jueves, 4 de octubre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XIX) - La Exteriorización de la Jerarquía (I)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XVIII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EXTERIORIZACIÓN DE LA JERARQUÍA (1957)


“Ante todo debe tenerse presente que la mediumnidad y el psiquismo negativo e ignorante, reducen a sus exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre, en estos casos, no actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por una entidad obsesora. Al hablar así me refiero al tipo más bajo de mediumnidad animal que existe en exceso en estos días y preocupa a las mejores mentes de los movimientos que fomentan la mediumnidad. La mediumnidad puede ser buena y correcta cuando se adopta una actitud enfocada, plenamente consciente, donde el médium, a sabiendas e inteligentemente, desocupa su cuerpo para dar entrada a una entidad de la cual es plenamente consciente y que se posesiona de él, permitiéndole conscientemente servir a algún fin espiritual y ayudar a sus semejantes. Pero ¿cuántas veces se ve este tipo de mediumnidad? Muy pocos médium conocen la técnica que rige la entrada y salida de una entidad animadora, ni saben cómo llevar a cabo este trabajo, de modo de no dejar en ningún momento de ser conscientes de lo que están haciendo y del propósito de su actividad. Con definida intención ceden momentáneamente su cuerpo a otra alma, para que preste servicio, conservando su propia integridad todo el tiempo. La expresión más elevada de este tipo de actividad fue la cesión de su cuerpo por el discípulo Jesús para ser empleado por el Cristo. En la palabra servicio está contenida toda la historia y protección. Cuando esta verdadera mediumnidad sea mejor comprendida, el médium entrará y saldrá de su cuerpo en plena conciencia vigílica a través del orificio situado en la cima de la cabeza y no como sucede ahora, en la mayoría de los casos, a través del plexo solar, sin tener conocimiento de la transacción ni recuerdo de lo transcurrido.

Entonces entrará momentáneamente el nuevo ocupante mediante la vibración sincronizada a través del orificio de la cabeza y el consiguiente empleo del instrumento, facilitado para prestar algún tipo de servicio. Pero este procedimiento nunca deberá seguirse para satisfacer la vana curiosidad o un sufrimiento análogamente vano, basado en la soledad y en la autoconmiseración personales. En la actualidad muchos de los médium de tipo inferior son explotados por el público curioso o infeliz, y por esos peculiares seres humanos cuya conciencia está centrada totalmente abajo del diafragma y cuyo plexo solar es en realidad su cerebro (como lo es el del animal), viéndose obligados a actuar como médium para satisfacer el amor a la sensación o el ansia de consuelo de sus semejantes, igualmente ignorantes.” (198)

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“…Les llamaré enfáticamente la atención sobre este hecho. La nueva era está sobre nosotros y presenciamos los dolores del parto de las nuevas cultura y civilización, y esto se está llevando a cabo. Lo viejo e indeseable debe desaparecer y, de estas cosas desagradables, el odio y el espíritu de separación deben ser los primeros.

Anteriormente dije que los accidentes que sufren los individuos son por lo general resultado de una explosión de fuerza, y que estas explosiones son causadas por los odios, los pensamientos malévolos y las palabras de censura, de quienes están involucrados en el accidente. La situación mundial actual no es causada por las ambiciones de determinada persona o raza, por el materialismo, la agresión o el orgullo de alguna nación. Tampoco es básicamente el resultado de las condiciones económicas erróneas existentes en el mundo en la actualidad; la causa reside en la difusión del odio en el mundo –odio, de pueblos, razas, individuos y de quienes están en el poder o ejercen influencia, y odian las ideas y creencias religiosas. Fundamentalmente se debe a las actitudes separatistas de todos los pueblos y razas que, a través de los siglos y también hoy, se han odiado recíprocamente y amado a sí mismos. Es causada por los pueblos de todos los países que trataron de culpar a otros por las condiciones del mundo, excepto a sí mismos, y buscaron diligentemente víctimas propiciatorias para poder sentirse inmunes personalmente por su participación mediante el pensamiento, la palabra y la acción erróneas.” (199)

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“El efervescente desorden en que viven hoy las masas y la aparición de una o dos personas clave en cada nación, están estrechamente relacionados. Estas personas clave hacen oír sus voces y llaman la atención; sus ideas son seguidas, correcta o erróneamente, con atención, simpatía o desconfianza. La formación lenta y cuidadosa del nuevo grupo de servidores del mundo indica la crisis. Sus miembros supervisan o introducen la nueva era y son testigos de los dolores del nacimiento de la nueva civilización y la llegada a la manifestación de una nueva raza, una nueva cultura y una nueva perspectiva mundial. El trabajo es necesariamente lento, y a quienes están sumergidos en los problemas y los sufrimientos, les resulta difícil mirar el futuro con confianza o interpretar el presente con claridad.” (200)

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“Los que tratan de servir a la humanidad y unirse al esfuerzo jerárquico para curar a un mundo dolorido, deben aprender a penetrar detrás de las apariencias, de los métodos y esquemas, de los resultados y efectos, en el plano físico, y tratar de establecer contacto con las fuerzas de Shamballa o de la Jerarquía, y con la necesidad humana que ha producido estas expresiones, y considerarlas por lo que son -no como sistemas caducos y esfuerzos infantiles para mejorar, sino planes embrionarios por los cuales, oportunamente, podrá llegar la liberación, la cultura y la civilización de la nueva era. Si tratan de llevar la iluminación a los lugares oscuros de la Tierra (es decir, a las mentes de los hombres), entonces deberán ver con claridad y relacionar lo abstracto y lo concreto, de manera que pueda verse en sus propias vidas un idealismo actuante; sólo así podrá verse también un idealismo activo de carácter nacional, racial y humano. Debe emplearse tanto la cabeza como el corazón, y esto muchas personas vehementes tienden a olvidarlo. Al realizar este esfuerzo ¿podrían trabajar a alta tensión -tensión producida por la interrelación de la cabeza y el corazón, actuando en forma creadora por intermedio del centro laríngeo esotéricamente entendido? En esta última frase he expresado para los discípulos, la índole del esfuerzo que deben realizar.

La mejor manera de servir, de parte de los pensadores del mundo y el nuevo grupo de servidores del mundo, es reconociendo lo que le sucede al género humano como un todo y lo que ocurre detrás de la escena; lo de mayor importancia es el desarrollo de la conciencia humana, en respuesta a las condiciones presentes en cualquier país o países; recién ahora el "estado mental humano" está comenzando a centrarse en las cosas importantes y a expresarse en forma viviente. Los pensadores y servidores deben aprender a concentrarse en la conciencia que empieza a despertar, y no en los movimientos superficiales. Este despertar avanza satisfactoriamente y a grandes pasos hermanos míos. La forma o formas podrán sufrir, pero la percepción intrínseca del hombre está llegando a ser en este siglo expresivamente divina.” (201)
           
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“…Lo otro que deberían recordar es que el género humano ha ido constantemente adelante, pasando de un estado de ciega ignorancia e inconsciencia, a otro de preocupación inteligente por la vida y a un creciente sentido de responsabilidad. Este sentido de responsabilidad, que va despertándose en todos ustedes, es –en su actual gran escala- relativamente nuevo y uno de los factores que aumentan definidamente la aflicción y el dolor que todos sienten. Quizás se pregunten dónde, como raza, hemos fracasado y qué podemos hacer para rectificar nuestros errores. No obstante, a pesar de todo, los hombres han ido de una etapa a otra de desenvolvimiento inteligente y espiritual y, sin tener en cuenta cuáles hayan sido o puedan ser los sucesos externos, la raza ha hecho un progreso real. No ha habido retroceso alguno y no lo habrá. La humanidad ha capeado muchos temporales y sobrevivido a muchas dificultades; los hombres han salido mejores y más fuertes, de períodos de crisis, purificados “como por el fuego” acercándose definidamente más a la meta.” (202)

