sábado, 23 de septiembre de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - La Evolución de la Materia (III) (Alice A. Bailey) - Reflexiones Personales y Síntesis -


(En cursiva, párrafos que por su relevancia me ha parecido importante transcribirlos literalmente)




*          En el año 1922 el diccionario define el átomo en los siguientes términos:

"El átomo es un centro de fuerza, una fase de los fenómenos eléctricos, un centro de energía, activo por su propia construcción interna, que emite energía, ca­lor o radiación."

Tenemos entonces queel átomo es, un "vórtice anular" o Centro de fuerza, y no una partícula de lo que entendemos por sustancia tangible. Se ha demostrado que esta ultérrima partícula de la materia está compuesta de un núcleo positivo de energía, circunda­do, como el sol por los planetas, por varios electrones o corpúsculos negativos, subdividiendo así el átomo de los antiguos científicos en numerosos cuerpos menores.


*          Todo pasa por un período de transición, cambia el antiguo orden, y los viejos métodos de ver las cosas resultan falsos o inadecuados, y las caducas formas de expresar las ideas parecen inútiles.”


*          Un centro de energía o actividad, sugiere un concepto dual: la causa del movimiento o energía, y aquello que energetiza o activa.”


*          “Protilo es una palabra análoga a protoplasma, y expresa la idea de la materia original primaria, antes de la evolución de los elementos químicos (podríamos definirla también como el Eter). La palabra que me aventuré a emplear para tal propósito está­ compuesta de dos voces griegas que significan 'antes que' y la 'materia de que' están hechas las cosas“.

“La palabra "sustancia" significa lo que "está debajo" o detrás de las cosas. El éter del espacio, que es el medio en que actúa o se hace sentir la energía o fuerza.”


*          Energía y fuerza, materia y sus­tancia, podemos separarlas en nuestra mente de la manera siguiente: al referirnos a energía y sustancia consideraremos lo que aún es intangible, y emplearemos la fuerza, en cone­xión con la materia, al tratar con el aspecto objetivo que es­tudian definidamente los científicos. Sustancia es el éter en uno de sus múltiples grados, subyacente en la materia misma.”

Cuando mencionamos energía debe existir lo que ener­getiza esa fuente de energía y su origen, que se manifiesta en la materia. Esto es lo que trato de destacar. ¿De dónde procede esta energía y qué es?


*          Según dijo Edison en una entrevista publicada en 1890:

"No creo que la materia sea inerte y la mueva una fuerza externa. Me parece que todo átomo posee algo de inteligencia primitiva. Consideremos las miles de formas en que los átomos de hidrógeno se combinan con los de otros elementos para formar las diversas sus­tancias. ¿Quiere usted decir, dijo el periodista, que lo hacen sin poseer inteligencia? Los átomos en armónica y útil relación asumen hermosas e interesantes formas y colores, o exhalan un fragante aroma como si expresaran su satisfacción..., o unidos en determinadas for­mas, constituyen animales de orden inferior. Finalmen­te, se combinan en el hombre, que representa la total inteligencia de todos los átomos."

El periodista preguntó: Pero ¿de dónde procede ori­ginariamente esta inteligencia?
Edison respondió: "De algún poder superior a nosotros."
Entonces ¿cree usted en un Creador inteligente, en un Dios personal?
"Desde luego. La existencia de un Dios así, puede demostrarse, a mi entender, por medio de la química."

En una conversación publicada en 1920 en el Scien­tific American, Edison presentó unas suposiciones algunas de las cuales son:

“1. La vida es indestructible, como la materia.

2. Nuestro cuerpo está constituido por miríadas de en­tidades infinitesimales, siendo cada una en sí, una unidad de vida, así como el átomo está constituido por miríadas de electrones.

3. El ser humano actúa como un conjunto más bien que como una unidad. El cuerpo y la mente expre­san la voz y el voto de las entidades de vida.

4. Las entidades de vida construyen de acuerdo a un plan. Si parte del organismo vital es mutilado, lo reconstruyen exactamente como era antes...

5. La ciencia reconoce la dificultad de trazar una línea entre lo inanimado y lo animado. Quizás las entida­des de vida extienden sus actividades a los cristales y cuerpos químicos.

6. Las entidades de vida son inmortales, de manera que por lo menos, en esta medida, la vida eterna es una realidad que muchos anhelamos.”


*          En una alocución, tal como lo informó el Li­terary Digest El 26 de febrero de 1921, Sir Clifford Allbut, Presidente de la Asociación Británica de Médicos, dijo:

"Cuando el microbio se aloja en el cuerpo puede estar o no a tono (armonía) con algunas o todas las células con que hace contacto. Probablemente en ningún caso suceda algo morboso... , la morbosidad podría ocurrir entre el microbio y las células del cuerpo que están a su alcance y no a tono (desarmonía) con él. Es razonable suponer que cuando un microbio se acerca a una célula corpórea puede atacarla de un modo u otro, entonces el microbio inocuo se convierte en virulento. Por otra parte las cé­lulas pueden educarse para vibrar en armonía con el microbio disonante, o haber intercambio y adaptación mutua...

"Pero si esto es así, enfrentamos en verdad una ma­ravillosa y amplia facultad, la facultad de elegir, la autodeterminación o, si prefieren, la mente."” (La traducción del inglés quizás no sea la mas acertada, pero su significado final se entiende)


*          Si consideramos estas diferentes cualidades del átomo, como energía, inteligencia, capacidad de selección y recha­zo, atracción y repulsión, sensación, movimiento y deseo, tendremos algo muy parecido a la sicología de un ser hu­mano, aunque dentro de un radio más limitado y en grado más circunscrito.

Hemos visto que el átomo es una entidad viviente, un diminuto mundo vibrante, y que dentro de su esfera de influencia hay otras vidas, en análogo sentido en que el hombre es también una entidad o núcleo positivo de fuerza o vida, que mantiene dentro de su esfera de influencia a otras vidas menores, es decir, las células de su cuerpo. Esto atañe al hombre y, en la misma medida, al átomo.”


*          El concepto del átomo como manifestación positiva de energía, que contiene dentro de su campo de actividad su polo opuesto, puede extenderse no sólo a todo tipo de átomo, sino también al ser humano. Po­demos considerar a cada ente de la familia humana como un átomo humano, porque el hombre es simplemente un átomo mayor. Es centro de fuerza positiva que mantiene dentro de la periferia de su esfera de influencia las células de su cuerpo, y demuestra discernimiento, inteligencia y energía. La diferencia es sólo de grado. Posee una conciencia más amplia y vibra a una mayor medida que el diminuto átomo químico.

Podemos aún dilatar el concepto y considerar el pla­neta como un átomo. Quizás exista internamente en el planeta una vida que retiene en él la sustancia de las esferas y de todas las formas de vida en un todo coherente, con una específica esfera de influencia. Esto quizás parezca una dis­paratada especulación, pero si juzgamos por analogía, quizás exista en la esfera planetaria una Entidad cuya conciencia esté tan alejada de la del hombre, como la del hombre de la del átomo químico.

El mismo concepto puede ampliarse hasta incluir el átomo del sistema solar. En el corazón del sistema solar te­nemos el sol, centro positivo de energía, que mantiene los planetas en su esfera de influencia. Si existe inteligencia en el átomo y la hay en el ser humano, si existe en el planeta una Inteligencia que controla sus funciones, ¿no sería lógico ampliar el concepto y afirmar que existe una poderosa Inte­ligencia detrás del átomo mayor del sistema solar?

            Esto nos lleva finalmente al punto de vista sostenido por el enfoque religioso, de la existencia de un Dios o Ser divino, donde el cristiano ortodoxo diría reverentemente Dios; el científico, energía, con igual reverencia, y ambos significarían lo mismo. Cuando el maestro idealista habla del “Dios interno” que reside en la forma humana, otros con igual exactitud se referirán a la "facultad energetizadora" del hombre que lo impulsa a la actividad física, emocional y mental.

Así se mani­fiesta el Todo maravilloso y sintético. Algo de esto pensa­ría San Pablo al hablar del Hombre celestial, y cuando men­cionó el "cuerpo crístico", con toda seguridad se refirió a esos entes de la familia humana que están dentro de su es­fera de influencia y constituyen Su cuerpo, así como el con­junto de células físicas forman el cuerpo físico del hombre. Es necesario, en estos días de trastornos religiosos, demostrar que las verdades fundamentales del cristianismo son verda­des científicas. Por lo tanto, es preciso hacer científica la religión.”


*          Todo átomo de materia con inteligencia latente, discerni­miento, facultad selectiva, llegará en el transcurso de los eo­nes a una etapa avanzada de conciencia llamada humana. Ciertamente podemos también suponer que el átomo humano progresa hacia algo aún más ampliamente consciente y que con el tiempo alcanzará la etapa de desarrollo de esas excelsas Entidades cuyos cuerpos constituyen los átomos pla­netarios. Cabe preguntarse, ¿qué les espera a esas entidades? Alcanzar ese estado omnincluyente de conciencia llamado Logos solar. Si nos consideramos científicamente centros de fuerza, mantenien­do la materia de nuestro cuerpo dentro de nuestra esfera de control y actuando en y dentro de ellos, tendremos una hi­pótesis capaz de interpretar todo el plan cósmico. Si como insinúa Einstein, nuestro sistema solar es sólo una esfera, se deduce que éste a su vez es un átomo cósmico; así nos ubicaríamos dentro de un sistema aún mayor y tendríamos un centro alrededor del cual gira nuestro sistema solar, co­mo lo hace el electrón respecto al átomo.”


