martes, 9 de julio de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXVII) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (IV)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXVI)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953)



“Las Inoculaciones.



¿Qué concepto se tiene o qué valor se le da a la inoculación o vacunación, desde el punto de vista ocultista o esotérico?” Esta pregunta se halla a menudo en la mente de los curadores cuando formulan otro interrogante, verdadero fundamento de su interés. “¿Afecta a los cuerpos sutiles? ¿Cómo?”.

La inoculación no tiene ningún objeto ni valor oculto, como no lo tiene el hecho de dar una inyección hipodérmica. Todo el asunto concerniente a los sueros e inoculaciones han sido excesivamente acentuados por los denominados estudiantes de ocultismo. Actualmente [i326] el cuerpo humano es el receptor de una cantidad tan enorme de sustancia, precipitada desde afuera al interior del cuerpo, que el tema, no obstante ser de mayor importancia, es al mismo tiempo de menor importancia de lo que los hombres creen. Ésta es la paradoja que les presento. La ingestión de alimento erróneo de todo tipo, la inhalación de humo durante siglos, la respiración [e241] de aire contaminado, la ingestión de medicinas, píldoras y tabletas de toda descripción, el saqueo de los reinos vegetal y mineral en la búsqueda de sus ingredientes, la inyección de sustancias minerales, de drogas y sueros, causa a veces admiración el maravilloso poder asimilador que posee la estructura humana.

Sin embargo, para ser justo, quisiera recordarles, en lo que concierne al bienestar físico del hombre, esos métodos y técnicas occidentales han dado por resultado una raza más saludable que la oriental, han prolongado definidamente la vida humana y eliminado innumerables y penosos flagelos físicos que exigían su tributo al hombre. Esto, como oriental, lo admito. He descrito la situación con el fin de ampliar vuestro punto de vista, comenzando de lo específico al todo.

Referente a la enfermedad y a la inoculación, recordaré que existen tres grupos de enfermedades que no son peculiares al hombre, pero sí nativas del planeta.

Dichas enfermedades se dividen en tipos totalmente diferentes en todos los reinos de la naturaleza, y estos tres tipos o grupos de enfermedades son:

1. El cuantioso grupo de enfermedades cancerosas.

2. El grupo de enfermedades sifilíticas.

3. La tuberculosis.

La mayoría de las objeciones que presentan los médicos con tendencias ocultistas están basadas inconscientemente en el sentimiento de que deberían existir métodos superiores que controlen las enfermedades del hombre, en vez de inyectar en el cuerpo humano sustancias extraídas de los cuerpos animales, lo cual ciertamente es exacto y algún día será comprobado. Otra reacción de su parte es de sensible desagrado, aún no reconocido ampliamente. Otra objeción más vital estaría basada en el sufrimiento producido a los animales que proveen vacunas y otras sustancias.

El efecto en los cuerpos internos es prácticamente nulo, y mucho menor que las mismas enfermedades. He aquí un interrogante muy interesante para el futuro. ¿En qué medida las condiciones enfermizas del cuerpo humano pueden alcanzar y afectar los cuerpos internos, desde el ángulo estructural? No tengo la intención de responder a esta pregunta. La medicina moderna controla las enfermedades, principalmente de tres modos: por medio de la ciencia sanitaria, de la medicina preventiva y de la inoculación. Éstas son las analogías inferiores de los métodos empleados en la actividad emanada del plano astral, de los niveles etéricos y de la tierra misma.

La ciencia de la sanidad, el uso del agua y el creciente conocimiento de la hidroterapia son la precipitación sobre la tierra, de ciertas actividades internas del plano astral, de naturaleza muy definida. Desde el ángulo del aspirante, a estos métodos se los denomina de purificación.

La ciencia de la prevención (de las enfermedades y de la muerte) es la precipitación sobre la tierra de ciertos procedimientos en el plano etérico, por los cuales son empleadas correctamente las fuerzas y controlados ciertos agentes destructores, evitando que sigan su marcha destructora.

La ciencia de la inoculación es puramente física en su origen y concierne únicamente al cuerpo animal. Esta ciencia será en breve reemplazada por una técnica superior, pero aún no ha llegado el momento.” (379)

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“La humanidad es una y la misma en todo el mundo, y ambos cuerpos, oriental u occidental, están predispuestos a las mismas enfermedades y manifiestan los mismos síntomas; todos sufren de tuberculosis, de cáncer y muchas taras sexuales; todos mueren frecuentemente por neumonía e influenza. Mediante la sanidad y otros métodos curativos, llevados a cabo en gran escala, antiguas enfermedades (heredadas de los atlantes), tales como la peste bubónica y el cólera, van siendo lentamente extirpadas. Todavía brotan en Oriente, debido al vigor de las antiguas civilizaciones, a la carencia de alimentos y sanidad y a la densa población. Hay también enfermedades climáticas, que desaparecen por el aire frío de los hemisferios polares. Ciertas enfermedades son el resultado de erróneos regímenes alimenticios, empleados durante innumerables siglos.

Una de las principales razones de la aparente diferencia (si existe) debe atribuirse a la mayor antigüedad de las razas orientales. Las enfermedades de la vejez, de la madurez y de la juventud tienen sus variaciones, y Asia y sus pueblos son muy, pero muy antiguos. Las reservas del cuerpo se van agotando rápidamente. Sin embargo, los japoneses no manifiestan signos de esa vejez. La India es mucho más vieja que Europa, pero la estirpe de chinos y japoneses es más antigua aún; no obstante no demuestran los signos de una senil vejez. La razón de ello reside en los distintos tipos de cuerpo emocional de los arios y atlantes. Toda esta cuestión es extremadamente difícil.” (380)

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“Los problemas de la melancolía son difíciles de encasillar debido a una amplia variedad de causas. Las enumeraré aquí y quizás alguna vez podrán ser de utilidad:

…/…

6. Una sintonización, mediante la supersensibilidad, con el sufrimiento y el dolor masivo del mundo. Esto puede afectar temporariamente a los discípulos.

…/…

8. A veces una persona se sintoniza con un estado de melancolía masiva, como el que se reproduce en los sanatorios o asilos. La condición no tiene nada que ver con el sujeto, pero por ser sensible, se identifica con quienes sufren de melancolía aguda.

…/…

Una persona puede sufrir debido a la combinación de tales causas…” (381)

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“El Sufrimiento.

El sufrimiento, en última instancia, sólo es posible cuando el alma está identificada con el cuerpo, o más bien cuando el aspecto espiritual del alma (en el cuerpo) está identificado con el alma animal que anima y vitaliza la forma y constituye su vida temporaria. Durante la inconsciencia, el alma animal es consciente del dolor y el sufrimiento, y esto lo conocen muy bien quienes cuidan y vigilan; pero no existe verdadero dolor ni angustia, cuando el hombre real, el alma espiritual, ha sido expulsado por el excesivo dolor (como en la verdadera inconsciencia) o por los narcóticos.