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"Haré ahora otra consideración vital. Si miran retrospectivamente hacia sus vidas individuales se darán cuenta que los puntos de crisis y los ciclos de tensión les brindaron las mayores oportunidades y momentos para seguir adelante, oportunidades que algunos aprovecharon y otros descuidaron, fracasando momentáneamente. Este mismo factor crítico (si puedo llamarlo así) actúa también en el mundo de los hombres, en los grupos y en las masas; puede observarse hoy en una situación así, un punto de tensión para la humanidad, similar al punto de tensión existente en la vida individual. La Jerarquía se halla también en un punto de máxima y científica tensión -científica por estar inducida y dirigida-, y pueden imaginarse a ambos grupos uno frente al otro. La Jerarquía percibe la necesidad y el propósito de la tensión dual y desea llevar esta tensión a una "crisis de precipitación" tal, que hará inevitable la fusión de los dos grupos, mientras que el otro grupo, la humanidad, generalmente inconsciente de las implicancias de la situación, sufre anonadado y atemorizado.…” (203)

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“…El Gran Acercamiento por parte de la humanidad se está llevando a cabo ahora, y la tensión a que esto induce, aumenta momentáneamente e irá acrecentándose con mayor rapidez y tensión hasta 1942, en que se habrá efectuado en la Tierra la primera etapa de fusión, resultando la amplia difusión de la buena voluntad y comprensión mundiales, o su postergación -con penosos resultados para la familia humana y la inevitable interrupción de la tensión en una forma que causará mucho sufrimiento y un gran desastre, el cual puede producirse de diversas maneras, pero sobre ellas no especularemos, excepto comprender la urgencia y la necesidad de la acción inmediata que tal momento exige.” (204)

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“…No obstante la guerra y la separatividad, la crueldad, las pasiones y el egoísmo desenfrenados, existe hoy más real comprensión, más buena voluntad y más expresión de amor que en cualquier época anterior en la historia de la raza. Digo esto deliberadamente y porque dispongo del conocimiento jerárquico. Por lo tanto, no se dejen engañar por el clamor externo de la guerra. Sostengo que los corazones de los hombres de todas partes son compasivos, tanto para sí como para los demás; el largo alcance y la vasta extensión del conflicto indican una unidad interna y una interrelación subjetiva, de las cuales todos son
algo conscientes, y el conflicto mismo no lo niega. ¿Son duras estas palabras? Esto les indicará la verdad básica de lo que expongo, si reflexionan con mente abierta. La tarea de los aspirantes y hombres de buena voluntad de todas partes es procurar que este prolongado sufrimiento no mine las actitudes actuales, correctas y esenciales, y que el caos y el clamor no apaguen la respuesta a la voz del alma que ha estado hablando con creciente claridad durante los últimos catorce años. El estímulo establecido y la luz que se permitió infiltrar del último cónclave jerárquico, en 1925, han sido reales y efectivos. …"(205)

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Vuelvo a repetir que aún la misma Jerarquía, con todo su conocimiento, visión y comprensión, y con todos sus recursos, no puede ejercer coerción ni predecir lo que hará el género humano. Puede estimular y estimula la recta acción; puede indicar e indica la posibilidad y la responsabilidad; puede enviar y envía sus instructores y discípulos para educar y conducir a la raza; pero en ningún momento ni situación da órdenes o asume el control. Puede extraer el bien del mal, y lo hace iluminando situaciones e indicando la solución de un problema, pero la Jerarquía no puede ir más allá de esto. Si asumiera un control autoritario, se desarrollaría una raza de autómatas y no una raza de hombres responsables, autodirigidos y con aspiraciones. Esto debe ser seguramente evidente para ustedes y puede servir para responder preguntas en las mentes de los irreflexivos estudiantes ocultistas de hoy. ¿Por qué la Jerarquía no pudo impedir esta catástrofe? Indudablemente los Maestros de Sabiduría, que poseen el conocimiento y el control de las fuerzas, podrían haber interferido, pero al hacerlo hubieran quebrantado una ley oculta y obstaculizado el verdadero desarrollo del género humano. Esto nunca lo harán. A cualquier precio el hombre debe aprender a permanecer y a actuar solo. En vez de eso, habiendo los Maestros realizado todo lo que se Les permitía, ahora permanecen al lado de la humanidad sufriente y desorientada y -con la más profunda compasión y amor ayudarán a los hombres a corregir los errores que iniciaron, a aprender las lecciones necesarias y a salir de esta crisis (que ellos mismos precipitaron) enriquecidos y purificados en los fuegos de la adversidad. Éstas no son trivialidades, sino eternas verdades.

Esta crisis mundial, con todo su horror y sufrimiento es -en último análisis- el resultado de los procesos evolutivos exitosos. Estamos dispuestos a reconocer que cuando ha transcurrido el ciclo de vida de un hombre y ha aprendido las lecciones que la experiencia de cualquier vida particular tuvo como fin enseñarle, su cuerpo físico y los aspectos de la forma interna (suma total de la expresión de su personalidad), empezarán a deteriorarse; los agentes destructores dentro de la forma misma entrarán en actividad y oportunamente la muerte tendrá lugar, dando por resultado la liberación de la vida que mora en lo interno, a fin de que una nueva y mejor forma pueda ser construida. Aceptamos lógicamente esto, ciega o inteligentemente, considerándolo como un proceso natural e ineludible, pero normal e inevitable. Sin embargo, nos inclinamos a olvidar que lo que atañe al individuo atañe también a la humanidad. Ciclos de civilización como el que llamamos nuestra civilización moderna, son análogos a una particular e individual encarnación humana, con su comienzo, progreso y crecimiento, su útil madurez y su resultante deterioración y la consiguiente muerte o desaparición de la forma.

Las formas están siempre abiertas al ataque. Una fuerte vida subjetiva y un desapego espiritual, son las dos protecciones. Allí donde la forma es más poderosa que la vida, -el peligro es inminente; allí donde el apego al aspecto u organización material prevalece, se pierden los valores espirituales.

Asistimos hoy a la muerte de una civilización o cielo de encarnación de la humanidad. En todos los campos de la expresión humana se ha establecido la cristalización y deterioración. Dogmas religiosos caducos y el aferramiento de la teología y las iglesias ortodoxas, ya no son suficientes para reclamar la lealtad de la potente vida espiritual interna; la humanidad es profundamente espiritual e innatamente religiosa, pero necesita una nueva forma con la cual revestir las antiguas verdades. Las viejas escuelas políticas son consideradas inadecuadas y las nuevas ideologías testimonian la fortaleza de la vida que va en busca de una expresión más propicia; los sistemas educativos, habiendo servido su propósito, son reconocidos rápidamente como inadecuados para satisfacer la necesidad de la exigente vida de la raza; en todas partes surge la demanda de cambios y de esas nuevas formas, en la vida religiosa, política, educativa y económica de la raza, que permitirá una expresión espiritual más libre y mejor. Tal cambio va llegando rápidamente y algunos lo ven como la muerte -terrible y que debe evitarse si es posible. En efecto, es la muerte, pero una muerte
benéfica y necesaria. Esta comprensión de la desaparición de una civilización que da lugar a la constante y presagiante exclamación: "Esto es la muerte de la civilización, y no debe ser". "Esto es el fin del orden, y el antiguo orden debe ser salvado", "Esto es la destrucción de los antiguos y apreciados valores, y no debe permitirse".

