lunes, 9 de noviembre de 2020

EL SILENCIO (IV)


Esta entrada es la continuación de El Silencio (III)

En esta y posteriores publicaciones vamos a tratar el tema del silencio.

Es un tema que probablemente despierte curiosidad en las personas interesadas en la espiritualidad, dado que se habla mucho sobre ello pero probablemente no se entienda el por qué de la importancia del mismo y del correcto empleo de la palabra en su momento oportuno, aspectos estos que cualquier persona que desee introducirse en el sendero espiritual debe conocer, desarrollar y practicar.

Con estas recopilaciones de fragmentos extraídos de las enseñanzas del Maestro Tibetano, quizá podamos añadir algo de luz al complejo tema, dado que en un mundo de sonidos, puede parecer extraño la importancia del silencio.

Como es habitual, en la última entrada que publique podréis (si lo deseáis) descargaros en formato pdf. el recopilatorio entero sobre el tema.

Dani

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“Se dice que el poder crece o se desarrolla en el silencio, y sólo aquel que encuentra un centro de paz en su cabeza, donde se unen los senderos de las fuerzas corporales y las corrientes espirituales afluyentes, puede practicar correctamente la verdadera discriminación y el desapasionamiento, poniendo bajo la guía del alma los cuerpos astral y mental controlados.”(18)

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"El aforismo oculto: querer, saber, osar y callar, tiene un significado especial aún no revelado y sólo me es posible dar una simple indicación. Las personas que poseen conocimiento interno lo comprenderán de inmediato.

Querer. Esta palabra se relaciona con la última realización, cuando por un acto de la voluntad del alma, combinada con la del hombre inferior, se produce la unificación y la comprensión. Implica el centro en la base de la columna vertebral.

Saber. Esta palabra concierne al centro ajna, el centro entre las cejas. Hay una insinuación en la frase "Que la Madre conozca al Padre". Se relaciona con la boda en los Cielos.

Osar. Esta palabra da la clave de la subordinación de la personalidad, y tiene una íntima relación con el plexo solar, el gran centro de distribución del deseo y de las fuerzas astrales y el principal centro del trabajo de transmutación.

Callar. Esta palabra concierne a la transmutación de la energía inferior creadora, en la vida superior creadora. El centro sacro debe permanecer en silencio.” (19)

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"Todo entrenamiento esotérico tiene en vista el desarrollo del aspirante para que pueda ser, en verdad, un punto focal de energía espiritual. Debe recordarse, no obstante, que bajo la ley, este entrenamiento será cíclico, y tendrá su flujo y reflujo, como todo lo demás en la naturaleza. Las épocas de actividad suceden a las de pralaya, y los períodos de contacto alternan con períodos de aparente silencio. Observen aquí la elección de las palabras. Esto se debe a la imposición de la Ley de Periodicidad, y si el estudiante se desarrolla debidamente, cada período de pralaya será seguido por uno de mayor actividad y más poderosa realización. El ritmo, el flujo, el reflujo y el medido compás de la vida palpitante, constituyen siempre la ley del universo y, al aprender a responder a la vibración de los Altos Lugares, debe tenerse en cuenta esta periodicidad rítmica. La misma ley rige para un ser humano, un planeta, un sistema solar -todos los centros o puntos focales de energía de alguna Vida más grande. Para que tenga éxito el trabajo que llevan a cabo (y consiste mayormente en la tarea de desarrollar la capacidad para hacer contacto con ciertas corrientes en niveles mentales -corrientes que emanan del yo superior, del grupo egoico o del Maestro-), deben existir ciertas condiciones definidamente planificadas y estar presentes ciertos factores. Cuando éstos no existen, las corrientes (si así puedo expresarlo) se desvían y no se produce el contacto. Si es necesario atender asuntos mundanos -y estos períodos llegan en todo ciclo de vida- entonces debe concentrarse la atención en esos detalles, y el contacto superior quedará provisoriamente sin realizar. Tal atención a los asuntos del plano físico no es necesariamente pérdida de tiempo, porque constituye parte del plan en ese momento particular como cualquier otro tipo de servicio. La plena expresión y conciencia en cada uno y en todos los planos es el objetivo, recordando que cada plano, con sus diversos estados de conciencia, es también parte de la Vida divina. La mayoría de los aspirantes carece de la conciencia de síntesis y de la capacidad de mantener y registrar la continuidad.” (20)

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 “La meta del trabajo del aspirante consiste en comprender esos aspectos de la mente con los cuales debe aprender a trabajar.

…/…

 Todo verdadero estudiante sabe que esto involucra concentración, a fin de enfocar u orientar la mente inferior con la superior. Inhibe temporariamente la tendencia normal a construir formas mentales. Valiéndose de la meditación, que es el poder de la mente de mantenerse en la luz, y en esa luz percibir el plan, aprende a "atraer" las ideas necesarias. Por medio de la contemplación encuentra que puede penetrar en ese silencio que le permitirá extraer de la mente divina, arrebatar de la conciencia divina el pensamiento de Dios y conocer. Éste es el trabajo que tiene ante sí todo aspirante, de allí la necesidad de conocer la naturaleza de su problema mental y las herramientas que está obligado a utilizar, y de saber aplicar mediante el correcto empleo del mecanismo mental, lo que aprende y adquiere.” (21)