*          “Al considerar ampliamente los átomos del sistema so­lar, incluyendo el sistema mismo, existen dos cosas notables:

Primero, la vida y la actividad intensas del átomo mismo y su energía atómica interna; segundo, su interacción con otros átomos -repeliendo a unos y atrayendo a otros. De estos hechos podemos deducir que el método de evolución de cada átomo, se debe a dos causas: su vida interna y su interacción o intercambio con los demás átomos. Ambas etapas son evidentes en la evolución del átomo humano. Todos so­mos conscientes que estamos centrados en nosotros mismos, consideramos todas las cosas desde nuestro propio punto de vista, y los acontecimientos externos resultan interesantes siempre que nos conciernen. Tratamos las cosas si nos afec­tan personalmente, y en determinada etapa de nuestra evo­lución lo que le ocurre a los demás nos parece importante si nos atañe. En esta etapa se hallan muchos actualmente y es característica de la mayoría, siendo el período de in­tenso individualismo, donde el concepto yo es de suprema importancia. Involucra mucha actividad interna.

El segundo método de evolución del átomo humano es por medio de su interacción con los demás átomos, y esto es algo que recién ahora alborea en la inteligencia humana, asumiendo su justa importancia, pues sólo comenzamos a comprender la relativa significación de la competencia y de la colaboración, y estamos en vísperas de saber que no podemos vivir egoístamente, en forma independiente del gru­po al que pertenecemos; empezamos a aprender que si nues­tros hermanos se detienen y no progresan y si otros átomos humanos no vibran debidamente, cada átomo del cuerpo colectivo es afectado. Nadie será perfecto hasta que las de­más unidades alcancen el más pleno y completo desarrollo.”


*          “Trato de señalar la necesidad de descubrir el lugar en el grupo al que por naturaleza pertenecemos, donde somos como electrones para la carga positiva y, una vez descubierto, realizar nuestra ta­rea dentro del átomo mayor, el grupo.

Si es verdad que todas las células de nuestro cuerpo son, por ejemplo, electrones que mantenemos en coherencia, y si somos el factor energetiza­dor dentro de la forma material, es de suma importancia re­conocerlo y ocuparnos correcta y cientificamente de esa forma y sus átomos. Esto implica el cuidado práctico del cuerpo físico y la adaptación inteligente de toda nuestra energía al trabajo que se debe realizar y a la naturaleza de nuestro objetivo, pues es necesaria la sensata utilización del conjunto de células, nuestro instrumento o herramienta, y nuestra esfera de manifestación.”


*          “Avanzamos hacia ese período en que la ciencia y la religión se ayudarán mutuamente, y la filosofía contribuirá al cono­cimiento de la verdad.”


*          Si las cosas son misteriosas e inexplicables para nosotros, será porque la gran Entidad que se ma­nifiesta por medio de nuestro planeta está llevando a cabo un propósito y plan definidos, análogamente a como lo ha­cemos en nuestras vidas. A veces llevamos el cuerpo físico a situaciones donde le producimos dificultades dolorosas y agobiadoras; aceptada la hipótesis tratada, es lógico suponer que la gran Inteligencia de nuestro planeta también lleva su cuerpo de manifestación -que incluye la familia huma­na- a situaciones angustiosas para los átomos. Ciertamente es lógico suponer que el misterio de cuanto vemos a nuestro alrededor está oculto en la voluntad o inteligente propósito de esa Vida mayor que actúa a través de nuestro planeta, como el hombre actúa a través del cuerpo físico. Sin embargo, esa Vida, esa Inteligencia superior a la nuestra, es un átomo de una esfera aún mayor, donde mora el Logos solar, la inteligencia que contiene todas las vidas menores.”

Dani

viernes, 15 de septiembre de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - La Evolución de la Materia (III) (Alice A. Bailey) (*)


 
Alice A. Bailey (como algunas/os de vosotras/os quizás conozcáis) escribió una serie de libros, algunos de suyos como este ("La Conciencia del Átomo") y otros con enseñanzas dadas por el Maestro Djwhal Khul (mas conocido como el Maestro Tibetano).

Este libro trata de la relación científica entre materia y consciencia, en una época en que la evolución influencia progresivamente la sustancia de todas las formas. El "átomo" aparece como la réplica miniaturizada más completa de la estructura energética común a todas las formas de vida: cósmica, planetaria, humana y subhumana"

Paulatinamente iremos añadiendo nuevos capítulos del libro para poder tratarlos con "la suficiente tranquilidad y mente abierta", aspectos indispensables para poder profundizar en estos temas.

Recordemos que el libro fue escrito hace casi 100 años, por lo que algunas expresiones, aspectos y comentarios que puedan aparecer en el mismo han de considerarse como de aquella época y, por tanto, quizás no coincidan del todo con la realidad actual.

Si alguien estuviese interesado en obtener mas información sobre A. A. Bailey, la Escuela Arcana y/o el Maestro Tibetano (Djwhal Khul), puede consultar los enlaces siguientes:


FUNDACIÓN LUCIS TRUST
Ir al Segundo Capítulo

Dani

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LA EVOLUCIÓN DE LA MATERIA 

SEGUNDA CONFERENCIA

"Evidentemente en una serie de conferencias como éstas no puede tratarse concretamente un tópico tan importante, aunque yo tuviera la suficiente preparación para dictar cátedra sobre un asunto tan fundamentalmente científico. Además, si las conclusiones de la ciencia sobre la evolución de la materia fueran definitivas, el tema sería, aún así, demasiado vasto para tratarlo, pero como no lo son, de ahí proviene su mayor complicación. Esta noche quiero enunciar previamente que mi objetivo consiste en hablar especialmente a quienes carecen de conocimiento científico, para darles un concepto general de las ideas comúnmente aceptadas. Por lo tanto, haré algunas sugerencias que ayudarán a ajustar nuestras mentes a este gran problema de la materia. Por lo común se ha presentado el aspecto sustancia de la manifestación en forma separada y sólo últimamente se presentó al público lo que podría llamarse "sicología de la materia", mediante las investigaciones y conclusiones de científicos de mente más amplia.

La semana pasada, como recordarán, traté de indicarles en forma extensa y general, que existían tres líneas de acercamiento para estudiar el universo material. Tenemos la línea que sólo considera el aspecto materialista y se ocupa únicamente de lo visible, tangible y demostrable. La segunda línea es el supernaturalismo que reconoce más el aspecto denominado divino que el aspecto material de las cosas; trata de los aspectos de la vida y del espíritu, considerando esa vida como una potestad extraña al sistema solar y al hombre, y a esa Potestad como un gran Agente creador, que guía y crea el universo objetivo, aunque permanece fuera de él. Ambas líneas de pensamiento son postuladas por científicos francamente materialistas y también por los cristianos ortodoxos y los deístas de todos los credos.

Mencioné también una tercera línea denominada concepto idealista, la cual reconoce la forma material, ve la vida dentro de ella y admite una conciencia que evoluciona por medio de la forma externa. Es la línea que destacaré e insinuaré en estas conferencias, porque ningún orador puede, después de todo, disociarse totalmente de su propio punto de vista, habiéndome propuesto desarrollar en estas charlas la tercera línea, porque para mí sintetiza las otras dos y añade ciertos conceptos que producen un conjunto coherente cuando se fusiona con ambas. A ustedes les corresponde decidir si este tercer punto de vista es lógico, razonable o claro.

Para la mayoría de nosotros, la realidad más común de la vida es el mundo material, el cual podemos ver y tocar con los cinco sentidos, y los pensadores metafísicos denominan "no-yo", o lo objetivo para cada uno de nosotros. Como sabemos, la tarea del químico es reducir las sustancias conocidas a sus elementos simples, y hasta no hace mucho tiempo se creyó haberlo logrado satisfactoriamente. Las conclusiones del químico señalaban entre setenta y ochenta el número de elementos conocidos. Sin embargo, hace más o menos veinte años, en 1898, se descubrió un nuevo elemento que se lo denominó radio, y este descubrimiento revolucionó totalmente las ideas mundiales sobre la materia y la sustancia. Si consultamos los libros de texto del siglo pasado, o buscamos en los antiguos diccionarios la definición del átomo, veremos citado a Newton, quien lo definía como la última, indivisible y dura partícula de la materia, algo imposible de mayor subdivisión. Se lo consideró el ultérrimo átomo del universo, y los científicos de la Era Victoriana lo denominaron "la piedra fundamental del universo", creyendo que habían llegado hasta donde era posible llegar y que habían descubierto todo lo subyacente detrás de la manifestación y de la objetividad misma. Pero, descubierto el radio y otras sustancias radiactivas, fue necesario encarar un nuevo aspecto de la situación, y, evidentemente, se vio que lo que hasta entonces se había tenido por la ultérrima partícula, no era tal. Hoy el diccionario define el átomo en los siguientes términos:

"El átomo es un centro de fuerza, una fase de los fenómenos eléctricos, un centro de energía, activo por su propia construcción interna, que emite energía, calor o radiación."