En efecto, es verdad que la humanidad está creando este imperioso cambio en forma innecesariamente cruel y dolorosa, así como lo es también que los seres humanos, por sus pensamientos erróneos, insensatos hábitos de vida física y actitudes emocionales indeseables, precipitan ciertamente un derrumbe físico final, y eventualmente la muerte. Sin embargo, para el progreso del alma del individuo y de la humanidad, la muerte es inevitable, buena y necesaria; es además una práctica con la cual estamos todos familiarizados por nuestra propia experiencia y por observarla en los demás. Pero es necesario recordar que la peor muerte de todas (en lo que a la humanidad concierne) sería si una forma de civilización, o un cuerpo, llegara a ser estática y eterna, si el antiguo orden nunca se alterara y si los antiguos valores no se trasmutaran en superiores y mejores, eso sería realmente un desastre.

Debe recordarse también que las fuerzas de la destrucción o muerte, son duales: primero, la vida que surge y se desarrolla rápidamente, demandando más espacio para una mayor expresión y experiencia, y su aspiración espiritual para el cambio y progreso; segundo, las fuerzas reaccionarias y las actitudes conservadoras que se adhieren a lo bien conocido y familiar y detestan lo nuevo, incomprobado y desconocido. Ambas producen la gran divina transición del pasado al futuro y de lo viejo a lo nuevo, de la experiencia a la fructificación y luego, nuevamente, a la experiencia. Las realidades son eternas e imperecederas; las formas, efímeras y temporarias; el alma es persistente e inmortal; la forma, mutable y está condenada a morir. Los procesos de la evolución demostraron tener éxito en el pasado y lo tendrán en el futuro para que las formas nazcan, maduren y mueran.

Pero (y éste es un punto interesante y significativo) por primera vez, la humanidad es consciente del proceso. Por primera vez ha decidido inteligentemente observar lo que está sucediendo y relacionarlo con la experiencia y el medio ambiente. Esto en sí indica una etapa de verdadero desarrollo y muy deseable. El razonamiento, el análisis y la presentación de distintos puntos de vista, están teniendo lugar en todos los países en gran escala, con variados resultados, basados en diferentes temperamentos de tradición, desarrollo y entrenamiento.

Esta etapa de muerte y nacimiento (pues ambos tienen lugar simultáneamente) puede ser fácilmente comprendida por el esoterista al estudiar la guerra mundial en sus dos períodos característicos: 1914-1918 y 1939-1942. La primera etapa (si pudieran ver la situación tal como realmente es) fue muy definidamente la etapa de la muerte; la segunda etapa, en la que nos encontramos ahora, es literalmente la etapa del nacimiento, o los dolores del parto del nuevo orden y de la nueva civilización, mediante los cuales puede expresarse el sentido de la vida de la humanidad. La madre muere para que el niño pueda vivir; la forma es sacrificada a la vida. Pero el aspecto forma, la Madre o el aspecto materia, está muriendo conscientemente y así, tan conscientemente, el niño, la infantil civilización, está viniendo hoy a la existencia. Esto es lo nuevo, en lo cual todos participamos. Es la muerte de la personalidad de la humanidad y la llegada del alma.

Una muerte así es siempre un proceso penoso. El dolor ha sido siempre el agente purificador, empleado por los Señores del Destino, para traer la liberación. El dolor acumulado de la guerra actual y el heredado de la etapa anterior (comenzó en 1914), está produciendo una saludable y mutable conciencia mundial. El Señor del Dolor ha descendido de Su trono y huella hoy los caminos de la Tierra, trayendo angustia, agonía y terror, a quienes no pueden interpretar Sus fines, pero también vuelve a estimular el instinto de la autoconservación que -en su aspecto superior- es el instinto hacia la inmortalidad; tiende a enfocar la atención de la humanidad en el aspecto vida y no en la forma. Los nombres de los Señores del Karma significan simbólicamente y desde el ángulo de su significado interno: Relación, Iluminación, Dolor y Retorno. Reflexionen sobre esto. Ahora Ellos están particularmente activos, y en Su actividad reside la esperanza de la humanidad.” (206)

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…En el futuro, el hombre desarrollará esa actitud mental que considerará las causas como de mayor importancia que los efectos; entonces aprenderá a considerar cuidadosamente los primeros pasos al iniciar cualquier línea de acción, meditando sobre la misma y deduciendo los efectos probables antes de dedicarse a cualquier acto específico. Sólo por el dolor, el error y el consiguiente castigo, se llegará a esta saludable etapa.” (207)

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“Hasta la fecha y a pesar de las apariencias, las Fuerzas de la Luz son victoriosas y mantienen definidamente firmes los asuntos. Por esta razón no ha podido ser extinguido el espíritu de buena voluntad ni el entendimiento comprensivo que existe entre los pueblos de las naciones, sin excluir a Alemania, la cual fue la característica significativa y sobresaliente del conflicto actual. Existe allí poco odio o espíritu de venganza, y este hecho constituye la diferencia entre esta guerra y la de 1914. Indica un triunfo para las Fuerzas de la Luz, y en ello reside la esperanza del futuro. Sin embargo, aquí es donde debe considerarse el factor tiempo, pues una guerra prolongada puede causar un cambio en esta actitud deseable, y una experiencia muy drástica producirá cambios psicológicos profundos e inevitables en el pensamiento y la acción humanos. Esto debe ser neutralizado conscientemente. Aunque no ha sucedido todavía, podría suceder, y si ocurre causará mucho dolor, terror, terrible anticipación y sufrimiento, y la agonía producida por el espectáculo del sufrimiento podría eventualmente trasformar esta buena voluntad en un espíritu dinámico de odio y revancha, a no ser que sea contrarrestado definida y conscientemente. Los grupos que se adhieren a los principios de las Fuerzas de la Luz, que dedican todo esfuerzo a poner fin al espíritu de agresión y a librar al mundo de los puntos focales de la influencia y el poder materiales, deben llevar todavía a cabo la tarea de unir a los hombres y mujeres de todas las naciones con espíritu de comprensión amorosa y deben servir de intérpretes entre las naciones, en términos de hermandad y del nuevo orden.” (208)

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“Les recordaré que para desarrollar la voluntad y la libertad de acción humanas, motivadas por la conciencia grupal, la Jerarquía trata de producir los desarrollos y cambios deseados en el plano físico, sólo por intermedio de una humanidad consciente y despierta. Una humanidad así (y ya está llegando rápidamente a este estado de percepción mediante el dolor y el sufrimiento conjunto) será impresionada por el pensamiento dirigido de los Hermanos Mayores que guían a la raza, y responderá al mismo, pero en todo momento tendrá libertad para rechazar esa impresión y proceder como personalmente decida. La Jerarquía no asume control alguno autoritario sobre las mentes de los hombres; todos los aspirantes y discípulos tienen libertad para seguir un camino distinto del sugerido si así lo prefieren, o si no están convencidos de lo aconsejable del método de trabajo indicado, o temen la ardua tarea de llevar a cabo la etapa designada del plan, o tratan de esquivar la disciplina señalada y requerida por quienes hacen al hombre correctamente responsivo al contacto y la enseñanza espirituales, y así interpretar correctamente la intención de la Jerarquía.” (209)

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“…Gran parte de esta invocación del principio crístico la llevan a cabo los verdaderos creyentes de todos los países (cristianos o no) que se dirigen al Cristo, cualquiera sea el nombre con que Lo reconozcan, y al sentir amor por Él y sus semejantes, tratan de mejorar  las condiciones mundiales, terminar con el odio y el sufrimiento y demostrar buena voluntad en todas partes. Esto constituye la primera etapa de evocación de la respuesta al amor y a la comprensión latente que existe en los corazones y las mentes humanas, como resultado de la invocación a Cristo y al principio crístico. …” (210)