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 El pensamiento vano, egoísta, cruel y de odio, expresado en palabras, produce una prisión, envenena todas las fuentes de vida, provoca enfermedad y causa desastres y demora. En consecuencia, sé amable, bondadoso y bueno, dentro de tus posibilidades. Guarda silencio y la luz entrará en ti.” (22)

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“Por lo tanto, la muerte es literalmente, el retiro del corazón y de la cabeza de esas dos corrientes de energía, produciendo, en consecuencia, la completa pérdida de la conciencia y la desintegración del cuerpo. La muerte difiere del sueño en que ambas corrientes de energía son retiradas. En el sueño se retira el hilo de energía introducido en el cerebro, y cuando esto ocurre, el hombre queda inconsciente. Con esto queremos decir que su conciencia o sentido de percepción está enfocado en otra parte. Su atención no está ya dirigida a las cosas tangibles y físicas, sino que se desvía hacia otro mundo del ser y queda centralizada en otro mecanismo. Al morir, los dos hilos son retirados o unificados en, el hilo de la vida. La vitalidad cesa de penetrar a través de la corriente sanguínea y el corazón deja de funcionar, lo mismo que el cerebro deja de registrar, y así se establece el silencio. La casa está vacía. La actividad cesa, excepto esa actividad asombrosa e inmediata que es prerrogativa de la materia misma y se expresa en el proceso de descomposición. Desde ciertos aspectos ese proceso indica la unidad del hombre con todo lo material; demuestra que es parte de la naturaleza misma, y por naturaleza queremos decir el cuerpo de la vida una, en quien "vivimos, nos movemos, y tenemos nuestro ser". En esas tres palabras, vivir, mover y ser, tenemos toda la historia. Ser es percepción, autoconsciencia y autoexpresión y sus símbolos exotéricos son la cabeza y el cerebro del hombre. Vivir es energía, deseo en la forma, coherencia y adhesión a una idea, y sus símbolos exotéricos son el corazón y la sangre. Mover indica integración y respuesta de la entidad existente, perceptiva y viviente, a la actividad universal, y sus símbolos exotéricos son el estómago, el páncreas y el hígado.” (23)

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"En relación con la técnica de morir sólo me es posible ahora hacer una o dos sugerencias. No me ocupo aquí de la actitud de los atentos vigías, sino de esos puntos que harán más fácil el paso del alma transeúnte.

Primero, se debe guardar silencio en la habitación. Esto con frecuencia se hace. Se ha de recordar que la persona moribunda está por lo general inconsciente. Esta inconsciencia es aparente, no real. De novecientos casos sobre mil hay percepción cerebral, con plena conciencia de lo que ocurre, pero existe parálisis completa de la voluntad para expresarse y total incapacidad para generar la energía indicadora de vida. Cuando el silencio y la comprensión reinan en la habitación del moribundo, el alma que parte, puede retener con claridad la posesión de su instrumento hasta el último minuto y hacer la debida preparación. …” (24)

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“"La trama palpita. Se contrae y dilata". La idea subyacente es la del latido, diástole y sístole, flujo y reflujo de la actividad cíclica, el día de la oportunidad y la noche de la inactividad, la absorción y la expulsión, y esas numerosas apariciones y desapariciones que marcan la corriente de la vida en todos los reinos y dimensiones. Este ciclo del día y la noche, que es la inevitable señal de la existencia manifestada, tiene que ser reconocido. Todo discípulo debe adquirir (poniendo la verdad en términos sencillos) esa sabiduría basada en el conocimiento de cuándo corresponde trabajar o no, y en la comprensión de esos períodos e intervalos que se caracterizan por la palabra y el silencio. Es aquí donde se cometen muchos errores y fracasan la mayoría de los trabajadores.” (25)

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(18) Tratado sobre Magia Blanca, pág. 172

(19) pág. 209

(20) pág. 235

(21) pág. 266

(22) pág. 344

(23) Tratado sobre Magia Blanca, pág. 360 y Tratado sobre los Siete Rayos Vol. 4 - Curación Esotérica -, pág. 334

(24) Tratado sobre Magia Blanca, pág. 367 y Tratado sobre los Siete Rayos Vol. 4 - Curación Esotérica -, pág. 336

(25) Tratado sobre Magia Blanca, pág. 370

 

(CONTINUACIÓN)

lunes, 26 de octubre de 2020

EL SILENCIO (III)

Esta entrada es la continuación de El Silencio (II)

En esta y posteriores publicaciones vamos a tratar el tema del silencio.

Es un tema que probablemente despierte curiosidad en las personas interesadas en la espiritualidad, dado que se habla mucho sobre ello pero probablemente no se entienda el por qué de la importancia del mismo y del correcto empleo de la palabra en su momento oportuno, aspectos estos que cualquier persona que desee introducirse en el sendero espiritual debe conocer, desarrollar y practicar.

Con estas recopilaciones de fragmentos extraídos de las enseñanzas del Maestro Tibetano, quizá podamos añadir algo de luz al complejo tema, dado que en un mundo de sonidos, puede parecer extraño la importancia del silencio.

Como es habitual, en la última entrada que publique podréis (si lo deseáis) descargaros en formato pdf. el recopilatorio entero sobre el tema.