El sufrimiento del alma, cuando la personalidad se desvía, es sólo una frase simbólica. No existe verdadero dolor ni sufrimiento, y con frecuencia ningún conocimiento de lo que está sucediendo, porque la vibración no es suficientemente elevada como para penetrar en ese plano superior donde mora el alma. No obstante, cuando existe tal conocimiento, el alma experimenta, si puedo expresarlo así, el sentimiento de que ha perdido la oportunidad y, en consecuencia, un sentido de frustración, pero no pasa de esto, porque la paciencia del alma así como la de la Jerarquía, son ilimitadas. Si hablamos simbólicamente y decimos que el alma sufre, no debe ser interpretado en términos comunes.

El sufrimiento de Cristo o el del Logos planetario o el de Dios Mismo, no puede ser comprendido en términos de reacción de la personalidad. Empleamos esas palabras pero, realmente, significan “identificación desapegada y aislada”. ¿Esto significa algo? Identificación errónea es causa de dolor y conduce al sufrimiento, angustia y a diversos efectos. La identificación correcta conduce a entender y comprender las actitudes psicológicas del que sufre, pero no el verdadero dolor o la angustia, como normalmente lo comprendemos.” (382)

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“He sugerido ya que todo el tópico del karma aún no es comprendido perfectamente. Existe una gran Ley de Causa y Efecto, pero hay un particular aspecto que nunca ha sido acentuado, y el conocimiento de la humanidad sobre el tema del karma es muy elemental. El karma ha sido siempre interpretado como desastre, consecuencias dolorosas, error y castigo, acontecimientos funestos para el individuo y el grupo. Sin embargo tal es la belleza de la naturaleza humana, y gran parte de lo que se realiza es de cualidad tan refinada y altruista y tan felizmente orientado, que frecuentemente el mal es neutralizado por el bien. En todas partes hay, aunque no se crea, abundancia de buen karma, de igual potencia (de acuerdo a la misma ley) que el malo. Esto raras veces se menciona. El buen karma pone en actividad fuerzas que pueden actuar como energías curadoras en cualquier caso específico. El curador siempre puede disponer de esas energías, para el bien, porque las ha ganado y son operantes. …” (383)

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“Referente a la prolongación de la vida, lograda en el último siglo de realizaciones científicas, quisiera señalar que las verdaderas técnicas y posibilidades de la organizada acción del alma son siempre parodiadas y falsamente demostradas en el plano físico por las primeras actividades científicas, que tienen un correcto móvil pero sólo son un símbolo, en la esfera externa de la vida, de la verdadera y por lo común futura actividad del alma. El lapso de vida oportunamente será corto o largo, según la voluntad de las almas que sirven conscientemente y emplean el mecanismo del cuerpo como instrumento para servir al Plan. En la actualidad, con frecuencia, se mantiene la vida en la forma -tanto en la vejez como en la infancia- que bien podría liberarse. No cumplen ningún propósito útil y causan mucho dolor y sufrimiento a formas que la naturaleza (si se la dejara actuar) no las utilizaría y las extinguiría. Observen esta última palabra. Debido al excesivo énfasis puesto sobre el valor dado a la vida de la forma, al temor universal que se tiene a la muerte -esta gran transición que todos debemos enfrentar- y a nuestra incertidumbre acerca de la realidad de la inmortalidad y debido a nuestro profundo apego a la forma, detenemos el proceso natural y nos aferramos a la vida, la cual lucha por liberarse, conformada en cuerpos muy inadaptados para los propósitos del alma. No me interpreten mal. No tengo la intención de decir nada que pueda constituir un aliciente para el suicidio. Pero sí digo, y lo hago con énfasis, que la Ley del Karma frecuentemente queda en suspenso cuando las formas se mantienen en expresión coherente, las cuales debían haber sido descartadas, pues no sirven a ningún propósito útil. …” (384)

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“…Llamaré la atención sobre el hecho de que el éxito en la curación no siempre podrá significar liberación de la enfermedad ni la curación física del paciente. Simplemente podrá significar para el individuo, si ha tenido éxito físicamente, la postergación del plan del alma. El éxito podrá significar la corrección de erróneas actitudes internas, equívocas corrientes de pensamiento y al mismo tiempo dejar al cuerpo físico tal como estaba. Ello podría significar que el paciente (por la paciencia y la sabia enseñanza) se pone en armonía con su alma y obtiene la consiguiente reorientación de la vida hacia las eternas verdades, lo cual podría consistir en la preparación adecuada para ese gran acontecimiento que llamamos muerte, trayendo así alivio al dolor.” (385)

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“…cualquier miembro del grupo, que como individuo esté libre de las debilidades de la personalidad y de tales actitudes, conoce no obstante (y gozosamente reconoce) que participa de la cualidad grupal, como miembro del grupo. Ésta es una de las dificultades incidentales al trabajo grupal. Participar, sin embargo estar libre de flaquezas; reconocer que las realizaciones o fracasos de cada miembro del grupo son asuntos privados; compartir y sin embargo no dejarse dominar por los poderosos pensamientos e ideas de los miembros más fuertes del grupo, constituye siempre un problema. Señalo esto porque en la era venidera, donde el trabajo grupal será desarrollado grandemente, será de valor comprender las situaciones y problemas grupales y luego llevar adelante el trabajo grupal con quienes les corresponde trabajar. Entonces, debido a las experiencias pasadas, serán mejores y más inteligentes, y se fusionarán, como un grupo, por las limitaciones y sufrimientos compartidos y por la habilidad adquirida en los fracasos correctamente enfrentados.” (386)

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“El proceso, por parte de quien vigila, debería ser lo menos mental posible. Todo lo que se requiere y lo único posible, en la actualidad, es simplemente llevar al moribundo hacia una corriente de amor cada vez más profunda. Mediante el poder de la imaginación creadora, y no a través de conceptos intelectuales (no importa cuán elevados sean), el moribundo debe ser ayudado para descartar las vestiduras externas, con las cuales ha sido revestido y con las que ha luchado toda su vida. Esto involucra un acto de total autoolvido, lo cual muy pocos son capaces de lograr. Muchas personas son embargadas por el temor, o por el fuerte deseo de retener a la persona amada, o son desviadas de su objetivo por las actividades involucradas en el alivio del dolor y el amortiguamiento de la agonía; también están desanimadas por su profunda ignorancia sobre la “técnica de morir”, cuando enfrentan la emergencia. Son incapaces de ver lo que está más allá de los portales de la muerte, y se sumergen en una incertidumbre mental que forma parte de la gran ilusión. No existe, como sabemos, una técnica segura en este proceso de morir. Todo es incertidumbre y perplejidad. Pero ello terminará pronto y el hombre conocerá y también verá.” (387)

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“Respecto a quienes han penetrado en la luz, que ustedes desean ayudar, síganlos con su amor, recordando que son las mismas personas sin la mortaja limitadora del cuerpo. Sírvanlos, pero no pretendan que ellos sirvan la necesidad que ustedes sienten de ellos. Vayan hacia ellos, pero no traten de hacerlos volver a ustedes.