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“El resultado principal del empleo correcto de la Gran Invocación (en lo que a la humanidad concierne) es la aceleración de los acontecimientos. Como ya señalé, tal aceleración lleva consigo sus propios riesgos y, en consecuencia, aparecieron problemas verdaderamente difíciles y los terribles acontecimientos que durante muchos años abrumaron a los aspirantes y discípulos. Mediante este proceso, ellos aprenden a trabajar para salvar a la humanidad, capacitándose gradualmente para ocupar el lugar del salvador del mundo y ser quienes absorban el mal karma. Quizás digan que hoy todo el mundo padece y que en los últimos veinticinco años se ha sufrido un penoso y general karma mundial. ¿En qué reside la diferencia entre el dolor y el sufrimiento del mundo en general y el de los aspirantes y discípulos en particular? Diré que los aspirantes y discípulos son conscientes de este karma y de sus resultados en los tres vehículos simultáneamente en la mente y también en el cuerpo emocional, con las resultantes reacciones físicas. Esto produce intensificación, retrospección y anticipación, que no registra el grupo mayor e involucra a toda la personalidad. A esto debe agregarse, en el caso del discípulo en particular, la sensibilidad, así como la capacidad de sintonizar y absorber el dolor del mundo y las reacciones y condiciones mundiales, aumentado notablemente lo que ellos deben soportar a nivel individual. La capacidad de registrar y hacerse cargo del dolor grupal, como también soportar su propio karma personal, agrava grandemente la tarea del discípulo.

Por lo tanto, cuando exhorto a los aspirantes y discípulos mundiales a emplear la Gran Invocación, los exhorto, además, a "fraternizar con los sufrimientos de Cristo"; esto es siempre preliminar a la resurrección o a la liberación de la conciencia humana hacia reinos superiores de la percepción espiritual. …” (211)

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(198) Primera Parte. Observaciones de Introducción. El Período de Transición. Marzo de 1934. I. El Entrenamiento de los Psíquicos (pág.15)
(199) Primera Parte. La Tarea Inmediata. Septiembre de 1938 (pág.57)
(200) Segunda Parte. Situación General del Mundo. Las Causas de la Dificultad Mundial. Septiembre de 1938 (pág.63)
(201) Segunda Parte. La Causa Oculta del Desorden Externo. Enero de 1939 (pág.66)
(202) Segunda Parte. La Tendencia Espiritual del Destino Humano. Wesak, mayo de 1939 (pág.72)
(203) Segunda Parte. El Conflicto entre las Fuerzas de Origen Antiguo. Agosto de 1939 (pág.85)
(204) Segunda Parte. El Conflicto entre las Fuerzas de Origen Antiguo. Agosto de 1939 (pág.86)
(205) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939 (pág.92)
(206) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. La Causa de la Crisis Actual (pág.98)
(207) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. Antiguos Acontecimientos Kármicos  (pág.102)
(208) Segunda Parte. La Crisis Mundial. Septiembre  de 1939. Preparación para la Buena Voluntad Mundial (pág.118)
(209) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.126)
(210) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.128) 
(211) Segunda Parte. La Crisis Mundial. La Gran Invocación. Estrofa Uno. Octubre de 1939 (pág.129)


martes, 25 de septiembre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XVIII) - La Educación en la Nueva Era


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XVII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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LA EDUCACIÓN EN LA NUEVA ERA (1954)


“Hoy el mundo sufre debido a un provincialismo cultural basado en una dualidad, la actitud objetiva y extrovertida del mundo occidental, y la introspección subjetiva de las sociedades orientales. Cada una de estas civilizaciones, en su forma más extrema, tiende excesivamente hacia sus propios fines. Para vivir armoniosamente el hombre debe integrar ambos ideales a fin de alcanzar la plenitud para sí y su mundo. Me parece que éste es uno de los temas importantes de este trabajo.” (191)

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“El agitado torbellino en que viven las masas actualmente y la aparición de dos o tres personas clave en cada nación, tiene una estrecha relación. Estas personas clave hacen oír su voz y despiertan la atención; sus ideas (buenas o malas) son seguidas unas veces con atención y con confianza y otras con desconfianza.

Un índice de esta crisis lo tenemos en la forma lenta y cuidadosa con que se organiza el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Sus miembros están supervisando e introduciendo la Nueva Era, y presenciando los dolores del nacimiento de la nueva civilización y la llegada a la manifestación de una nueva raza, una nueva cultura y una nueva perspectiva mundial. El trabajo es necesariamente lento y quienes están sumergidos en los problemas y sufrimientos, hacen difícil encarar el futuro con confianza e interpretar el presente con claridad.” (192)

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“Actualmente, el niño, durante los primeros cinco o seis años de su vida, es víctima de la ignorancia, del egoísmo o de la falta de interés de sus padres. Con frecuencia se lo obliga a callar y no molestar, porque sus padres están demasiado ocupados con sus propios problemas, para dedicarle el tiempo necesario -están ocupados en cosas que no son esenciales si se las compara con la fundamental e importante cuestión que consiste en dar al niño un comienzo correcto en el sendero de la vida, durante esta encarnación. En cambio, se lo deja librado a su propio albedrío, en manos de una niñera ignorante, en una etapa en la que, un pequeño y destructivo animal, debería convertirse en un pequeño ciudadano constructivo. Algunas veces se lo mima, pero frecuentemente se lo reprende. Es llevado de un lado a otro, según los caprichos y el interés de los padres; lo mandan a la Escuela con un sentido de alivio de su parte, a fin de mantenerlo ocupado para que no moleste. En la escuela se halla con frecuencia bajo el cuidado de una persona joven o ignorante, aunque bien intencionada, cuya tarea consiste en enseñarle los rudimentos de la civilización -cierta actitud superficial, modales que regirán sus relaciones en el mundo de los hombres, leer, escribir sumar, restar, conocimientos rudimentarios de historia, geografía y una pequeña preparación sobre gramática y composición.

Por lo tanto, a esta altura de su vida el daño ya está hecho, y las formas que puede adoptar más tarde la educación desde los once años en adelante, carecen de importancia, porque ya se ha iniciado una orientación, se ha establecido una actitud (generalmente defensiva y en consecuencia inhibitoria) y se ha impuesto una forma superficial de conducta, que no están basadas en la realidad de correctas relaciones. La verdadera persona que reside en cada niño -efusivo, extravertido, bien intencionado, como son la mayoría de los niños durante la infancia- se ha visto obligada a ser introvertida y a ocultarse detrás de una caparazón externo que la costumbre o la enseñanza le han impuesto. Agreguen a esto la incomprensión de padres cariñosos, aunque superficiales pero bien intencionados, más un sinnúmero de pequeñas tragedias en su relación con los demás, y resultará evidente que la mayoría de los niños tienen un mal comienzo e inician la vida fundamentalmente con grandes desventajas. El daño causado a los niños en esa edad plástica y dócil, es a menudo irremediable y responsable de gran parte del dolor y sufrimiento de su vida futura. Entonces, ¿qué se puede hacer? Además de los acercamientos técnicos que delineé en la primera parte de este libro. ¿Qué pueden hacer los padres y los educadores?

Primeramente y sobre todo, debe proporcionársele al niño un clima en que puedan florecer y surgir ciertas cualidades.

