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martes, 21 de julio de 2020

EL DOLOR: protector, acicate y generador de vida


Publicado en The Beacon julio de 1976 y septiembre de 2002

POR M. E. HASELHURST

Benditos son los obstáculos, porque gracias a ellos crecemos.
(AUM, texto 284)

Con acierto se ha dicho que ciertos dolores se llaman penas sagradas. A través de ellas el espíritu asciende y no hay ninguna otra manera de hacerlo. No conocemos un solo caso en el que la consciencia pudo ascender sin dolores corporales.
(Agni Yoga, texto 235)

“LA UTILIDAD del dolor es múltiple y lleva al alma humana de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la liberación, de la agonía a la paz” (Discipulado en la nueva era, Vol.1, p. 621). Así lo expresó el maestro el Tibetano a un grupo de discípulos, iluminando una vez más el tema de la necesidad imperativa de elevar constantemente el punto de énfasis de la conciencia más allá de los  tres mundos de la evolución puramente humana. Al reflexionar sobre sus palabras, poco a poco se hace evidente que ese dolor no es inherente tanto a la experiencia real sino a la actitud de quien sufre la experiencia.

Hay pocas dudas de que el dolor, como se percibe en el reino humano, está estrechamente relacionado con la mente. En el reino animal, el dolor es en gran medida físico, posiblemente con alguna coloración emocional, pero el hombre sufre física, emocional y mentalmente, estando el sufrimiento mental asociado con la memoria, la anticipación y la imaginación. Estos factores están presentes en muchas situaciones generadoras de dolor: uno recuerda dolores pasados y sufre proporcionalmente cuando se enfrenta con circunstancias o situaciones que se asemejan a lo que ya experimentó. O uno sabe, con conocimientos basados en información confiable, que ciertos factores producen dolor y, por medio de la imaginación, comienza a sufrir mucho antes de que se manifiesten los factores reales.

La memoria y la imaginación son elementos también presentes en el bastante aterrador dolor del remordimiento, que sin duda depende más de la cualidad espiritual de la persona que de la acción por la cual siente remordimiento. Un hombre con un fuerte sentido de justicia, por ejemplo, sufre intensamente cuando se hace consciente incluso de una leve injusticia cometida contra otro ser, mientras que alguien con una sensibilidad menos desarrollada prácticamente no siente nada.

El poder del dolor se agrava enormemente debido a las formas mentales construidas alrededor de él, lo que concreta la situación y las condiciones generadoras de dolor y las hace más duraderas. Teniendo en cuenta la máxima oculta según la cual “la energía sigue al pensamiento”, estas formas mentales se fortalecen a medida que la atención se centra en el dolor.


LA CONCIENCIA CENTRADA EN LA CABEZA

Este elemento mental en la situación de dolor le fue contado con gran énfasis hace algunos años al autor de estas líneas, por parte un hombre que sufrió una afección severa de osteo-artritis en la cadera derecha, una aguda discapacidad física que lo obligó a hacer la mayor parte de su trabajo en un sofá. Aquella persona contó que por el persistente esfuerzo adquirió la capacidad de mantener la conciencia centrada en la cabeza. Al impedir que las sensaciones físicas se inmiscuyeran en sus pensamientos, logró ignorar en gran medida las sensaciones generadoras de dolor. Pero él indicó que esto se aplicó principalmente al dolor físico de larga data. Un dolor repentino o inesperado atraía su atención hasta el plano físico y entonces debía hacer un esfuerzo muy definido para centrar nuevamente la consciencia por sobre la situación de dolor.

Este esfuerzo definido puede hacerse a lo largo de las líneas de pensamiento que lleguen más fácilmente a cada persona. Un arquitecto probablemente encontrará su camino de ascenso esforzándose por traducir sus visiones de belleza funcional en la forma. El artista podría desprenderse del sufrimiento luchando con los problemas de la luz y el color. El poeta o el músico podrían elevarse por encima del dolor a través de las grandes olas del ritmo y el sonido. El místico y el ocultista, sean cuales fueren sus pasos directos, bien podrían culminar sus esfuerzos meditando sobre alguna ley o principio espiritual, quizás una verdad conocida y vivida mediante una práctica consistente. Un pensamiento simiente útil en este último tipo de esfuerzos es este: “Que la Realidad rija cada uno de mis pensamientos y que la Verdad sea el maestro de mi vida”.

Es esencial no meditar sobre el dolor en ninguna forma, ni siquiera negándolo, ya que esto implica prestarle atención al dolor. Aunque esto puede parecer alejado de situaciones reales, no es así en absoluto. Casi todos nosotros sabemos de algún ser querido que sufre dolor en algún grado, pero que lo ignora en su vida cotidiana, demostrando la cualidad del alma, aunque muchos de ellos sientan poca afinidad con la palabra “alma”. Y se sabe por experiencia directa que es bastante posible (no es fácil, pero es posible) a tomar por el cuello a este “Hermano Asno”, como llamaba San Francisco al cuerpo físico, y decirle que deje de gemir y se aplique a algo significativo. Sin embargo, es más creativo considerar al Hermano Asno como un cooperador activo en un esfuerzo meritorio. Entonces uno rige sobre sus reacciones automáticas y rara vez se siente decepcionado.


EL DOLOR ES UN FACTOR PROTECTOR

Un punto útil por recordar es que el dolor es un factor protector. Nos avisa sobre el peligro. Hace que adquiramos conciencia sobre la necesidad de eliminar o evitar algo que nos pueda ocasionar dolor, como una llama o un recipiente con agua hirviendo. Si no fuera por el dolor, los peligros comunes de la vida diaria podrían causar daños irreparables al cuerpo físico antes de que la persona fuera consciente de lo que estaba sucediendo. Y es esta obra benéfica del dolor la que nos hace conscientes de que el cuerpo está enfermo y nos obliga a buscar una cura antes de que sea demasiado tarde.

El dolor parece ser básicamente el resultado de la falta de armonía en alguna zona de la estructura total del hombre. Puede ser ocasionada por la falta de armonía entre:

El alma y sus vehículos (o entre la forma y la Vida que la habita).

