos las fuerzas y energías tratadas anteriormente pasan al cuerpo etérico. Estos centros llevan, a cada parte del organismo astral, energías de los siete planetas y del sol, poniendo así al hombre en relación con todas las partes del sistema solar, y dando por resultado la determinación del destino del hombre, hasta el momento en que se da cuenta de su herencia inmortal y llega a ser sensible a las fuerzas que hasta ahora la mayoría no conoce. Dichas fuerzas emanan de la forma. Ésta es la razón por la cual un horóscopo frecuentemente es exacto en su pronóstico para quienes no han evolucionado ni están aún despiertos, siendo completamente erróneo y falso respecto al hombre altamente evolucionado. El hombre, en su conjunto, es producto de su cuerpo de deseos. Después, "como el hombre piensa, así es él". El cuerpo astral con sus anhelos, apetitos, modalidades, sentimientos y vehementes deseos, moldea el cuerpo físico mediante las fuerzas atractivas que fluyen a través de él, y lo llevan infaliblemente a satisfacer sus deseos. Si los apetitos de la naturaleza sensoria son predominantemente animales en su objetivo, tenemos al hombre de fuertes apetitos, dedicando su vida a satisfacerlos. Si sus deseos son de bienestar y felicidad, tenemos a un hombre sensual, amante de la belleza y las diversiones, regido casi completamente por el egoísmo. Lo mismo sucede con los innumerables tipos de deseo, buenos, malos  y comunes, hasta tener lugar esa reorientación que reenfoca en tal forma las energías astrales, que las encamina hacia otra dirección. Así el deseo se convierte en aspiración y el hombre se libera de la rueda de nacimientos y de la necesidad de reencarnar. Entonces, el horóscopo, tal como se lo conoce, resultará fútil, falso e inútil, y la frase empleada comúnmente, aunque errónea, "el horóscopo del ego o alma" carece de sentido. El alma no tiene un destino individual, sino que está sumergida en el Uno. Su destino es el del grupo y el del Todo, su deseo es la elaboración del gran Plan, y su voluntad, la glorificación del Logos encarnado.

Quisiera sugerir a los estudiantes que procuren leer, si es posible, La Ciencia de las Emociones, de Bhagavan Das. Es un buen tratado sobre los cuerpos astral y sensorio y trata de los factores que conciernen más de cerca al aspirante, a medida que enfrenta el problema de comprender y controlar su naturaleza emocional, dominar la técnica del desarrollo, reorientarse hacia una experiencia más amplia y prepararse para las pruebas y expansiones de la segunda iniciación mayor -la del bautismo, hasta entrar finalmente en la corriente."

- Tratado sobre Magia Blanca -
REGLA DIEZ
LA CONSTRUCCION DE FORMAS MENTALES




miércoles, 1 de marzo de 2017

LAS 7 ENERGÍAS QUE CONDICIONAN AL SER HUMANO - Reflexiones Personales -



Os ofrezco a continuación mi visión personal de como interpreto los fragmentos del Maestro D.K. publicados en el anterior post. Su finalidad es la de facilitar la comprensión de los mismos por personas que no se encuentren muy familiarizadas con las enseñanzas del Tibetano.

Puede que las interpretaciones no sean del todo correctas, pero en todo caso quizás ayuden a disipar alguna duda.

- - - - -

"En el hombre se unen dos energías, pero hay otras cinco presentes

Las dos energías que se unen en el hombre son los dos aspectos de la mónada, el Uno en manifestación; la mónada se manifiesta esencialmente como una dualidad; se expresa como voluntad y amor, atma-budi, y ambas energías, cuando entran en relación con el punto de la mente, el tercer aspecto de la divinidad, producen el alma y luego el mundo tangible manifestado; después se demuestra como voluntad, amor y mente o inteligencia del planeta, o atma-budi-manas."