Dani

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“Cuando un hombre comprende el significado del lenguaje, aprende cómo hablar, cuándo hablar, qué logra con hablar y qué sucede cuando habla, entonces está muy cerca de su objetivo. La persona que controla correctamente sus palabras es la que hará mayor progreso. Esto siempre lo han comprendido quienes dirigen los movimientos ocultistas. Esa orden tan esotérica de Pitágoras en Crotona y muchas otras escuelas ocultistas de Europa y Asia, poseían una regla por la que no se permitía a ningún neófito y probacionista hablar durante dos años después de su ingreso, y cuando habían aprendido a guardar silencio durante ese período, les era concedido el derecho de hablar, puesto que ya habían aprendido una reticencia específica.” (12)

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 “La manifestación objetiva se produce porque “las cosas son aquello que el Verbo crea cuando las nombra”. El lenguaje es literalmente una gran fuerza mágica, y los adeptos o magos blancos, por medio del conocimiento de las fuerzas y del poder del silencio y del lenguaje, pueden producir efectos en el plano físico. Como bien sabemos existe una rama del trabajo mágico que consiste en aplicar este conocimiento como Palabras de Poder y esos mántram y fórmulas que ponen en movimiento las energías ocultas de la naturaleza y llaman a los devas a realizar su trabajo.

 Las palabras constituyen una de las llaves que abren las puertas de comunicación entre los hombres y los seres más sutiles. Dan la clave para descubrir a esas entidades con las cuales se entra en contacto en el más allá. Pero sólo quien ha aprendido a guardar silencio y conoce el momento propicio en que debe hablar, puede atravesar el velo y establecer ciertos contactos esotéricos En La Doctrina Secreta se dice: la magia consiste en dirigirse a los Dioses en Su propio lenguaje, por lo tanto, el lenguaje del hombre común no puede llegar hasta ellos.” (13)

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 “…La quietud de la mente depende de la ley del ritmo. Si vibramos en muchas direcciones y registramos los pensamientos que vienen de todas partes, esta ley no los afectará. Se debe restablecer la estabilidad y el aplomo antes de lograr el equilibrio. La ley de vibración y el estudio de la sustancia atómica están estrechamente entrelazados. Cuando se tenga un mayor conocimiento sobre estos átomos y su acción, reacción e interacción, las personas podrán controlar sus cuerpos científicamente, sincronizando las leyes de la vibración y del ritmo. Son las mismas, aunque no iguales, y constituyen fases de la ley de gravedad. La tierra es una entidad que, por la fuerza de la voluntad, retiene todas las cosas en sí misma. Esta cuestión es muy confusa y poco se conoce sobre ella. La inhalación y la exhalación de la entidad de la tierra afectan poderosamente a la vibración -la vibración de la materia en el plano físico. Existe una conexión en-tre esto y la Luna. Esos miembros de la humanidad que se hallan especialmente bajo la influencia lunar, responden más que otros a esta atracción, y resulta difícil utilizarlos como transmisores. Debe cultivarse el silencio que proviene de la calma interna. Se recomienda a los aspirantes recordar que llegará el momento en que también ellos formarán parte del grupo de instructores en el aspecto interno del más allá. Si para entonces aún no han comprendido el silencio que proviene de la fortaleza y del conocimiento, ¿cómo podrán soportar la carencia de comunicación y descubrir lo que existe entre ellos y quienes están "en el aspecto externo"? Por lo tanto aprendan a guardar silencio, de lo contrario la utilidad a prestar será menoscabada por la inquietud astral cuando pasen al más allá.” (14)

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 “Los hombres amortiguan la voz interna que atestigua la vida del más allá, y ahogan las palabras que resuenan en el silencio, por el bullicio y el torbellino de los negocios, los placeres y las excitaciones.” (15)

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 “Una lección que todos los aspirantes necesitan aprender, y aprenderla desde el principio, es que la concentración en la personalidad del Instructor, esperando hacer contacto personal con él, y la constante visualización de esa condición llamada estado de "chela aceptado” sólo sirven para postergar el contacto y demorar ser aceptado. Procuren preparar su instrumento, aprender a actuar en silencio, cumplir con sus obligaciones y deberes, refrenar las expresiones verbales y desarrollar ese sereno aplomo que proviene de una vida altruista; olvídense de esa egoísta satisfacción que puede surgir en el corazón, cuando la Jerarquía observadora reconoce la fidelidad del aspirante.” (16)

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"Sólo a medida que se reduzca el caudal de palabras habladas y se cultive el silencio, se sentirá el poder de la Palabra en el plano físico. Únicamente cuando las innumerables voces de la naturaleza inferior y de nuestro medio ambiente sean silenciadas, se sentirá la presencia de la "Voz que habla en el silencio". Sólo cuando se desvanezca el ruido de muchas aguas en el reajuste de las emociones, se oirá la clara nota del Dios de las aguas.”(17)

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(12) Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 771

(13) pág. 773

(14)Tratado sobre Magia Blanca, pág. 60

(15) pág. 72

(16) pág. 103

(17) pág. 112

 

(CONTINUACIÓN)

martes, 13 de octubre de 2020

EL SILENCIO (II)



Esta entrada es la continuación de El Silencio (I)

En esta y posteriores publicaciones vamos a tratar el tema del silencio.

Es un tema que probablemente despierte curiosidad en las personas interesadas en la espiritualidad, dado que se habla mucho sobre ello pero probablemente no se entienda el por qué de la importancia del mismo y del correcto empleo de la palabra en su momento oportuno, aspectos estos que cualquier persona que desee introducirse en el sendero espiritual debe conocer, desarrollar y practicar.