Diferentes elementos del equipo de la personalidad, por ejemplo, el conflicto entre la mente y las emociones.

Los componentes del cuerpo físico, por ejemplo desajuste en órganos o células: bloqueos en el flujo de la sangre vivificadora.

Así que parece que al menos parte del problema del dolor concierne al reconocimiento de la causa y a una comprensión de la correcta relación. Estos son factores conocidos íntimamente por los discípulos. Surgen una y otra vez a medida que se esfuerzan por demostrar la cualidad espiritual en el mundo de la forma. La meditación en algunos de sus aspectos, y sin duda alguna la recapitulación vespertina, que forman parte de una disciplina espiritual aceptada, exigen esta toma de conciencia de los porqué de la acción causal.

De esta forma los seres humanos alcanzan, sin proponérselo a veces, el punto donde la revelación se vuelve posible y la interdependencia de todas las facetas de la enseñanza de la Sabiduría se hace clara.

Un punto más desafiante al considerar el dolor en relación con la vida espiritual es que el dolor entra en toda destrucción de la forma y es parte de esa cambiante capacidad vibratoria que es concomitante con el desenvolvimiento espiritual. A medida que la evolución avanza, el ritmo de ese cambio se acelera, con la consiguiente intensificación de la experiencia del dolor. Mirando específicamente la continuidad de la vida de la humanidad, la cualidad vibratoria de los instrumentos a través de los cuales funciona el alma (u hombre real), cambia de encarnación en encarnación como consecuencia de las experiencias obtenidas y de las actitudes que se desarrollan en relación con dicha experiencia. Es una experiencia común que incluso una sola vida está conformada por los escombros de formas destruidas: las formas de los amores humanos, los planes que no se han materializado, de ideales que de alguna manera no han podido encontrar expresión. De acuerdo con la enseñanza de la Sabiduría, esta es la forma mediante la cual el alma humana asciende por los peldaños de la conciencia, pasando de una total identificación con la forma y la consecuente sujeción del dolor físico, pasando por sucesivos niveles de expansión de la realización, siempre con esta experiencia del dolor, en un cambio continuo de forma, conduciéndolo hacia arriba y hacia adelante.


CONCIENCIA

La Dra. Annie Besant señalaba en una de sus conferencias que cuando un hombre roba entonces sufre el castigo correspondiente, el doloroso proceso se repite hasta cuando haya forjado en su ser el íntimo conocimiento de que el robo se debe evitar, que “no vale la pena” hacerlo. Luego de esa experiencia, el hombre se caracterizará por su honestidad e integridad y las reflejará en su vida exterior. Así se desarrolla la conciencia. La conciencia es esa compañera incómoda que con tanta frecuencia es empujada a un armario oscuro, y olvidada porque ella insistirá en decir que debemos hacer algo, aunque deseemos en forma especial no hacerlo, y nos dirá que no debemos hacer algo que el ser exterior nos pide insistentemente que hagamos.

Aquí surge otro aspecto extremadamente sutil del dolor. Como los seres humanos cada vez se hacen más conscientes de que somos una sola familia, tienden a reaccionar con creciente sensibilidad ante la angustia y la dificultad de la situación humana. Y lloran, como el antiguo peregrino que clamaba al
barquero:

“Christopher, Christopher, muéstranos el camino,
para llevar hoy al mundo y a sus cargas
a través de la lluvia, la niebla y el vapor que nos ciegan...”.

Las tres líneas anteriores expresan una reacción emocional ante el dolor y no uno de los peldaños de la escalera que permite ascender a los hombres. Así que el sufrimiento, el dolor, emerge en otro aspecto, hasta que uno aprende que no debe sobrecargarse indebidamente con el peso que recae en los hombros de otras personas. Bajo ninguna circunstancia se le puede usurpar a un ser humano el derecho divino a permanecer solo, para que avance con la fuerza de su propia alma. Permanecer al lado de los otros, sí. Fortalecerlos en toda forma posible, sí. Pero reconocer su derecho a hollar el sendero con su propia fuerza e iluminados con la sabiduría que hayan logrado. Este es el dolor en otra dimensión, cuando aprendemos a enfrentar el dolor del mundo sin permitir que el dolor nos doblegue.

Muchas personas hoy en día son conscientes de los vientos de cambio que soplan a través de grupos espirituales alrededor del mundo, vientos que tienden a disipar algunas de las brumas del espejismo y la ilusión que durante tanto tiempo impidieron a los hombres la realización de su potencial divino. Un resultado de esto es cierto tipo de esperanza sobre la evolución espiritual de la humanidad. En todo tipo de lugares, entre muchos tipos de personas, se habla de la exteriorización de la Jerarquía y la aparición de otro Instructor mundial. Lo que no siempre se reconoce es que estos son acontecimientos que implicarán dolor. Porque con la llegada de una nueva energía de rayo, con el inicio de una nueva era, inevitablemente habrá muchas perturbaciones en la forma, la ruptura de muchos patrones aceptados, mucha intensificación de la capacidad vibratoria, hasta que las manifestaciones de vida existente hayan logrado las adaptaciones que les permitan recibir las potencias entrantes y mantenerse firmes frente a ellas.

Quizá aquí se encuentra la apoteosis del dolor, ese dolor que por los largos pasillos del tiempo ha acicateado, empujado y asediado a los seres humanos hasta este momento, a través de su influjo, para que sean capaces de responder a las energías divinas que están haciendo impacto en el planeta y puedan colaborar con la Jerarquía en la demostración del Propósito divino y el establecimiento el Plan divino en la tierra. [-]

viernes, 11 de mayo de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (VIII) - Tratado sobre Magia Blanca - (2)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (VII)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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TRATADO SOBRE MAGIA BLANCA (1934)