Por lo tanto, el átomo es, según conjeturaba Lord Kelvin, en 1867, un "vórtice anular" o Centro de fuerza, y no una partícula de lo que entendemos por sustancia tangible. Se ha demostrado que esta ultérrima partícula de la materia está compuesta de un núcleo positivo de energía, circundado, como el sol por los planetas, por varios electrones o corpúsculos negativos, subdividiendo así el átomo de los antiguos científicos en numerosos cuerpos menores. Los elementos difieren según el número y disposición de estos negativos electrones alrededor de su núcleo positivo, y giran o circulan en torno a esta carga central de electricidad, como nuestro sistema planetario gira alrededor del sol. El profesor Soddy, en uno de sus últimos libros, señala que en el átomo puede observarse todo un sistema solar -con su sol central y los planetas que recorren sus órbitas a su alrededor.

 Resulta evidente para cada uno, que al analizar y estudiar esta definición del átomo, surge un concepto totalmente nuevo de la sustancia. Por lo tanto, las aseveraciones dogmáticas están fuera de lugar, porque nos damos cuenta que probablemente un próximo descubrimiento puede revelar que los electrones son mundos dentro de otros mundos. Hay una interesante conjetura sobre estas líneas en un libro escrito por un pensador científico, donde sugiere dividir y subdividir el electrón en lo que denomina "sicones", y penetrar así en reinos que ahora no se consideran físicos. Quizás sea esto un sueño, pero lo que trato de plasmar en mi mente y en la de ustedes, es que apenas sabemos dónde nos encontramos respecto a las ideas científicas, como tampoco sabemos dónde nos hallamos en los mundos religioso y económico. Todo pasa por un período de transición, cambia el antiguo orden, y los viejos métodos de ver las cosas resultan falsos o inadecuados, y las caducas formas de expresar las ideas parecen inútiles. Todo cuanto cabe ahora al hombre inteligente es reservar su opinión, cerciorarse de lo que cree ser la verdad, y entonces esforzarse por sintetizar ese aspecto particular de la verdad universal con el aspecto aceptado por su semejante.

Podemos entonces considerar que el átomo se resuelve en electrones, y expresarlo en términos de fuerza o energía. Un centro de energía o actividad, sugiere un concepto dual: la causa del movimiento o energía, y aquello que energetiza o activa. Esto nos conduce directamente al campo de la psicología, porque siempre se ha considerado que la energía o fuerza es una cualidad, y donde hay cualidad estamos realmente considerando el campo de los fenómenos síquicos.

Al ocuparnos de la materia aparecen continuamente ciertos términos comunes, factibles de una amplia diversidad de definiciones. Al hojear días pasados un libro científico, me desalentó saber que el autor decía que eran totalmente diferentes los átomos del químico, del físico, del matemático y del metafísico, y ésta es una de las razones para no dogmatizar sobre estas cuestiones. Sin embargo, correcta o no, tengo que presentar una hipótesis bien definida. Al hablar del radio, probablemente nos aventuremos en el reino de la sustancia etérea, la región del éter o del protilo, palabra acuñada por Sir William Crookes, que la definió como:

"Protilo es una palabra análoga a protoplasma, y expresa la idea de la materia original primaria, antes de la evolución de los elementos químicos. La palabra que me aventuré a emplear para tal propósito está compuesta de dos voces griegas que significan 'antes que' y 'la materia de que están hechas las cosas“.

Por lo tanto, estamos retrotrayendo el concepto de la materia al punto en que siempre lo ubicó la escuela oriental, a la materia primordial, llamada también por los orientalistas "éter primordial", aunque debe recordarse que el éter de la ciencia está infinitamente lejos del éter primordial del ocultista oriental, el cual nos lleva de vuelta a ese intangible algo, base de las cosas objetivas que vemos, tocamos y manejamos. La palabra "sustancia" significa lo que "está debajo" o detrás de las cosas. En consecuencia, sólo podemos decir en relación con el éter del espacio, que es el medio en que actúa o se hace sentir la energía o fuerza. Cuando en estas Conferencias hablé de energía y fuerza y de materia y sustancia, podemos separarlas en nuestra mente de la manera siguiente: al referirnos a energía y sustancia consideraremos lo que aún es intangible, y emplearemos la fuerza, en conexión con la materia, al tratar con el aspecto objetivo que estudian definidamente los científicos. Sustancia es el éter en uno de sus múltiples grados, subyacente en la materia misma.

Cuando mencionamos energía debe existir lo que energetiza esa fuente de energía y su origen, que se manifiesta en la materia. Esto es lo que trato de destacar. ¿De dónde procede esta energía y qué es?

Los científicos reconocen cada vez con mayor claridad las cualidades que el átomo posee, y convendría tomar los diversos tratados científicos que se ocupan del tema de la materia atómica, y observar cuál de sus numerosos y variados términos pueden ser a su vez aplicados al ser humano. He tratado de realizar esto en pequeña escala y me resultó muy iluminador.

Ante todo sabemos que al átomo se le atribuye energía y el poder de cambiar sus modos de actividad. Un autor lo ha dicho: "en todos los átomos del mundo se estremece una absoluta inteligencia". A este respecto señalaré que Edison, al ser entrevistado por un periodista de Harpen's Magazine en febrero de 1890, y al ampliar sus declaraciones en el Scientific American en octubre de 1920, en la primera entrevista dijo:

"No creo que la materia sea inerte y la mueva una fuerza externa. Me parece que todo átomo posee algo de inteligencia primitiva. Consideremos los miles de formas en que los átomos de hidrógeno se combinan con los de otros elementos para formar las diversas sustancias. ¿Quiere usted decir, dijo el periodista, que lo hacen sin poseer inteligencia? Los átomos en armónica y útil relación asumen hermosas e interesantes formas y colores, o exhalan un fragante aroma como si expresaran su satisfacción... , o unidos en determinadas formas, constituyen animales de orden inferior. Finalmente, se combinan en el hombre, que representa la total inteligencia de todos los átomos."

El periodista preguntó: Pero ¿de dónde procede originariamente esta inteligencia?
Edison respondió: "De algún poder superior a nosotros."
Entonces ¿cree usted en un Creador inteligente, en un Dios personal?
"Desde luego. La existencia de un Dios así, puede demostrarse, a mi entender, por medio de la química."

En la larga conversación publicada en 1920 en el Scientific American, Edison presentó un gran número de interesantes suposiciones, de las que extraje las siguientes:
  1. La vida es indestructible, como la materia.
  2. Nuestro cuerpo está constituido por miríadas de entidades infinitesimales, siendo cada una en sí, una unidad de vida, así como el átomo está constituido por miríadas de electrones.
  3. El ser humano actúa como un conjunto más bien que como una unidad. El cuerpo y la mente expresan la voz y el voto de las entidades de vida.
  4. Las entidades de vida construyen de acuerdo a un plan. Si parte del organismo vital es mutilado, lo reconstruyen exactamente como era antes...
  5. La ciencia reconoce la dificultad de trazar una línea entre lo inanimado y lo animado. Quizás las entidades de vida extienden sus actividades a los cristales y cuerpos químicos.
  6. Las entidades de vida son inmortales, de manera que por lo menos, en esta medida, la vida eterna es una realidad que muchos anhelamos.
En una alocución Sir Clifford Allbut, Presidente de la Asociación Británica de Médicos, tal como lo informó el Literary Digest del 26 de febrero de 1921, se refirió a la capacidad del microbio para seleccionar y rechazar, y en el transcurso de sus observaciones dijo:

"Cuando el microbio se aloja en el cuerpo puede estar o no a tono con algunas o todas las células con que hace contacto. Probablemente en ningún caso suceda algo morboso... , la morbosidad podría ocurrir entre el microbio y las células del cuerpo que están a su alcance y no a tono con él. Es razonable suponer que cuando un microbio se acerca a una célula corpórea puede atacarla de un modo u otro, entonces el microbio inocuo se convierte en virulento. Por otra parte las células pueden educarse para vibrar en armonía con el microbio disonante, o haber intercambio y adaptación mutua...

"Pero si esto es así, enfrentamos en verdad una maravillosa y amplia facultad, la facultad de elegir, y esta elevación desde el fondo de la biología a la cima -facultad formativa-, la autodeterminación o, si prefieren, la mente."

En 1895, Sir William Crookes, uno de nuestros más grandes científicos, dio una interesante conferencia ante un grupo de químicos de Gran Bretaña, donde trató la capacidad del átomo de elegir su propio camino, rechazar y seleccionar, y demostró que la selección natural se observa en todas las formas de vida, desde el átomo ultérrimo de entonces, pasando por todas las formas de existencia.

En otro artículo científico se reconoce que el átomo posee también sensación:

"La reciente discusión acerca de la naturaleza del átomo, que en una u otra forma debemos considerar como factores máximos de todos los procesos físicos o químicos, parece que podrá dirimirse mediante el concepto de que esas diminutas masas poseen -como centros de fuerza- un alma persistente, y que todo átomo tiene sensación y movimiento."