En el ser humano confluyen dos energías divinas, Atma (Voluntad o Propósito, 1r Aspecto de la Divinidad) y Budi (Amor-Sabiduría, 2do Aspecto de la Divinidad). Estos dos aspectos forman la Mónada Humana (el Ser indivisible). Cuando los dos aspectos de la Divinidad, Atma y Budi, se unen al 3ro, Manas (Actividad Inteligente, la Mente Divina), dan origen al Alma Una y a la manifestación del mundo terrenal o material (el mundo en el que vivimos).



"Cuando el alma se ancla como conciencia y vida dentro del ser humano, éste contribuye con el tercer aspecto, manas o mente, latente o kármicamente presente en toda sustancia, heredado o mantenido en solución en la sustancia, desde un sistema solar anterior. En ese sistema se desarrolló la inteligencia y quedó retenida dentro de la sustancia a fin de formar la base del desenvolvimiento evolutivo del actual segundo sistema solar."

El Logos Solar en un pasado remoto desarrolló el 3r Aspecto (Actividad Inteligente) en todo su sistema. Es decir, a toda la materia del cual estaba compuesto su sistema, la dotó de inteligencia (entendiendo inteligencia como la capacidad de reacción de la materia a un estímulo). Debido a ello, cuando una porción del Alma Una se une como conciencia y vida al ser humano (el alma individual), éste, al estar compuesto de materia, aporta el tercer aspecto Manas, al conjunto (la Actividad Inteligente desarrollada en el sistema solar anterior).



"Recuerde que los siete planos de nuestro sistema solar constituyen los subplanos del plano físico cósmico y que por lo tanto el espíritu es materia en su más elevado punto de expresión, y la materia es espíritu en el más inferior."

Lo que para nosotros, como seres humanos, son los 7 planos del Sistema Solar, desde fuera de nuestro sistema solar y para entidades Extracósmicas, son subplanos del Plano Físico Cósmico. El gráfico siguiente lo aclarará mejor


Los 7 planos del Sistema Solar (separados en rayas mas gruesas en el gráfico y conteniendo cada uno 7 subplanos en rayas mas ténues) equivalen a los 7 subplanos de plano físico cósmico (ver imagen), es decir, lo que para nosotros es materia en los planos inferiores y espíritu en los superiores, no deja de ser materia sutilizada o espíritu densificado para el plano físico cósmico.



La vida está constituida por la voluntad y el amor y por grandes energías impulsoras que subyacen en todo el proceso evolutivo y motivan su inevitable consumación."

Lo que entendemos como Vida, es la mezcla de la Voluntad (Atma), el Amor (Budi) y unas serie de potentes energías que, entrelazadas, constituyen ese impulso constante que obliga a Todo a evolucionar.



"Atma-budi, como energías, se anclan en el vehículo del alma, en el loto egoico, y su actividad fusionada evoca respuesta de la sustancia del plano mental, que entonces hace su propia contribución. Su reacción produce lo que llamamos la mente superior, de naturaleza tan sutil y emanación tan tenue, que forzosamente debe relacionarse con los dos aspectos superiores y llegar a ser parte de la Tríada espiritual."

Cuando las dos energías de Atma y Budi se unen al vehículo que utiliza el alma (el loto egoico o cuerpo causal), la fusión de ambas provoca una reacción de la sustancia de la que está compuesto el plano mental, aportando éste último lo que llamamos la Mente Superior o Manas, el Yo Superior (mente abstracta), que junto a Atma y Budi, conforman lo que denominamos la Tríada Espiritual (Atma-Budi-Manas). 



"El vórtice de fuerzas establecido por el impacto de la voluntad divina, expresando propósito divino y unificado con el Ser (como identidad y no como cualidad), produce el loto egoico, el vehículo de esa “alma identificada”, arrastrada a la expresión por el tercer resultado del impacto átmico-búdico en los tres mundos, y la mente concreta y el intelecto humano vienen a la expresión. Existe, en consecuencia, una curiosa similitud entre los tres aspectos divinos en manifestación y el hombre espiritual en el plano mental. La analogía es la siguiente:

                  La Mónada              <-------------------->      Mente Abstracta
                  El Alma                   <-------------------->      El Loto Egoico
                  La Personalidad      <-------------------->      La Mente Inferior o Concreta"

Así mismo, esa mezcla de fuerzas de Atma-Budi producen el cuerpo causal o loto egoico (el vehículo del alma), que es llevada a la manifestación en los tres planos inferiores (físico, astral y mental) por la influencia de Atma-Budi, influencia ésta que produce la mente concreta o inferior (manas inferior).