“El tema a considerarse es de aplicación sumamente práctica, por tratarse del cuerpo astral -cuerpo en que el hombre está más polarizado y del que es más potentemente consciente. En realidad el cuerpo etérico está bajo el umbral de la conciencia. Los seres humanos son inconscientes del paso de las fuerzas a través de este vehículo, pero se acercan más a su reconocimiento cuando hablan en términos de vitalidad o carencia de ella. El cuerpo físico hace sentir su presencia cuando algo anda mal o desea satisfacer uno de sus apetitos. Sin embargo, la situación cambia respecto al cuerpo astral, porque es el vehículo de experiencia para la mayoría, y la mayoría pasa gran parte de su vida consciente, registrando las reacciones de dicho cuerpo y vibrando entre dos polos, la felicidad y el sufrimiento, la satisfacción y el descontento, la seguridad y la duda, el valor y el temor. En verdad esto significa que la fuerza inherente y la vida del vehículo emocional sensorio rigen la expresión de la vida y moldean la experiencia del alma encarnada.” (82) 

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“2. Temor al futuro. Este es un temor que todavía demuestra una creciente tendencia a desarrollarse y causará mucha angustia en el mundo, antes de ser eliminado. Surge de tres facultades humanas:

a. Los hábitos de pensar, instintivos y psicólogos, profundamente arraigados en la naturaleza animal, y que se remontan al instinto primordial de autoconservación. Sin embargo, las razas primitivas tienen poco de esto. El estado mental que ve el futuro con anticipación es una característica predominantemente humana, siendo ese germen de la facultad imaginativa, ligado a los procesos mentales que, finalmente, se fusionarán en la meditación intuitiva, además de la visualización, verdadera base de todo trabajo creador. Por ahora es una amenaza y un obstáculo. Antiguos sufrimientos, recuerdos espantosos, tormentos obsesores, hondamente asentados en el subconsciente, surgen con frecuencia a la superficie y provocan una situación de temor y aflicción que ningún razonamiento es capaz de aquietar. Las facilidades de los medios de comunicación ponen a todo el mundo en relación con las tragedias, dolores y sufrimientos de sus hermanos, a miles de kilómetros de distancia. La catástrofe económica de la época actual ha producido una condición de terror colectivo, y cuanto más sensible es el individuo, mayor es su reacción a este estado mental. Por lo tanto, el temor al futuro es una mezcla dolorosa de recuerdo instintivo e imaginación premonitoria, y pocos escapan a esta amenaza. La preocupación y la ansiedad constituyen el destino de todo hombre, y no pueden ser ni serán contrarrestadas ni vencidas por ningún factor inferior al alma.

…/…

c. Un conglomerado, de sufrimientos y temores de otras personas pueden afectar a un individuo, sin que nada tengan que ver con él. Es muy posible que un individuo capte el temor que domina a otras personas, aunque no tema a nada. Se identifica tanto con los presentimientos de futuros desastres, que los interpreta en términos de su propia y futura experiencia. Es incapaz de desligarse de sus reacciones, y absorbe tanto veneno en sus auras mental y emocional, que lo arrastran a un torbellino de temor y terror. Sin embargo, debe saber que el futuro no oculta para él ningún desastre. Está simplemente bajo una ilusión, pero el efecto sobre su cuerpo astral y plexo solar es el mismo. Desgraciadamente esto ocurre en la actualidad, donde hay miles de almas sensibles que tienen aspiraciones, inexpertas en el manejo del karma mundial, abiertas al sufrimiento de los demás e incapaces de distinguir entre su propio destino y el ajeno, en su medio ambiente y en el futuro inmediato.

También es posible, para aquellos aspirantes más avanzados y quienes están en el sendero del discipulado, hacer contacto en el plano astral con antiguas vibraciones del mal y del dolor -males acontecidos y desaparecidos hace mucho tiempo; posiblemente puedan leer una pequeña fracción de los archivos akáshicos que conciernen a los futuros sufrimientos de un individuo o grupo, que probablemente no los verán cumplirse, no obstante adjudicarse para sí la información recibida, sufriendo las consecuencias

3. Temor al dolor físico. En algunas personas este temor es la causa fundamental de todas sus ansiedades, aunque no lo reconozcan. En realidad es el resultado de los tres temores anteriores, de la presión ejercida sobre su cuerpo astral y de la tensión provocada por la imaginación y el raciocinio, en el sistema nervioso físico. El sistema nervioso llega a ser excesivamente sensible y puede producir intensos sufrimientos físicos. Las enfermedades y achaques, que para las personas comunes y flemáticas tienen importancia vital, se agravan hasta convertirse en verdadera agonía. Quienes cuidan de los enfermos deben reconocerlo y dar los pasos necesarios para aliviar la condición física mediante el empleo de sedantes y analgésicos, a fin de que no haya indebida tensión sobre el sistema nervioso, excesivamente forzado.” (83)


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“…/…

2. Polarización astral. Mientras el hombre continúe identificándose con su cuerpo emocional, interpretando la vida en términos de caprichos y sentimientos y se deje llevar por el deseo, tendrá igualmente sus momentos de desesperación, oscuridad, duda e intenso sufrimiento y depresión. Esto se debe a la ilusión y al espejismo del plano astral, que distorsiona y engaña. No es necesario extendernos en esto. Si existe un factor que los aspirantes reconocen, es el de la necesidad de liberarse de la Gran Ilusión. Arjuna lo sabía y, sin embargo, sucumbió a la desesperación. Pero en la hora de la necesidad, Krishna no le falló, y plasmó en el Bhagavad Gita las sencillas reglas por las cuales pueden vencerse la depresión y la duda. Éstas pueden resumirse brevemente como sigue:

a. Conócete a ti mismo, como el Uno imperecedero.

b. Controla tu mente, pues por su intermedio puede conocerse al Uno imperecedero.

c. Aprende que la forma no es más que el velo que oculta el esplendor de la Divinidad.

d. Comprende que la Vida Una compenetra todas las formas, de modo que no existe la muerte ni el sufrimiento ni la separación.

e. Deslígate, por lo tanto, del aspecto forma y ven a Mí, y así morarás donde se encuentran la Luz y la Vida. Así se desvanece la ilusión.” (84) 

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“2. Ciertas energías astrales emanan de algunas formas planetarias que no existen bajo la forma de planetas físicos, ni aún en el reino etérico, pero están encerradas en el "círculo infranqueable" de nuestro sistema solar. Representan, en sentido planetario, dos grupos de vidas: Primero, esos cascarones astrales de planetas en descomposición y desintegración, que puede percibir el iniciado, que aún giran alrededor de nuestro sol y, no obstante, están desapareciendo rápidamente. Nuestra luna se unirá a ellos cuando se haya producido la total desintegración de su forma externa. Segundo, las formas astrales de esas vidas solares menores en el arco evolutivo, que van tomando forma lentamente, pero todavía no tienen cuerpo etérico y que, en este período mundial, no tendrán cuerpo físico. Estos dos grupos son las analogías planetarias de esos tipos de hombres que reencarnar y los que pasaron al más allá y lentamente descartan sus cuerpos antes de renacer, o los que abandonaron sus cascarones por completo.