La vida en el plano físico es el purgatorio, y la experiencia de la vida constituye una escuela de drástica disciplina. No temamos a la muerte ni lo que está más allá. El inteligente discípulo trabaja en el campo de servicio, pero mira adelante constantemente hacia el alborear de la “clara y fría luz” donde algún día él entrará y así dará fin momentáneamente al capítulo de la fiebre y la fricción y el dolor de la existencia terrenal. Pero existen otras fases, en la experiencia de la vida, donde el servidor enfrenta hoy en el mundo el sentido de futilidad y frustración.” (388)

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“En amplia medida, el complejo de inferioridad que afecta hoy a tantas personas, se debe a la forma de reaccionar a las afluyentes influencias espirituales. Saben que son superiores a lo que realizan; se dan cuenta inconsciente y silenciosamente de su divinidad, pero las circunstancias limitadoras y los impedimentos de la naturaleza corpórea son demasiado grandes para la correcta respuesta a la oportunidad y a la realidad. Busquen a esas almas y ayúdenlas con verdadera comprensión, apreciación y colaboración, disipando así la ilusión de la no realización, que acecha sus pasos.

Sin embargo, el exhibicionismo y las alucinaciones neurasténicas deben ser curados principalmente por el autoesfuerzo individual, la descentralización, el altruismo y la trasferencia de intereses. Las tendencias neurasténicas están propensas a acrecentarse durante algún tiempo en vez de disminuir, pues tal es la tensión bajo la cual el hombre trabaja actualmente. Las condiciones mundiales lo obligan hoy a buscar caminos de escape y volver al poder curador de su propia imaginación creadora. La liberación viene por la aceptación del drama que sufre la totalidad y no la parte, y a través de la constante dedicación al trabajo creador en el plano físico.” (389)

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“Los científicos han hecho declaraciones de que el aire que respiramos contiene partículas electrificadas con cargas positivas y negativas; que son capaces de producir artificialmente aire electrificado; que hasta una llama abierta en una chimenea ioniza el aire; que con un aparato apropiado se pueden extraer iones negativos o positivos, y que los pacientes expuestos a iones electrificados positivamente, tienen sensaciones de fatiga, vértigos y dolor de cabeza, mientras que los expuestos a iones cargados negativamente, experimentan una sensación de alegría; que iones positivos aumentan la presión sanguínea y producen un malestar general y los negativos disminuyen la presión y crean una sensación de bienestar y relajación.” (390)

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(379) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Las Inoculaciones. (pág. 240)
(380) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Los Cuerpos Oriental y Occidental. (pág. 245)
(381) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Los Problemas de la Melancolía. (pág. 252)
(382) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sufrimiento. (pág. 257)
(383) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 259)
(384) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 260)
(385) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Karma. (pág. 261)
(386) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Energía Curadora. (pág. 265)
(387) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 270)
(388) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 270)
(389) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. El Sentido de Futilidad. (pág. 272)
(390) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Iones e Irradiación. (pág. 273)


(CONTINUACIÓN)


jueves, 13 de junio de 2019

DÍA MUNDIAL DE INVOCACIÓN


Os invito a participar en este importante acontecimiento mundial que se celebra el próximo martes día 17de junio, el Día Mundial de Invocación 2019. El Plenilunio de Géminis es el mismo día a las 08:31 horas GMT.
Feliz Día Mundial de Invocación.

 "Que la Luz, el Amor y el Poder Restablezcan el Plan en la Tierra"

"El Festival de la Luna Llena de Géminis, o Festival del Cristo, es el tercero de los tres principales Festivales espirituales. Va a continuación del de Pascua, o Festival del Cristo, en Aries y del de Wesak, el Festival del Buda o de Iluminación, en Tauro. Conocido bajo una gran variedad de nombres, este Festival de Géminis es, esencialmente, el Festival del Cristo como representante de la humanidad ante la presencia de Dios."



"Cuando tratamos de realizar nuestra parte en la construcción de relaciones justas en el mundo, también invocamos la ayuda de fuerzas espirituales elevadas. La Gran Invocación es una plegaria mundial para todas las personas de buena voluntad de todas las creencias.Por favor, utilícela el Día Mundial de Invocación, el 17 de Junio de 2019"

Mas información en:
Red Gidgi Argentina
Lucis Trust

Dani


lunes, 10 de junio de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXVI) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (III)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXV)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - Curación Esotérica (1953) 

“…las enfermedades cardíacas se deben también al estímulo, afectando grandemente a las personas evolucionadas, quienes -debido a su liderazgo e interés en los negocios- a menudo sacrifican sus vidas y sufren el castigo por la energía mal aplicada y excesivamente  concentrada, desarrollando por ello diversas formas de perturbaciones cardíacas agudas.

Los discípulos e iniciados están propensos también a sufrir de esta enfermedad, debido a que entra violentamente en actividad el centro cardíaco. En un caso, la energía de la vida que afluye a través del corazón se emplea más allá de toda tolerancia humana, al manejar los asuntos humanos; en otro, el centro cardíaco se abre y la tensión ejercida sobre el órgano del corazón es demasiado grande, sobreviniendo la enfermedad cardíaca. Una tercer causa se debe al prematuro o deliberado planeamiento de elevar la energía del plexo solar al corazón, ejerciendo así una inesperada tensión sobre él.” (366)

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“El acercamiento de las escuelas y cultos mentales, tal como erróneamente se los denomina, no han sido de mucha ayuda. Esto en gran parte es culpa de ellos. Las escuelas de pensamiento como Ciencia Mental, Nuevo Pensamiento, Unity, Christian Science, actividades quiroprácticas, los esfuerzos de los naturópatas y muchos otros, perjudican su causa, debido a las desmedidas proclamas y a sus incesantes ataques a la medicina ortodoxa y a otros canales de comprobada utilidad y también al conocimiento adquirido, durante siglos de experimentación, por las escuelas académicas de medicina y cirugía. Olvidan que la mayoría de sus pretendidos éxitos (frecuentemente irrefutables) pueden ser clasificados bajo la denominación general de curaciones por la fe, lo cual puede ser efectuado correcta o incorrectamente. Tales curaciones han sido reconocidas durante mucho tiempo por los pensadores académicos y se sabe que son reales. Estos cultos, que en realidad son custodios de las verdades necesarias, ante todo deben cambiar su acercamiento y aprender la naturaleza espiritual de las concesiones, en estos días de desarrollo evolutivo. Sus ideas no pueden tener una plena y deseada utilidad, fuera del conocimiento que Dios ya ha otorgado y la medicina ha acumulado en el transcurso de las épocas, y también mantener un registro de sus numerosos fracasos y de los éxitos que tan ruidosamente proclaman. Quisiera puntualizar aquí que estos éxitos no son de ningún modo tan numerosos como los de la medicina ortodoxa ni el trabajo benéfico realizado en las clínicas de nuestros hospitales, que -a pesar de los fracasos y a menudo burda estupidez- alivian grandemente los dolores y males de las masas humanas. Estos cultos no dicen ni siquiera reconocen, que en los casos de enfermedad grave o accidente, el paciente está físicamente incapacitado de afirmar o reclamar la curación divina, y depende del trabajo de algún curador que actúa sin conocer el karma del paciente. La mayoría de las denominadas curaciones (y tal es el caso de la medicina ortodoxa) se debe a que no ha llegado el momento final para el paciente, que de todas maneras se hubiera recuperado (aunque lo hace frecuentemente) con rapidez, debido a las medidas medicamentosas del médico entrenado.” (367)