Me abstengo de comentar el resto de fragmentos, pues considero que no son excesivamente complejos. 


 "Esa vaga abstracción, la mónada, durante eones, parece no haberse relacionado de ninguna manera con el alma y la personalidad; ambas han estado y están ocupadas en la tarea de establecer, a su debido tiempo y de acuerdo al impulso evolutivo, una estrecha fusión o unificación. La mente abstracta también ha permanecido durante eones como algo inconcebible y fuera de los modos de expresión y del pensamiento del hombre kamamanásico (o emoción y mente inferior) y luego, finalmente, alma y mente concreta (o el iluminador y el transmisor de iluminación). Tales analogías pueden ser muy iluminadoras si se las considera debidamente.

En el ser humano tenemos ancladas dos energías principales; una incomprendida, a la cual damos el nombre de la PRESENCIA, la otra comprendida, a la cual damos el nombre de Ángel de la  PRESENCIA. Éstas son el alma (el ángel solar) y la mónada. Una corporifica el rayo monádico, la otra el rayo del alma, y ambas energías, activa o sutilmente, condicionan a la personalidad.

Las otras cinco energías presentes son el rayo de la mente o fuerza condicionadora del cuerpo mental; el rayo de la naturaleza emocional y el rayo del cuerpo físico, además de un cuarto rayo, el de la personalidad. Esotéricamente el rayo del cuerpo físico “asciende hasta la conjunción, mientras que los demás descienden”, según reza en un antiguo escrito. El rayo de la personalidad es consecuencia o resultado del vasto ciclo de encarnaciones. Por lo tanto tenemos:
    1. El Rayo Monádico.
    2. El Rayo del Alma.
    3. El Rayo de la Mente.
    4. El Rayo de las Emociones.
    5. El Rayo del Cuerpo Físico.
    6. El Rayo de la Personalidad.
    7. El Rayo Planetario
El rayo planetario es el tercer Rayo de Inteligencia Activa, porque condiciona a nuestra Tierra y tiene gran potencia, que permite al ser humano “atender sus asuntos en el mundo de la vida física planetaria”.

Me he referido casualmente a esos rayos en otra parte y poco he dicho acerca del rayo planetario; he puesto el énfasis sobre otro análisis de los rayos condicionantes, y en este análisis he reconocido que únicamente cinco rayos son de utilidad práctica para el hombre. Estos son:
    1. El Rayo del Alma.
    2. El Rayo de la Personalidad.
    3. El Rayo Mental.
    4. El Rayo Astral.
    5. El Rayo del Cuerpo Físico.
Sin embargo, con la creación y el desarrollo del antakarana, el rayo de la mónada también debe ser puesto en línea, y entonces aquello que es su polo opuesto, la “vivencia” planetaria, el tercer rayo, será reconocido."
- Curación Esotèrica -
Capítulo Octavo
Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas
Ley V

- - - - -

A modo de resumen:

* 3 Aspectos de la Divinidad:

  • 1er Aspecto, Voluntad o Propósito (Atma); "El Plan Divino...", Propósito (que yo entiendo como "la Evolución")
  • 2do Aspecto, Amor-Sabiduría (Budi); "...que ha de desarrollarse por medio del...", Amor
  • 3er Aspecto, Actividad Inteligente (Manas); "...utilizando para ello la...", Inteligencia.

* La Mónada humana está formada por la unión del primer y segundo aspectos (Atma-Budi).