Análogamente Tyndall señala que hasta los mismos átomos parece que tuvieran "instinto con deseo de vida"

Si consideramos estas diferentes cualidades del átomo, como energía, inteligencia, capacidad de selección y rechazo, atracción y repulsión, sensación, movimiento y deseo, tendremos algo muy parecido a la sicología de un ser humano, aunque dentro de un radio más limitado y en grado más circunscrito. Por lo tanto, ¿no hemos llegado acaso, retrospectivamente, a lo que podría llamarse la siquis del átomo? Hemos visto que el átomo es una entidad viviente, un diminuto mundo vibrante, y que dentro de su esfera de influencia hay otras vidas, en análogo sentido en que el hombre es también una entidad o núcleo positivo de fuerza o vida, que mantiene dentro de su esfera de influencia a otras vidas menores, es decir, las células de su cuerpo. Esto atañe al hombre y, en la misma medida, al átomo.

Ampliaremos ahora el concepto del átomo y quizás lleguemos a la causa fundamental que encierra la solución de los problemas del mundo. El concepto del átomo como manifestación positiva de energía, que contiene dentro de su campo de actividad su polo opuesto, puede extenderse no sólo a todo tipo de átomo, sino también al ser humano. Podemos considerar a cada ente de la familia humana como un átomo humano, porque el hombre es simplemente un átomo mayor. Es centro de fuerza positiva que mantiene dentro de la periferia de su esfera de influencia las células de su cuerpo, y demuestra discernimiento, inteligencia y energía. La diferencia es sólo de grado. Posee una conciencia más amplia y vibra a una mayor medida que el diminuto átomo químico.

Podemos aún dilatar el concepto y considerar el planeta como un átomo. Quizás exista internamente en el planeta una vida que retiene en él la sustancia de las esferas y de todas las formas de vida en un todo coherente, con una específica esfera de influencia. Esto quizás parezca una disparatada especulación, pero si juzgamos por analogía, quizás exista en la esfera planetaria una Entidad cuya conciencia esté tan alejada de la del hombre, como la del hombre de la del átomo químico.

El mismo concepto puede ampliarse hasta incluir el átomo del sistema solar. En el corazón del sistema solar tenemos el sol, centro positivo de energía, que mantiene los planetas en su esfera de influencia. Si existe inteligencia en el átomo y la hay en el ser humano, si existe en el planeta una Inteligencia que controla sus funciones, ¿no sería lógico ampliar el concepto y afirmar que existe una poderosa Inteligencia detrás del átomo mayor del sistema solar?

Esto nos lleva finalmente al punto de vista sostenido por el enfoque religioso, de la existencia de un Dios o Ser divino, donde el cristiano ortodoxo diría reverentemente Dios; el científico, energía, con igual reverencia, y ambos significarían lo mismo. Cuando el maestro idealista habla del “Dios interno” que reside en la forma humana, otros con igual exactitud se referirán a la "facultad energetizadora" del hombre que lo impulsa a la actividad física, emocional y mental.

En todas partes existen centros de fuerza, y la idea puede ampliarse desde un centro de fuerza como el átomo químico, ascendiendo a través de los distintos grados y grupos de estos centros inteligentes, hasta el hombre, y de allí a la vida que se expresa por medio del sistema. Así se manifiesta el Todo maravilloso y sintético. Algo de esto pensaría San Pablo al hablar del Hombre celestial, y cuando mencionó el "cuerpo crístico", con toda seguridad se refirió a esos entes de la familia humana que están dentro de su esfera de influencia y constituyen Su cuerpo, así como el conjunto de células físicas forman el cuerpo físico del hombre. Es necesario, en estos días de trastornos religiosos, demostrar que las verdades fundamentales del cristianismo son verdades científicas. Por lo tanto, es preciso hacer científica la religión.

Hay una interesante escritura sánscrita que data de miles de años y me aventuro a exponerla aquí, y dice:

"Toda forma en la Tierra y toda partícula (átomo) en el espacio, se esfuerza en formarse a sí misma y seguir en el Hombre celestial el canon trazado para ella. La involución y la evolución del átomo... todo tiene un único y mismo objetivo, el hombre."

¿No se advierte que este concepto abre una gran esperanza? Todo átomo de materia con inteligencia latente, discernimiento, facultad selectiva, llegará en el transcurso de los eones a una etapa avanzada de conciencia llamada humana. Ciertamente podemos también suponer que el átomo humano progresa hacia algo aún más ampliamente consciente y que con el tiempo alcanzará la etapa de desarrollo de esas excelsas Entidades cuyos cuerpos constituyen los átomos planetarios. Cabe preguntarse, ¿qué les espera a esas entidades? Alcanzar ese estado omnincluyente de conciencia llamado Dios o Logos solar. Ciertamente es lógica y práctica esta enseñanza. La antigua y esotérica exhortación que dice al hombre: "Conócete a ti mismo, porque en tí hallarás todo lo Conocible", es la regla para el inteligente estudiante. Si nos consideramos científicamente centros de fuerza, manteniendo la materia de nuestro cuerpo dentro de nuestra esfera de control y actuando en y dentro de ellos, tendremos una hipótesis capaz de interpretar todo el plan cósmico. Si como insinúa Einstein, nuestro sistema solar es sólo una esfera, se deduce que éste a su vez es un átomo cósmico; así nos ubicaríamos dentro de un sistema aún mayor y tendríamos un centro alrededor del cual gira nuestro sistema solar, como lo hace el electrón respecto al átomo. Los astrónomos dicen que todo el sistema solar probablemente gire en torno de un punto central en el firmamento.

Así la idea fundamental que he tratado de destacar puede trazarse ascendiendo a través del átomo químico y físico, a través del hombre, de la vida energetizadora de un planeta, hasta el Logos, la Deidad del sistema solar, la Inteligencia o Vida, que subyace en toda manifestación o naturaleza, y de allí a un sistema mayor, donde nuestro Dios debe desempeñar Su parte y hallar el lugar que le corresponde. Si es verdad, es un maravilloso cuadro.

Ahora bien, no puedo tratar esta noche los distintos desarrollos de esta inteligencia que anima a los átomos; pero quisiera considerar brevemente lo que quizás, desde el punto de vista humano, es el método de su evolución, que tan íntimamente nos concierne, recordando que lo que es verdad para un átomo lo es en mayor o menor grado para el todo.

Al considerar ampliamente los átomos del sistema solar, incluyendo el sistema mismo, existen dos cosas notables:

Primero, la vida y la actividad intensas del átomo mismo y su energía atómica interna; segundo, su interacción con otros átomos -repeliendo a unos y atrayendo a Otros. De estos hechos podemos deducir que el método de evolución de cada átomo, se debe a dos causas: su vida interna y su interacción o intercambio con los demás átomos. Ambas etapas son evidentes en la evolución del átomo humano. Cristo puso el énfasis en lo primero cuando dijo: "el reino de Dios está en vosotros". Así adjudicó a los átomos humanos el centro de vida o energía dentro de sí mismos, enseñándoles que por medio de este centro deben expandirse y Crecer. Todos somos conscientes que estamos centrados en nosotros mismos, consideramos todas las cosas desde nuestro propio punto de vista, y los acontecimientos externos resultan interesantes siempre que nos conciernen. Tratamos las cosas si nos afectan personalmente, y en determinada etapa de nuestra evolución lo que le ocurre a los demás nos parece importante si nos atañe. En esta etapa se hallan muchos actualmente y es característica de la mayoría, siendo el período de intenso individualismo, donde el concepto yo es de suprema importancia. Involucra mucha actividad interna.

El segundo método de evolución del átomo humano es por medio de su interacción con los demás átomos, y esto es algo que recién ahora alborea en la inteligencia humana, asumiendo su justa importancia, pues sólo comenzamos a comprender la relativa significación de la competencia y de la colaboración, y estamos en vísperas de saber que no podemos vivir egoístamente, en forma independiente del grupo al que pertenecemos; empezamos a aprender que si nuestros hermanos se detienen y no progresan y si otros átomos humanos no vibran debidamente, cada átomo del cuerpo colectivo es afectado. Nadie será perfecto hasta que las demás unidades alcancen el más pleno y completo desarrollo.

En la próxima conferencia me extenderé algo más sobre esto, cuando me ocupe de la construcción de la forma. Al finalizar esta conferencia trataré de llevar a sus conciencias un conocimiento del lugar que cada uno ocupa en el esquema general, lo cual nos permitirá comprender la importancia de la interacción de los átomos. Trato de señalar la necesidad de descubrir el lugar en el grupo al que por naturaleza pertenecemos, donde somos como electrones para la carga positiva y, una vez descubierto, realizar nuestra tarea dentro del átomo mayor, el grupo.