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“¿Qué ha sucedido realmente en la vida de los individuos, en la vida de las naciones y en la vida de la humanidad? Un grandioso movimiento (*) ha tenido lugar para corregir un mal muy antiguo y para contrarrestar conscientemente la Ley de Causa y Efecto mediante el reconocimiento de las causas en los mundos personal, nacional e internacional, las cuales produjeron los efectos que sufre hoy la humanidad.” (368)

(*) Las Naciones Unidas

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“Otra dificultad que debo encarar (a medida que describo la medicina del futuro) es que yo pienso en términos de ciclos y ustedes en términos de unos pocos años. Lo que en realidad procuro hacer es indicar las líneas hacia las cuales tenderá la investigación médica durante los próximos doscientos años. El esfuerzo que se realiza actualmente consiste en cómo curar a una persona aquí y ahora; esta reacción es natural y los pensadores avanzados tratan de capacitarse para realizarlo en esta época por intermedio de los denominados métodos de curación esotérica y mental. No obstante, muy poco se conoce de la constitución del cuerpo vital y prácticamente no existen antecedentes de investigación en dicho campo. La medicina moderna tiene un origen muy antiguo. En el transcurso de los siglos progresó y se desarrolló, hasta que la destreza e investigación modernas, los métodos y técnicas modernos de curación y tratamiento, son asombrosamente exitosos. Esto con frecuencia se olvida debido al énfasis puesto por los adherentes de las nuevas e inexperimentadas escuelas, acerca de los fracasos en las curaciones que ellos atribuyen a métodos erróneos, pero no tienen en cuenta las limitaciones kármicas. El éxito de la medicina moderna es tan grande, que millones de personas que en épocas primitivas, y cuando existía menos capacidad científica, por lo general habrían muerto, viven -aunque no estén curadas. Debido a esta desarrollada capacidad y conocimiento y a la aptitud para cuidar el mecanismo físico, se ha convertido hoy en un gran problema mundial -el problema de la superpoblación del planeta, que conduce a la humanidad a la vida de rebaño y al consiguiente problema económico-, mencionando sólo una de las dificultades derivadas de este éxito. Esta “antinatural” preservación de la vida, es la causa de mucho sufrimiento y fértil fuente de guerra, siendo contraria a la intención kármica del Logos planetario.

No puedo ocuparme aquí de este vasto problema, sólo puedo mencionarlo. Será resuelto cuando desaparezca el temor a la muerte y la humanidad aprenda el significado del factor tiempo y el sentido de los ciclos. Se simplificará cuando sea posible realizar la verdadera investigación astrológica, cuando el hombre sepa la hora de su partida de este plano externo y domine la técnica del “retiro” y los métodos de abstraerse conscientemente de la prisión del cuerpo.” (369)

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“Por el poder del pensamiento dirigido pueden derramar energía al centro que constituye el factor determinante en esa zona del cuerpo físico donde reside la dificultad. Por ejemplo, si el paciente sufre de una dolencia como ser úlcera gástrica, la estimulación del centro plexo solar puede producir la curación, siempre y cuando el trabajo realizado sea puramente mental y los resultados esperados puramente físicos. De otra manera la naturaleza emocional participaría de la estimulación y surgiría verdadera dificultad.” (370)

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“Las personas que están muy enfermas, y no se espera que vivan, o sufren enfermedades que impiden su recuperación, no deberían admitirse en el grupo de curación para su tratamiento, excepto con el fin de lograr resultados paliativos. El neófito no conoce bastante sobre el karma para trabajar confiadamente, ya sea en la tarea de curación o de liberación, mediante la muerte.” (371)

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“Tenemos también el Karma de Recompensa en contraposición al de Retribución; este tipo de karma a menudo se olvida, pero se lo conocerá mejor en el futuro ciclo mundial. La humanidad ha agotado mucho mal karma, y el karma basado en causas iniciadas posteriormente no generarán efectos tan terribles corno las del pasado. No todo karma es malo, a pesar de lo que el hombre cree. Gran parte es punitivo y doloroso, debido a la ignorancia de la humanidad y al inferior grado de desarrollo. Cuando la retribución kármica es aguda y terrible, tal como sucede hoy en la espantosa experiencia mundial, indica que la humanidad ha alcanzado un punto donde las consecuencias pueden ser distribuidas equitativamente en gran escala. El karma acarrea muy poco sufrimiento cuando, por ignorancia, conduce a la irresponsabilidad y a la total carencia de reflexión, no existiendo sentido de culpabilidad acerca de los acontecimientos. Podrán existir condiciones desdichadas y circunstancias dolorosas, pero se carece de la capacidad de responder a tales condiciones con análogo dolor, y hay muy poca reacción mental por el proceso de la retribución kármica. Esto debería tenerse presente. La raza aria está ahora desarrollada mentalmente en tan amplia escala, que el karma es verdaderamente terrible y doloroso, y se manifiesta a través de las condiciones mundiales. Al mismo tiempo el actual y difundido
sufrimiento indica  el extenso y exitoso desarrollo humano, siendo el signo más esperanzado y prometedor. En esta idea reside la clave de la carga tan pesada de mal karma que los buenos, santos y sacrificados servidores de la raza sobrellevan en este ciclo mundial.” (372)

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 “Las causas iniciadas por el hombre, vida tras vida, constituyen el factor importante; éstas se desarrollan como enfermedades, como alguna consecuencia desastrosa en las circunstancias y acontecimientos, y como general acondicionamiento de alguna encarnación determinada. El hombre debe aprender a tratar estas causas, reconocerlas y descubrir cuál es la energía condicionante que produce el efecto correspondiente, ocupándose primeramente de la tarea de contrarrestar la causa, oponiéndole una voluntad entrenada. El karma no es un acontecimiento inevitable, ineludible ni doloroso. Puede ser neutralizado, pero esta neutralización, en lo que concierne a la enfermedad, incluye cuatro líneas de actividad:

1. Determinar la naturaleza de la causa y la zona de la conciencia donde se originó.

2. Desarrollar esas cualidades que son el polo opuesto de la causa efectiva.

3. Practicar la inofensividad a fin de detener la expresión de las causas y evitar cualquier brote de esa lamentable condición.