* Estos dos aspectos unidos producen tres efectos:

  • En primer lugar, cuando las energías de Atma-Budi se unen al tercer aspecto (Manas), surge de esa unión el Alma Una, y da origen a la manifestación del mundo terrenal o material, el mundo en el que vivimos. (Entiendo que aunque cada ser humano posea un alma, esa alma es una porción del Alma Una. Es decir, solo existe un Alma pero una porción o fragmento de la misma se encuentra en cada ser humano.)
  • En segundo lugar, cuando las energías de Atma-Budi se adhieren al Loto Egoico o Cuerpo Causal (el vehículo del Alma) provocan una reacción en la sustancia del plano mental, generándose la Mente Superior o Manas, el Yo Superior o Mente abstracta, que junto a Atma y Budi, conforman lo que denominamos la Tríada Espiritual (Atma-Budi-Manas).
  • En tercer lugar, cuando las energías de Atma-Budi llegan a los 3 planos inferiores (Físico, Astral y Mental), el resultado de dicha interacción produce la Mente concreta. 
 
* La interrelación de las energías de Atma-Budi producen el Loto Egoico o Cuerpo Causal (el vehículo del Alma).

* Atma-Budi se anclan en el Loto Egoico o Cuerpo Causal (el vehículo del Alma); El Alma se ancla como Conciencia y Vida en la Personalidad del ser humano.

* Además de los Rayos Mónádico y del Alma, existen otros que condicionan al ser humano:
  • El Rayo de la Mente.
  • El Rayo de las Emociones.
  • El Rayo del Cuerpo Físico.
  • El Rayo de la Personalidad.
  • El Rayo Planetario
Existen además otros rayos que condicionan también al ser humano pero que no comento para no complicar en exceso el tema.

jueves, 9 de febrero de 2017

LAS 7 ENERGÍAS QUE CONDICIONAN AL SER HUMANO



Este breve, pero denso fragmento extraído del libro "Curación Esotérica", nos ayudará a hacernos una idea del tipo de energías que inciden directamente sobre el ser humano, las cuales, a su vez están así mismo matizadas según las cualidades de uno de los 7 rayos que predominen en las mismas.

Al mismo tiempo, se nos explican una serie de conceptos y términos (muy conocidos en el mundo esotérico pero probablemente no lo suficientemente comprendidos por todos) que, a mi entender, son parte de la piedra angular del esoterismo. Por ello esta breve lectura la considero una joya.

Una vez leído y captado lo que la conciencia de cada uno sea capaz de asimilar, podemos imaginar lo complicado que le es al ser humano poder terciar con semejante cantidad y disparidad de energías que condicionan directamente su manera de ser. Aún así, lo anterior no ha de servirnos de excusa para no hacer los necesarios esfuerzos para mejorarnos y poner "en orden" semejante potencial energético, sino que ha de ayudarnos a entender un poco mas el funcionamiento del ser humano.

"Hombre, conócete a ti mismo y conocerás a los dioses y al Universo entero" (Oráculo de Delfos)

- - - - -

"En el hombre se unen dos energías, pero hay otras cinco presentes. Para cada una ha de encontrarse un punto central de contacto.

Las dos energías que se unen en el hombre son los dos aspectos de la mónada, el Uno en manifestación; la mónada se manifiesta esencialmente como una dualidad; se expresa como voluntad y amor, atma-budi, y ambas energías, cuando entran en relación con el punto de la mente, el tercer aspecto de la divinidad, producen el alma y luego el mundo tangible manifestado; después se demuestra como voluntad, amor y mente o inteligencia del planeta, o atma-budi-manas.

Cuando el alma se ancla como conciencia y vida dentro del ser humano, éste contribuye con el tercer aspecto, manas o mente, latente o kármicamente presente en toda sustancia, heredado o mantenido en solución en la sustancia, desde un sistema solar anterior. En ese sistema se desarrolló la inteligencia y quedó retenida dentro de la sustancia a fin de formar la base del desenvolvimiento evolutivo del actual segundo sistema solar. Recuerde que los siete planos de nuestro sistema solar constituyen los subplanos del plano físico cósmico y que por lo tanto el espíritu es materia en su más elevado punto de expresión, y la materia es espíritu en el más inferior. La vida está constituida por la voluntad y el amor y por grandes energías impulsoras que subyacen en todo el proceso evolutivo y motivan su inevitable consumación.