Con estas recopilaciones de fragmentos extraídos de las enseñanzas del Maestro Tibetano, quizá podamos añadir algo de luz al complejo tema, dado que en un mundo de sonidos, puede parecer extraño la importancia del silencio.

Como es habitual, en la última entrada que se publique podréis (si lo deseáis) descargaros en formato pdf. el recopilatorio entero sobre el tema.

Dani

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“Una de las cosas a lograr en la meditación cuando se la practica con regularidad y de acuerdo a una correcta instrucción, es la trasferencia de la conciencia, del yo inferior al Yo superior. Esto lleva en sí la capacidad de ver en los niveles causales, conocer intuitivamente hechos en la vida de otros, prever acontecimientos y ocurrencias y conocer el valor relativo de una personalidad. Esto sólo puede permitírsele al estudiante cuando es capaz de guardar silencio y es altruista y constante. ¿Quién responde hoy a estos requisitos?” (6)

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 “Todo entrenamiento ocultista tiene esto en vista: dar al estudiante algún pensamiento simiente que (si reflexiona sobre él en el propio silencio del corazón) dará valiosos frutos y el estudiante podrá, sin escrúpulos, considerarlos como propios. Lo que logramos por la lucha y duro esfuerzo es siempre nuestro y no cae en el olvido, como las ideas que entran por los ojos, procedentes de la página impresa, o lo que oímos de labios de un Instructor, no importa cuán digno sea de nuestra Veneración.” (7)

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 “Muchas personas inconscientemente hacen contacto con su alma y temporariamente tienen destellos de conciencia egoica; pero cuando el discípulo puede elevarse conscientemente, intensificar deliberadamente su vibración y transferir su polarización al cuerpo egoico, aunque sólo sea por un breve momento, puede saber entonces que vibra al ritmo del Maestro de su grupo. Ha establecido contacto. Puede ser que al principio no recuerde, en su cerebro físico, los detalles de dicho contacto; quizás no se dé cuenta de la apariencia del Maestro ni de las palabras que salieron de Sus labios, pero habiéndose ajustado conscientemente a la regla y penetrado en el silencio de los lugares elevados, la ley siempre se cumple y, por lo tanto, hizo contacto. Algunos discípulos conocen íntimamente a su Maestro en los planos internas y trabajan bajo Su dirección, pero pasan muchas vidas antes de que comprendan la ley y puedan construir deliberadamente, el canal de acceso, gracias al poder desarrollado en la meditación.” (8)

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 “La base de todo crecimiento oculto es la meditación, o los periodos de gestación silenciosa, durante los cuales el alma se expande en el silencio. ...” (9)

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“…Al entrenar el cuerpo mental el aspirante trata, por lo tanto, de adquirir el conocimiento en forma ordenada, acumular lo que le hace falta, captar progresivamente las facultades mentales innatas acumuladas en vidas anteriores y, finalmente, estabilizar la mente inferior, así la superior podrá controlar y la facultad creadora del pensamiento proyectarse a través de la quietud. Del Silencio del Absoluto fue proyectado el Universo.” (10)

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 “El servidor inteligente, después de la acción, no se preocupa de lo que dicen sus compañeros servidores, con tal que sus superiores (sean individuos encarnados, o los Grandes Seres mismos) estén satisfechos o guarden silencio; despreocupándose por el resultado inesperado si lealmente hizo lo mejor que sabía; tampoco le interesa el reproche ni la desaprobación mientras su yo interno permanece sereno y su conciencia no lo acusa; no se preocupa si pierde amigos, parientes, hijos, la popularidad de que antes disfrutaba o la aprobación de los colaboradores que lo rodean, con tal de no perder el sentido interno de contacto con Quienes guían y dirigen; no se queja si aparentemente trabaja en tinieblas y si es consciente del poco resultado de su trabajo, con tal que la luz interna se intensifique y su conciencia no tenga nada que reprocharle.” (11)

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(6) Cartas sobre Meditación Ocultista, pág. 75

(7) pág. 93

(8) pág. 215

(9) pág. 237

(10) pág. 251

(11) pág. 252

 

(CONTINUACIÓN)

 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

EL SILENCIO (I)

 

En esta y posteriores publicaciones vamos a tratar el tema del silencio.

Es un tema que probablemente despierte curiosidad en las personas interesadas en la espiritualidad, dado que se habla mucho sobre ello pero probablemente no se entienda el por qué de la importancia del mismo y del correcto empleo de la palabra en su momento oportuno, aspectos estos que cualquier persona que desee introducirse en el sendero espiritual debe conocer, desarrollar y practicar.

Con estas recopilaciones de fragmentos extraídos de las enseñanzas del Maestro Tibetano, quizá podamos añadir algo de luz al complejo tema, dado que en un mundo de sonidos, puede parecer extraño la importancia del silencio.

Como es habitual, en la última entrada que se publique podréis (si lo deseáis) descargaros en formato pdf. el recopilatorio entero sobre el tema.