Dos de estas formas astrales están muy cercanas a nuestra Tierra, y se van "descomponiendo" muy rápidamente, si así puede decirse, ejerciendo, sin embargo, una influencia muy poderosa. Debido a esta estrecha relación, originan dos tipos de deseo o tendencia astral entre los hombres. Una, produce gran parte de esa tendencia instintiva a la crueldad que se observa en los niños y en ciertos tipos de hombres; la otra tiene efecto sobre la vida sexual, y produce la tendencia a las perversiones que actualmente causan tantas dificultades. Estas tendencias sádicas y perversiones sexuales, reciben mucha influencia fortalecedora, proveniente de esas moribundas emanaciones astrales. En los tiempos antiguos eran aún más poderosas, por estar más próximas a nuestra tierra, de allí las crueldades ritualísticas y los horrores, por ejemplo, de Sodoma y Gomorra. Su potencia está declinando rápidamente, y debe recordarse que no tendrían absolutamente ningún poder si no existieran en la humanidad ciertos instintos, sobre los cuales pueden actuar estas energías. También debe recordarse que su influencia fue constructiva en la época lemuriana, porque en esos días primitivos la lección del sexo y el registro inteligente del dolor tenían cabida en los proyectos de quienes trataban de llevar al hombre animal, al estado de conciencia humana -no a la conciencia del alma ni a la autoconciencia.” (85) 

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“Todo sufrimiento, desagrado e infelicidad, se deben a la rebelión. Desde el punto de vista del ocultista, la rebeldía sólo trae mayores dificultades, y la resistencia sólo sirve para nutrir el mal, cualquiera sea. El hombre que ha aprendido a aceptar su sino, no malgasta el tiempo en vanas lamentaciones y puede dedicar toda su energía en cumplir perfectamente su dharma o trabajo obligatorio. En vez de quejarse y oscurecer las cuestiones de la vida con la preocupación, la duda y la desesperación, despeja su camino mediante la sana comprensión de la vida, tal como es, y la directa apreciación de lo que puede hacer de ella. Así no malgasta fuerza, tiempo ni pierde oportunidad, y avanza constantemente hacia la meta.” (86)

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“…Todo temor, duda y preocupación, tienen que ser eliminados. Si pueden lograrlo, aumentarán en forma asombrosa el desarrollo del punto interno de contacto y el conocimiento de cómo extraer de las fuentes de inspiración. La mayoría de las personas cierran las fuentes de información debido a que no controlan su naturaleza emocional. El cuerpo astral puede ser controlado. ¿Cómo?


1. Por inhibición directa. Los principiantes pueden usar este método con provecho, pero no es el mejor a seguir. Produce reacción sobre el cuerpo físico, congestión del cuerpo astral y similar condición en el vehículo etérico. A menudo produce dolor de cabeza, congestión de hígado y otros desarreglos.” (87) 

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“Aquellos que inician el entrenamiento esotérico con ojos abiertos, deben en realidad tener muy en cuenta lo que cuesta. La compensación final es grande, pero el sendero es áspero y el verdadero esoterista lo recorre solo. La capacidad de mantenerse aislado, de asumir responsabilidad y luego, sin ayuda, valerse por sí mismo y desafiar el mal por amor al bien logrado, es la característica del Hermano Blanco. Prepárense para enfrentar la soledad, para evitar los peligros de la formación de un carácter ofuscado y sombrío y para dedicar la vida sin recompensas personales. Sólo a medida que se expande la conciencia y se encuentra la verdadera ubicación en la totalidad cósmica, la compensación es evidente; pero no teman, y sepan que la personalidad es sólo temporaria, y no importa que sufra. Algún bien alcanzado para la Hermandad universal, alguna ley explicada y demostrada en la vida diaria, quizás harán decir al Maestro oportunamente (después que todo haya terminado): ¡Bien hecho! Miren siempre adelante. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda. El sendero conduce hacia arriba, a una mayor rapidez de vibración y de sensibilidad. Busquen el punto de equilibrio en su trabajo y manténganlo, porque los años suponen mucho trabajo, presión y sufrimiento.


¿Son suficientemente fuertes como para ver la congoja del mundo, el desastre y, no obstante, conservar la alegría? ¿Pueden asociarse en el trabajo de acrecentar la evolución de la raza, y darse cuenta de que son necesarias la dificultad y la disciplina y, sin embargo, no hacer nada para aliviar el sufrimiento? Almas seleccionadas y probadas están siendo entrenadas hoy, en todas partes del mundo. Los Maestros están abrumados y sobrecargados de trabajo. Dan todo lo que pueden, pero del aspirante individual dependen el empleo de lo que se le da.