4. Dar los pasos físicos necesarios que producirán las condiciones que el alma ansía.” (373)

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“…tengan presente que las siete estanzas que daré, indican la cualidad de las energías descendentes y las taras que estas energías acarrean e imparten a todas las formas que están vitalizadas por la vida de nuestro Logos planetario.

La Desarmonía y la Enfermedad Causada por los Siete Rayos

…/…

III. “El Gran Ser reunía de aquí y de allá. Elegía y rechazaba. Rehusaba un poder y aceptaba otro. No tenía ningún propósito vinculado a los seis propósitos de Sus seis hermanos. Adquirió una forma y no le agradó. La arrojó y eligió otra. No tenía un punto establecido o plan, pero vivió en el espejismo y le agradó. Sofocó lo bueno y lo malo, aunque empleó a ambos. Por un lado había exceso, por otro inanición. Ambos extremos rigieron Su elección de la sustancia viviente; reunió a quienes no eran afines; luego vio que el resultado era el dolor y el engaño. Hizo proyectos, pero el propósito era inadecuado. Desistió desesperado.”

El principal efecto de esta imperfecta “maniobra” y manipulación, como se la denomina, es en su mayor parte de naturaleza astral, produciendo la consiguiente mala salud física y los efectos indeseables que ya hemos estudiado en este tratado. Debido a que esta energía de tercer rayo es la energía de la sustancia misma, sus imperfecciones se demuestran profusamente en la tendencia humana a la enfermedad. La ilusión es el resultado del espejismo por el excesivo empleo de la energía de tercer rayo para fines egoístas y personales y se manifiesta primordialmente en el sexto plano o astral. Como resultado de esta manipulación del deseo y las incontroladas maniobras para satisfacerlo en líneas materiales, se producen dolencias tales como el desorden gástrico e intestinal y los distintos trastornos estomacales que devastan a la humanidad civilizada, mucho más que a las razas salvajes. Ciertos desórdenes cerebrales y la poca vitalidad son también sus efectos.” (374)

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“Debe haber, como podrán percibir, dos factores existentes, que cuando están relacionados y estimulados producen la enfermedad. Debería recordarse que la elección de un cuerpo por el alma, y el tipo de vehículo por el cual puede aprender ciertas lecciones y dominar ciertas experiencias educativas, es un tema muy poco comprendido. En conexión con esto, recordaré que la enfermedad es a menudo un sistema de eliminación, benéfico en sus efectos. Es la manifestación de un factor interno indeseable, y cuando las causas internas y externas se llevan a la clara luz del día, pueden ser manejadas, comprendidas y a menudo disipadas y extirpadas por el padecimiento que causan la enfermedad y el dolor. Estas palabras son un tanto duras.” (375)

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“…enfermedades físicas, clasificadas con el título general de demencia, son mucho más abstrusas de lo que comúnmente se cree. De acuerdo al punto de vista de los esotéricos se clasifican en las relativamente simples categorías siguientes:

…/…

5. Aquellas en que la mente es indebidamente fija y estática y controla el cerebro tan irracionalmente que parece existir un sólo punto de vista, una sola actitud hacia la vida y ninguna fluidez y capacidad para adaptarse. Tales individuos pueden sufrir, por ejemplo, lo que se denomina idea fija o pueden ser víctimas de algún pensamiento mental obsesionante. Dichas obsesiones mentales pueden abarcar desde un fanatismo moderado a una manía religiosa, con sus paralelas características de sadismo, crueldad y morbosidad generales.” (376)

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“La Eutanasia.

Algunos estudiantes están preocupados por el organizado esfuerzo que se realiza para legalizar la eutanasia, y tienen sus dudas sobre si debe otorgarse a los médicos el poder de vida o muerte.

Tampoco ignoran que también está implicado el factor humanitario en los casos donde no se puede aliviar un prolongado sufrimiento. A ellos les diré:

El problema que presenta una consideración de la práctica de la eutanasia propuesta, no existirá cuando se obtenga la continuidad de conciencia que niega la muerte. Ello significa que llegará un momento, en el desarrollo racial, en que el alma sabrá que ha llegado al término de su ciclo de vida física, y se preparará para retirarse de la forma con plena conciencia. Sabrá que ya no necesita los servicios que presta la forma y que ella debe ser descartada. Sabrá que su sentido de percepción, enfocado en la naturaleza mental, es suficientemente fuerte y vital como para llevarla a través del proceso y episodio de la abstracción. Cuando el hombre haya desarrollado esta conciencia y el proceso sea reconocido por la profesión médica y los estudiantes científicos del mecanismo humano, entonces toda la actitud hacia la muerte y sus procesos, involucrando, como lo hacen, el dolor y el sufrimiento, serán alterados materialmente. Cuando al hombre le llegue el momento de morir, tendrá a su disposición ciertos métodos de liberación que, desde el punto de vista general, podrán ser considerados como involucrando la eutanasia. Los métodos de abstracción se estudiarán y aplicarán cuando se acerca la muerte, y el proceso será considerado como el retiro del alma y también como liberación y emancipación. Este momento está más cerca de lo que se imaginan.

Graves peligros acechan hoy al proceso de acelerar el retiro del alma, y las salvaguardas legales requerirán un cuidadoso estudio; aun entonces surgirán graves y serias cuestiones. Pero debe ser desarrollado algún aceleramiento del proceso de la muerte. Sin embargo, la voluntad de morir del paciente no está basada hoy principalmente en el conocimiento y en la polarización mental, o en una continuidad de conciencia ya lograda, sino en las reacciones emocionales y en el horror al dolor y al temor.

No obstante, cuando el sufrimiento es terrible y no existe absolutamente ninguna esperanza de prestar una real ayuda o lograr una recuperación, y cuando el paciente está dispuesto (o la familia lo está si se halla muy enfermo), entonces, bajo una adecuada salvaguarda, algo debe hacerse. Pero el momento de la partida no podrá basarse en la emoción y compasión, sino en las ciencias espirituales y en la correcta comprensión de las posibilidades espirituales de la muerte.” (377)

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“…La posibilidad de desprenderse de la infección y estar inmune a las enfermedades contagiosas es mayormente una cuestión de vitalidad (quizás vitalidad en zonas determinadas del cuerpo donde reside el foco de atención y el énfasis de la fuerza vital). También puede basarse en la actividad de los corpúsculos de la sangre, que sirven para mantener en buenas condiciones la corriente sanguínea.

Este enfoque y énfasis es el mismo, respecto a los animales, pues no es el enfoque de la mente sino el de la energía vital en el cuerpo físico. Cuando ella se halla presente y es positiva, protege. Cuando es negativa y débil, deja al cuerpo físico (humano o animal) abierto a los peligros de la infección.