Esto hace que la hipótesis no sea un mero sueño descabellado sino un ideal útil y práctico. Si es verdad que todas las células de nuestro cuerpo son, por ejemplo, electrones que mantenemos en coherencia, y si somos el factor energetizador dentro de la forma material, es de suma importancia reconocerlo y ocuparnos correcta y científicamente de esa forma y sus átomos. Esto implica el cuidado práctico del cuerpo físico y la adaptación inteligente de toda nuestra energía al trabajo que se debe realizar y a la naturaleza de nuestro objetivo, pues es necesaria la sensata utilización del conjunto de células, nuestro instrumento o herramienta, y nuestra esfera de manifestación. Muy poco sabemos sobre esto. Cuando se desarrolle este concepto y se reconozca al ser humano como un centro de fuerza, cambiará fundamentalmente la actitud de las personas respecto a su trabajo y modo de vivir. Cambiará, por ejemplo, el punto de vista del campo de la medicina y se estudiarán los correctos métodos para utilizar la energía. No habrá enfermedades causadas por la ignorancia y se estudiarán y practicarán los métodos de transmisión de fuerza. Seremos entonces verdaderamente átomos inteligentes, algo que aún no somos.

No sólo seremos prácticos para manejar nuestro cuerpo material, pues conoceremos su constitución, sino que conscientemente hallaremos nuestro lugar en el grupo y dirigiremos nuestra energía para su beneficio, y no como ahora para nuestros propios fines. Muchos átomos no sólo poseen vida interna propia, sino que la irradian, y así como la radiactividad se va comprendiendo gradualmente, también se estudiará al hombre como centro de radiación activa. Estamos en vísperas de admirables descubrimientos; nos acercamos a una maravillosa síntesis del pensamiento mundial; avanzamos hacia ese período en que la ciencia y la religión se ayudarán mutuamente, y la filosofía contribuirá al conocimiento de la verdad.

El empleo de la imaginación abrirá con frecuencia una maravillosa visión, y si esta imaginación se basa en lo esencial y comienza con una hipótesis lógica, quizás nos lleve a solucionar algunos de los enigmas y problemas que perturban hoy al mundo. Si las cosas son misteriosas e inexplicables para nosotros, será porque la gran Entidad que se manifiesta por medio de nuestro planeta está llevando a cabo un propósito y plan definidos, análogamente a como lo hacemos en nuestras vidas. A veces llevamos el cuerpo físico a situaciones donde le producimos dificultades dolorosas y agobiadoras; aceptada la hipótesis tratada, es lógico suponer que la gran Inteligencia de nuestro planeta también lleva su cuerpo de manifestación -que incluye la familia humana- a situaciones angustiosas para los átomos. Ciertamente es lógico suponer que el misterio de cuanto vemos a nuestro alrededor está oculto en la voluntad o inteligente propósito de esa Vida mayor que actúa a través de nuestro planeta, como el hombre actúa a través del cuerpo físico. Sin embargo, esa Vida, esa Inteligencia superior a la nuestra, es un átomo de una esfera aún mayor, donde mora el Logos solar, la inteligencia que contiene todas las vidas menores." 

(*) Este artículo fue publicado en fecha 15/01/2015 en el blog "En Compañía del Alma"

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - El Campo de la Evolución (II) (Alice A. Bailey) - Reflexiones Personales y Síntesis -




(En cursiva, párrafos que por su relevancia me ha parecido importante transcribirlos literalmente)

*   Las preguntas del por qué de la vida y de la existencia, aunque no están resueltas, en la actualidad son más fáciles de afrontar gracias a la luz aportada tanto por la ciencia como por la filosofía y la religión.

*   Las preguntas fundamentales que todos nos hemos planteado en alguna ocasión (el por qué del sufrimiento, el propósito de la existencia, de dónde venimos y hacia donde vamos, existe vida después de la muerte, etc.) podrían agruparse en tres formas diferentes de entender las mismas:

  • El Realismo o materialismo, según el cual solo existe lo que es perceptible por los sentidos y demostrable empíricamente, pero no da respuesta alguna al por qué, y qué es lo que se oculta detrás de toda forma de manifestación y vida.

  • El Sobrenaturalismo (que quizás también podríamos definirlo como religión), el cual postula que existe algún tipo de fuerza o energía que, aunque desconocida e imperceptible por los sentidos, mueve y anima toda la materia de la que consta el Universo. A esta energía o fuerza se la denominaría Dios, y seria Éste el que, por motivos que escapan a la comprensión del ser humano, habría creado todo lo existente aunque se mantendría al margen y fuera de su creación como entidad separada.

  • El Idealismo, el cual indica que existe un proceso evolutivo en toda manifestación y que la misma Vida que forma el conjunto de la manifestación evoluciona conjuntamente con ella.

*   Cada uno de estos tres puntos de vista, por sí solos, no dan explicación a todas nuestras preguntas, pero quizás uniéndolos y sintetizándolos pudiesen ofrecernos una luz mas completa de la realidad.

*   Uno de los motivos del porque nos cuesta entender todo esto podría residir en el hecho de que nos hallamos en un periodo de transición y el desarrollo del Plan aún es imperfecto (el desarrollo, no el Plan mismo). Nos encontramos inmersos en ese Plan y tenemos una perspectiva limitada desde nuestra posición. Si pudiésemos observarlo en su totalidad y dispusiésemos de una capacidad de entendimiento apropiado a nuestro desarrollo evolutivo, probablemente comprenderíamos el mismo con mayor facilidad.

*   Aunque no pueda demostrarse (todavía) la existencia de Dios o de una Entidad Inteligente mas allá de nuestra comprensión, la hipótesis de su existencia es razonable y podría desvelar todos aquellos misterios que nos abruman e impiden comprender el Plan.

*   Una definición del proceso evolutivo podría ser: "el desenvolvimiento de un continuo y creciente poder de responder. Entraña el concepto de vibración y la respuesta a la misma.”

*   “La misma definición es muy valiosa al considerar la conciencia humana. Implica la idea de una creciente y gradual comprensión, de una respuesta, en desarrollo, de la vida subjetiva a su medio ambiente, que eventualmente conducirá hacia arriba, al ideal de una existencia unificada, síntesis de todas las líneas de evolución, y al concepto de una Vida central o fuerza que fusiona y mantiene coherentes todas las unidades evolucionantes, sean de materia, como el átomo del físico y del químico, o unidades de conciencia, como los seres humanos. Esto es evolución, el proceso que desenvuelve la vida dentro de las unidades, el anhelo en desarrollo que oportunamente fusiona unidades y grupos, hasta obtener la suma total de manifestación, denominada Naturaleza o Dios, el conjunto de todos los estados de conciencia.”

*   Esto es evolución, el proceso que desenvuelve la vida dentro de las unidades, el anhelo en desarrollo que oportunamente fusiona unidades y grupos, hasta obtener la suma total de manifestación, denominada Naturaleza o Dios, el conjunto de todos los estados de conciencia.”

*   “A este Dios se refieren los cristianos cuando dicen: "en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Ésta es la fuerza o energía reconocida por los científicos. Ésta es la Mente Universal o Super-alma del filósofo y también la inteligente voluntad que todo lo rige, une, construye, desarrolla y lo lleva a la máxima perfección.”

*   Otra definición de la evolución es “desarrollo cíclico”. “La naturaleza se repite continuamente hasta alcanzar determinados fines y obtener ciertos resultados concretos y respuestas a la vibración.”

*   Atracción y repulsión en el sistema solar, es sólo la facultad de discernir que poseen el átomo o el hombre, manifestada en los planetas y en el sol.”

*   Atracción y repulsión existen en los átomos de todo tipo; podría llamársele adaptación o poder de crecer o de adaptarse el ente a su ambiente, por el rechazo de ciertos factores y la aceptación de otros.”

“En el hombre común se manifiesta como libre albedrío o la facultad de elegir, y en el hombre espiritual como la tendencia al sacrificio, porque el hombre elige una particular línea de acción a fin de beneficiar al grupo al cual pertenece, y rechaza lo estrictamente egoísta.”

*   Podemos definir finalmente la evolución como un ordenado cambio y constante mutación, demostrados en la incesante actividad de la unidad o del átomo, en la interacción de los grupos y en la interminable acción de una fuerza o tipo de energía sobre otra.”

*   “La evolución, sea de la materia o de la inteligencia, conciencia o espíritu, consiste en el siempre creciente poder de responder a la vibración que, mediante un constante cambio, progresa por la aplicación de una política selectiva o el empleo de la facultad discernidora y por el método de desarrollo cíclico o de repetición. Las etapas que caracterizan al proceso evolutivo podrían clasificarse en tres, y corresponden a las de la vida del ser humano: niñez, adolescencia y madurez. Podemos expresar estas tres etapas en términos más científicos y vincularlas con las tres escuelas de pensamiento referidas, y las analizaremos como:

a. La etapa de energía atómica
b. La etapa de coherencia grupal.
c. La etapa de la existencia unificada o sintética.”

*   La etapa de energía atómica concierne mayormente al aspecto material de la vida y corresponde al periodo de la niñez en la vida del hombre o de una raza. Es el período de realismo, de intensa actividad, y ante todo de desarrollo mediante la acción, de pura autocentralización o autointerés. Produce un punto de vista materialista y conduce inevitablemente al egoísmo. Involucra el reconocimiento de que el átomo se basta a sí mismo y que análogamente las unidades humanas tienen vida separada independiente de las demás unidades, sin relación entre sí.”