Quienes vigilamos y guiamos en el aspecto interno de la vida, tenemos más conocimiento que ustedes, que llevan la carga y la preocupación de la existencia en el plano físico. Conocemos las desventajas físicas y algún día podremos ayudarlos definidamente a construir cuerpos fuertes para el servicio mundial. Ahora el miasma astral es de tal índole, que les resulta casi imposible a nuestros esforzados hermanos, tener buena salud; el karma del mundo lo prohíbe. La corrupción astral y los pestilentes pozos sépticos de los niveles inferiores del plano mental infectan todo, y afortunado aquel que los evade. Vigilamos compasivamente a quienes poseen cuerpos débiles y sensibles y se esfuerzan, trabajan, luchan, fracasan, continúan y sirven. No se nos pasa desapercibida ni una hora de servicio ofrecida en el dolor y la tensión, ni la tarea de un solo día efectuada con los nervios torturados, la cabeza cansada y el corazón dolorido. Lo sabemos y nos preocupa mucho, sin embargo no podemos hacer nada de lo que se necesita y que ustedes, que luchan en el mundo, pueden hacer. El karma del mundo engolfa a cada uno en esta época. Ojalá pudieran darse cuenta que el tiempo es corto y que el descanso, la alegría y la paz están en camino.” (88) 

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“Cuando un hombre camina literalmente en la luz de su alma y la clara luz del sol afluye a través de él -revelando el sendero- eso revela al mismo tiempo el Plan. Sin embargo, llega a ser consciente simultáneamente de que el Plan aún está muy lejos de ser consumado. Lo oscuro, en verdad, se hace más evidente; el caos, la miseria y el fracaso de los grupos mundiales, quedan revelados; se observa la impureza y el polvo de las fuerzas que guerrean, y todo el sufrimiento del mundo pesa sobre el asombrado, pero iluminado aspirante. ¿Podrá resistir esta presión? ¿Podrá conocer en realidad el dolor y sin embargo regocijarse eternamente en la conciencia divina? ¿Es capaz de enfrentar lo que revela la luz y no obstante continuar su camino con serenidad, seguro del triunfo final del bien? ¿Será abrumado por el mal superficial y olvidará el corazón de Amor que late detrás de todas las apariencias externas? El discípulo debe recordar siempre esta situación, sino lo que ha descubierto lo destruirá a él.” (89)

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“El empleo de dos factores, diferencia al hombre del animal, ya sea que los utilice consciente o inconscientemente. Ambos están latentes en el animal, pero el hombre es la única entidad en los tres mundos que puede, conscientemente, extraer beneficio de ellos. Uno de estos factores es el dolor, el otro la facultad de la discriminación. Por el dolor y el consiguiente proceso analítico de relación, más la memoria y la visualización, el hombre aprende a conocer lo que debe evitar y lo que debe cultivar. Esto tiene lugar en el reino de los acontecimientos del plano físico y de la experiencia sensoria. Mediante la discriminación de las ideas y las corrientes de pensamientos, el hombre aprendió a decidir en qué basar sus actividades en todos los sectores de los asuntos humanos, que tiene una comprensión imperfecta de la verdadera naturaleza de las ideas, y su aplicación de las verdades presentidas es también muy imperfecta. Es penosamente verdad que a menudo elige desacertadamente, que las ideas que rigen la conducta del grupo no son muy elevadas y que la opinión pública está proverbialmente moldeada por intereses personales y egoístas. Sin embargo -a través del dolor y aprendiendo a utilizar el poder de elegir en el reino de las ideas- el hombre se está abriendo camino firmemente hacia la completa libertad y control de la tierra, porque su derecho es heredarla. El Antiguo Comentario redactado en lenguaje simbólico, refiriéndose a estas dos características del hombre, dice algo muy hermoso. Las frases van a continuación, y cuando se reflexiona sobre ellas, debe tenerse en cuenta que el agua simboliza la sensibilidad o reacción astral, y el fuego es el símbolo de la mentalidad.

"Las sedantes aguas refrescan. Paulatinamente traen alivio, sustraen de la forma todo lo que se pueda tocar. El calor febril de los deseos largamente reprimidos, cede al refrescante trago. El agua y el dolor se neutralizan mutuamente. Prolongado es el proceso del trago refrescante.

"El ardiente fuego desliga todo lo que entorpece el camino de la vida. Llega la bienaventuranza y viene después del fuego, como fuego sobre las aguas. El agua y el fuego se combinan y originan la gran Ilusión. Producen niebla y bruma, vapor y ruido, velando la Luz, ocultando la Verdad y excluyendo al Sol.

"El fuego arde con furor. El dolor y las aguas desaparecen. El frío, el calor y la luz del día, la irradiación del sol naciente y el perfecto conocimiento de la Verdad, aparecen.

"Éste es el sendero para todos los que buscan la luz. Primeramente la forma y todos sus anhelos. Luego el dolor. Después las sedantes aguas y la aparición de un minúsculo fuego. El fuego aumenta, entonces el calor se activa dentro de la diminuta esfera y desempeña su ígnea tarea. Además se percibe humedad y densa niebla, y la triste desorientación se sumía al dolor, pues quienes utilizan el fuego de la mente durante la primera etapa se hallan extraviados dentro de una luz ilusoria.

"Se intensifica el calor, luego se pierde el poder de sufrir. Pasada esta etapa, el sol y la clara y brillante luz de la verdad brillan sin obstrucciones. Éste es el sendero de retorno al centro oculto.

"Utiliza el dolor. Llama al fuego, oh Peregrino, en tierra extraña y desconocida. Las aguas lavan el barro y el lodo de lo que crece en la naturaleza. Los fuegos consumen las formas obstructoras que tratan de retener al peregrino, trayendo así la liberación. Las vivientes aguas, cual río, llevan al peregrino al Corazón del Padre. Los fuegos destruyen el velo que oculta el rostro del Padre".” (90)

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(82) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Energía Astral y el Temor (pág. 213)
(83) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Energía Astral y el Temor (pág. 220, 221)
(84) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Energía Astral y el Temor (pág. 224)
(85) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. El Correcto Empleo de la Energía (pág. 227)
(86) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. El Correcto Empleo de la Energía (pág. 227)
(87) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Era Presente y el Futuro (pág. 251)
(88) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Era Presente y el Futuro (pág. 254 y 255)
(89) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Era Presente y el Futuro (pág. 259)
(90) Regla Diez. La Construcción de Formas Mentales. La Era Presente y el Futuro (pág. 260 y 261) 


(CONTINUACIÓN)


martes, 1 de mayo de 2018

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO (VII) - Tratado sobre Magia Blanca - (1)


Este artículo es la continuación de El Dolor y el Sufrimiento (VI)

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Como en otras ocasiones, para realizar este estudio he intentado hacer una recopilación exhaustiva de extractos de todos los libros del Maestro y de Alice A. Bailey (25) que tratan sobre estos temas, aunque dada la extensión de toda la obra del Tibetano, podría ser que faltase algún fragmento.