Atma-budi, como energías, se anclan en el vehículo del alma, en el loto egoico, y su actividad fusionada evoca respuesta de la sustancia del plano mental, que entonces hace su propia contribución. Su reacción produce lo que llamamos la mente superior, de naturaleza tan sutil y emanación tan tenue, que forzosamente debe relacionarse con los dos aspectos superiores y llegar a ser parte de la Tríada espiritual. El vórtice de fuerzas establecido por el impacto de la voluntad divina, expresando propósito divino y unificado con el Ser (como identidad y no como cualidad), produce el loto egoico, el vehículo de esa “alma identificada”, arrastrada a la expresión por el tercer resultado del impacto átmico-búdico en los tres mundos, y la mente concreta y el intelecto humano vienen a la expresión. Existe, en consecuencia, una curiosa similitud entre los tres aspectos divinos en manifestación y el hombre espiritual en el plano mental. La analogía es la siguiente:


                  La Mónada              <-------------------->      Mente Abstracta
                  El Alma                   <-------------------->      El Loto Egoico
                  La Personalidad      <-------------------->      La Mente Inferior o Concreta


Esa vaga abstracción, la mónada, durante eones, parece no haberse relacionado de ninguna manera con el alma y la personalidad; ambas han estado y están ocupadas en la tarea de establecer, a su debido tiempo y de acuerdo al impulso evolutivo, una estrecha fusión o unificación. La mente abstracta también ha permanecido durante eones como algo inconcebible y fuera de los modos de expresión y del pensamiento del hombre kamamanásico (o emoción y mente inferior) y luego, finalmente, alma y mente concreta (o el iluminador y el transmisor de iluminación). Tales analogías pueden ser muy iluminadoras si se las considera debidamente.

En el ser humano tenemos ancladas dos energías principales; una incomprendida, a la cual damos el nombre de la PRESENCIA, la otra comprendida, a la cual damos el nombre de Ángel de la  PRESENCIA. Éstas son el alma (el ángel solar) y la mónada. Una corporifica el rayo monádico, la otra el rayo del alma, y ambas energías, activa o sutilmente, condicionan a la personalidad.

Las otras cinco energías presentes son el rayo de la mente o fuerza condicionadora del cuerpo mental; el rayo de la naturaleza emocional y el rayo del cuerpo físico, además de un cuarto rayo, el de la personalidad. Esotéricamente el rayo del cuerpo físico “asciende hasta la conjunción, mientras que los demás descienden”, según reza en un antiguo escrito. El rayo de la personalidad es consecuencia o resultado del vasto ciclo de encarnaciones. Por lo tanto tenemos:

    1. El Rayo Monádico.
    2. El Rayo del Alma.
    3. El Rayo de la Mente.
    4. El Rayo de las Emociones.
    5. El Rayo del Cuerpo Físico.
    6. El Rayo de la Personalidad.
    7. El Rayo Planetario

El rayo planetario es el tercer Rayo de Inteligencia Activa, porque condiciona a nuestra Tierra y tiene gran potencia, que permite al ser humano “atender sus asuntos en el mundo de la vida física planetaria”.

Me he referido casualmente a esos rayos en otra parte y poco he dicho acerca del rayo planetario; he puesto el énfasis sobre otro análisis de los rayos condicionantes, y en este análisis he reconocido que únicamente cinco rayos son de utilidad práctica para el hombre. Estos son:
    1. El Rayo del Alma.
    2. El Rayo de la Personalidad.
    3. El Rayo Mental.
    4. El Rayo Astral.
    5. El Rayo del Cuerpo Físico.

Sin embargo, con la creación y el desarrollo del antakarana, el rayo de la mónada también debe ser puesto en línea, y entonces aquello que es su polo opuesto, la “vivencia” planetaria, el tercer rayo, será reconocido."
 