Dani

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"...los verdaderos esoteristas se distinguen por la característica del conocimiento, de la voluntad dinámica, del valor y del silencio: "saber, querer, osar y callar"." (1)

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"El discípulo debe aprender a permanecer silencioso ante el mal, a callar ante los sufrimientos del mundo, sin perder tiempo en quejas inútiles y en demostraciones de dolor, sino tratar de aligerar la carga del mundo, y trabajar sin perder energías en palabras. Sin embargo, debe hablar cuando es necesario el estímulo, emplear la palabra con fines constructivos; expresar la fuerza del amor del mundo, a medida que fluye a través de él, a fin de aliviar o aligerar la carga, recordando que, a medida que la raza progresa, el elemento amor y su expresión entre los sexos, se trasladarán a un plano superior. Entonces, por medio de la palabra hablada, no por la expresión en el plano físico, como sucede hoy, se llegará a comprender el verdadero amor que une a quienes son uno solo en el servicio y en la aspiración." (2)

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"En el momento de la ceremonia de la iniciación, después de las dos grandes revelaciones, llega un momento de completo silencio, y en el intervalo, el iniciado comprende en sí mismo el sentido de Paz. Se encuentra como si fuera en un vacío, donde aparentemente nada puede alcanzarlo; está por breves instantes entre la tierra y el cielo, inconsciente de todo, pero consciente del significado de las cosas tal cual son, reconociendo su propia divinidad esencial y la parte que debe desempeñar cuando, desde la cámara del Concilio del Cielo, vuelva nuevamente a servir en la Tierra. No siente ansiedad, temor ni duda. Ha entrado en contacto con la divina "Presencia" y ha percibido la visión. Sabe lo que debe hacer y cómo hacerlo y la paz y el gozo inefables llenan su corazón. Es un breve intervalo de calma antes de un período de renovada actividad, que comienza en el momento en que se le aplica el Cetro." (3)

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"…cuando el aspirante se prepara para la iniciación debe hacer principalmente tres cosas:

 …/…

 b. Controlar la palabra en todos los instantes del día. Algo fácil de decir, pero muy difícil de practicar, y quien lo logra se aproxima rápidamente a la emancipación. Esto no se refiere a la reticencia, a la melancolía, al silencio o mutismo, que caracterizan a las naturalezas poco evolucionadas y que en realidad se hallan en un estado de inarticulación. Se refiere al empleo controlado de las palabras para obtener ciertos fines y a la retención de la energía vocal cuando no es necesaria, algo muy diferente. Involucra el reconocimiento de los ciclos, de las temporadas y de las estaciones; supone el conocimiento del poder del sonido y de los efectos producidos por la palabra hablada; entraña la comprensión de las fuerzas constructivas de la naturaleza y su debido manejo y se basa en la capacidad de manejar sustancia mental y ponerla en movimiento para obtener resultados en la materia física, de acuerdo con el propósito claramente definido del Dios interno. El fulgor del segundo aspecto del yo, Vishnu, o aspecto constructor de la forma, es la principal característica del ego en su propio plano." (4)

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"El discípulo que desea pasar los Portales de la Iniciación, no lo conseguirá hasta conocer el poder del lenguaje y del silencio. Esto tiene una significación más amplia y profunda de lo que parece, porque cuando se interpreta correctamente, entraña la clave de la manifestación, el indicio de los cielos mayores y la revelación del propósito que subyace en el pralaya. Cuando el hombre comprenda la significación de la palabra hablada y utilice el silencio de los altos lugares, para producir determinados efectos en algún plano, podrá ser admitido en los reinos donde cada sonido y cada palabra pronunciada generan potentes resultados en algún tipo de materia, siendo energetizada por dos factores predominantes: a) una voluntad poderosa, científicamente aplicada, b) un móvil correcto, purificado en los fuegos.

El adepto es un creador en materia mental, un promotor de impulsos en el plano mental, produciendo resultados en la manifestación astral o física. Estos resultados son poderosos y efectivos, de ahí la necesidad de que su originador tenga una mentalidad pura, exactitud al hablar y habilidad en la acción. Cuando el solicitante comprenda esto, se operarán inmediatamente importantes cambios en su vida diaria, los cuales podrían ser enumerados de acuerdo a su utilidad práctica:

a. Investigará cuidadosamente los móviles y vigilará estrictamente los impulsos originantes. De ahí que durante el primer año, donde el aspirante se dedica a preparase para la iniciación, deberá anotar, tres veces al día, las investigaciones que persigue, lo concerniente a sus móviles y el resorte principal de su acción.

b. Vigilará lo que dice y se esforzará en eliminar toda palabra hiriente, innecesaria e inútil. Estudiará los efectos de la palabra hablada e investigará el impulso que la origina, que en todos los casos inicia la acción en el plano físico.

c. Cultivará el silencio y lo guardará estrictamente en lo que a él concierne, a su tarea y a sus conocimientos ocultos, a los asuntos con quienes está asociado y al trabajo esotérico en su grupo. Sólo en los círculos del grupo o en relación con sus superiores, se permitirá más libertad en el lenguaje. Hay un momento para hablar y ese momento llega cuando se puede servir al grupo con palabras inteligentes y una cuidadosa advertencia sobre las condiciones buenas o malas; cuando es necesario decirle algo a un hermano respecto a la vida interna, o al dirigente de algún grupo; cuando un miembro por equívoco obstaculiza al grupo; cuando ese miembro puede ayudar al grupo si se le asigna un trabajo distinto.

d. Estudiará el efecto de la Palabra Sagrada y dispondrá cuidadosamente las condiciones para su empleo. Emitirá la Palabra y sus efectos girarán sobre determinado centro esotérico (en ningún caso un centro físico) y, por lo tanto, influirá y reglamentará la vida." (5)

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(1) Iniciación Humana y Solar pág. 34

(2) pág. 70

(3) pág. 113

(4) pág. 130

(5) pág. 160

 