Cada fragmento viene precedido por el título del libro, capítulo y/o sección de donde procede el texto, por si se desea ampliar la información mas allá de lo relacionado estrictamente con el tema.

Las conclusiones (cuando las haya) son personales, por tanto, como tales no tiene porque estarse de acuerdo con las mismas. Son reflexiones e interpretaciones propias de los extractos del Tibetano.

En la última entrada que se publique sobre el tema, si lo deseáis, podréis descargaros la recopilación completa en un documento en formato pdf.

Espero que la lectura de estos artículos (que iré publicando progresivamente al ser demasiado extensa toda la recopilación) pueda seros de utilidad.


Dani

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TRATADO SOBRE MAGIA BLANCA (1934)

“…Así como en el pasado el instrumento y su relación con el mundo externo constituyó el principal hecho en la experiencia del hombre espiritual, así ahora es posible efectuar un reajuste donde el hombre espiritual, el ángel solar o alma, constituirá el hecho sobresaliente. También se comprenderá que su relación será (por medio del aspecto forma) con los mundos interno y externo. El hombre ha incluido en su relación sólo el aspecto forma del campo de la evolución humana común.

Ha utilizado la forma y ha sido dominado por ésta. Ha sufrido por ello, y con el tiempo se ha rebelado, pues se ha saciado de todo lo que pertenece al mundo material. Insatisfacción, hastío, desagrado y profunda fatiga, son características muy frecuentes de quienes están al borde del discipulado. Y ¿qué es un discípulo? Es quien trata de aprender un nuevo ritmo, entrar en un nuevo campo de experiencia y seguir los pasos de esa humanidad avanzada que antes que él ha hollado el sendero que conduce de la oscuridad a la luz y de lo irreal a lo real. Ha saboreado las alegrías de la vida en el mundo de la ilusión y ha aprendido que son impotentes para satisfacerlo y retenerlo. Ahora se encuentra en una etapa de transición entre los nuevos y los viejos estados del ser. Vibra entre la condición de la percepción del alma y la percepción de la forma. Por lo tanto, ve "doble".”
(69)

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“…Consiste en el énfasis puesto en Occidente sobre el aspecto material de las cosas, dando por resultado una triple situación. Primero, que el mundo del espíritu o el amorfo mundo abstracto, el de la conciencia subjetiva, no es reconocido científicamente, aunque sí en forma innata, por los de temperamento místico y por quienes son capaces de estudiar la historia subjetiva de los hombres y las razas; pero la ciencia no reconoce este aspecto de la manifestación, ni los científicos en su totalidad, creen en un mundo de esfuerzo superfísico. Todo lo que en las razas primitivas tenía un lugar prominente en las vidas y los pensamientos de los pueblos, ahora es visto con escepticismo, y las discusiones van precedidas de un interrogante. Pero ha habido progreso y mucho ha surgido de la guerra. Por ejemplo, está cambiando rápidamente la pregunta de que “¿existe la vida después de la muerte?" por "¿de qué naturaleza es la vida futura?", y esto es portentosamente alentador.

Segundo, las masas sufren por la represión y los efectos de la inhibición. La ciencia ha dicho: No existe Dios ni hay espíritu en el hombre. La religión ha dicho: Debe haber un Dios, pero ¿dónde puede ser hallado? Las masas dicen: No queremos un Dios construido por el cerebro de los teólogos. Por lo tanto, la verdadera comprensión interna no encuentra lugar para su expansión, y la actividad que debería encontrar su legítima expresión en la aspiración superior, se orienta hacia la deificación de las cosas -cosas que pertenecen a la carne, relacionadas con las emociones o la mente.”
(70)

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"…A través de los procesos de meditación que creciente y gradualmente se van sintetizando, llevados a cabo por el alma en su propio plano y en el del aspirante, el hombre manifiesta (en el cerebro físico) un punto de luz que se ha encendido ocultamente en el plano de la mente. La luz significa siempre dos cosas, la energía y su manifestación en la forma, porque luz y materia son términos sinónimos. El pensamiento del hombre y la idea del alma han encontrado un punto de contacto y ha venido a la existencia el germen de una forma mental. Cuando esta forma mental se complete, incorporará esa parte del gran Plan (en el que está trabajando la Jerarquía) que el hombre puede visualizar, captar e incluir en el plano mental. Esto es lo que se comprende por la palabra "servicio", en las primeras etapas de la aspiración del hombre, en sus primeros pasos en el sendero del discipulado y en las dos primeras iniciaciones. Al principio capta a tientas la idea de la unidad de la Vida y su manifestación, como Hermandad, existente entre todas las formas de esa Vida divina. Este ideal subjetivo conduce paulatinamente a la apreciación de la forma en que esta relación esencial puede desarrollarse prácticamente. Puede observarse su expresión en los grandes esfuerzos humanitarios, en las organizaciones destinadas al alivio del sufrimiento humano y animal, y en los esfuerzos mundiales para el mejoramiento de las relaciones internas de naciones, religiones y grupos.” (71)

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“…La estimulación del aspecto espiritual que se expresa como alma en todas las formas, tales como la de un mineral, una flor o un animal. El aspecto positivo de la energía en todas estas formas se hará más fuerte, produciendo por ejemplo, acrecentada irradiación en el reino mineral. He aquí un indicio de la naturaleza del proceso que pondrá término a nuestra propia existencia planetaria y, finalmente, a nuestro sistema solar. En el reino vegetal traerá una acrecentada belleza y diversidad, y la evolución de nuevas especies con una finalidad inexplicable para quienes aún no son iniciados. Uno de los resultados será la producción de formas nutritivas que servirán a las necesidades de los ángeles y devas menores.