- Curación Esotèrica -
Capítulo Octavo
Enumeración y Aplicación de las Leyes y Reglas
Ley V

miércoles, 1 de febrero de 2017

LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LA FUTURA NUEVA ERA (*)



 
"El pensamiento de los hombres siempre ha sido religioso. No ha existido época en que no estuvieran presentes la religión y los pensamientos de los hombres acerca de Dios, del Infinito y de la Vida que trajo todo a la existencia. Aún las razas salvajes más ignorantes han reconocido una Potestad y trataron de definir su relación con esa Potestad, en términos de temor, sacrificio o propiciación. Desde la rudimentaria adoración a la naturaleza, del fetichismo y de la degradada adoración a los ídolos, del hombre primitivo, hemos erigido una estructura de la verdad, que si bien es aún imperfecta e inadecuada, en efecto, sienta las bases del futuro Templo de la Verdad, donde se verá la luz del Señor y será una expresión adecuada de la Realidad.
 
De las tinieblas del tiempo han surgido las grandes religiones, las cuales, si bien diversas en sus teologías y formas de adoración, aunque están caracterizadas por diferente tipo de organización y ceremonial y difiriendo en sus métodos de aplicación de la verdad, están unidas en tres aspectos fundamentales:
 
1. En su enseñanza, respecto a la naturaleza de Dios y del hombre.
 
2. En su simbolismo.
 
3. En ciertas doctrinas fundamentales.
 
Cuando los hombres reconozcan esto y logren aislar esa interna y significativa estructura de la verdad, que es la misma en todos los climas y en todas las razas, entonces surgirá la religión universal, la Iglesia Una y ese unificado, aunque no uniforme acercamiento a Dios, que demostrará la verdad de las palabras de San Pablo "Un Señor, una fe, un bautismo... ; Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por todos y en todos." Las teologías desaparecerán al conocerse a Dios; las doctrinas y los dogmas ya no se considerarán necesarios, porque la fe estará basada en la experiencia, y la autoridad cederá su lugar a una apreciación personal de la Realidad. El poder de la Iglesia sobre el grupo será reemplazado por el poder del alma, despierta ya en los hombres; la época de los milagros y de las disputas sobre el por qué y el cómo de esos milagros, con el consiguiente escepticismo o agnosticismo, cederán a la comprensión de las leyes de la naturaleza que controlan el reino superhumano y la etapa sobrenatural del proceso evolutivo. El hombre recibirá su herencia divina y se reconocerá como Hijo del Padre, con todas las características, poderes y capacidades divinos que le pertenecen por dote divina. Pero, mientras tanto, ¿qué tenemos? La ruptura de la vieja y establecida tradición, la rebelión contra la autoridad, sea de la iglesia, dogma, doctrina o teología; la tendencia hacia la autodeterminación; el derrumbamiento de antiguas normas y viejas barreras de pensamiento, y las divisiones entre razas y creencias.
 
Por eso estamos pasando por una etapa intermedia de caos y dudas, de rebeldía y aparente libertinaje. Los métodos de la ciencia se están aplicando a la creencia religiosa -investigación y análisis, comparación y deducción. La historia de las religiones, las bases de la doctrina, el origen de las ideas y el acrecentamiento de la idea de Dios, están siendo investigados y estudiados. Esto conduce a muchas controversias y al rechazo de las antiguas ideas establecidas respecto a Dios, el alma, el hombre y su destino. Siempre han existido escuelas de pensamiento que difieren en ideas y métodos, y las seis Escuelas de la Filosofía India han encarnado en sí prácticamente, todas las conjeturas fundamentales del hombre sobre el por qué y para qué de la manifestación. Poco nuevo ha agregado Occidente a estas seis escuelas especulativas, si bien la mente occidental, con su genio para la técnica y los métodos científicos, ha elaborado las ideas y diferenciado las seis teorías en una multiplicidad de proposiciones menores. De la miscelánea de ideas, teorías, especulaciones, religiones, iglesias, cultos, sectas y organizaciones, surgen dos líneas principales de pensamiento -una destinada finalmente a desaparecer, la otra a fortalecerse y a aumentar, hasta que dé nacimiento (para nosotros) a la última formulación de la verdad que será suficiente para la próxima era y llevará al hombre al elevado pináculo del Templo y al Monte de la Iniciación. Estas dos líneas son:
 
1. Aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Ellos reconocen la autoridad, sea la de un profeta, una biblia o una teología. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en vez de la guía autoimpuesta de un alma iluminada. Siguen a una Iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer la divina inteligencia de que están dotados. Su devoción, su amor a Dios, su conciencia estricta, pero desviada, y su intolerancia, los señalan como devotos, pero están cegados por su propia devoción, siendo su progreso limitado por el fanatismo. Pertenecen en su mayoría a la vieja generación, y la esperanza para ellos está en su devoción y en el hecho de que la misma evolución los llevará adelante hacia el segundo grupo.
 
