sábado, 23 de septiembre de 2017

LA CONCIENCIA DEL ÁTOMO - La Evolución de la Materia (III) (Alice A. Bailey) - Reflexiones Personales y Síntesis -


(En cursiva, párrafos que por su relevancia me ha parecido importante transcribirlos literalmente)




*          En el año 1922 el diccionario define el átomo en los siguientes términos:

"El átomo es un centro de fuerza, una fase de los fenómenos eléctricos, un centro de energía, activo por su propia construcción interna, que emite energía, ca­lor o radiación."

Tenemos entonces queel átomo es, un "vórtice anular" o Centro de fuerza, y no una partícula de lo que entendemos por sustancia tangible. Se ha demostrado que esta ultérrima partícula de la materia está compuesta de un núcleo positivo de energía, circunda­do, como el sol por los planetas, por varios electrones o corpúsculos negativos, subdividiendo así el átomo de los antiguos científicos en numerosos cuerpos menores.


*          Todo pasa por un período de transición, cambia el antiguo orden, y los viejos métodos de ver las cosas resultan falsos o inadecuados, y las caducas formas de expresar las ideas parecen inútiles.”


*          Un centro de energía o actividad, sugiere un concepto dual: la causa del movimiento o energía, y aquello que energetiza o activa.”


*          “Protilo es una palabra análoga a protoplasma, y expresa la idea de la materia original primaria, antes de la evolución de los elementos químicos (podríamos definirla también como el Eter). La palabra que me aventuré a emplear para tal propósito está­ compuesta de dos voces griegas que significan 'antes que' y la 'materia de que' están hechas las cosas“.

“La palabra "sustancia" significa lo que "está debajo" o detrás de las cosas. El éter del espacio, que es el medio en que actúa o se hace sentir la energía o fuerza.”


*          Energía y fuerza, materia y sus­tancia, podemos separarlas en nuestra mente de la manera siguiente: al referirnos a energía y sustancia consideraremos lo que aún es intangible, y emplearemos la fuerza, en cone­xión con la materia, al tratar con el aspecto objetivo que es­tudian definidamente los científicos. Sustancia es el éter en uno de sus múltiples grados, subyacente en la materia misma.”

Cuando mencionamos energía debe existir lo que ener­getiza esa fuente de energía y su origen, que se manifiesta en la materia. Esto es lo que trato de destacar. ¿De dónde procede esta energía y qué es?


*          Según dijo Edison en una entrevista publicada en 1890:

"No creo que la materia sea inerte y la mueva una fuerza externa. Me parece que todo átomo posee algo de inteligencia primitiva. Consideremos las miles de formas en que los átomos de hidrógeno se combinan con los de otros elementos para formar las diversas sus­tancias. ¿Quiere usted decir, dijo el periodista, que lo hacen sin poseer inteligencia? Los átomos en armónica y útil relación asumen hermosas e interesantes formas y colores, o exhalan un fragante aroma como si expresaran su satisfacción..., o unidos en determinadas for­mas, constituyen animales de orden inferior. Finalmen­te, se combinan en el hombre, que representa la total inteligencia de todos los átomos."

El periodista preguntó: Pero ¿de dónde procede ori­ginariamente esta inteligencia?
Edison respondió: "De algún poder superior a nosotros."
Entonces ¿cree usted en un Creador inteligente, en un Dios personal?
"Desde luego. La existencia de un Dios así, puede demostrarse, a mi entender, por medio de la química."

En una conversación publicada en 1920 en el Scien­tific American, Edison presentó unas suposiciones algunas de las cuales son:

“1. La vida es indestructible, como la materia.

2. Nuestro cuerpo está constituido por miríadas de en­tidades infinitesimales, siendo cada una en sí, una unidad de vida, así como el átomo está constituido por miríadas de electrones.

3. El ser humano actúa como un conjunto más bien que como una unidad. El cuerpo y la mente expre­san la voz y el voto de las entidades de vida.

4. Las entidades de vida construyen de acuerdo a un plan. Si parte del organismo vital es mutilado, lo reconstruyen exactamente como era antes...

5. La ciencia reconoce la dificultad de trazar una línea entre lo inanimado y lo animado. Quizás las entida­des de vida extienden sus actividades a los cristales y cuerpos químicos.

6. Las entidades de vida son inmortales, de manera que por lo menos, en esta medida, la vida eterna es una realidad que muchos anhelamos.”


