lunes, 20 de noviembre de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - La Evolución del Hombre, el Pensador (V) (Alice A. Bailey) - Reflexiones Personales y Síntesis -


(En cursiva, párrafos que por su relevancia me ha parecido importante transcribirlos literalmente)


*       El hombre está hecho a imagen de Dios, y por eso debemos verlo reflejarse en la triple naturaleza del Logos. Debe demostrar inteligencia, expresar amor y manifestar voluntad..



*          "El hombre es el ser en que el supremo espíritu y la ínfima materia están vinculados por la inteligencia. Esta definición describe al hombre como el punto de convergencia de las tres líneas de evolución: el espíritu, la materia y el intelecto vinculador. Unifica el yo y el no-yo, mediante la relación entre ambos. Es el conocedor, lo conocido y el conocimiento. ¿Cuál es, pues, el propósito del intelecto y del conocimiento? Con toda seguridad su propósito consiste en adaptar la forma material a las necesidades y exigencias del espíritu inmanente".


*          La evolución de la materia se desarrolla gradualmente, siendo a su vez complementada por la lenta acción de la interna cualidad subjetiva de la vida de Dios, cuya esencial naturaleza queda así demostrada. Primeramente, tenemos un aspecto, luego otro y finalmente un tercero, teniendo así la maravillosa combinación y consumación, el ser humano, que sintetiza los tres aspectos y es la totalidad de los divinos atributos, aunque todavía muy embrionarios, y que debe repetir en su ciclo evolutivo el idéntico proceso seguido por el átomo. Así como el átomo sigue su curso interno y posteriormente debe ser atraído por otros átomos, para fusionarse y mezclarse y formar un grupo, análogamente el átomo humano debe hallar el lugar que le corresponde dentro de una forma mayor.



*        “En las primeras etapas de la evolución humana, que podríamos llamar atómica, el hombre reconoce gradualmente que es una unidad autoconsciente, con individualidad propia. A medida que la vida transcurre, el hombre pasa de la etapa atómica a otra superior y mejor, donde reconoce sus relaciones grupales, se da cuenta que tiene responsabilidades grupales y debe desempeñar funciones con otros átomos. Empieza a hacerse sentir la conciencia grupal. Así el átomo humano encuentra su lugar en el grupo, en la unidad mayor a que pertenece, y comienza el aspecto amor. El hombre ha pasado de la etapa atómica a la etapa de la coherencia grupal. Posteriormente llega a la etapa en que se da cuenta de que no sólo tiene responsabilidades con el grupo, sino que existe algo mayor, tiene conciencia de que es parte de una gran vida universal, subyacente en todas las agrupaciones; que no es un átomo universal ni tan sólo parte de un grupo, sino que al sumergirse en el grupo sin perder su identidad, el grupo mismo debe fusionarse nuevamente con la conciencia de esa gran Identidad, la síntesis de todo. Así llega a la etapa final de la inteligente apreciación de la divina unidad.”



*          “¿cuál es la meta para cada uno de nosotros? ¿Cuál la de estos diferentes átomos de los que nos ocupamos? Las antiguas Escrituras orientales dicen que la meta del átomo de la sustancia es la autoconsciencia. ¿Cuál es, por lo tanto, la meta del átomo humano que ya es autoconsciente, se ha individualizado y se guía a sí mismo por medio de su voluntad? ¿Qué tiene el hombre por delante? Sencillamente la expansión de su conciencia hasta incluir la conciencia de la excelsa Vida o Ser, en cuyo cuerpo es una célula..” 


*          “Si aceptamos que el hombre es una célula, en una esfera mayor, ¿no sería posible la existencia de una conciencia que fuera para el hombre lo que su conciencia es para las células de su cuerpo? ¿No sería posible que nuestra meta inmediata fuera obtener esa conciencia, en el mismo sentido en que el átomo de la sustancia tendrá que lograr algún día la conciencia de un ser humano?



*          “Tenemos cuatro estados de inteligente actividad que podemos o denominar: conciencia, autoconsciencia, conciencia grupal y conciencia de Dios, que se manifiestan respectivamente mediante los cuatro tipos de átomo: primero, el átomo químico y todas las formas atómicas; segundo, el átomo humano; tercero, el átomo planetario, y, finalmente, el omniabarcante átomo solar. Animando a estas formas atómicas, podemos ver la manifestación de todos los tipos de vida subhumana, desde la vida del átomo de la sustancia, hasta la vida animadora de los animales superiores; luego esa vida denominada humana, el hombre, el pensador; después el Hombre celestial, y, finalmente, la excelsa Vida del sistema solar, que los cristianos denominan Dios o Logos.”


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