No puedo explicar más plenamente esto, porque el problema del origen y método permanecerá insoluble mientras el hombre emplee el actual acercamiento mental y las reacciones emocionales al dolor y a la enfermedad, y mientras ponga el mismo exagerado énfasis sobre la vida de la forma. Cuando se haya desarrollado un mejor sentido de proporción y los hombres comiencen a pensar en términos de alma, propósitos y destino, entonces la enfermedad, tal como la conocemos, se clasificará en dos principales categorías:

1. Las que purifican y hacen necesario un período de tonificación y descanso para el cuerpo, en preparación para continuar la vida en la tierra.

2. Las que producen el retiro, o abstracción del alma, en sus dos aspectos, vivencia y conciencia.” (378)

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(365) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Segundo. Causas que Emanan de la Vida Grupal. Ley VII. Regla Cinco. 1. Enfermedades de la Humanidad, Heredadas del Pasado. B. Tuberculosis. (pág. 179)
(366) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Segundo. Causas que Emanan de la Vida Grupal. Ley VII. Regla Cinco. 1. Enfermedades de la Humanidad, Heredadas del Pasado. C. Cáncer. (pág. 181)
(367) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Segundo. Causas que Emanan de la Vida Grupal. Ley VIII. Regla Cinco. 3. Enfermedades Raciales y Nacionales (pág. 194)
(368) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley VIII. Introducción (pág. 198)
(369) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley VIII. Regla Seis (pág. 209)
(370) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley VIII. Regla Seis (pág. 213)
(371) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley VIII. Regla Seis (pág. 216)
(372) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley VIII. Regla Seis. 1. Las Deudas Kármicas del Individuo (pág. 218)
(373) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley IX. Regla Seis (pág. 222)
(374) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Tercero. Nuestras Deudas kármicas. Ley IX. Regla Seis. La Desarmonía y la Enfermedad Causada por los Siete Rayos (pág. 224)
(375) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Causa Dual de la Congestión. (pág. 232)
(376) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Demencia Precoz.. (pág. 237)
(377) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. La Eutanasia. (pág. 237)
(378) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Cuarto. Respuestas a Algunas Preguntas. Ley IX. Regla Seis. Los Gérmenes.. (pág. 240)

viernes, 31 de mayo de 2019

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (XXXV) - Tratado de los Siete Rayos. VOL. 4 - Curación Esotérica (II)



Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (XXXIV)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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Tratado de los Siete Rayos. Vol. 4 - CuraciónEsotérica (1953) 

“…Amarguras, disgustos, odios y un sentido de frustración pueden producir, y lo hacen, muchas de las prevalecientes condiciones tóxicas y un estado de intoxicación general y mala salud de que mucha gente habitualmente sufre. Su visión es más grande que sus realizaciones y esto causa sufrimiento emocional. La curación de esto reside en la sencilla palabra aceptación. No es un estado negativo de asentimiento a una sumisa vida inactiva, sino una positiva aceptación (en pensamiento y expresión prácticas) de una condición que parece, en el momento inevitable, lo cual conduce a evitar toda pérdida de tiempo al tratar de realizar lo imposible y a efectuar el correcto esfuerzo para llevar a cabo lo que es posible.” (354)

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“…El aspecto amor, se manifiesta a través del corazón, el sistema circulatorio y el sistema nervioso. Por muchas causas es muy importante que se comprenda esto, pues controla predominantemente el cuerpo etérico y su asimilación de prana o vitalidad. Este prana actúa por medio de la sangre y los nervios, pues la fuerza de la vida utiliza la corriente sanguínea, y la fuerza síquica actúa a través del sistema nervioso. Ambos sectores del organismo humano causan la mayor parte de las dolencias en la actualidad y las causarán en mayor medida en el futuro. La raza aprende por medio del sufrimiento, y sólo la extrema necesidad impulsa al hombre a buscar una solución y alivio.” (355)

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“…se observará que las enfermedades principales que sufre el discípulo (que son excepcionales y limitadas principalmente a la humanidad avanzada) pueden ser ocasionadas por la sobrestimulación o afluencia de energía a un centro determinado, produciendo excesiva perturbación en esa zona.” (356)

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“… La sangre es la vida, y el libre intercambio, la libre participación, la libre circulación de todo lo que se requiere para un correcto vivir humano, caracterizará al mundo futuro. Estas condiciones no existen, el cuerpo de la humanidad está enfermo y su vida interna desorganizada. En vez de la libre circulación del aspecto vida en todas partes, ha existido separación, congestión, estancamiento y canales obstruidos. Ha sido necesaria la terrible crisis actual para que la humanidad perciba esta condición enfermiza, la enorme extensión del mal y descubra que las enfermedades de la “sangre de la humanidad” (simbólicamente entendida) son tan graves que se requieren las más drásticas medidas -dolor, agonía, desesperación y terror- para lograr su curación.” (357)

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“Las enfermedades del sistema nervioso producidas por la afluencia de energía a todas las partes del cuerpo, ya sea dirigida por la personalidad, algún aspecto del yo inferior personal, o por el alma, vía el cerebro, son muchas, y se agudizan a medida que el discípulo se acerca a la iniciación o se convierte en un iniciado. Al margen de los males psicológicos que esto produce, existen otras numerosas condiciones, debidas a esta afluencia de fuerza. El discípulo, por ejemplo, llega a estar excesivamente estimulado y por consiguiente superactivo; sufre un desequilibrio y con esto no me refiero al desequilibrio mental (aunque puede ocurrir) sino al superdesarrollo e hiperexpresión de alguna parte de su naturaleza. Puede llegar a estar exageradamente superorganizado por medio de algún centro hiperactivo, o suborganizado e inactivo. Por lo tanto está sujeto al desequilibrio del sistema glandular, con todas las dificultades derivadas. La sobrestimulación o el subdesarrollo, en lo que concierne a los centros, generalmente afecta a las glándulas, y éstas a su vez producen las dificultades del carácter, que lógicamente también traen problemas ambientales, así como impedimentos de la personalidad.” (358)

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“LEY V

No existe nada más que energía, porque Dios es Vida. En el hombre se unen dos energías, pero hay otras cinco presentes. Para cada una se ha de encontrar un punto central de contacto. El conflicto de esas energías con las fuerzas, y de las fuerzas entre sí, producen los males corporales del hombre. El conflicto entre las primeras y las segundas persiste durante edades, hasta llegar a la cima de la montaña, la primera gran cima. La lucha entre las fuerzas produce todas las enfermedades, dolencias y dolores corporales que buscan la liberación en la muerte. Las dos, las cinco y también las siete, además de aquello que ellas producen, poseen el secreto. Ésta es la quinta Ley de Curación en el mundo de la forma.