Al primer grupo se le ha encomendado el trabajo de cristalización, que dará como resultado la completa destrucción de la vieja forma; se le ha confiado la tarea de definir las antiguas verdades, a fin de clarificar la mente de la raza y reconocer lo esencial y lo no esencial, por lo que son, y comparar en tal forma las ideas fundamentales con las formulaciones de los dogmas, que lo básico será percibido y se rechazarán las creencias secundarias y sin importancia, porque sólo lo fundamental y causal tendrá valor en la era venidera.
 
2. El segundo grupo es todavía una minoría muy reducida, pero aumenta constantemente. Es ese grupo interno de los que aman a Dios, los místicos intelectuales, los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la Iglesia universal y "miembros los unos de los otros". Son  extraídos de cada nación, raza y pueblo; de todo color y escuela de pensamiento, y sin embargo hablan el mismo idioma, aprenden mediante los mismos símbolos, siguen el mismo sendero, han rechazado las mismas cosas no esenciales y han aislado el mismo conjunto de creencias esenciales. Se reconocen entre sí; otorgan igual devoción a los conductores espirituales de todas las razas y utilizan con igual libertad la biblia de los demás. Forman el trasfondo subjetivo del nuevo mundo; constituyen el núcleo espiritual de la venidera religión mundial; son el principio unificador que oportunamente salvará al mundo.
 
En el pasado hemos tenido Salvadores mundiales -Hijos de Dios que anunciaron un mensaje mundial y trajeron acrecentada luz a los pueblos. Ahora, en la plenitud del tiempo, y mediante el trabajo de evolución, está emergiendo un grupo que tal vez traerá la salvación al mundo y que -encarnando las ideas grupales y demostrando la naturaleza grupal, manifiesta en forma reducida el verdadero significado del cuerpo de Cristo, y dando al mundo una imagen de la verdadera naturaleza de un organismo espiritual -estimulará y energetizará de tal modo los pensamientos y las almas de los hombres, que la nueva era se presentará por afluencia del amor, del conocimiento y de la armonía de Dios Mismo.
 
En el pasado, las religiones han sido fundadas por una gran alma, un Avatar y una personalidad espiritual sobresaliente, y el sello de sus vidas, palabras y enseñanzas, se ha marcado en la raza y ha persistido durante muchos siglos. ¿Cuál será el efecto del mensaje de un Avatar grupal? ¿Cuál será la potencia del trabajo de un grupo de -conocedores de Dios, anunciando la verdad y reunidos subjetivamente para el trabajo de salvar al mundo? ¿Cuál será el efecto de la misión de un grupo de Salvadores del mundo, no como Cristos, pero todos conocedores de Dios en cierta medida, complementando sus esfuerzos mutuamente, reforzando su mensaje recíprocamente y constituyendo un organismo por el cual la energía espiritual y el principio vida espiritual, pueden hacer sentir su presencia en el mundo?
 
Este grupo y sus miembros existen en todos los países. Relativamente son pocos y contados, pero su número aumenta y su mensaje será percibido en forma acrecentada. Están investidos de un espíritu de construcción, pues son los constructores de la nueva era; se les ha encomendado el trabajo de preservar el espíritu de la verdad y de reorganizar los pensamientos de los hombres, a fin de controlar la mente racial y llevarla a esa condición meditativa y reflexiva que le permitirá reconocer el próximo desenvolvimiento, de la divinidad.
 