(CONTINUACIÓN)

 

 

 

lunes, 14 de septiembre de 2020

LA IMPORTANCIA DE NO DESEAR PODERES PSÍQUICOS

 


TRATADO SOBRE MAGIA BLANCA

Nos hallamos al final de un gran período de transición, y los reinos más sutiles de la vida nunca estuvieron tan cercanos; los fenómenos inusitados y los acontecimientos inexplicables son ahora más comunes que en épocas anteriores, y lo telepático, lo síquico y lo peculiar, atraen la atención de los escépticos, de los científicos y de quienes estudian religión. Generalmente se buscan razones para explicar la aparición de lo fenoménico, y se forman asociaciones para su investigación y demostración. Además, muchas personas se desvían del camino en el afán de promover en sí mismas condiciones síquicas y factores que producen energía y dan origen a la manifestación de peculiares poderes.

OBSERVACIONES PRELIMINARES.

Los Tres Aspectos del Hombre.

OBSERVACIONES DE PREFACIO

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El objetivo de todo discípulo avanzado es desempeñar su tarea y relacionarse con el centro de fuerza espiritual, su grupo, y estar así en continuo contacto con el Maestro, sin entrevistas ni contactos fenoménicos. La mayoría sólo espera establecer contacto con Su Maestro una vez al año, generalmente en la época del plenilunio de mayo.

REGLA CINCO 

EL ALMA Y SUS FORMAS MENTALES

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Quisiera indicar a los estudiantes que, si siguen adelante con perseverancia, descubrirán que la unión exotérica y esotérica de las escuelas externas e internas o grupo de conocedores, es tan estrecha, que ningún estudiante sincero pasa sin ser reconocido. En la presión del trabajo y en la carga y el afán de la tarea diaria, es alentador saber que hay quienes vigilan, y que cada acción amorosa, cada pensamiento de aspiración y cada reacción altruista, es observada y conocida. Recuerden, sin embargo, que es reconocido por Aquellos que nos ayudan, mediante la vibración acrecentada del aspirante y no por un conocimiento específico de la acción efectuada o el pensamiento emitido. Aquellos que enseñan se ocupan de los principios de la verdad, de los grados de vibración y de la cualidad de la luz que se verá. No se dan cuenta ni tienen tiempo para considerar hechos específicos, palabras y condiciones, y más rápidamente progresarán los estudiantes, cuanto más pronto capten esto y eliminen de sus mentes la esperanza de ponerse en contacto fenoménico con algún individuo, a quien llaman un Maestro, con mucho tiempo disponible y tantos poderes desarrollados que puede ocuparse, en tiempo y espacio, de los asuntos triviales de los estudiantes. 

REGLA QUINCE

LOS GRUPOS DE LA NUEVA ERA Y EL ENTRENAMIENTO

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EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA I

Después deben aprender a trabajar en los niveles de la meditación con mayor claridad y poder. Gran parte de la meditación que practican es egoísta. ¿Se dan cuenta de esto? No puede acaso expresarse su actitud en las preguntas que se formulan: Cuando practique la meditación que me conceda el Tibetano ¿será algo que hará de mí un mejor discípulo? ¿La meditación que me asigne será más interesante que la que practico ahora? ¿El cambio de meditación me traerá mejores resultados (probablemente de carácter fenoménico) o una nueva revelación y una mayor iluminación que me permitirá alcanzar mi meta? 

SECCIÓN UNO

EL DISCIPULADO EN LA NUEVA ERA

QUINTA PARTE

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En mis escritos he señalado, en forma clara y definida, lo indeseable de las experiencias  psíquicas inferiores. Lo hice por ser muy necesario prevenir a los estudiantes sobre ello. La dificultad se acrecienta debido a que no es fácil llegar a los psíquicos inferiores para prevenirlos, pues están seguros que sus poderes clarividentes y clariaudientes indican un tipo avanzado de elevado desarrollo espiritual. Sus mentes se cierran a toda clase de advertencias y generalmente actúan detrás de una barrera de envanecida autosatisfacción. Olvidan que las razas aborígenes y los animales son todos psíquicos y registran lo que no pueden registrar los tipos más mentales. Las personas comunes son inherentemente astrales en sus actividades, interpretaciones fenoménicas, actitudes y enfoques. Por lo tanto, es necesario insistir, advertir y hacer comprender al psíquico término medio, lo indeseable de la vida astral. 

SECCIÓN TRES

LAS SEIS ETAPAS DEL DISCIPULADO

SÉPTIMA PARTE

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martes, 21 de julio de 2020

EL DOLOR: protector, acicate y generador de vida


Publicado en The Beacon julio de 1976 y septiembre de 2002

POR M. E. HASELHURST

Benditos son los obstáculos, porque gracias a ellos crecemos.
(AUM, texto 284)

Con acierto se ha dicho que ciertos dolores se llaman penas sagradas. A través de ellas el espíritu asciende y no hay ninguna otra manera de hacerlo. No conocemos un solo caso en el que la consciencia pudo ascender sin dolores corporales.
(Agni Yoga, texto 235)

“LA UTILIDAD del dolor es múltiple y lleva al alma humana de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la liberación, de la agonía a la paz” (Discipulado en la nueva era, Vol.1, p. 621). Así lo expresó el maestro el Tibetano a un grupo de discípulos, iluminando una vez más el tema de la necesidad imperativa de elevar constantemente el punto de énfasis de la conciencia más allá de los  tres mundos de la evolución puramente humana. Al reflexionar sobre sus palabras, poco a poco se hace evidente que ese dolor no es inherente tanto a la experiencia real sino a la actitud de quien sufre la experiencia.