Esta Ley comprende ciertas afirmaciones básicas clasificadas de la manera siguiente:

1. Vivimos en un mundo de energías y somos parte constituyente de ellas.

2. El vehículo físico es una fusión de dos energías y siete fuerzas,

3. La primer energía es la del alma o energía egoica. Es la que produce el conflicto cuando la energía del alma trata de controlar las fuerzas.

4. La segunda energía es la de la triple personalidad -el rayo de la personalidad se resiste a la energía superior.

5. Las fuerzas son las otras energías o potencias de rayo que controlan los siete centros, siendo dominadas por la energía de la personalidad o la del alma.

6. Por lo tanto, dos conflictos tienen lugar entre las dos principales energías y también entre otras energías, enfocadas a través de los siete rayos.

7. La interacción de estas energías produce buena o mala salud.” (359)

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“El objetivo que tiene ante sí el aspirante, o discípulo en probación consiste en transferir las fuerzas desde los centros ubicados abajo del diafragma, por intermedio del centro plexo solar, a los centros ubicados arriba del diafragma. La energía de la base de la columna vertebral debe ser transferida a la cabeza; la energía del centro sacro debe ser elevada a la garganta, mientras que la energía del plexo solar debe ser transferida al corazón. Esto se hace en respuesta a la “atracción” magnética del rayo del alma cuando comienza a dominar al rayo de la personalidad. Este proceso es largo y doloroso, abarcando muchas vidas y acarreando, como resultado, muchos males físicos.” (360)
           
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“Gran parte del malestar que siente la humanidad en los diferentes cuerpos, puede ser atribuido a este constante movimiento de los centros y a la continua afluencia de energías; la incapacidad de los centros para desarrollarse o responder, produce, en muchos casos, enfermedades y dificultades; en otros, su desenvolvimiento desequilibrado, desarrollo retardado y falta de respuesta, crea problemas, y aún en otros su desenvolvimiento prematuro e hiperactividad acarrea peligros; la causa de tantas dificultades reside en que el mecanismo físico no está a la altura del desarrollo interno. Así se podrá apreciar nuevamente la complejidad del tema. La etapa teórica es muy sencilla, excepto cuando se ponen en movimiento fuerzas que oportunamente conducen a dificultades. La etapa de reacción a la respuesta y de adaptación a la teoría también establece un ciclo de gran dificultad y complejidad, porque conduce a un ciclo de experimento y experiencia durante el cual el discípulo sufre mucho y aprende. Luego, a medida que va adquiriendo experiencia, sobreviene la etapa de expresión espiritual, y tiene lugar la anulación de los peligros, librándose de las dificultades y enfermedades. Así se restablece la simplicidad.” (361)

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“…la trasferencia de energías de los cinco centros, a lo largo de la columna vertebral a los centros de la cabeza, acarreará sus propios problemas. La estimulación del centro ajna por el enfoque de estas energías puede conducir a desastrosos problemas psicológicos. Un hombre puede convertirse temporariamente en un maniático egocéntrico (todo es temporario en la larga vida del alma) y llegar a ser un monstruo humano como Hitler y otros de su misma calaña, aunque en menor grado; también puede sufrir violentos ataques epilépticos o afectarle la vista y quedar ciego. Todos estos puntos merecen una cuidadosa reflexión.” (362)

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“En consecuencia deberá tenerse en cuenta que los cuerpos físicos que ahora ocupa la humanidad están construidos de sustancia muy antigua, la cual se halla contaminada o condicionada por la historia del pasado. A este concepto debemos agregar otros dos: Primero, esas almas que encarnan, atraen hacia sí el tipo de materia con la cual deben construir sus envolturas externas que responderán a algún aspecto de su naturaleza más sutil; por ejemplo, si las condiciona el deseo físico, la materia de su vehículo físico responderá en gran parte a este anhelo particular. Segundo, cada cuerpo físico lleva en sí la simiente de una inevitable retribución, si se abusa de sus funciones. El gran pecado original en tiempos de lemuria fue de naturaleza sexual, y no sólo se debía a las innatas tendencias sino a la extraordinariamente densa población de su civilización y a la estrecha relación con el reino animal. En esa época originaron las enfermedades sifilíticas.

Los ignorantes piensan ingenuamente que las razas primitivas están libres de ese tipo de contaminación y que muchas enfermedades sexuales y sus resultados, son preponderantemente enfermedades de la civilización. Esto no es así desde el punto de vista ocultista. El verdadero conocimiento comprueba ser lo contrario. En la infancia de la raza se produjeron erróneos apareamientos, promiscuidad y una serie de perversiones; de acuerdo a las palabras de algunos de los más antiguos libros, que existen en los Archivos de los Maestros, leemos: “La tierra cobró su tributo y la tierra lo hizo con la tierra, contaminada e impura, volviendo a la tierra; entonces la vida pecaminosa penetró en la prístina pureza de la antigua madre. En lo más profundo del suelo se halla el mal, emergiendo a la forma de vez en cuando; sólo el fuego y el sufrimiento pueden purificar el mal que la madre ha trasmitido a sus hijos”.” (363)

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“En el trascurso de las épocas la humanidad entró en la etapa atlante de desarrollo. El control consciente del cuerpo físico quedó bajo el umbral de la conciencia; el cuerpo etérico se hizo en consecuencia más poderoso (un hecho que frecuentemente no es considerado) y el cuerpo físico como un autómata reaccionó acrecentadamente a la impresión y orientación impuestas por la naturaleza deseo en constante desarrollo. El deseo se trasformó en algo más que una simple respuesta al impulso físico animal y a los instintos primitivos; se dirigió hacia objetos y objetivos extraños al cuerpo, hacia las posesiones materiales y aquello que (al ser visto y codiciado) podría poseer. Así como los principales pecados de la época lemuria (si se los puede llamar pecados en su verdadero sentido, teniendo en cuenta la poca inteligencia de la raza) se cometían por el abuso del sexo, análogamente el mayor pecado de los atlantes fue el latrocinio, muy difundido y general. Los gérmenes de la agresión y la adquisición personal comenzaron a manifestarse, culminando en la gran guerra (relatada en La Doctrina Secreta) entre los Señores de la Faz Luminosa y los Señores de la Faz Oscura. Para apoderarse de lo que codiciaban y creían necesario, los más evolucionados de esa raza comenzaron a practicar magia. Me resulta imposible delinear la naturaleza y las prácticas de la magia de los atlantes, ejerciendo control sobre los elementales y las formas de vida que ahora han sido obligadas a retroceder a su guarida, y son inaccesibles a la humanidad; tampoco puedo indicar los métodos especiales empleados para adquirir lo deseado, las palabras de poder pronunciadas y los rituales cuidadosamente planeados, seguidos por quienes buscaron enriquecerse y posesionarse de lo que deseaban, sin tener en cuenta a costa de quién lo hacían. Este trabajo mágico constituía la parodia de la magia blanca tan abiertamente utilizada en esos días, antes de la gran guerra, entre las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas del Mal. La correcta magia era muy conocida por el pueblo atlante y utilizada por los Miembros de la Jerarquía, a quienes se les había confiado la orientación de la raza, y Ellos combatían el desenfrenado mal en las esferas superiores. Este mismo mal, nuevamente en son de guerra, está siendo combatido por los hombres de buena voluntad bajo la dirección de la Gran Logia Blanca. El colmo del lujo fue alcanzado en la Atlántida, de la cual nuestra jactanciosa civilización nada sabe ni nunca ha igualado. Algunos tenues indicios de ello nos han llegado de las leyendas del antiguo Egipto, de los descubrimientos arqueológicos y de los viejos cuentos de hadas. Se produjo un resurgimiento de la maldad y agravios puramente atlantes en los días de la decadencia del Imperio Romano. La vida fue mancillada por la miasma del egoísmo más abyecto, y las fuentes mismas de la vida fueron contaminadas. El hombre vivía y respiraba únicamente para poseer el máximo lujo y la mayor cantidad de cosas y bienes materiales. Fueron sofocados por el deseo y acicateados por la idea de no morir nunca, vivir eternamente y adquirir todas las cosas que deseaban.