1. Un ambiente de amor en el que el temor desaparezca. y el niño se dé cuenta que su timidez, reserva y cautela, no tienen razón de ser; un clima en el que reciba un trato cortés de parte de los demás, esperándose de él ese mismo trato. Esto en verdad es raro de encontrar en las aulas o en el hogar. Esta atmósfera de amor no es una formulación emocional o sentimental; se basa en la comprensión de las potencialidades del niño como individuo, en el sentido de verdadera responsabilidad, libertad de prejuicios, antagonismos raciales y, por sobre todo, en una ternura despertada por la compasión. Ésta se funda en el conocimiento de las dificultades de la vida, en una sensibilidad hacia la respuesta afectuosa y normal del niño, y en la inteligencia de que el amor siempre extrae lo mejor que hay en el niño y en el hombre.

2. Un ambiente de paciencia en el que el niño pueda convertirse, normal y naturalmente, en un buscador de la luz del conocimiento, donde esté seguro de encontrar siempre una contestación inmediata a su demanda y una respuesta cuidadosa a todas sus preguntas, y donde no exista la urgencia del tiempo. La naturaleza del niño se tuerce por la precipitación y el apresuramiento de aquellos con quienes se halla forzosamente ligado. No tienen tiempo para instruirlo y responder a sus pueriles aunque muy importantes preguntas; por eso el factor tiempo llega a ser una amenaza para su correcta evolución, y lo Ileva eventualmente a una vida de evasión y falsas perspectivas. Su norma de valores se deforma cuando ve la impaciencia que le demuestran aquellos con quienes vive. La impaciencia de quienes lo rodean y de los que depende tan patéticamente el niño, siembra las semillas de la irritabilidad, y un número mayor de vidas de las que podemos imaginar están arruinadas debido a ello.

3. Un ambiente de actividad ordenada en el que el niño pueda aprender los primeros rudimentos de la responsabilidad. Los niños que nacen en esta época se beneficiarán con este nuevo tipo de educación porque están al borde de ser conscientes del alma. Una, de las primeras señales de ese contacto con el alma o ego, es un rápido desarrollo del sentido de responsabilidad. Esto debería tenerse muy en cuenta, porque el hacerse cargo de pequeños deberes y compartir responsabilidades (que siempre conciernen a alguna forma de relación grupal) es un factor poderoso que determina el carácter del niño y su futura vocación.

4. Un ambiente de comprensión donde el niño esté siempre seguro de que serán aceptados los motivos y razones de sus actos, y sus mayores comprenderán la naturaleza, de sus impulsos, aunque no siempre aprueben sus actividades o acciones. Muchas de las cosas que el niño hace no son dañinas ni intencionalmente malas. Es impulsado, con frecuencia, por un frustrado espíritu inquisitivo o el deseo de desquitarse por alguna injusticia (debido a la falta de comprensión de los adultos respecto a los actos del niño), o por la incapacidad de emplear el tiempo debidamente (porque la voluntad directriz en esta edad es a menudo totalmente pasiva, y no dejará de serlo hasta que la mente empiece a actuar), y por el deseo de llamar la atención -deseo necesario en el desarrollo de la autoconciencia, lo que requiere comprensión y orientación muy cuidadosa.” (193)

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“A medida que estudiamos la actuación del hombre mientras busca a tientas el camino que lo sacará de su condición animal y lo conducirá a su actual estado de creciente intelectualidad, y a medida que progresa hacia un futuro de amplias posibilidades y oportunidades, debemos recordar que para los Custodios del Plan Divino y para Aquellos que trabajan con el fin de desarrollar los nuevos acontecimientos, el aspecto forma de la vida, la expresión externa tangible, es enteramente de importancia secundaria. La perspectiva a menudo se distorsiona por el dolor y el sufrimiento a que ha sido sometida la forma (ya se trate de la propia o la de otros, individualmente o en masa), lo cual impide ver con claridad el propósito y la imperiosa necesidad que tiene la vida dentro de la forma. Para muchos de ustedes, la guerra mundial, por ejemplo, fue un supremo desastre, una agonía que debe ser evitada en el futuro a cualquier precio, horrendo y terrible acontecimiento que demuestra la maldad del hombre y la increíble y ciega indiferencia de Dios. Para los que actuamos en el aspecto interno de la vida, la guerra mundial ha sido una especie de intervención quirúrgica en un esfuerzo por salvar la vida del paciente. Un germen virulento del tipo del estreptococo y una infección habían amenazado la vida de la humanidad (hablando simbólicamente), y fue necesario operar a fin de prolongar la oportunidad y salvar la vida, no la forma. Esta operación tuvo amplio éxito. El germen, para decir la verdad, no fue extirpado, y aún se siente su influencia en algunas zonas infectadas del cuerpo de la humanidad.

Puede ser necesaria otra intervención quirúrgica, no para destruir y terminar con la actual civilización, sino para disipar la infección y eliminar la fiebre. Sin embargo quizás sea innecesaria, porque ha tenido lugar un proceso de disipación, de distribución y de absorción, que puede ser muy eficaz. Trabajaremos para tal fin. Pero al mismo tiempo no olvidemos que lo que tiene importancia es la Vida, su propósito y su destino, dirigidos intencionalmente, y cuando la forma resulta inadecuada o está muy enferma o lisiada para expresar ese propósito, no constituye -desde el punto de vista de la Jerarquía- un desastre el hecho de que esa forma tenga que desaparecer. La muerte no es un desastre que hay que temer; la obra del Destructor no es en realidad cruel e indeseable. Les digo esto porque pertenezco al Rayo del Amor y conozco su significado.

Hay dos formas de destrucción: una, la efectuada por los seres humanos que no comprenden los propósitos de la vida, que actúan ciega e ignorantemente, impelidos por el deseo egoísta, por el amor al poder y por el odio; la otra es la que el alma permite que se realice a su debido y exacto momento, cuando la vida que mora internamente demanda un nuevo vehículo de expresión. En consecuencia, los Custodios del Plan permiten que haya mucha destrucción y, al mismo tiempo, que gran parte del mal se trasforme en bien, porque desde el principio se ve el fin, y la conciencia ya ha adquirido bastante experiencia para renunciar a la forma, pues presiente los beneficios a obtener. Esto atañe tanto a los individuos como a las naciones y a las razas. Ser sensible a los sufrimientos del mundo es una característica grande y divina; sin embargo, cuando se manifiesta a través de la emoción, interpreta las cosas con sentido separatista y se enfoca en partidismos y personalismos, convirtiéndose así en espejismo e ilusión, confundiendo los resultados verdaderos e impidiendo a los hombres percibir las realidades divinas.” (194)
           
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“…El hombre se halla ahora en el punto donde el principio inteligencia ha despertado internamente con tal fuerza, que nada podrá impedir que adquiera conocimientos que podrían ser utilizados peligrosamente y aplicados en forma egoísta, si nada se hiciera para detenerlo y protegerlo de sí mismo --aunque le produzca un sufrimiento temporario. El tiene que aprender a reaccionar a un más elevado y mejor sentido de los valores….” (195)

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“…El concepto del valor del dolor o el sufrimiento. En el proceso de enseñar a la raza la cualidad necesaria del desapego, a fin de que los deseos y planes no sean orientados hacia la forma viviente, los Guías de la raza han recalcado el concepto de la virtud del sufrimiento y el valor educativo del dolor. Estas virtudes son reales, pero han sido exageradas por los maestros menores de la raza, de modo que la actitud racial es hoy de dolor y temerosa expectativa, y existe una débil esperanza de que alguna recompensa (agradable y generalmente material, tal como el cielo de las diversas religiones mundiales) pueda recibirse después de la muerte, compensando así todo lo que se ha padecido en la vida. Actualmente las razas están agobiadas por padecimientos y por una lamentable conformidad psicológica con el dolor y el sufrimiento. La clara luz del amor debe borrar todo esto y la felicidad será la tónica de la nueva era….” (196)