En el reino animal su efecto será la eliminación del dolor y el sufrimiento, y un retorno a las condiciones ideales del Jardín del Edén. Cuando el hombre actúa como alma, cura, estimula y vitaliza; transmite las fuerzas espirituales del universo, y todas las emanaciones nocivas y las fuerzas destructoras encuentran una barrera en el reino humano. El mal y sus efectos dependen mayormente de la humanidad como canal activo. La función de la humanidad consiste en transmitir y manejar fuerza. Esto, en las etapas primitivas e ignorantes, se efectúa en forma destructiva y con resultados perjudiciales. Después, cuando actúa bajo la influencia del alma, la fuerza es manejada correcta e inteligentemente con resultados benéficos. Es muy cierto que: "Toda la creación gime a una, y está en dolores de parto hasta ahora, aguardando la manifestación de los hijos de Dios".
” (72)

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El hombre aprende la primera serie de principios (*) por medio de la codicia y el consiguiente desastre que ella produce. Robó, sufrió el castigo, y dejó de robar. El principio se forjó en él mediante el dolor y aprendió que sólo podía gozar de lo que era suyo por derecho y no por posesión. El mundo va ahora aprendiendo esta lección en forma grupal, porque a medida que los rebeldes se apoderan y retienen ilegalmente lo robado, encuentran que no les es suficiente y que les trae sufrimiento. Así, con el tiempo, van aprendiendo los principios.” (73) 

(*) Los principios que rigen al yo personal inferior

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“Una antigua escritura dice:

…/… 

"El sendero hollado por el servidor es el sendero de fuego que atraviesa su corazón y conduce a la cabeza. No es en el sendero del placer ni en el del dolor donde se alcanza la liberación ni se obtiene la sabiduría. Mediante la trascendencia de ambos, por la fusión del dolor y el placer, se alcanza la meta, esa meta que está por delante como un punto de luz en la oscuridad de una noche de invierno. Este punto de luz puede recordarnos el pequeño candil de alguna triste buhardilla, pero -a medida que se sigue el sendero que conduce a dicha luz, mediante la fusión de los pares de opuestos- ese punto diminuto, frío y tembloroso, aumenta con firme irradiación y le recuerda al errante viajero la cálida luz de alguna ardiente lámpara.” (74)

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"…Más adelante se emplearán dos métodos nuevos que facilitarán la transmisión de la verdad desde el plano interno al externo. La escritura precipitada será dada a aquéllos en quienes se puede confiar, pero no ha llegado aún el momento de generalizar su empleo. Será necesario esperar hasta que el trabajo de las escuelas esotéricas haya alcanzado un desarrollo más definido. Las condiciones aún no son apropiadas, pero se le urge a la humanidad a estar dispuesta y con mente abierta para este desarrollo. Más adelante adquirirá poder de materializar las formas mentales. Encarnarán personas que tendrán temporariamente la capacidad de crear y vitalizar dichas formas mentales, lo cual permitirá que el público las vea. Sin embargo, no ha llegado aún el momento. Existe demasiado temor y no se ha experimentado suficientemente la verdad en el mundo. Es necesario adquirir mayores conocimientos respecto a la naturaleza del pensamiento y de la materia; esto debe ser seguido en forma experimental por esas personas de mente aguda y entrenada, de alto grado de vibración y de cuerpos construidos con materia muy refinada. Para lograrlo será necesario disciplina, dolor, autoabnegación y abstinencia. ...” (75)

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“Cuando un Maestro desea encontrar a quienes están capacitados para recibir instrucción y enseñanza, busca ante todo tres cosas. Si éstas no existen, será inútil toda devoción, aspiración, pureza y formas de vida. Es esencial que todos los aspirantes comprendan estos tres factores y eviten sufrimiento mental y pérdida de energía.

1. El Maestro busca la luz en la cabeza.
2. Investiga el karma del aspirante. 
3. Observa su servicio en el mundo” (76)

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"…La meditación es peligrosa donde existen móviles erróneos, tales como el deseo de progreso personal y poderes espirituales, porque bajo estas condiciones sólo produce fortalecimiento de las sombras en el valle de la ilusión, y desarrolla en toda su plenitud la serpiente del orgullo que acecha en el valle del deseo egoísta. La meditación es peligrosa cuando no existe el deseo de servir. El servicio es otra palabra con que se designa la utilización de la fuerza del alma en bien del grupo. Donde falta este impulso la energía puede fluir en los cuerpos, pero -al no utilizarse ni hallar salida- tiende a sobrestimular los centros y producir condiciones desastrosas al neófito. Asimilación y eliminación son leyes de la vida del alma al igual que de la vida física, y cuando no se tiene en cuenta esta sencilla ley, se sufrirán serias consecuencias, tan inevitables como las del cuerpo físico.” (77)

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…También el plano astral es donde los pares de opuestos actúan e interactúan y se siente con mayor potencia la atracción de las grandes dualidades. La interacción se efectúa, en primer lugar, entre el alma y su vehículo, la materia, pero existen numerosas dualidades menores que desempeñan su parte y son más fácilmente reconocidas por el hombre común.

La luz y la oscuridad interactúan, como lo hacen el placer y el dolor; el bien y el mal se encuentran y forman el campo de recreo de los Dioses, y la pobreza y la riqueza se contrarrestan mutuamente. Toda la situación económica moderna es de naturaleza astral, resultado del deseo y del empleo egoísta de las fuerzas de la materia. El calor y el frío, tal como entendemos los términos, son en forma muy peculiar resultado de la interacción de los pares de opuestos, y una interesante línea del estudio esotérico trata de los efectos producidos por las emociones raciales en las condiciones climáticas. Ciertamente en un sentido significativo conformamos nuestro clima
” (78)