Hay pocas dudas de que el dolor, como se percibe en el reino humano, está estrechamente relacionado con la mente. En el reino animal, el dolor es en gran medida físico, posiblemente con alguna coloración emocional, pero el hombre sufre física, emocional y mentalmente, estando el sufrimiento mental asociado con la memoria, la anticipación y la imaginación. Estos factores están presentes en muchas situaciones generadoras de dolor: uno recuerda dolores pasados y sufre proporcionalmente cuando se enfrenta con circunstancias o situaciones que se asemejan a lo que ya experimentó. O uno sabe, con conocimientos basados en información confiable, que ciertos factores producen dolor y, por medio de la imaginación, comienza a sufrir mucho antes de que se manifiesten los factores reales.

La memoria y la imaginación son elementos también presentes en el bastante aterrador dolor del remordimiento, que sin duda depende más de la cualidad espiritual de la persona que de la acción por la cual siente remordimiento. Un hombre con un fuerte sentido de justicia, por ejemplo, sufre intensamente cuando se hace consciente incluso de una leve injusticia cometida contra otro ser, mientras que alguien con una sensibilidad menos desarrollada prácticamente no siente nada.

El poder del dolor se agrava enormemente debido a las formas mentales construidas alrededor de él, lo que concreta la situación y las condiciones generadoras de dolor y las hace más duraderas. Teniendo en cuenta la máxima oculta según la cual “la energía sigue al pensamiento”, estas formas mentales se fortalecen a medida que la atención se centra en el dolor.


LA CONCIENCIA CENTRADA EN LA CABEZA

Este elemento mental en la situación de dolor le fue contado con gran énfasis hace algunos años al autor de estas líneas, por parte un hombre que sufrió una afección severa de osteo-artritis en la cadera derecha, una aguda discapacidad física que lo obligó a hacer la mayor parte de su trabajo en un sofá. Aquella persona contó que por el persistente esfuerzo adquirió la capacidad de mantener la conciencia centrada en la cabeza. Al impedir que las sensaciones físicas se inmiscuyeran en sus pensamientos, logró ignorar en gran medida las sensaciones generadoras de dolor. Pero él indicó que esto se aplicó principalmente al dolor físico de larga data. Un dolor repentino o inesperado atraía su atención hasta el plano físico y entonces debía hacer un esfuerzo muy definido para centrar nuevamente la consciencia por sobre la situación de dolor.

Este esfuerzo definido puede hacerse a lo largo de las líneas de pensamiento que lleguen más fácilmente a cada persona. Un arquitecto probablemente encontrará su camino de ascenso esforzándose por traducir sus visiones de belleza funcional en la forma. El artista podría desprenderse del sufrimiento luchando con los problemas de la luz y el color. El poeta o el músico podrían elevarse por encima del dolor a través de las grandes olas del ritmo y el sonido. El místico y el ocultista, sean cuales fueren sus pasos directos, bien podrían culminar sus esfuerzos meditando sobre alguna ley o principio espiritual, quizás una verdad conocida y vivida mediante una práctica consistente. Un pensamiento simiente útil en este último tipo de esfuerzos es este: “Que la Realidad rija cada uno de mis pensamientos y que la Verdad sea el maestro de mi vida”.

Es esencial no meditar sobre el dolor en ninguna forma, ni siquiera negándolo, ya que esto implica prestarle atención al dolor. Aunque esto puede parecer alejado de situaciones reales, no es así en absoluto. Casi todos nosotros sabemos de algún ser querido que sufre dolor en algún grado, pero que lo ignora en su vida cotidiana, demostrando la cualidad del alma, aunque muchos de ellos sientan poca afinidad con la palabra “alma”. Y se sabe por experiencia directa que es bastante posible (no es fácil, pero es posible) a tomar por el cuello a este “Hermano Asno”, como llamaba San Francisco al cuerpo físico, y decirle que deje de gemir y se aplique a algo significativo. Sin embargo, es más creativo considerar al Hermano Asno como un cooperador activo en un esfuerzo meritorio. Entonces uno rige sobre sus reacciones automáticas y rara vez se siente decepcionado.


EL DOLOR ES UN FACTOR PROTECTOR

Un punto útil por recordar es que el dolor es un factor protector. Nos avisa sobre el peligro. Hace que adquiramos conciencia sobre la necesidad de eliminar o evitar algo que nos pueda ocasionar dolor, como una llama o un recipiente con agua hirviendo. Si no fuera por el dolor, los peligros comunes de la vida diaria podrían causar daños irreparables al cuerpo físico antes de que la persona fuera consciente de lo que estaba sucediendo. Y es esta obra benéfica del dolor la que nos hace conscientes de que el cuerpo está enfermo y nos obliga a buscar una cura antes de que sea demasiado tarde.

El dolor parece ser básicamente el resultado de la falta de armonía en alguna zona de la estructura total del hombre. Puede ser ocasionada por la falta de armonía entre:

El alma y sus vehículos (o entre la forma y la Vida que la habita).

Diferentes elementos del equipo de la personalidad, por ejemplo, el conflicto entre la mente y las emociones.