Tuberculosis.

En la situación anteriormente mencionada hallamos el origen de la tuberculosis. Originó en los órganos que el hombre posee para respirar y vivir y fue impuesta como castigo por la Gran Logia Blanca; los Maestros promulgaron una nueva ley para el pueblo atlante cuando los vicios de lemuria y la codicia atlante llegaron al grado más despiadado. Esta ley puede ser traducida en los siguientes términos: “Quien sólo vive para los bienes materiales, quien sacrifica toda virtud con el fin de adquirir lo imperdurable, morirá en vida, encontrará que le falta el aliento y, sin embargo, rehusará pensar en la muerte hasta que le llegue el llamado.”

Resulta difícil en estos días apreciar o comprender el estado de conciencia de los atlantes. No existían procesos mentales, excepto entre los conductores de la raza; únicamente prevalecían los despiadados e insaciables deseos. Esta acción de la Gran Logia Blanca obligó la imposición de dos premisas y enfrentó a la raza con dos problemas hasta entonces incomprendidos. El primero fue que las actitudes psicológicas y los estados de conciencia pueden traer y traen condiciones fisiológicas, buenas y malas. El segundo, que por primera vez los pueblos debían reconocer el fenómeno de la muerte -muerte que ellos mismos produjeron en forma nueva y no únicamente por medios físicos. Esto tuvo que ser dramatizado en forma definidamente objetiva, porque aún las masas no respondían a la enseñanza verbal sino sólo a los eventos visuales. Cuando vieron que una persona particularmente inclinada al robo comenzaba a sufrir una horrenda enfermedad que parecía surgir de dentro de sí mismo y –mientras sufría- mantenía su amor por la vida (como lo hacen hoy los tuberculosos), enfrentaron otro aspecto o forma de la ley original (impuesta en tiempos de lemuria) que decía: “El alma que peca, morirá”. La muerte hasta entonces había sido aceptada sin protesta alguna, como el destino de todas las cosas vivientes, pero desde ese momento, por primera vez, la relación mental entre la acción individual y la muerte fue reconocida -aunque todavía en forma tenue y débil- y la conciencia humana dio un gran paso adelante. El instinto no pudo manejar esta situación.

La muerte es una grande y universal herencia; todas las formas mueren, porque esa es ley de la vida, hablando paradójicamente. Ha llegado el momento de enseñar a la raza que la muerte puede ser el fin de un ciclo y una automática respuesta a la Gran Ley de los Ciclos, que continuamente instituye lo nuevo y destruye lo viejo, o puede producirse por el abuso del cuerpo físico, por la mala aplicación de la energía y por la deliberada acción del hombre mismo. El hombre que deliberadamente peca y psicológicamente se equivoca en sus actitudes y consiguientes acciones, comete un suicidio, como el hombre que premeditadamente se hace volar los sesos. Pocas veces esto es comprendido, pero la verdad se irá haciendo cada vez más evidente.

Un mandato bíblico nos recuerda que los pecados de los padres se extenderán a los hijos, afirmación literal acerca de las enfermedades que la humanidad ha heredado de la raza lemuria y atlante. La sífilis y la tuberculosis han prevalecido ampliamente durante la primera mitad de la raza aria, en la cual nos hallamos, y hoy no sólo afectan a los órganos de la procreación o a los pulmones (tal como sucedió en las primeras etapas de su aparición), sino que han involucrado ahora la corriente sanguínea y en consecuencia todo el organismo humano.

Mucho se ha hecho durante los últimos cincuenta años para controlar la gran enfermedad atlante de la tuberculosis, por medio de una vida sencilla, alimentos sanos y abundantes y aire puro. Mucho se esta haciendo para controlar, finalmente, las enfermedades sifilíticas, y ambas serán eventualmente extirpadas, no sólo por el tratamiento sano y los descubrimientos de las ciencias médicas, sino porque la raza -a medida que se polariza más mentalmente- podrá encarar el problema desde el ángulo del sentido común, y decidirá que el pecado físico exige un castigo demasiado severo y que no vale la pena poseer lo que no se ha merecido ni se ha necesitado y en consecuencia no le pertenece.” (364)


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(354) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Tres. 3. Causas que se Inician en el Cuerpo Mental. B. Fanatismo Mental. El Dominio de las Formas Mentales. (pág. 76)
(355) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 3. Causas que se Inician en el Cuerpo Mental. Tres Leyes Mayores para la Salud. (pág. 86)
(356) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. A. Enfermedades de los místicos. (pág. 94)
(357) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. B. Enfermedades de los Discípulos. 1. Los Problemas Específicos de los Discípulos. (pág. 102)
(358) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. B. Enfermedades de los Discípulos. 1. Los Problemas Específicos de los Discípulos. (pág. 103)
(359) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. B. Enfermedades de los Discípulos. 2. Dificultades Incidentales al Contacto con el Alma. (pág. 108)
(360) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. B. Enfermedades de los Discípulos. 2. Dificultades Incidentales al Contacto con el Alma. (pág. 109)
(361) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. Los Siete Centros Principales. (pág. 127)
(362) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Primero. Las Causas Psicológicas de las Enfermedades. Ley III. Regla Cuatro. 4. Enfermedades Originadas en la Vida del Discipulado. Los Siete Centros Mayores (continuación). (pág. 136)
(363) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Segundo. Causas que Emanan de la Vida Grupal. Ley VII. Regla Cinco. 1. Enfermedades de la Humanidad, Heredadas del Pasado (pág. 173)
(364) PRIMERA PARTE. Las Causas Fundamentales de las Enfermedades. Capítulo Segundo. Causas que Emanan de la Vida Grupal. Ley VII. Regla Cinco. 1. Enfermedades de la Humanidad, Heredadas del Pasado. A. Enfermedades venéreas y sifilíticas. (pág. 176)