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“Durante los próximos mil años, los móviles que conducen al matrimonio sufrirán profundos cambios, aunque el motivo básico -el amor entre dos personas permanecerá inalterable o, mejor dicho, será mejor comprendido y desinteresado. La actitud de los padres hacia los hijos cambiará drásticamente y el punto de vista de la responsabilidad se acentuará continuamente, aunque esa responsabilidad concernirá especialmente al tiempo, la oportunidad y a la creación correcta de las formas que asumirán la almas que vienen a la vida. Cambiará la idea de la procreación acelerada y de la creación de familias numerosas con las cuales el Estado puede alcanzar sus fines. La preparación de los adultos para los deberes de la paternidad y su entrenamiento para subvenir a las necesidades básicas del futuro hijo, cambiará acrecentadamente hacia los niveles de conciencia mentales y espirituales y no preocuparán tanto los preparativos físicos. La luz que se halla en los padres, que en el futuro será vista clarividentemente por un gran número de personas, estará científicamente relacionada con la luz embrionaria del niño, y el hilo de luz que vincula al padre y al hijo (del cual el cordón umbilical es símbolo esotérico), será construido con paciente inteligencia. El niño nacerá con su cuerpo de luz ya introducido y activo en el cuerpo físico, y esto se deberá al trabajo mental inteligente de los padres. Ello no ocurre hoy, excepto en el caso de egos muy avanzados, porque el cuerpo de luz es incipiente y difuso y simplemente se cierne sobre la forma física del niño, esperando una oportunidad para penetrar en ella e iluminar la conciencia. Así se produciría una integración en la sustancia de la luz del planeta de la cual se carece en la actualidad, y la realización de esta integración será iniciada definidamente por los padres entrenados de la nueva era y facilitada, a medida que el niño crece, por la enseñanza y la influencia del educador iluminado.?” (197)

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(191) Prefacio. Tendencias Educativas en una Crisis Mundial (pág.10)
(192) Capítulo II. Desarrollo Cultural de la Raza. Civilización y Cultura (pág.59)
(193) Capítulo III. El Próximo Paso en el Desarrollo Mental de la Humanidad.
Presente Periodo de Transición (pág.88)
(194) Capítulo IV. La Cultura del Individuo. La Situación Mundial y las  Ideologías (pág.122)
(195) Capítulo IV. La Cultura del Individuo. Razones de la Actual Inquietud Mundial (pág.128)
(196) Capítulo IV. La Cultura del Individuo. Razones de la Actual Inquietud Mundial (pág.130)
(197) Capítulo IV. La Cultura del Individuo. Tendencias que Indican Desarrollos Futuros (pág.148)


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sábado, 8 de septiembre de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XVII) - Telepatía y el Vehículo Etérico


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XVI)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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TELEPATÍA Y EL VEHÍCULO ETÉRICO (1950)

“Aquello que ocurre en la conciencia humana se exterioriza y tiene su analogía en el plano físico; lo mismo sucede con la sensibilidad a la impresión. Existe otra manera de encarar el tema de la respuesta entre las zonas transmisoras y receptoras de la conciencia. Enumeraré las etapas en que se divide este proceso. Mucho seguirá siendo teoría, puesto que es poco lo que puede ser llevado a la práctica. No obstante, enumeraré los distintos métodos de trabajo telepático.



1. Trabajo telepático de plexo solar a plexo solar. De esto ya nos hemos ocupado. Está íntimamente ligado al sentimiento y no involucra el campo mental; se refiere a las emociones (temor, odio, desagrado, amor, deseo y otras reacciones puramente astrales). Se realiza en forma instintiva y en la zona ubicada debajo del diafragma.



2. Trabajo telepático de mente a mente. Esto ya comienza a ser posible y existen más personas de lo que creemos, capaces de realizar este tipo de comunicación. La gente, en la actualidad, no sabe de dónde provienen las distintas impresiones mentales; esto aumenta considerablemente la complejidad de la vida y acrecienta los problemas mentales de millares de individuos.



3. Trabajo telepático de corazón a corazón. Este tipo de impresión es la sublimación de la respuesta "sensorial" registrada en el plexo solar en los comienzos de la escala de evolución. Abarca únicamente las impresiones grupales, y en ello se funda la condición mencionada en La Biblia, cuando se refiere al Sensitivo más grande que jamás haya producido la humanidad, el Cristo. Se dice que fue "Varón de dolores, que supo de padecimientos”, pero esto no implica pena o sufrimiento personal. Es simplemente la conciencia del dolor del mundo y el peso del sufrimiento bajo el cual lucha la humanidad. La reacción del discípulo "es sentirse hermandado con el sufrimiento de Cristo" ante las mismas condiciones mundiales. Éste es el verdadero "corazón destrozado", y es algo muy raro de encontrar; por lo general el "corazón destrozado" es textualmente el centro del plexo solar dislocado, que produce un completo derrumbamiento de lo que se llama esotéricamente "el centro del sentimiento", trayendo como consecuencia el desequilibrio del sistema nervioso. En realidad, esto se debe a que no se ha sabido manejar la situación como alma.



4. Telepatía de alma a alma. Para la humanidad, éste es el tipo más elevado de trabajo telepático. Cuando un hombre comienza, como alma, a responder a otras almas, a los impactos y a las impresiones de las mismas, indica que se está preparando rápidamente para el proceso que lo conducirá a la iniciación.



Existen otras dos posibilidades telepáticas que quisiera enumerar. Son realizables sólo cuando los cuatro grupos de impresión telepática ya mencionados, forman parte consciente de la experiencia del discípulo.



5. Trabajo telepático entre alma y mente. Con esta técnica se mantiene la mente "firme en la luz", dándose cuenta entonces del contenido innato de la conciencia del alma, o de aquello que forma parte de la vida grupal del alma en su propio plano, y cuándo está en comunicación telepática con otras almas, como ya mencioné en el punto 4. Éste es el verdadero significado de la telepatía intuitiva. Por este sistema de comunicación se fertiliza la mente del discípulo con ideas nuevas y espirituales, llega a ser consciente del gran Plan y despierta su intuición. Hay que tener presente un punto que con frecuencia se olvida: la afluencia de las nuevas ideas desde los niveles búdicos, despierta la intuición del discípulo e indica que su alma se integra consciente y definidamente con la Tríada espiritual y, por lo tanto, se identifica cada vez menos con el reflejo inferior, la personalidad. Esta sensibilidad y relación mental entre alma y mente permanece rudimentaria en el plano mental durante mucho tiempo. Lo que se presiente permanece demasiado abstracto o vago como para ser formulado. Es la etapa de visión y desarrollo místicos.



6. Telepatía entre alma, mente y cerebro. En esta etapa la mente continúa siendo el receptor de las impresiones provenientes del alma, pero a su vez se convierte en un "agente trasmisor" o comunicador. Las impresiones que se reciben del alma y las intui-ciones registradas a través del alma, procedentes de la Tríada espiritual, se formulan en pensamientos; las ideas vagas y las visiones hasta ahora inexpresadas, cobran forma, siendo enviadas al cerebro del discípulo como formas mentales corporificadas. Con el tiempo, y como resultado de un entrenamiento técnico, el discípulo podrá así llegar a la mente y al cerebro de otros discípulos. Esta etapa es sumamente interesante. Constituye una de las mejores recompensas a la correcta meditación e involucra una verdadera responsabilidad. En otros de mis libros hallarán mayor información sobre esta etapa de la telepatía, especialmente en Tratado sobre Magia Blanca, págs. 137-140, 327-328, 337-338, 376.