“De este período atómico y egoísta surge otra etapa, la de la coherencia grupal, que se supone la construcción de formas y especies hasta obtener algo coherente e individualizado, pero constituido por multitud de individualidades y formas menores. En conexión con el ser humano corresponde a su conocimiento incipiente de la etapa de responsabilidad y al reconocimiento del lugar que le corresponde dentro del grupo. Requiere del individuo la capacidad de reconocer una vida superior a la suya, ya se la denomine Dios o se la considere simplemente como la vida del grupo, al cual pertenecemos como unidad, esa gran Identidad de la cual formamos parte.”

“La primera etapa o atómica, se desarrolló por el egoísmo o la vida autocentrada del átomo, sea el átomo de la sustancia o el humano; la segunda etapa llega a la perfección por el sacrificio de la unidad, en bien de los muchos, y del átomo, en bien del grupo, en el cual tienen cabida.”

“La tercera etapa está aún muy lejana, y algunos la consideran como una vana quimera. Otros poseen la visión y, aunque inalcanzable ahora, es lógicamente posible si nuestras premisas son exactas y sentamos correctamente las bases de la existencia unificada. Entonces no sólo habrá unidades independientes, átomos diferenciados en la forma, grupos constituidos por multiplicidad de entidades, sino que tendremos el conglomerado de formas, grupos y estados de conciencia, fusionados, unificados y sintetizados en un todo perfecto, denominado sistema solar, naturaleza o Dios. Los nombres no tienen importancia. Corresponde a la etapa adulta del ser humano; análoga al período de la madurez y a esa etapa donde se supone que el hombre tiene un propósito y trabajo definido en la vida.”

Dani


viernes, 25 de agosto de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - El Campo de la Evolución (II) (Alice A. Bailey) (*)


 
Alice A. Bailey (como algunas/os de vosotras/os quizás conozcáis) escribió una serie de libros, algunos de suyos como este ("La Conciencia del Átomo") y otros con enseñanzas dadas por el Maestro Djwhal Khul (mas conocido como el Maestro Tibetano).

Este libro trata de la relación científica entre materia y consciencia, en una época en que la evolución influencia progresivamente la sustancia de todas las formas. El "átomo" aparece como la réplica miniaturizada más completa de la estructura energética común a todas las formas de vida: cósmica, planetaria, humana y subhumana"

Paulatinamente iremos añadiendo nuevos capítulos del libro para poder tratarlos con "la suficiente tranquilidad y mente abierta", aspectos indispensables para poder profundizar en estos temas.

Recordemos que el libro fue escrito hace casi 100 años, por lo que algunas expresiones, aspectos y comentarios que puedan aparecer en el mismo han de considerarse como de aquella época y, por tanto, quizás no coincidan del todo con la realidad actual.

Si alguien estuviese interesado en obtener mas información sobre A. A. Bailey, la Escuela Arcana y/o el Maestro Tibetano (Djwhal Khul), puede consultar los enlaces siguientes:


FUNDACIÓN LUCIS TRUST
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EL CAMPO DE LA EVOLUCIÓN 

PRIMERA CONFERENCIA 

"En la historia del pensamiento nunca hubo probablemente un período que se asemeje al actual. Los pensadores de todas partes son conscientes de dos cosas: primero, que hasta ahora jamás se habían definido con tanta claridad las regiones misteriosas y, segundo, que esas regiones pueden ser penetradas más fácilmente que nunca. Por lo tanto, quizás sea posible persuadirlos a revelar algunos de sus secretos si los investigadores de todas las escuelas persiguen determinantemente su búsqueda. Los problemas que enfrentamos al estudiar los conocidos hechos de la vida y de la existencia, son susceptibles de ser definidos con más claridad que antes, y aunque no conozcamos la respuesta a nuestras preguntas ni la solución de nuestros problemas, ni tengamos en la mano la panacea para remediar las dolencias del mundo, sin embargo, el hecho de definirlos y señalar donde reside el misterio, y que la ciencia, la religión y la filosofía, han arrojado luz sobre dilatadas extensiones consideradas anteriormente tierras tenebrosas, constituye la garantía del éxito futuro. Exceptuando el círculo de doctos y místicos, sabemos mucho más que hace cinco siglos. Hemos descubierto varias leyes naturales, aunque todavía no sepamos aplicarlas, y el conocimiento de la "cosa tal cual es" (empleo deliberadamente esta frase) ha ganado mucho terreno.

No obstante, permaneciendo aún inexplorada la tierra del misterio, nuestros problemas son numerosos. Tenemos el problema de nuestra propia vida particular, sea cual fuere; además el problema de lo comúnmente llamado no-yo; que concierne a nuestro cuerpo físico, medio ambiente, circunstancias y condiciones de vida; si somos introspectivos tenemos el problema de nuestra particular serie de emociones, pensamientos, deseos e instintos, por los cuales controlamos la acción. Los problemas grupales son muchos. ¿Por qué hay sufrimiento, hambre y dolor? ¿Por qué el mundo entero está esclavizado por la abyecta indigencia, la enfermedad y el malestar? ¿Cuál es el propósito subyacente en todo lo que vemos a nuestro alrededor y cuál será el resultado de los asuntos mundiales considerados como una totalidad? ¿Cuál es el destino de la raza humana, cuál su origen y la clave de su actual condición? ¿Hay otra vida después de ésta y su único interés reside en lo visible y material? Tales preguntas surgen en nuestra mente y surgieron en la mente de los pensadores en el transcurso de los siglos.

Se intentó diversamente responder a estas preguntas, y al estudiarlas hallamos que las respuestas dadas se dividen en tres grupos principales, y que tres soluciones mayores se presentan a la consideración de los hombres, y son:

Primero, Realismo. Otro nombre es materialismo. Enseña que "la representación del mundo externo en nuestra conciencia es verídica"; que las cosas son lo que aparentan ser; que la materia y la fuerza, tal como las conocemos, son la única realidad; que no es posible para el hombre ir más allá de lo tangible, y que debe satisfacerse con los hechos tal como los conoce o enseña la ciencia. Este método es perfectamente legítimo como solución, pero para muchos no va suficientemente lejos. Trata sólo lo que puede ser probado y demostrado, y se detiene en el punto en que el investigador se pregunta: "esto es así, pero ¿por qué?" No tiene en cuenta muchas cosas conocidas y comprendidas como verdades por el hombre, aunque él es incapaz de explicar por qué, sabe que son verídicas. Los hombres de todas partes reconocen la exactitud de los hechos de la escuela realista y de la ciencia materialista, aunque al mismo tiempo sienten innatamente que en la comprobada manifestación objetiva, subyace alguna fuerza vitalizadora y algún coherente propósito que no puede explicarse sólo en términos de materia.

Segundo, tenemos un punto de vista que podríamos muy bien denominar supernaturalismo. El hombre siente que quizás después de todo, las cosas no son exactamente lo que aparentan ser, y que aún queda mucho que es inexplicable. Reconoce que no es simplemente una acumulación de átomos físicos, un algo material y un cuerpo tangible, sino que latente en él hay una conciencia, un poder y una naturaleza síquica que lo vincula con todos los miembros de la familia humana y con un poder fuera de sí mismo que forzosamente debe explicar. Esto ha conducido, por ejemplo, a la evolución del punto de vista judío y cristiano que postula un Dios fuera del sistema solar creado por Él, pero extraño al sistema. Ambos sistemas enseñan que el mundo ha evolucionado por un Poder o Ser, que construyó el sistema solar, guía correctamente a los mundos, mantiene nuestra pequeña vida humana en el hueco de su mano y "ordena suavemente" todas las cosas de acuerdo a algún propósito oculto que nuestra mente finita es incapaz de vislumbrar y mucho menos de comprender. Tal es el punto de vista religioso y sobrenatural, basado en la creciente autoconsciencia del individuo y en el reconocimiento de su propia divinidad. Análogo al punto de vista de la escuela realista incluye únicamente una verdad parcial y requiere ser complementado.

Tercero, podría llamarse idealismo. Postula un proceso evolutivo dentro de toda manifestación e identifica la vida con el proceso cósmico. Es el exacto polo opuesto del materialismo, y coloca a la sobrenatural deidad que predica el religioso, como una gran Entidad o Vida, que evoluciona por medio de todo y del universo, así como la conciencia del hombre lo hace a través de un cuerpo físico objetivo.

En estos tres puntos de vista, el francamente materialista, el puramente sobrenatural y el idealista, tenemos presentes tres principales líneas de pensamiento para explicar el proceso cósmico. Son verdades parciales y, sin embargo, ninguna está completa sin la otra. Todas aisladamente consideradas desvían y conducen a la oscuridad, y no desvelan el misterio central; pero sintetizadas, unidas y fusionadas, quizás contengan (y es tan sólo una insinuación mía) tanta verdad de la evolución como la mente humana puede captar en la actual etapa evolutiva.

Tratamos profundos y amplios problemas y quizás nos entrometemos en cosas elevadas y superiores, invadiendo regiones reconocidas como el dominio de la metafísica, e intentamos resumir en pocas y breves charlas todo el contenido de las bibliotecas del mundo, es decir, intentamos algo imposible. Lo que cabe hacer es considerar breve y sucintamente un aspecto tras otro de la verdad. Todo cuanto lograremos es bosquejar las líneas fundamentales de la evolución, estudiar las mutuas relaciones, entre sí y con nosotros, como entidades conscientes, y luego esforzarnos por fusionar y sintetizar lo poco que lleguemos a conocer, hasta esclarecer la idea general del entero proceso.