Los componentes del cuerpo físico, por ejemplo desajuste en órganos o células: bloqueos en el flujo de la sangre vivificadora.

Así que parece que al menos parte del problema del dolor concierne al reconocimiento de la causa y a una comprensión de la correcta relación. Estos son factores conocidos íntimamente por los discípulos. Surgen una y otra vez a medida que se esfuerzan por demostrar la cualidad espiritual en el mundo de la forma. La meditación en algunos de sus aspectos, y sin duda alguna la recapitulación vespertina, que forman parte de una disciplina espiritual aceptada, exigen esta toma de conciencia de los porqué de la acción causal.

De esta forma los seres humanos alcanzan, sin proponérselo a veces, el punto donde la revelación se vuelve posible y la interdependencia de todas las facetas de la enseñanza de la Sabiduría se hace clara.

Un punto más desafiante al considerar el dolor en relación con la vida espiritual es que el dolor entra en toda destrucción de la forma y es parte de esa cambiante capacidad vibratoria que es concomitante con el desenvolvimiento espiritual. A medida que la evolución avanza, el ritmo de ese cambio se acelera, con la consiguiente intensificación de la experiencia del dolor. Mirando específicamente la continuidad de la vida de la humanidad, la cualidad vibratoria de los instrumentos a través de los cuales funciona el alma (u hombre real), cambia de encarnación en encarnación como consecuencia de las experiencias obtenidas y de las actitudes que se desarrollan en relación con dicha experiencia. Es una experiencia común que incluso una sola vida está conformada por los escombros de formas destruidas: las formas de los amores humanos, los planes que no se han materializado, de ideales que de alguna manera no han podido encontrar expresión. De acuerdo con la enseñanza de la Sabiduría, esta es la forma mediante la cual el alma humana asciende por los peldaños de la conciencia, pasando de una total identificación con la forma y la consecuente sujeción del dolor físico, pasando por sucesivos niveles de expansión de la realización, siempre con esta experiencia del dolor, en un cambio continuo de forma, conduciéndolo hacia arriba y hacia adelante.


CONCIENCIA

La Dra. Annie Besant señalaba en una de sus conferencias que cuando un hombre roba entonces sufre el castigo correspondiente, el doloroso proceso se repite hasta cuando haya forjado en su ser el íntimo conocimiento de que el robo se debe evitar, que “no vale la pena” hacerlo. Luego de esa experiencia, el hombre se caracterizará por su honestidad e integridad y las reflejará en su vida exterior. Así se desarrolla la conciencia. La conciencia es esa compañera incómoda que con tanta frecuencia es empujada a un armario oscuro, y olvidada porque ella insistirá en decir que debemos hacer algo, aunque deseemos en forma especial no hacerlo, y nos dirá que no debemos hacer algo que el ser exterior nos pide insistentemente que hagamos.

Aquí surge otro aspecto extremadamente sutil del dolor. Como los seres humanos cada vez se hacen más conscientes de que somos una sola familia, tienden a reaccionar con creciente sensibilidad ante la angustia y la dificultad de la situación humana. Y lloran, como el antiguo peregrino que clamaba al
barquero:

“Christopher, Christopher, muéstranos el camino,
para llevar hoy al mundo y a sus cargas
a través de la lluvia, la niebla y el vapor que nos ciegan...”.

Las tres líneas anteriores expresan una reacción emocional ante el dolor y no uno de los peldaños de la escalera que permite ascender a los hombres. Así que el sufrimiento, el dolor, emerge en otro aspecto, hasta que uno aprende que no debe sobrecargarse indebidamente con el peso que recae en los hombros de otras personas. Bajo ninguna circunstancia se le puede usurpar a un ser humano el derecho divino a permanecer solo, para que avance con la fuerza de su propia alma. Permanecer al lado de los otros, sí. Fortalecerlos en toda forma posible, sí. Pero reconocer su derecho a hollar el sendero con su propia fuerza e iluminados con la sabiduría que hayan logrado. Este es el dolor en otra dimensión, cuando aprendemos a enfrentar el dolor del mundo sin permitir que el dolor nos doblegue.

Muchas personas hoy en día son conscientes de los vientos de cambio que soplan a través de grupos espirituales alrededor del mundo, vientos que tienden a disipar algunas de las brumas del espejismo y la ilusión que durante tanto tiempo impidieron a los hombres la realización de su potencial divino. Un resultado de esto es cierto tipo de esperanza sobre la evolución espiritual de la humanidad. En todo tipo de lugares, entre muchos tipos de personas, se habla de la exteriorización de la Jerarquía y la aparición de otro Instructor mundial. Lo que no siempre se reconoce es que estos son acontecimientos que implicarán dolor. Porque con la llegada de una nueva energía de rayo, con el inicio de una nueva era, inevitablemente habrá muchas perturbaciones en la forma, la ruptura de muchos patrones aceptados, mucha intensificación de la capacidad vibratoria, hasta que las manifestaciones de vida existente hayan logrado las adaptaciones que les permitan recibir las potencias entrantes y mantenerse firmes frente a ellas.

Quizá aquí se encuentra la apoteosis del dolor, ese dolor que por los largos pasillos del tiempo ha acicateado, empujado y asediado a los seres humanos hasta este momento, a través de su influjo, para que sean capaces de responder a las energías divinas que están haciendo impacto en el planeta y puedan colaborar con la Jerarquía en la demostración del Propósito divino y el establecimiento el Plan divino en la tierra. [-]