Lo que he delineado hasta aquí es prácticamente todo lo que le concierne al hombre respecto a sus propios contactos individuales internos, su trabajo y entrenamiento. Sin embargo, existe toda una gama de contactos telepáticos que deberá ser estudiada, pues constituye la meta para la humanidad.



7. Telepatía entre un Maestro (punto focal de un grupo) y el discípulo en el mundo. Es una verdad oculta de que ningún hombre es admitido en el grupo de un Maestro como discípulo aceptado hasta que llegue a ser espiritualmente impresionable y pueda actuar como mente, en colaboración con su propia alma. Sin esto no puede llegar a formar parte consciente de un grupo que actúa en los planos internos, reunido alrededor de una fuerza personalizada, el Maestro, ni puede actuar en forma armoniosa con sus condiscípulos; pero cuando pueda trabajar parcialmente como alma consciente, entonces el Maestro comenzará a impresionarlo con ideas grupales, por medio de su propia Alma. Después se mantendrá durante un tiempo en la periferia del grupo, y a medida que acrecienta su sensibilidad espiritual podrá ser definidamente impresionado por el Maestro y se le enseñará la técnica de contacto. Más tarde el grupo de discípulos, actuando como una forma mental sintética, podrá llegar hasta él y automáticamente se convertirá en uno de ellos. Para los que poseen un verdadero sentido esotérico lo antedicho les impartirá gran información, hasta ahora oculta.



8. Telepatía entre un Maestro y Su grupo. Mediante este método el Maestro entrena a los discípulos y actúa por intermedio de ellos, impresionándolos simultáneamente con una idea o un aspecto de la verdad. Observando sus reacciones, puede medir la actividad conjunta del grupo y la simultaneidad de su respuesta.



9. Telepatía entre grupos subjetivos y objetivos. No me refiero aquí al contacto entre un grupo interno de discípulos, que actúa conscientemente en los niveles subjetivos, ni a la forma externa que toma dicho grupo, sino a un grupo interno y a un grupo o grupos distintos y externos. Dichos grupos, en ambos niveles, pueden ser buenos o malos, según la calidad o categoría de los componentes del grupo y de sus móviles. Esto abre un amplio campo de contacto, siendo la forma en que los Maestros de la Jerarquía trabajan como individuos. Sin embargo, no es posible que grupos del plano externo respondan a este tipo de contacto hasta que todos sus miembros hayan despertado el centro cardíaco. En conexión con esto, se puede observar algo muy interesante. El despertar, del centro cardíaco indica inclusividad, apreciación y contacto grupales, como también pensamiento y vital actividad grupales, pero hasta que el centro coronario no esté despierto y activo, el alma no puede ejercer control; esta actividad cardíaca no es necesariamente una actividad denominada buena o espiritual; ha de ser completamente impersonal como el sol, pues como bien se sabe, el corazón es su símbolo y brilla tanto para los buenos como para los malos, y la actividad grupal, como resultado del des-pertar del corazón, puede incluir a los grupos malos y a los buenos. En consecuencia, pueden ver cuán necesario es despertar el centro coronario y dejar que controle el aspecto alma; de allí el énfasis puesto sobre la formación del carácter y la necesidad de la meditación.



10. Telepatía entre la Jerarquía de Maestros, como un grupo o parte de Ella, y grupos de discípulos. Muy poco puedo decir sobre esto, y lo que podría decir no lo comprenderían. El experimento que se efectúa ahora en conexión con el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está vinculado con este método de trabajo telepático.



Algunos de estos métodos de trabajo han sido lógicamente distorsionados en el plano físico. Mediten sobre esto y señalen las analogías existentes. ¿Qué es la "psicología de las masas" con su cualidad irracional y su ciega actividad, sino una reacción en masa a las impresiones del plexo solar, a medida que pasa de un grupo a otro? ¿Qué es la llamada "opinión pública", sino las vagas reacciones mentales de los hombres que empiezan a palpar el camino hacia la actividad, o la acción de las mentes más activas y poderosas, en el plano mental? La palabra escrita o hablada no es en sí misma suficiente para explicar el alcance de la opinión actual. ¿Qué es esa información, considerada oportunamente exacta, que se difunde rápidamente entre las razas salvajes, sino una manifestación de esa telepatía instintiva que emplea el cuerpo vital y los fluídos pránicos como medios de expresión?.” (190)

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 (190) Capítulo III. Tres Tipos de Telepatía (pág.23)



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(CONTINUACIÓN)

domingo, 26 de agosto de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XVI) - Espejismo (Glamour) – Un Problema Mundial


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XV)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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ESPEJISMO (GLAMOUR) – UN PROBLEMA MUNDIAL (1950)

“Iluminación es lo que deben buscar la mayoría de los aspirantes; han de cultivar el poder de emplear la mente como un reflector de la luz del alma, dirigiéndola a los niveles del espejismo y, por lo tanto, disipándolo. La dificultad reside en hacerlo en medio del sufrimiento y de las decepciones producidas por el espejismo. Requiere apartarse mentalmente, en pensamiento y deseo, del mundo en el cual la personalidad actúa habitualmente, centrando la conciencia en el mundo del alma, para aguardar allí silenciosa y pacientemente los acontecimientos, sabiendo que la luz brillará y la Iluminación vendrá oportunamente.” (182)



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“Durante los millones de años que esta raza proliferó en la tierra (*), un gran número de personas poseía al mismo tiempo conciencia lemuriana, así como hoy, en la moderna raza aria, varios millones de personas expresan conciencia atlante y están polarizados en su cuerpo astral, siendo víctimas de la emoción y del consiguiente espejismo.



En la raza Atlante quedó resuelta la dualidad física, y los cuerpos físico y etérico constituyeron una unidad que, en las personas sanas, todavía lo constituye.



La sensación de dualidad los llevó a un creciente reconocimiento del conflicto en el reino de la dualidad, y al campo de lo que hoy llamamos los "pares de opuestos" –bien y mal, dolor y placer, verdadero y falso, razón y sin razón y la multiplicidad de opuestos que enfrentan hoy al aspirante.” (183)



(*) Raza Atlante



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“Donde existe verdadera percepción de la idea (algo verdaderamente raro) no puede haber ilusión. La idea sobrepasa en magnitud al idealista, pues únicamente su humanidad lo salva de su estrechez. Donde existen la ilusión (cosa general y común) y una vaga reacción interpretativa a una idea, tenemos los fanáticos, idealistas superficiales, promulgadores sádicos de la idea captada, hombres y mujeres egocéntricos e intolerantes, que tratan de imponer su interpretación de la idea de Dios, y visionarios restringidos y limitados. Tal ilusoria representación de la realidad y visionaria presentación de la idea, ha sido a la vez el orgullo y la maldición del mundo. Éste es uno de los factores que ha conducido a nuestro mundo moderno a la penosa situación en que se encuentra y, debido al abuso de esta facultad divina de hacer contacto con la idea y transformarla en un ideal, el mundo actualmente está sufriendo, quizás inevitablemente. La imposición de estas ideas, interpretadas humana y mentalmente en forma de ideologías limitadas, ha tenido un lamentable efecto en los hombres, quienes deben aprender a penetrar y llegar hasta la verdadera idea que se halla detrás de su ideal e interpretarla con exactitud a la luz de su alma, empleando además esos métodos que han sido garantizados y sancionados por el AMOR. Por ejemplo, y es necesario remarcarlo, no es una ilusión la idea expresada en la afirmación de que "todos los hombres son iguales”, habiendo sido adoptada por las personas de inclinación democrática. En realidad constituye una afirmación real, pero cuando no se tienen en cuenta las ideas igualmente importantes de la evolución, atributos raciales y características nacionales y religiosas, entonces la idea básica se aplica en forma limitada. De allí los sistemas ideológicos impuestos en nuestra época moderna y contemporánea y el rápido desarrollo de las ilusiones ideológicas que están, no obstante, basadas en una idea verdadera -todas y cada una sin excepción. Tampoco es una ilusión que el desarrollo de la conciencia crística constituye la meta de la familia humana, pero cuando ello es interpretado en términos de religión autoritaria, por quienes aún no han desarrollado la conciencia crística, se convierte sencillamente en un hermoso concepto y con frecuencia en un incentivo sádico, penetrando inmediatamente en el reino de la ilusión.” (184)



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“El discípulo debe evitar toda sensación de tensión o tirantez y aprender a trabajar con fe pura y amor. Cuanto menos sienta y se preocupe por sus propios sentimientos o sensación de realización o no-realización, habrá mayor probabilidad de que el trabajo prosiga con eficacia y el espejismo sea lentamente disipado. En esta tarea no hay prisa. Lo muy antiguo no puede ser disipado inmediatamente, no importa cuán buena sea la intención y la exactitud con que se capte la técnica necesaria.