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"Lo primero que descubre el aspirante es la dualidad. El hombre poco evolucionado percibe la síntesis, pero es la de su naturaleza material. El hombre altamente espiritual también percibe la síntesis, pero es la de su alma, cuya conciencia es unidad. Pero entre ambas está el desdichado aspirante, consciente sobre todo de la dualidad, y llevado de un lado a otro por ambas. Su primer paso tiene como objetivo hacerse consciente de los pares de opuestos y de la necesidad de elegir entre ellos. Por medio de la luz que ha descubierto en sí mismo, se hace consciente de la oscuridad. A través del bien que lo atrae, ve el mal, que para él es la línea de menor resistencia. Mediante la actuación del dolor puede visualizar y ser consciente del placer, y el cielo y el infierno llegan a ser para él realidades. Mediante la actuación de la vida atractiva de su alma, se da cuenta de la atracción de la materia y de la forma, y se ve obligado a reconocer el impulso y la atracción de ambos. Aprende a sentirse como "pendiendo entre las dos grandes fuerzas", y una vez comprendidas las dualidades, va conociendo paulatinamente y con certeza que el factor decisivo en la lucha es su voluntad divina, en contraposición a su voluntad egoísta. Así las fuerzas duales desempeñan su parte hasta que son percibidas como dos grandes corrientes de energía divina que van en dirección opuesta, entonces se da cuenta de los dos senderos mencionados en nuestra regla. Uno conduce de regreso al triste mundo del renacimiento, el otro a través del portal dorado, a la ciudad de las almas libres. Uno es involutivo y lo envuelve en la más densa materia; el otro lo conduce fuera de la naturaleza corporal, y con el tiempo lo hace consciente de su cuerpo espiritual, mediante el cual puede actuar en el reino del alma.” (79)

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“Segundo, la fuerza del temor. Es producto de la ignorancia, y en sus etapas iniciales no es el producto del pensar erróneo. Es fundamentalmente instintiva y predomina en el reino animal, que no es mental, así como también en el reino humano. Pero en el reino humano, su poder es aumentado en forma intensa mediante los poderes de la mente, y por el recuerdo de dolores y rencores pasados y el presentimiento de quienes podemos ver con anticipación, el poder del temor se agrava enormemente debido a la forma mental construida con nuestros temores y fobias individuales. Esta forma mental acrecienta su poder, y llega a dominarnos, a medida que le prestamos atención, pues "la energía sigue al pensamiento".

.../... 

Los temores a que están sujetos los aspirantes (obsérvese cómo está expresado) rara vez son de naturaleza egoísta, excepto cuando el sufrimiento los ha obligado a retroceder ante una situación desafortunada.” (80)

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“En el plano mental toma forma una idea. En el plano del deseo sensorio la energía compenetra esa forma. Bajo el proceso evolutivo, la forma "se dilata y crece". Mediante la correcta dirección y orientación de la forma en la dirección requerida, se cumple el propósito del pensador. 

Toda vida es vibración, el resultado de la vibración es una forma densa o sutil, siendo cada vez más sutil a medida que asciende. Al progresar, la vida palpitante cambia su grado de vibración, y en este cambio está el secreto de la destrucción y de la construcción de las formas. En esta era, de la cuarta ronda, las formas son de cuatro tipos:

…/…

3. La Forma del Devoto. Sí, significa exactamente eso, pues expresa una idea abstracta. Todo tipo de persona tiene su devoción para la cual vive, y -en la ignorancia, en el conocimiento o en la sabiduría- aplica la ley hasta donde puede comprenderla. Tal devoción puede ser completamente física, centrada en la carne, en la codicia del oro, en las posesiones materiales. Emplea todas sus energías para satisfacer esa forma concreta, y así aprende. El objetivo del devoto puede ser totalmente astral -amor a su mujer y al hijo, a la familia, al orgullo racial, amor a la popularidad o codicia de alguna especie- y les dedica toda su energía, usando el cuerpo físico para cumplir el deseo del astral. 

Pero la forma de su devoción puede ser más elevada aún -amor al arte, a la ciencia o a la filosofía, a la vida religiosa, científica o artística- y a ellas consagra sus energías física, astral y mental, y lo hace siempre con devoción. La vibración está siempre de acuerdo a la altura de la meta; descubre esa meta, la sobrepasa y se desintegra. El sufrimiento viene cuando se destruye la forma y se cambia el tono. Durante muchas vidas, ha pasado miles de años bajo vibraciones inferiores. A medida que la evolución progresa, el desarrollo es más rápido y el tono cambia vida tras vida, mientras que en las etapas primitivas podía emitirse una clave o tono durante varias vidas. A medida que el hombre se acerca al sendero, el sendero de probación queda sembrado de formas destruidas, y de un ciclo menor a otro cambia la meta y, con frecuencia, su vibración se eleva varias veces en una sola vida. Observen, si progresan con la rapidez deseada, que la vida de todos los aspirantes es de movimiento, cambios constantes y diferenciaciones, y de un continuo construir y destruir, planear y ver destruidos esos planes. Es una vida de incesante sufrimiento, de frecuentes choques con el medio ambiente, de innumerables amistades creadas y renovadas, de mutación incesante con su consiguiente agonía. Los ideales trascienden sólo para encontrar que son una pauta para otros caminos más elevados; se ven visiones, sólo para ser reemplazadas por otras; se sueña para realizar los sueños y luego eliminarlos; se hacen amigos, para quererlos y luego dejarlos, siguiendo después más lentamente los pasos del aspirante que lucha.". (81) 

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(69) Regla Uno. Algunas Suposiciones Fundamentales (pág. 55)
(70) Regla Dos. Obstáculos para el Estudio Esotérico (pág. 71)
(71) Regla Tres. La Luz del Alma y la Luz del Cuerpo (pág. 78)
(72) Regla Tres. La Luz del Alma y la Luz del Cuerpo (pág. 82)
(73) Regla Tres. La Luz del Alma y la Luz del Cuerpo. Principios y Personalidades (pág. 96)
(74) Regla Tres. La Luz del Alma y la Luz del Cuerpo. Principios y Personalidades (pág. 98)
(75) Regla Cinco. El Alma y sus Formas Mentales. 3. Constante Contemplación. (pág. 139)
(76) Regla Cinco. El Alma y sus Formas Mentales. 3. Constante Contemplación. (pág. 140)
(77) Regla Cinco. El Alma y sus Formas Mentales. 3. Constante Contemplación. (pág. 156)
(78) Regla Siete. El Campo de Batalla en el Plano Astral (pág. 168)
(79) Regla Siete. Los Dos Senderos (pág. 170)
(80) Regla Ocho. Los Tipos de Fuerza Astral (pág. 176 y 177)
(81) Regla Nueve. Las Formas Fundamentales (pág. 192 y 193) 


(CONTINUACIÓN)