Conectados con estos dos grupos, los doctrinarios reaccionarios y el grupo subjetivo de místicos, se halla la mayoría de la nueva generación de jóvenes que no forma parte de uno u otro grupo y cuyas ideas están mayormente desorganizadas debido a que reconocen a ambos. Esta mayoría no pertenece al pasado y rehúsa aceptar la autoridad del mismo. No forma parte del grupo interno de Conocedores, dedicados a la tarea de orientar los pensamientos de los hombres hacia correctos canales, por no haber llegado aún a esa etapa del conocimiento. Sólo reconocen dos cosas: su necesidad de libertad y una intensa ansia de saber. Desprecian la tradición del pasado; rechazan las viejas formulaciones de la verdad, y debido a que todavía no se encuentran en terreno seguro, sino que están en el lugar de los buscadores e investigadores, existe el estado actual de disturbio mundial, aparente libertinaje y desorganización. Debe recordarse que este estado mundial es el resultado del choque de los tres tipos de fuerza que prevalecen hoy en el mundo, y son:
 
1. La que emana de quienes se aferran a las antiguas tradiciones y acentúan las formas del pasado, produciendo la destrucción de esas formas.
 
2. La que emana del grupo interno de místicos que guiados por la Jerarquía planetaria están construyendo la nueva forma.
 
3. La que emana de las masas que no pertenecen a ninguno de los dos grupos, que manejan ciegamente fuerzas y a menudo insensatamente, y lo harán hasta el momento de reconocer esos canales constructivos en que ésta puede verterse inteligentemente.
 
De ahí el problema de este período de transición y la necesidad de divulgar las enseñanzas que permitirán al aspirante buscador e investigador, encontrarse a sí mismo. De allí la necesidad de que las leyes del alma y la verdad, respecto al desenvolvimiento individual, les sean aclaradas a quienes no obstante rechazar las antiguas tradiciones y negarse a reconocer a los místicos, tratan de considerarse a sí mismos como almas liberadas. Con este conocimiento aumentará constantemente el número de Místicos Constructores, porque cuando el hombre ha encontrado su alma y reconoce su relación con el mecanismo de expresión, el triple hombre inferior, pasa automáticamente a la conciencia de la vida subjetiva, empieza a trabajar con la causa y no se pierde ya en el mundo de los efectos. Entonces se encuentra a la par de los místicos y conocedores de todas las épocas. Ésta es la tendencia del impulso religioso en la actualidad y también la gloria de la era venidera."

- Tratado Sobre Magia Blanca -
REGLA DIEZ
LA ERA PRESENTE Y EL FUTURO


(*) Este artículo fue publicado en fecha 06/08/2014 en el blog "En Compañía del Alma"

jueves, 26 de enero de 2017

DESAPEGO, DESAPASIONAMIENTO, DISCRIMINACIÓN


"En el mensaje del Buda tenemos los tres métodos por los cuales la personalidad puede ser cambiada y preparada para llegar a ser una expresión consciente de la divinidad. Por medio del desapego, la conciencia cerebral o estado de percepción (que personifica el reconocimiento físico de causas internas) es retraída o abstraída de las cosas de los sentidos y del llamado de la naturaleza inferior. En realidad, el desapego es la imposición de un nuevo ritmo, o la reacción del hábito sobre las células del cerebro, que lo hacen inconsciente de la atracción del mundo de percepción sensoria. Por el desapasionamiento, la naturaleza emocional se inmuniza al llamado de los sentidos y el deseo no detiene al alma en el desempeño de su correspondiente tarea. Por la discriminación, la mente aprende a seleccionar lo bueno, lo bello y lo verdadero, los cuales sustituyen el sentido de “identificación con la personalidad”, algo tan característico de la mayoría de los hombres. La personalidad esclaviza a muchas personas y esto debe desaparecer. Estas tres actitudes, cuando son correcta y sensatamente mantenidas, organizarán la personalidad, la pondrá bajo la égida de la sabiduría y preparará al discípulo para la iniciación."

- La Exteriorización de la Jerarquía -
TERCERA PARTE. LAS FUERZAS DETRAS
DEL PROCESO EVOLUTlVO DE LA RAZA.
LA NUEVA RELIGIÓN MUNDIAL.
Mayo de 1943


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...