Como habrán podido observar, existen elementos peligrosos en este trabajo; a no ser que los miembros del grupo estén alerta y cultiven el hábito de vigilar cuidadosamente, pueden sufrir el sobreestímulo del plexo solar, hasta haber dominado el proceso de transferir rápidamente la luz del alma y la innata luz del cuerpo astral, enfocadas ambas en el plexo solar, al centro cardíaco, entre los omóplatos. Por lo tanto, les advertiré a cada uno y a todos, que vayan con mucho cuidado y si sufren algún trastorno en el plexo solar o se produce una acrecentada inestabilidad emocional, no deben preocuparse indebidamente. Les pido que consideren el fenómeno de perturbación, simplemente como una dificultad momentánea, incidental al servicio que están tratando de prestar. Si sólo le prestan esta inteligente atención, sin afectarse o perturbarse, no tendrán malos resultados.” (185)

           

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 “…captar la enseñanza del Buda tal como la enseñó en las Cuatro Nobles Verdades y comprender que la causa de todo sufrimiento y angustia es el deseo -el deseo por lo material.” (186)



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“…Gran parte de la verdadera revelación, desde la época de Cristo, ha llegado al mundo por medio de la ciencia. Por ejemplo, la presentación (científicamente comprobada) de la sustancia material, como que sólo es en esencia una forma de energía, constituye una revelación tan grande como cualquiera de las transmitidas por Cristo o Buda. Esto revolucionó totalmente el pensamiento de los hombres y fue -aunque no lo crean- un recio golpe asestado a la gran Ilusión. Relacionó a la energía con la fuerza, la forma con la vida y al hombre con Dios, y contenía el secreto de la transformación y de la transmutación. Las revelaciones básicas y fundamentales de la ciencia son tan divinas como las de la religión, pero ambas han sido tergiversadas para satisfacer la demanda humana. Se aproxima la época en que la ciencia dirigirá todos sus esfuerzos en curar las heridas sufridas por la humanidad y en construir un mundo mejor y más feliz.” (187)



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“Mediante el esfuerzo que realiza un grupo de buscadores, tales como los investigadores científicos de cada país, que unidos buscan luz para resolver los problemas de la manifestación o para lograr los medios de aliviar el sufrimiento humano. El esfuerzo del grupo, a menudo eleva a un hombre en aras de su aspiración no realizada, el cual puede entonces penetrar en el mundo de las Ideas divinas y hallar allí el ansiado remedio o la llave, descubriendo intuitivamente de este modo un secreto largamente buscado. El descubrimiento, es de primordial importancia, es una revelación, como lo son las verdades presentadas por los Instructores del mundo. ¿Quién puede decir que la afirmación de que Dios es Amor, tiene mayor valor que la afirmación de que Todo es Energía?.” (188)



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“Las personas que pertenecen al séptimo rayo tienen la dificultad de crear formas mentales bien nítidas. Por lo tanto, los espejismos que las dominan son precisos y definidos, y aunque se cristalizan y se disipan muy rápidamente, constituye aquello que los impele totalmente. Los aspirantes que pertenecen al segundo rayo, por lo general son conscientes de cualquier espejismo que está tratando de aferrarlos, pues tienen la facultad innata de percibir con claridad. Su problema consiste en destruir en sí mismos su rápida respuesta a la atracción magnética del plano astral y sus innumerables y difundidos espejismos. No responden tan frecuentemente a un solo espejismo sino a todos, en forma relativamente momentánea, demorando excesivamente su progreso. Debido a su clara visión, suman, a su sensibilidad al espejismo, la capacidad de sufrir por él y considerar su respuesta como un pecado y fracaso, demorando así la liberación del mismo por una actitud negativa de inferioridad y angustia. Se beneficiarán mucho si emplean constantemente esta fórmula, hasta llegado el momento en que sean conscientes del espejismo o espejismos, pero sin ser afectados por ellos. Las personas que pertenecen al quinto rayo son las que menos sufren de espejismos, siendo especialmente víctimas de la ilusión; para ellos es de primordial importancia, emplear la Técnica de la Presencia, porque introduce un factor que la persona de quinto rayo es propensa a negar y rehúsa aceptar, la realidad del Yo superior. Se cree autosuficiente. Responde con mucha facilidad y satisfacción al poder del pensamiento; el orgullo, por la capacidad mental que posee, es su pecado inevitable y, por lo tanto, tiene propósitos fijos y se ocupa del mundo de lo concreto y de lo intelectual. Cuando el Ángel de la Presencia llega a ser una realidad para ellos, se debilita y desaparece su respuesta a la ilusión. Su principal problema no es la negación de la existencia del cuerpo astral, pues tienden a menospreciar su aferramiento, sino reconocer lo que la mente ha de revelar -el Yo espiritual divino. Su mente concreta inferior se interpone entre ellos y la visión.



Las personas que pertenecen al cuarto rayo están particularmente propensas a caer en el espejismo y a producir así una condición extremadamente difícil. Podría definir su problema diciendo que tienden a descender sus ilusiones al plano astral y revestirlas de espejismo, teniendo, en consecuencia, un doble problema en sus manos; están enfrentadas con la unificación del espejismo y la ilusión. Sin embargo, constituyen el grupo de almas que revelarán oportunamente la verdadera naturaleza de la intuición, lo cual será el resultado de su lucha irreal e ilusoria en el mundo de las apariencias.” (189)



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(182) Primera Parte. La Naturaleza del Espejismo. 2. Espejismo en el Plano Astral. Espejismo (pág.68)

(183) Segunda Parte. Las Causas del Espejismo. 2. Causas que Producen el Espejismo Mundial. B. Causas iniciadas por la humanidad misma. (pág.88)

(184) Segunda Parte.  3. Contraste entre los Espejismos Superior e Inferior. a. Contraste entre Ilusión e Intuición. (pág.104)

(185) Segunda Parte. Las Causas del Espejismo. 3. Contraste entre los Espejismos Superior e Inferior. b. Contraste entre Espejismo e Iluminación. (pág.112)

(186) Tercera Parte. El Fin del Espejismo. (pág.130)

(187) Tercera Parte. El Fin del Espejismo. 1. La Técnica de la Presencia. a. La Intuición Dispersa la Ilusión Individual. (pág.146)

(188) Tercera Parte. El Fin del Espejismo. 1. La Técnica de la Presencia. b. La Intuición Grupal Dispersa la Ilusión Mundial.. (pág.147)

(189) Tercera Parte. El Fin del Espejismo. 2. La Técnica de la Luz. b. La Disipación de los Espejismos Grupal y Mundial. (pág.170)