Debemos recordar, en conexión con todo enunciado de la verdad, que cada uno ha sido emitido desde un punto de vista particular. No podremos responder plenamente a la pregunta ¿qué es la verdad?, ni expresar sin prejuicios ningún aspecto de esta verdad, en forma perfectamente directa, hasta haber desarrollado algo más los procesos mentales y ser capaces de pensar en términos abstractos y concretos. Algunas personas poseen un horizonte más amplio que otras, y pueden ver la unidad subyacente en los diferentes aspectos. Otros se inclinan a pensar que su perspectiva e interpretación son las únicas verdaderas. Espero en estas charlas ampliar algo más su punto de vista. Espero también que lleguemos a comprender que el hombre interesado únicamente en el aspecto científico, limitado al estudio de esas manifestaciones puramente materiales, se ocupe además de estudiar lo divino como lo hace su hermano cabalmente religioso, que sólo se interesa por el aspecto espiritual, y que el filósofo, después de todo, sólo trata de destacar el tan necesario aspecto de la inteligencia que vincula los aspectos material y espiritual y los fusiona en un todo coherente. Quizás por la unión de estas líneas, ciencia, religión y filosofía, adquiramos un conocimiento práctico de la verdad tal cual es, recordando al mismo tiempo que "la verdad reside en nosotros mismos". La expresión de la verdad por un solo hombre no es completa, y el único propósito del pensamiento es trabajar con materia mental y poder erigirla constructivamente para nosotros mismos.

Quisiera bosquejar mi plan esta noche y sentar las bases para las charlas futuras, tocando las principales líneas de la evolución. Por lógica, lo más evidente es ocuparse de la evolución de la sustancia, el estudio del átomo y la naturaleza de la materia atómica. De esta última línea de evolución nos ocuparemos en la próxima conferencia.

La ciencia tiene mucho que decir sobre la evolución del átomo, y ha recorrido un largo camino desde hace cincuenta años, a partir del siglo pasado, cuando se consideraba al átomo como una indivisible unidad de sustancia, considerándoselo ahora un centro de energía o fuerza eléctrica. De la evolución de la sustancia vamos lógicamente a la evolución de las formas o del conglomerado de átomos, y se abren a nuestra consideración otras formas que no son las estrictamente materiales -existentes en sustancia sutil, como las formas mentales, raciales y de organizaciones. En este doble estudio, se hará resaltar uno de los aspectos de la deidad, si se elige utilizar el término "deidad", o una de las manifestaciones de la naturaleza, si se prefiere esta expresión menos sectaria.

Entonces se considerará la evolución de la inteligencia o el factor mente, que actúa con ordenado propósito en todo lo que vemos a nuestro alrededor. Esto revelará un mundo que no camina a ciegas, sino que obedece a determinado plan, a un coordinado esquema y organizado concepto, que se desarrolla por medio de la forma material. Uno de los motivos por los cuales las cosas parecen difíciles de comprender, es que nos hallamos en medio de un período de transición, y el plan es aún imperfecto. Estamos demasiado cerca de la maquinaria y somos parte integrante del conjunto. Vemos una parte aquí, otra un poco más allá, pero no percibimos la grandiosidad de la idea Podemos tener una visión, un elevado momento de revelación, pero al hacer contacto con la realidad en todas partes, dudamos de la posibilidad de materializar el ideal, porque el reajuste de la relación inteligente entre la forma y lo que la utiliza, está muy lejano.

El reconocimiento del factor inteligencia conducirá inevitablemente a contemplar la evolución de la conciencia en sus diversas modalidades, desde las consideradas subhumanas, pasando por la humana, hasta la que lógicamente podemos suponer conciencia superhumana, aunque no sea posible demostrarla. La inmediata pregunta que enfrentaremos será: ¿qué hay detrás de todos estos factores? ¿Existe detrás de la forma objetiva y de su inteligencia animadora una evolución que corresponde a la facultad del yo, el Ego en el hombre? ¿Hay en la naturaleza y en cuanto vemos a nuestro alrededor la actuación del propósito de un Ser individualizado y autoconsciente? Si existe tal ser y existencia fundamental, podríamos percibir algo de sus inteligentes actividades y observar Sus planes, en vías de fructificación. Aunque no podamos probar que Dios o que la Deidad existe, por lo menos podemos decir que la hipótesis de que Él existe es razonable, la sugerencia es racional, lo cual constituye una posible solución para todos los misterios que nos rodean. Para ello debe demostrarse que hay un propósito, un propósito inteligente, desarrollándose a través de todo tipo de formas, razas, naciones, y en todo cuanto se halla manifestado en la civilización moderna, más las etapas recorridas por este propósito y el gradual desenvolvimiento del plan, y quizás por esa demostración podremos ver lo que nos espera en las etapas futuras.

Consideremos brevemente qué significan las palabras "proceso evolutivo". Se emplean constantemente, y el hombre común sabe que la palabra evolución sugiere un desenvolvimiento de adentro afuera y el desarrollo de un centro interno; pero necesitamos definir más claramente la idea para tener un mejor concepto de ella. Una de las mejores definiciones que conozco de la evolución es: "el desenvolvimiento de un continuo y creciente poder de responder". Aquí tenemos una definición muy iluminadora, al considerar el aspecto material de la manifestación. Entraña el concepto de vibración y la respuesta a la misma, y aunque con el tiempo tenemos que descartar la palabra "materia" y emplear el término "centro de fuerza", el concepto aún tiene validez y la respuesta del centro al estímulo puede ser percibida con mayor exactitud. La misma definición es muy valiosa al considerar la conciencia humana. Implica la idea de una creciente y gradual comprensión, de una respuesta, en desarrollo, de la vida subjetiva a su medio ambiente, que eventualmente conducirá hacia arriba, al ideal de una existencia unificada, síntesis de todas las líneas de evolución, y al concepto de una Vida central o fuerza que fusiona y mantiene coherentes todas las unidades evolucionantes, sean de materia, como el átomo del físico y del químico, o unidades de conciencia, como los seres humanos. Esto es evolución, el proceso que desenvuelve la vida dentro de las unidades, el anhelo en desarrollo que oportunamente fusiona unidades y grupos, hasta obtener la suma total de manifestación, denominada Naturaleza o Dios, el conjunto de todos los estados de conciencia. A este Dios se refieren los cristianos cuando dicen: "en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Ésta es la fuerza o energía reconocida por los científicos Ésta es la Mente Universal o Super-alma del filósofo y también la inteligente voluntad que todo lo rige, une, construye, desarrolla y lo lleva a la máxima perfección. Es esa Perfección inherente a la materia y la tendencia latente en el átomo, en el hombre y en todo cuanto existe. A esta interpretación del proceso evolutivo no se la considera como resultado de una Deidad externa que derrama su energía y sabiduría sobre un expectante mundo, sino más bien como algo latente en el mundo mismo, oculto en el corazón del átomo químico, en el del hombre, en el planeta y en el sistema solar. Es ese algo que impulsa todas las cosas hacia la meta y la fuerza que gradualmente pone orden en el caos, la ultérrima perfección de la imperfección temporaria, el bien del aparente mal. De las tinieblas y del desastre saldrá algún día aquello que reconoceremos como bello, correcto y verdadero. Esto es todo cuanto hemos concebido y vislumbrado en nuestros más elevados y mejores momentos.

Se ha definido también la evolución como "desarrollo cíclico", y esta definición me sugiere un pensamiento que ansío captar completamente. La naturaleza se repite continuamente hasta alcanzar determinados fines y obtener ciertos resultados concretos y respuestas a la vibración. Por el reconocimiento de este hecho podemos demostrar el inteligente propósito de la Existencia inmanente. Para ello se emplea el método del discernimiento o de inteligente elección. Los textos de las diferentes escuelas expresan la misma idea, tales como "selección natural" y "atracción y repulsión". Evitaré en lo posible emplear términos técnicos, porque algunas escuelas de pensamiento significan con esto unas veces una cosa y otras otra. Si encontramos una palabra similar, pero no ligada a ninguna escuela o línea de pensamiento, quizás hallemos una nueva luz para nuestro problema. Atracción y repulsión en el sistema solar, es sólo la facultad de discernir que poseen el átomo o el hombre, manifestada en los planetas y en el sol. Atracción y repulsión existen en los átomos de todo tipo; podría llamársele adaptación o poder de crecer o de adaptarse el ente a su ambiente, por el rechazo de ciertos factores y la aceptación de otros. En el hombre común se manifiesta como libre albedrío o la facultad de elegir, y en el hombre espiritual como la tendencia al sacrificio, porque el hombre elige una particular línea de acción a fin de beneficiar al grupo al cual pertenece, y rechaza lo estrictamente egoísta.

Podemos definir finalmente la evolución como un ordenado cambio y constante mutación, demostrados en la incesante actividad de la unidad o del átomo, en la interacción de los grupos y en la interminable acción de una fuerza o tipo de energía sobre otra.