*          En una alocución, tal como lo informó el Li­terary Digest El 26 de febrero de 1921, Sir Clifford Allbut, Presidente de la Asociación Británica de Médicos, dijo:

"Cuando el microbio se aloja en el cuerpo puede estar o no a tono (armonía) con algunas o todas las células con que hace contacto. Probablemente en ningún caso suceda algo morboso... , la morbosidad podría ocurrir entre el microbio y las células del cuerpo que están a su alcance y no a tono (desarmonía) con él. Es razonable suponer que cuando un microbio se acerca a una célula corpórea puede atacarla de un modo u otro, entonces el microbio inocuo se convierte en virulento. Por otra parte las cé­lulas pueden educarse para vibrar en armonía con el microbio disonante, o haber intercambio y adaptación mutua...

"Pero si esto es así, enfrentamos en verdad una ma­ravillosa y amplia facultad, la facultad de elegir, la autodeterminación o, si prefieren, la mente."” (La traducción del inglés quizás no sea la mas acertada, pero su significado final se entiende)


*          Si consideramos estas diferentes cualidades del átomo, como energía, inteligencia, capacidad de selección y recha­zo, atracción y repulsión, sensación, movimiento y deseo, tendremos algo muy parecido a la sicología de un ser hu­mano, aunque dentro de un radio más limitado y en grado más circunscrito.

Hemos visto que el átomo es una entidad viviente, un diminuto mundo vibrante, y que dentro de su esfera de influencia hay otras vidas, en análogo sentido en que el hombre es también una entidad o núcleo positivo de fuerza o vida, que mantiene dentro de su esfera de influencia a otras vidas menores, es decir, las células de su cuerpo. Esto atañe al hombre y, en la misma medida, al átomo.”


*          El concepto del átomo como manifestación positiva de energía, que contiene dentro de su campo de actividad su polo opuesto, puede extenderse no sólo a todo tipo de átomo, sino también al ser humano. Po­demos considerar a cada ente de la familia humana como un átomo humano, porque el hombre es simplemente un átomo mayor. Es centro de fuerza positiva que mantiene dentro de la periferia de su esfera de influencia las células de su cuerpo, y demuestra discernimiento, inteligencia y energía. La diferencia es sólo de grado. Posee una conciencia más amplia y vibra a una mayor medida que el diminuto átomo químico.

Podemos aún dilatar el concepto y considerar el pla­neta como un átomo. Quizás exista internamente en el planeta una vida que retiene en él la sustancia de las esferas y de todas las formas de vida en un todo coherente, con una específica esfera de influencia. Esto quizás parezca una dis­paratada especulación, pero si juzgamos por analogía, quizás exista en la esfera planetaria una Entidad cuya conciencia esté tan alejada de la del hombre, como la del hombre de la del átomo químico.

El mismo concepto puede ampliarse hasta incluir el átomo del sistema solar. En el corazón del sistema solar te­nemos el sol, centro positivo de energía, que mantiene los planetas en su esfera de influencia. Si existe inteligencia en el átomo y la hay en el ser humano, si existe en el planeta una Inteligencia que controla sus funciones, ¿no sería lógico ampliar el concepto y afirmar que existe una poderosa Inte­ligencia detrás del átomo mayor del sistema solar?

            Esto nos lleva finalmente al punto de vista sostenido por el enfoque religioso, de la existencia de un Dios o Ser divino, donde el cristiano ortodoxo diría reverentemente Dios; el científico, energía, con igual reverencia, y ambos significarían lo mismo. Cuando el maestro idealista habla del “Dios interno” que reside en la forma humana, otros con igual exactitud se referirán a la "facultad energetizadora" del hombre que lo impulsa a la actividad física, emocional y mental.

Así se mani­fiesta el Todo maravilloso y sintético. Algo de esto pensa­ría San Pablo al hablar del Hombre celestial, y cuando men­cionó el "cuerpo crístico", con toda seguridad se refirió a esos entes de la familia humana que están dentro de su es­fera de influencia y constituyen Su cuerpo, así como el con­junto de células físicas forman el cuerpo físico del hombre. Es necesario, en estos días de trastornos religiosos, demostrar que las verdades fundamentales del cristianismo son verda­des científicas. Por lo tanto, es preciso hacer científica la religión.”