Vimos que la evolución, sea de la materia o de la inteligencia, conciencia o espíritu, consiste en el siempre creciente poder de responder a la vibración que, mediante un constante cambio, progresa por la aplicación de una política selectiva o el empleo de la facultad discernidora y por el método de desarrollo cíclico o de repetición. Las etapas que caracterizan al proceso evolutivo podrían clasificarse en tres, y corresponden a las de la vida del ser humano: niñez, adolescencia y madurez. En lo que concierne al hombre, se manifiestan en la unidad humana o en la raza, y a medida que transcurren y progresan las civilizaciones, se podrá observar la misma triple idea en toda la familia humana, y así nos cercioramos del divino objetivo, estudiando su imagen o reflejo, el HOMBRE. Podemos expresar estas tres etapas en términos más científicos y vincularlas con las tres escuelas de pensamiento referidas, y las analizaremos como:

     a. La etapa de energía atómica.
     b. La etapa de coherencia grupal.
     c. La etapa de la existencia unificada o sintética.

Trataré de aclarar el concepto. La etapa de energía atómica concierne mayormente al aspecto material de la vida y corresponde al periodo de la niñez en la vida del hombre o de una raza. Es el período de realismo, de intensa actividad, y ante todo de desarrollo mediante la acción, de pura autocentralización o autointerés. Produce un punto de vista materialista y conduce inevitablemente al egoísmo. Involucra el reconocimiento de que el átomo se basta a sí mismo y que análogamente las unidades humanas tienen vida separada independiente de las demás unidades, sin relación entre sí. Esta etapa puede observarse en las razas subdesarrolladas del mundo, en los niños y en los individuos poco evolucionados. Son normalmente autocentrados; dedican sus energías a su propia vida; se ocupan de lo objetivo y tangible, y los caracteriza un necesario y protector egoísmo. Es una etapa indispensable en el desenvolvimiento y perpetuación de la raza.

De este período atómico y egoísta surge otra etapa, la de la coherencia grupal, que se supone la construcción de formas y especies hasta obtener algo coherente e individualizado, pero constituido por multitud de individualidades y formas menores. En conexión con el ser humano corresponde a su conocimiento incipiente de la etapa de responsabilidad y al reconocimiento del lugar que le corresponde dentro del grupo. Requiere del individuo la capacidad de reconocer una vida superior a la suya, ya se la denomine Dios o se la considere simplemente como la vida del grupo, al cual pertenecemos como unidad, esa gran Identidad de la cual formamos parte. Esto corresponde a la escuela de pensamiento supernaturalista y con el tiempo lo sustituirá otro concepto más amplio y verdadero. Según hemos visto, la primera etapa o atómica, se desarrolló por el egoísmo o la vida autocentrada del átomo, sea el átomo de la sustancia o el humano; la segunda etapa llega a la perfección por el sacrificio de la unidad, en bien de los muchos, y del átomo, en bien del grupo, en el cual tienen cabida. De esta etapa muy poco sabemos y, frecuentemente, la visualizamos y anhelamos.

La tercera etapa está aún muy lejana, y algunos la consideran como una vana quimera. Otros poseen la visión y, aunque inalcanzable ahora, es lógicamente posible si nuestras premisas son exactas y sentamos correctamente las bases de la existencia unificada. Entonces no sólo habrá unidades independientes, átomos diferenciados en la forma, grupos constituidos por multiplicidad de entidades, sino que tendremos el conglomerado de formas, grupos y estados de conciencia, fusionados, unificados y sintetizados en un todo perfecto, denominado sistema solar, naturaleza o Dios. Los nombres no tienen importancia. Corresponde a la etapa adulta del ser humano; análoga al período de la madurez y a esa etapa donde se supone que el hombre tiene un propósito y trabajo definido en la vida y también un bien determinado, llevado a cabo con la ayuda de su inteligencia. En estas charlas quisiera, si es posible, demostrar que algo similar se está llevando a cabo en el sistema solar, en el planeta, en la familia humana y en el átomo. Confío que podré demostrar que en todo subyace una inteligencia, que de la separación vendrá la unión, producida por la fusión y mezcla grupal y que con el tiempo surgirá de los distintos grupos un todo perfecto, plenamente consciente, compuesto por miríadas de identidades separadas, animadas por un sólo propósito y una sola voluntad. Si esto es así, ¿cuál es el paso práctico que deben dar quienes alcancen esta comprensión? ¿Cómo aplicar prácticamente este ideal a nuestras propias vidas y cómo asegurarnos nuestro inmediato deber a fin de participar y cumplir conscientemente con el plan? En el proceso cósmico tenemos nuestra diminuta participación y en cada día de actividad debemos desempeñar nuestra parte con inteligente comprensión.

Nuestro primer objetivo debería ser la autocomprensión, por la práctica del discernimiento. Aprender a pensar con claridad, a formular nuestros pensamientos y a dirigir nuestros procesos mentales. Saber lo que pensamos y por qué lo pensamos, y descubrir el significado de la conciencia grupal por el estudio de la ley del sacrificio. No sólo debemos descubrir en nosotros la primitiva etapa infantil de egoísmo (que ya debiéramos haber trascendido) y aprender a diferenciar entre lo real y lo irreal, por la práctica del discernimiento, sino a pasar a algo mucho mejor. Nuestra meta inmediata debe ser descubrir el grupo al cual pertenecemos. No pertenecemos a todos los grupos ni es posible saber cuál es nuestro lugar en el gran grupo, pero podemos encontrar algún grupo donde hallar cabida, un conjunto de personas con el cual colaborar y trabajar, algún hermano a quien socorrer y ayudar. Esto involucra practicar conscientemente el ideal de la hermandad, y -hasta haber evolucionado en la etapa en que nuestro concepto es universal- significa que debemos descubrir el particular grupo de hermanos a quienes podemos amar y ayudar por medio de la ley de sacrificio y la transmutación del egoísmo en amoroso servicio. Así colaboraremos en el propósito general y participaremos en la misión del grupo."




(*) Este artículo fue publicado en fecha 30/11/2014 en el blog "En Compañía del Alma"

sábado, 19 de agosto de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - Prefacio (I) (Alice A. Bailey) (*)

 
Desde ahora y en sucesivas entradas vamos a tratar la interesante propuesta de "La Conciencia del Átomo", por medio del estudio del libro que, bajo el mismo titulo, escribió Alice A. Bailey  en el año 1922.

Bailey (como algunas/os de vosotras/os quizás conozcáis) escribió una serie de libros, algunos de suyos como este y otros con enseñanzas dadas por el Maestro Djwhal Khul (mas conocido como el Maestro Tibetano).

Este libro trata de la relación científica entre materia y consciencia, en una época en que la evolución influencia progresivamente la sustancia de todas las formas. El "átomo" aparece como la réplica miniaturizada más completa de la estructura energética común a todas las formas de vida: cósmica, planetaria, humana y subhumana".

Empezaremos con el prefacio y paulatinamente iremos añadiendo nuevos capítulos del libro para poder tratarlos con "la suficiente tranquilidad y mente abierta", aspectos indispensables para poder profundizar en estos temas.

Recordemos que el libro fue escrito hace casi 100 años, por lo que algunas expresiones, aspectos y comentarios que puedan aparecer en el mismo han de considerarse como de aquella época y, por tanto, quizás no coincidan del todo con la realidad actual.

Si alguien estuviese interesado en obtener mas información sobre A. A. Bailey, la Escuela Arcana y/o el Maestro Tibetano (Djwhal Khul), puede consultar los enlaces siguientes:

FUNDACIÓN LUCIS TRUST
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"Las conferencias presentadas en este libro fueron pronunciadas por la autora en Nueva York, durante el invierno pasado. El propósito de esta serie fue exponer al auditorio el testimonio de la ciencia referente a la materia y a la conciencia, permitir al auditorio observar en otros y sucesivos estados superiores de la existencia la misma manifestación de estas relaciones y de ciertas leyes fundamentales; llevarlos a una comprensión de la universalidad del proceso evolutivo y de su actualidad, tratando parcialmente las expansiones de conciencia y la vida más amplia hacia la cual se encamina el género humano. Por lo tanto, estas conferencias estaban destinadas a servir de introducción a un estudio más detallado y a aplicar las leyes de la vida y del desenvolvimiento humano, que generalmente van incluidas en el término "ocultismo".

Se observará en esta serie de conferencias un sinnúmero de repeticiones, donde se recapitula brevemente en cada una, el tema abarcado en la precedente. Debido a que en cada conferencia había nuevos asistentes, fue necesario presentar a grandes rasgos el campo abarcado y las razones debidas a la posición adoptada. Esto tenía la ventaja de fijar en la mente del auditorio algunos conceptos fundamentales y nuevos para muchos de ellos, ayudándolos a captar y aceptar fácilmente ampliaciones del tema. Al presentar las conferencias en forma de libro, se ha creído prudente mantener su texto completo, tal como fue dado. Quienes estudian la sabiduría esotérica podrán seguir sin dificultad la línea de la argumentación; pero para quienes consideran por vez primera los temas aquí tratados, la repetición ocasional de los puntos fundamentales ayudarán a una rápida comprensión, y este libro ha sido destinado principalmente a este tipo de lectores." 

ALICE A. BAILEY 
Septiembre 1922 



(*) Este artículo fue publicado en fecha 23/11/2014 en el blog "En Compañía del Alma"