*          Todo átomo de materia con inteligencia latente, discerni­miento, facultad selectiva, llegará en el transcurso de los eo­nes a una etapa avanzada de conciencia llamada humana. Ciertamente podemos también suponer que el átomo humano progresa hacia algo aún más ampliamente consciente y que con el tiempo alcanzará la etapa de desarrollo de esas excelsas Entidades cuyos cuerpos constituyen los átomos pla­netarios. Cabe preguntarse, ¿qué les espera a esas entidades? Alcanzar ese estado omnincluyente de conciencia llamado Logos solar. Si nos consideramos científicamente centros de fuerza, mantenien­do la materia de nuestro cuerpo dentro de nuestra esfera de control y actuando en y dentro de ellos, tendremos una hi­pótesis capaz de interpretar todo el plan cósmico. Si como insinúa Einstein, nuestro sistema solar es sólo una esfera, se deduce que éste a su vez es un átomo cósmico; así nos ubicaríamos dentro de un sistema aún mayor y tendríamos un centro alrededor del cual gira nuestro sistema solar, co­mo lo hace el electrón respecto al átomo.”


*          “Al considerar ampliamente los átomos del sistema so­lar, incluyendo el sistema mismo, existen dos cosas notables:

Primero, la vida y la actividad intensas del átomo mismo y su energía atómica interna; segundo, su interacción con otros átomos -repeliendo a unos y atrayendo a otros. De estos hechos podemos deducir que el método de evolución de cada átomo, se debe a dos causas: su vida interna y su interacción o intercambio con los demás átomos. Ambas etapas son evidentes en la evolución del átomo humano. Todos so­mos conscientes que estamos centrados en nosotros mismos, consideramos todas las cosas desde nuestro propio punto de vista, y los acontecimientos externos resultan interesantes siempre que nos conciernen. Tratamos las cosas si nos afec­tan personalmente, y en determinada etapa de nuestra evo­lución lo que le ocurre a los demás nos parece importante si nos atañe. En esta etapa se hallan muchos actualmente y es característica de la mayoría, siendo el período de in­tenso individualismo, donde el concepto yo es de suprema importancia. Involucra mucha actividad interna.

El segundo método de evolución del átomo humano es por medio de su interacción con los demás átomos, y esto es algo que recién ahora alborea en la inteligencia humana, asumiendo su justa importancia, pues sólo comenzamos a comprender la relativa significación de la competencia y de la colaboración, y estamos en vísperas de saber que no podemos vivir egoístamente, en forma independiente del gru­po al que pertenecemos; empezamos a aprender que si nues­tros hermanos se detienen y no progresan y si otros átomos humanos no vibran debidamente, cada átomo del cuerpo colectivo es afectado. Nadie será perfecto hasta que las de­más unidades alcancen el más pleno y completo desarrollo.”


*          “Trato de señalar la necesidad de descubrir el lugar en el grupo al que por naturaleza pertenecemos, donde somos como electrones para la carga positiva y, una vez descubierto, realizar nuestra ta­rea dentro del átomo mayor, el grupo.

Si es verdad que todas las células de nuestro cuerpo son, por ejemplo, electrones que mantenemos en coherencia, y si somos el factor energetiza­dor dentro de la forma material, es de suma importancia re­conocerlo y ocuparnos correcta y cientificamente de esa forma y sus átomos. Esto implica el cuidado práctico del cuerpo físico y la adaptación inteligente de toda nuestra energía al trabajo que se debe realizar y a la naturaleza de nuestro objetivo, pues es necesaria la sensata utilización del conjunto de células, nuestro instrumento o herramienta, y nuestra esfera de manifestación.”


*          “Avanzamos hacia ese período en que la ciencia y la religión se ayudarán mutuamente, y la filosofía contribuirá al cono­cimiento de la verdad.”


*          Si las cosas son misteriosas e inexplicables para nosotros, será porque la gran Entidad que se ma­nifiesta por medio de nuestro planeta está llevando a cabo un propósito y plan definidos, análogamente a como lo ha­cemos en nuestras vidas. A veces llevamos el cuerpo físico a situaciones donde le producimos dificultades dolorosas y agobiadoras; aceptada la hipótesis tratada, es lógico suponer que la gran Inteligencia de nuestro planeta también lleva su cuerpo de manifestación -que incluye la familia huma­na- a situaciones angustiosas para los átomos. Ciertamente es lógico suponer que el misterio de cuanto vemos a nuestro alrededor está oculto en la voluntad o inteligente propósito de esa Vida mayor que actúa a través de nuestro planeta, como el hombre actúa a través del cuerpo físico. Sin embargo, esa Vida, esa Inteligencia superior a la nuestra, es un átomo de una esfera aún mayor, donde mora el Logos solar, la inteligencia que contiene todas las vidas menores.”

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